Actos por el Centenario de la AIBB: Recital de Jazanim con la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca

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La Asociación Israelita de Bahía Blanca, fundada el 11 de Setiembre de 1910, cumple 100 años y este importante acontecimiento ha sido declarado de interés municipal por la Municipalidad de Bahía Blanca y el Honorable Concejo Deliberante.
Una gran motivación para nuestra Asociación es iniciar los festejos conmemorativos con la presencia de todos sus asociados, representantes de instituciones centrales, comunidades del interior, personalidades locales y toda la ciudadanía bahiense.
Por tal motivo en conjunto con el Instituto Cultural, tenemos el agrado de invitarlos al Concierto que ofrecerá la Orquesta Sinfónica de nuestra ciudad con la dirección del Maestro israelí Ronen Nissan, la participación de los Jazanim (cantantes litúrgicos): Enrique Grinberg, Alvarro Navarro, Andrés Bomse y el acompañamiento de Gustavo Gallo en piano, el próximo martes 12 de Octubre a las 20:30 horas en el Teatro Municipal, adhiriendo a los festejos por el Centenario.
En esta oportunidad la Orquesta presentará las siguientes obras:
  • Mendelssohn, Obertura “Las Hébridas”
  • Mahler, Adagietto de la Sinfonía nº 5
  • Gershwin, Rapsodia en Blue
  • Canciones tradicionales judías

DADA LA ALTA DEMANDA DE ENTRADAS QUE TIENE ESTE TIPO DE ESPECTÁCULO Y PARA ASEGURAR LA ENTRADA Y BUENA UBICACIÓN, SE INICIA LA PREVENTA HASTA EL LUNES 4 DE OCTUBRE EN LA ASOCIACIÓN ISRAELITA DE BAHÍA BLANCA. DESDE EL MARTES 5 DE OCTUBRE LAS ENTRADAS DEBERÁN SER ADQUIRIDAS DIRECTAMENTE EN LA BOLETERÍA DEL TEATRO MUNICIPAL A PARTIR DE LAS 17:30 HORAS.

Israel no es Esparta, es Atenas

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Para ser un filósofo conocido por tener una opinión sobre casi todo, de Bernard-Henri Lévy puede ser sorprendentemente lacónico. Se encoge de hombros y levanta las manos como si fuera a preguntar “¿no es obvio”, Lévy responde a la pregunta “¿por qué, tan firme partidario de Israel como es usted puso su nombre en la reciente peticion JCall,” con la respuesta “porque Soy un defensor de Israel. “
Pero, yo lo puse, la derecha acusa JCall de ser miope, de no entender la historia y de poner erroneamente la responsabilidad sobre Israel cuando la fórmula de tierra por paz está muerta y, cuando corresponde a los árabes reconocer a Israel como un judío Estado para que la paz se logre.
La acusación parece animar a Lévy.”Hay dos cosas diferentes”, explica mientras se inclina hacia delante sobre la mesa en el salón del elegante Hotel Montefiore de Tel Aviv. “Israel reconocida por los árabes, por supuesto. Sin embargo, Israel reconocida como un Estado judío por los árabes, ¿por qué? Los árabes no deben reconocer absolutamente a Israel. Pero la pregunta de si Israel es un estado judío o un estado laico o lo que sea es para que Israel decida, no para los árabes.
“Este reclamo de [Benjamín] Netanyahu es absurdo a nivel internacional. No se puede pedir a nadie que reconozca a un Estado como un Estado judío o un estado cristiano o un estado musulmán o un estado laico. No es el problema del derecho internacional. El derecho internacional supone que los árabes reconozcan, definitivamente, para siempre, claramente, la plena legitimidad de Israel. Esto es evidente a nivel internacional. Reconocer a Israel como un estado judío? Este no es el problema de los árabes. No sólo yo no lo pido, ni siquiera reconozco [el derecho de] los árabes a decidir lo que Israel será. Israel es lo que el pueblo judío haga de ella “.
Lévy se detiene un segundo antes de añadir:”Lo que sé es que estoy más que nadie relacionado con este país, estoy ligado a este país con toda mi alma y carne y quiero lo mejor para este país, y lo mejor para este país es la paz.”
El autor de unos de 30 libros, incluyendo una colección de ensayos en 2006 sobre los EE.UU., Vertigo Americano: Viajando por America en las huellas de Tocqueville, ¿Quién mató a Daniel Pearl? Y La Izquierda en Tiempos Oscuros: Una Posición Contra la Nueva Barbarie, Lévy, de 61 años, estuvo aquí el mes pasado para un Foro Israel-Francia debate titulado “La democracia y sus desafíos”, organizado por la embajada de Francia.
En ese aspecto, el considera a Israel un milagro. “El milagro de Israel,” dice, “es que a pesar de estar constantemente en guerra, ha mantenido sus características democráticas y no veo muchos otros ejemplos en el mundo de eso. Mi país, Francia, después de seis o siete años de guerra en Argelia había puesto entre paréntesis, había congelado, absolutamente una buena cantidad de libertades y derechos democráticos. El dinamismo, la vitalidad, la solidez, la constancia de la democracia israelí es increíble. Ya que muchos países, casi todos ellos, después de 60 años de un constante estado de guerra se han tomado algunas libertades con la libertad.
“Estan Atenas y Esparta. Atenas para la paz y Esparta para la guerra. Israel ha estado en guerra durante 60 años, pero todavía no es Esparta, es Atenas. Esto es genial, esto es increíble “.
Lévy ha estado escribiendo por años sobre los peligros del antisemitismo moderno, un antisemitismo, donde, dice, los clichés del pasado erosionados por el tiempo son readaptados, reinsertados y reformulados en un sistema en el que Israel se ha convertido en un sinónimo de lo peor de este mundo, donde el odio a los judios se ha vuelto asociado a la defensa de los oprimidos, donde el judio se ha convertido en el verdugo, el judio que odia al judio en el judio, y donde deslegitimizar a Israel se ha convertido en un sinónimo respetable para un antiguo flagelo.
La demonización de Israel, advierte Lévy, es un problema no sólo en Francia, no sólo en Europa, sino cada vez más en América, y que, añade, es algo que se subestima tanto en Israel como en el mundo judío en general.
“Estados Unidos no es todo un paraíso de los sentimientos pro-Israel”, afirma. “Hoy en día, hay fuertes corrientes en desarrollo dentro de América que no son tan favorables para Israel. Esta es una de las razones por las que tenemos prisa para hacer la paz. No podemos esperar 10 años más “.
Lévy sin embargo no alberga ilusiones de que la paz será una varita mágica que invertira la tendencia. El antisemita, dice, siempre encontrará un nuevo medio de justificación.
“El antisemitismo, el antisionismo, que suelen ser lo mismo, no se resolverán con un gesto de buena voluntad”, dice. “Ellos están allí. Nunca arrancaras de raíz el antisemitismo. Los que odian a Israel, si no tienen una razón, van a encontrar otra, pero ese no es el punto. El punto es que Israel tiene el derecho a vivir en paz, y el deber para con sus ciudadanos es darles una vida normal. Israel merece esto. Lo que digo es que la paz es más fácil hoy en día de lo que será en pocos años. “
Lévy pregunta cuánto tiempo los EE.UU. seguirá siendo el mejor y mas confiable aliado de Israel.
“Nada es eterno en la historia de los seres humanos”, dice, “nada dura para siempre, las cosas cambian. Los políticos tienen una tendencia a creer que la situación del momento puede ser congelada para la eternidad. Ese no es el caso.
“No quiero ser profeta de mal agüero, pero nada garantiza que esta milagrosa amistad dure para siempre. Sé que algunos dicen, y es verdad, que existe un vinculo metafísico entre Israel y Estados Unidos, que hay una narrativa común, los padres fundadores, la nueva Jerusalén, etc, pero tiene también algunas contracorrientes que, lamentablemente, pueden ser fuerte y tenemos que tener cuidado de eso.
“Ustedes tienen algunas minorías organizandose en Estados Unidos que no son favorables a Israel en absoluto. Usted tiene el antisionismo y la demonización de Israel en Estados Unidos también. El libro de [Stephen] Walt y [John] Mearsheimer sobre el peso del lobby pro-israelí sobre la política exterior de Estados Unidos ha hecho algún daño real en algunos espíritus débiles en Estados Unidos. La negación del Holocausto no es una especialidad francesa. Usted tiene algunas sectas en la costa oeste de América que son muy activas en estos terrenos también. “
Aunque ve tendencias cambiantes en los EE.UU., Lévy cree que hay ahora “una ventana de oportunidad con una administración en Estados Unidos, que, independientemente de lo que dicen algunos, es realmente favorable a Israel.”
Él describe a Barack Obama como un “muchacho de buena voluntad” y lo felicita por ser “el primer presidente de los Estados Unidos desde hace mucho tiempo que no espera hasta el último mes del último año de su mandato para tratar de ayudar, tratar de ser un embajador de buena voluntad “.
George W. Bush y Bill Clinton, dice Lévy, esperaron hasta que fue demasiado tarde. “Camp David y Taba podrían haber sido logrados si se que se hubiesen llevado a cabo dos años antes”, afirma. “Era demasiado tarde con Clinton compitiendo por su propio legado … el reloj seguía corriendo hacia abajo y [Yasser] Arafat se aprovechó de eso y el engañaba a Ehud Barak, que fue increíblemente valiente y valeroso ofreciendo todo lo que podía ser razonablemente ofrecido. “
¿Lévy entonces, como firmante de JCall, cree que Obama está aplicando la política correcta, que Israel tiene que ser empujado a hacer las paces?
“Usted puede llamarlo presión de Obama”, replica, “pero es un hecho, no es dureza, es en interés de Israel. Había un libro de Amos Oz llamado Ayúdenos a Divorciarnos [también publicado como Cómo curar a un Fanático). A veces, entre dos personas hay que tener un embajador de buena voluntad, usted tiene que tener a alguien que le ayude a divorciarse, para hacer la paz y así sucesivamente. Obama puede ser este tipo “.
Lévy es consciente que el divorcio es poco probable que sea amistoso y ha dicho que Israel debería concentrarse en sus propios intereses y no ocuparse de cómo su pareja – el mundo árabe – se conducira una vez que la división se complete.
“Tú, yo, la clase política en Israel, podemos tratar sólo con las decisiones de Israel. ¿Qué puede suceder en Gaza, lo que puede suceder en Siria, esta en gran parte fuera de nuestro alcance”, dice. “Así que vamos a resolver las partes del problema que están a nuestro alcance, que podemos resolver … No voy a ser yo y usted no será y Bibi Netanyahu no será el que resuelva los problemas del mundo árabe. “
¿Qué sucede entonces si el divorcio se vuelve desagradable, si Israel hace un acuerdo con un régimen hoy que es sustituido por un régimen hostil mañana?
Lévy es estoico. “Esta es la progresión de la historia”, dice. “Hoy en día usted tratará con Mahmoud Abbas, y Mahmoud Abbas puede ser sustituido mañana por un régimen al estilo Hamas. Si usted tiene que tomar el peor caso, prefiero una verdadera guerra contra un ejército real que este estado de ocupación con la población civil y tal vez mañana una tercera Intifada y así sucesivamente. “
Si Obama es el consejero de divorcio, Lévy cree que Netanyahu está listo para una solución. En su anterior período como primer ministro, Netanyahu fue objeto de fuertes críticas de su parte, lo llamó un “peligro para Israel.” Ahora sin embargo, él dice que Netanyahu “ha cambiado mucho y aprendio mucho.”
“Hemos tenido dos discusiones significativas recientemente y de lo que entiendo no es el mismo Netanyahu,” señala Lévy. “Mi sensación es que él es lo suficientemente listo como para tener la tentación de dejar una huella en la historia de su pueblo, y lo espero por él y por Israel y por el pueblo judío. Pero creo que ha madurado y ha aprendido mucho. La oposición es a menudo un buen laboratorio donde se puede aprender acerca de los propios errores, donde uno puede ver las cosas desde arriba. Esto es lo que yo pensaba. Puedo estar equivocado “.
Lévy, un laico comprometido, se describe a sí mismo como perteneciente a una “fuerte corriente judía que va desde Emmanuel Levinas a Martin Buber a Franz Rosenzweig a Gershom Scholem.” Estas figuras, dice, son los “corazones que laten del judaísmo secular”, un judaísmo que agrega es “tan judío como el religioso.” Al mismo tiempo, sin embargo, Lévy señala que el tiene lo que él llama un “interes profundo, especulativo, metafísico en los textos judíos” y revela que en los últimos tiempos se ha involucrado más en los estudios judíos, pero de una “manera laica”.
A pesar de su filosofía liberal y tal vez por su laicismo profundo, Lévy ha salido en apoyo de la reciente propuesta polémica en Francia para prohibir el burka.
Él no ve ninguna contradicción entre su postura liberal y su apoyo a la prohibición. “La burka no es un emblema religioso, sino uno político”, explica. “Políticamente esto significa la ocupación y humillación de la mujer. Estoy apegado en todo el mundo al principio fundamental de la igualdad entre sexos, el laicismo, a que hombres y mujeres sean iguales. El burka es una humillación. Si estuviera en el texto sagrado, se tratara de una prohibición por parte del Islam, yo no estaría involucrado. Sólo que incluso entonces yo diría que todos los textos sagrados sean adaptados a la época.
“Pero ese no es el caso, no está en los textos sagrados. Todos los estudiosos serios del Islam admiten hoy que no pertenece al cuerpo de los principios del Islam. Es sólo una forma política en Europa, N° 1, para humillar a las mujeres y, No. 2, para poner a prueba la capacidad de resistencia de la democracia, y las democracias deben resistirse eso, incluso si sólo hubiese una burka. La gente a veces dice, ‘Bueno, pero sólo tenemos unos pocos cientos de burka’, pero cuando usted se ocupa de los principios constitucionales, aun una excepción es demasiado. No se puede decir que no voy a prohibir a un crimen porque sólo hay unos pocos. La imposición de la desigualdad sobre las mujeres en Francia es un delito, por lo que incluso si sólo hay unas pocas docenas, necesitas una ley “.
El encuentro entre el Islam y el Occidente y el Islam radical son temas que ha investigado intensamente Lévy. Al preguntarle cómo el explica el fenómeno de los musulmanes nacidos occidentales que han cometido atentados terroristas, él responde: “Este encuentro puede producir lo mejor y a veces puede producir lo peor. Ellos son el peor producto de este encuentro y son el síntoma de este encuentro cuando fracasa. Gracias a Dios son sólo una minoría, aunque una minoría que hace mucho daño. “
¿Cuál es entonces el modelo adecuado para la integración, el multiculturalismo o el crisol de razas? Lévy elegiría el camino medio. “Probablemente hay un exceso en Francia de republicanismo, que es por lo que pedimos probablemente demasiado de nuestros ciudadanos de origen no occidental en términos de abandonar sus raíces y su identidad. Por otra parte, en Inglaterra piden y demandan muy poco. Creo que el camino es bueno en el medio. “
Una vez más, Lévy tiene palabras de elogio para Israel sobre la forma en que ha manejado su propio encuentro con sus ciudadanos árabes. “El hecho de que, a pesar de 60 años de guerra, a pesar de esta propaganda desde el exterior sobre algunos ciudadanos de Israel, que el modelo de Haifa todavía funcione es un milagro. En Francia, sería ya una zona no de ley con disturbios, no unos pocos días, como hace cinco o seis años, sino de alrededor de todo el año, así que es un milagro, un milagro democratico. En Israel usted tiene un patrón de ciudadanía que funciona bien en tiempos de guerra, extrañamente bien, y que funcionara sorprendentemente bien en tiempos de paz. Usted vera, después de haber logrado lo que se ha hecho en tiempos de guerra, lo que se hará en tiempos de paz “.
Fuente: The Jerusalem Post

Controversias sobre Ajami

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Hace una semana fue la ceremonia de la entrega del premio Oscar. El premio a la mejor película extranjera lo ganó Argentina por “El secreto de sus ojos”, en competencia con Perú, (“La teta asustada”); Francia, (“El profeta”); Alemania, (“La cinta blanca”), e Israel (“Ajami”).

¡Corrección! ¡”Ajami” no representó a Israel! Así lo declaró Scandar Copti, el co-director de la película.

Evidentemente hay una contradicción, ya que tanto el Ministerio de Cultura de Israel como la Academia Israelí de Cine están bajo la impresión de que “Ajami” representó a Israel en el certamen del Oscar.
Para aclarar la confusión debemos analizar y entender tres puntos:

a) ¿Qué requisitos exige la Academia de Cine de Hollywood para que una película pueda representar a un país en el certamen de la mejor película extranjera?
b) ¿Quien es Scandar Copti y porqué dice que “Ajami” no representa a Israel?
c) ¿Si “Ajami” no representa a Israel, a que país representa?

a) Requisitos para concursar en el certamen de la Mejor Película Extranjera.
Son tres:
· La película debe ser seleccionada por el país que la haya financiado,
· Debe ser hablada en la lengua de dicho país.
· Debe estar dirigida y/o escrita por alguien de esa misma nacionalidad.

En el caso de “Ajami”, la película fue financiada por la Academia Israelí de Cine, con dinero recibido de los impuestos que pagan los israelíes; ganó el Premio Ofir (equivalente israelí al Oscar); fue seleccionada por Israel para representarla en el certamen de Hollywood; es hablada en hebreo y árabe, ambos idiomas oficiales en Israel; y fue escrita y dirigida por dos co-directores, ambos nacidos en Israel, ambos de nacionalidad israelí, ambos con pasaportes israelíes, uno de ellos, Yaron Shani, de religión judía, y el otro, Scandar Copti, cristiano. En resumen, “Ajami” reúne todos los requisitos exigidos para representar a Israel en el Certamen de la Mejor Película Extranjera.

b) ¿Quien es Scandar Copti y porqué dice que “Ajami” no representa a Israel?
Scandar Copti es un árabe cristiano, nacido en Jaffa. Estudió ingeniería mecánica en la prestigiosa universidad israelí Technion. Después de graduarse decidió no ejercer su profesión, y estudió actuación y cinema. Hizo un pseudo documental al que llamó “La Verdad”, que fue exhibido en el festival “Artistas contra la Ocupación” en Montreal, en el año 2003. La película fue comprada por el canal israelí 8, pero no fue transmitida por haber sido censurada debido a sus tergiversaciones y calumnias. Desde esa fecha, Copti ha escrito, dirigido y editado documentales y películas cortas. Sus videos han sido exhibidos en el Centro Israelí de Arte Digital, en el Museo Herzlía de Arte Contemporáneo, y en la Feria Redding de Arte en Tel Aviv.
El día del certamen en Hollywood Copti declaró que su película no representa a Israel, y que él es palestino. Agregó “no puedo representar a un país que no me representa a mí”.
El Ministerio de Cultura financió la película en base a sus méritos artísticos. El director reciprocó la generosidad y ayuda recibidas con un desplante insultante y un gesto de ingratitud.

c) Si “Ajami” no representa a Israel, ¿a qué país representa?
Esa es una buena pregunta, y es extraño que el entrevistador no se la hiciera a Copti.
Es probable, tomando en cuenta que el director se considera palestino, que la respuesta sería “Palestina”. Si ese es el caso, para sus futuros proyectos, el director debe dejar de usar falsos pretextos para solicitar y obtener financiación de entidades públicas israelíes, cuyos fondos provienen de los impuestos pagados por los israelíes, de quienes él dice, con desdén y antipatía, que no representa. En vez, debería recurrir a Hamás, organización de la cual podrá decir, con toda justificación, “me representa, y yo la represento”.

En ausencia de lo judío

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Si la pregunta fuese por qué no ha habido en la cultura española moderna un Einstein, un Freud o un Marx, la respuesta podría parecer pagada y sencilla: porque apenas quedaban judíos en estas tierras. Expulsados de golpe por el edicto de fines de marzo de 1492, apenas se ha producido, en cuatrocientos años, más que algún intento aislado de retorno. Sólo en la segunda mitad del siglo XX, las comunidades judías han ido recuperando, tímidamente, apenas un palmo del terreno perdido en la escena española. Los hechos son estos, o se podrían enunciar así, pero naturalmente nuestra obligación es la de mirar las cosas un poco más de cerca.
Julio Caro Baroja, en su desigual historia de Los judíos en la España moderna y contemporánea, cuenta la anécdota de un miembro de la familia Rothschild, aficionado a las bellas artes, que viajaba de incógnito por España y que, en una iglesia perdida, ante una virgen milagrosa, preguntó al viejo sacristán que le acompañaba por la clase de milagros que se le atribuían a la venerada imagen. “Llora cuando ve a un judío”. El visitante se queda mudo, pero espera un rato delante, para ver qué pasa. Al cabo de un tiempo, no puede por menos que expresar que se trata de otro embuste, que él es judío y que la imagen no ha derramado ni media lágrima. “Sí –susurra el guía–, pero por favor no lo repitáis, que yo también lo soy”.
A la hora de valorar el hecho de que la literatura española contemporánea (y la cultura en general) haya quedado al margen de la riquísima tradición hebraica, la anécdota, seguramente apócrifa, cobra nuevos significados, a los que intentaré llegar al final de estas líneas.
Resulta evidente que lo hebraico ha protagonizado, directa o indirectamente, la más alta literatura del siglo XX. Si hubiera que establecer un canon con las cien, diez, cinco, novelas más logradas del siglo XX, la única coincidencia segura se produciría en esa trinidad, la cima de dicha elección imaginaria, conformada por A la búsqueda del tiempo perdido, Ulises y cualquiera de las narraciones, geniales e intercambiables, de Franz Kafka.
Las parábolas del escriba de Praga hunden sus raíces en el judaísmo. Pero, y no es tan sabido, las obras de Proust y Joyce se vuelven ininteligibles sin esa conexión hebraica. Joyce descubre en Trieste, de la mano de Italo Svevo, la riqueza y universalidad del mundo de los judíos. El judaísmo es uno de los grandes temas de la segunda parte de la vida de Joyce, y muy especialmente de Ulises, cuyo protagonista es Leopoldo Bloom, hijo de un judío húngaro, y alter ego del artista dublinés, ya no precisamente adolescente.
Como señaló Svevo, su mentor triestino, “lo que da unidadal libro es que, al final de la jornada en que consiste temporalmente la novela, el docto Dedalus llega a sentir al judío Bloom como padre suyo”. Afirmación todo lo discutible que se quiera, pero que tiene el acierto de dirigir la flecha en el sentido predeterminado por el propio Joyce. Otra vez estamos ante la dialéctica mosaica y freudiana del parricidio. Como en Kafka. Y como en Proust, donde la muerte del padre se convierte, por medio del judío Swann, cuya vereda nunca abandonará Marcel, en la sustitución del padre. De la relación del Proust de À la recherche con el mundo hebraico, poco se puede añadir a lo señalado acertadamente por Juliette Hassine en dos monografías tituladas Esoterismo y escritura en la obra de Proust (1990), y la posterior y definitiva Marranismo y hebraísmo en la obra de Proust (1994).
El peso de la cultura judía en la cultura occidental del siglo pasado, y en especial en el ámbito literario, es deslumbrante. Y, ¿qué ha ocurrido en España? ¿Ha sido por completo ajena a esta extraordinaria ráfaga de luz? Creo que a esa pregunta se pueden dar dos clases de respuestas. Una, inmediata, que tendría que afirmar que sí, que España ha quedado, una vez más, al margen de lo mejor de la historia humana. Sería interesante analizar la importancia decisiva que esto tiene en el desarrollo del casticismo hispano.
Pensemos en la generación del noventa y ocho. Baroja fue antisemita (en realidad fue antitodo). Azorín mostró una indiferencia pasmosa ante todo lo que tenía que ver con el mundo hebraico, lo que para mí constituye un gran enigma pendiente de resolver. ¿Y Ortega? Ortega, como siempre, es más complicado. No es el lugar para abordar el asunto, pero voy a apuntar algo que siempre he pensado al releer su insoslayable ensayo titulado Dios a la vista. Se trata de un texto que habría que poner en conexión, también, con la interpretación que hace el filósofo de las consecuencias de la teoría de la relatividad einsteniana (en El sentido histórico de las ideas de Einstein). Y lo que se saca de esa especulación tiene bastante que ver con la noción de mesianismo judío, tal y como la explica Gershom Scholem al final de sus Conceptos básicos del judaísmo (Trotta, 1998). La idea orteguiana, según la cual hay un Dios laico, profano, que está antes y mucho más allá de la religión positiva, y que se sitúa a la vista, es decir, que no se puede tocar y manipular, pero que está en el horizonte abierto e inalcanzable del hombre libre, tiene que ver directamente con el vivir en la irrealidad necesaria de la esperanza de algo por definición inalcanzable.
Este es para mí el eje de un segundo tipo de respuesta, que naturalmente apunta a lo esencial. Nosotros no hemos dado a luz a ninguno de los Roth, ni a Elsa Morante ni a Clarice Lispector, ni a Walter Benjamin ni a Canetti, ni a Mandelstam, ni tampoco a Joseph Brodsky. Cierto. Pero finalmente los hemos leído a fondo y, en algunos casos, hasta los hemos asimilado. Evidentemente, eso ha sido así a ambos lados del Atlántico. ¿Es que se puede entender, pongamos por caso, el Diario íntimo de Emilio Prados, o Muerte sin fin, de José Gorostiza, sin la huella hebraica o sin sus imágenes? ¿Se puede entender a Borges, lo que para este significa la escritura, el sistema de signos que rige el mundo, al margen de la tradición judía? ¿Se puede entender a Zambrano sin Spinoza? ¿Y a Valente sin Celan o sin Edmond Jabès? ¿Acaso la metaliteratura de Enrique Vila-Matas significa algo al margen de Kafka?
Cada una de estas preguntas necesitaría un largo desarrollo, innumerables matices y profundizaciones. No es este el lugar por acogedor que resulte. Pero todas ellas apuntan, de un modo u otro, a aquello que dejó escrito Marina Tsevietáeva: “Los poetas somos judíos”.
Este dictum pertenece al Poema sin fin, en concreto a los últimos versos del poema duodécimo. La proposición completa es la siguiente: “Si es este/un mundo cristiano, los poetas somos judíos”. Qué difícil de interpretar, comenzando por ese si condicional con el que arranca el verso. Yo me quedo con el hecho de que cristianismo y judaísmo estén puestos en relación, aunque se refiera en este caso a una relación de antagonismo. Se trata de la manía insensata que hizo que los judíos fueran expulsados de España, y del resto de los incipientes estados- nación, en pleno Renacimiento. La injusticia que les convirtió, de nuevo, en exiliados que se refugiaban en la ley escrita en los rollos de la Torá y en el abismo de sus corazones de carne. También fue el caso de muchos conversos, marranos o no, protagonistas de un exilio interior, consciente o inconsciente. La raíz estaba plantada, en lo más hondo de la misma condición de cristianos, o de miembros de una cultura de raíz bíblica. Como el sacristán de la anécdota, al que le cuesta reconocer su condición, dentro de cada español hay, lo sepa, lo ignore, o lo rechace, semillas fecundas de un judaísmo que se transforma y vivifica ante cualquier intento de creatividad.

Fuente: La Vanguardia, suplemento Culturas

La película Ajami obtiene nominación al Oscar

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Por tercera vez consecutiva, una película israelí participará en la ceremonia anual de premios de la Academia: “Ajami”, de Scandar Copti y Yaron Shami, se ha incluido en la lista definitiva de nominaciones a los Oscar en la categoría de Película en Lengua Extranjera.
“Ajami” describe la vida brutal de las drogas, la violencia y la pobreza en un barrio mixto, judío-árabe en la ciudad mediterránea de Yafo.
Copti dijo que estaba muy contento por la nominación y que esperaba que la película ayude a difundir el conocimiento sobre la minoría árabe de Israel, que constituye aproximadamente un quinto de la población de Israel.
“Tal vez con la nominación, la gente tendrá la oportunidad de entender lo que es un palestino viviendo en Israel. Se nos puso en el mapa”, agregó.
Mosh Danon, productor de la película, recibió la noticia sobre la nominación de la película expresando “traté de no pensar en el tema.”
“No puedo creerlo. Estoy muy contento de que esta película logró llegar a este lugar. Me alegro por los directores, por la película en sí misma y por todos los que participaron en ella”, destacó.
“Ajami” competirá con las películas “El secreto de sus ojos” de Argentina, “La teta asustada” de Perú, “Un prophete” de Francia, y “The white ribbon” de Alemania.
“Ajami” es la novena película israelí nominada para un Oscar en la categoría de lengua extranjera película.
A pesar de las muchas nominaciones, ninguna de las películas de Israel logró el premio. El único director israelí en ganar un Premio de la Academia fue Moshe Mizrahi para el cine francés con “Madame Rosa” en 1978.
La ceremonia 82 de entrega de los Premios anuales de la Academia tendrá lugar el 7 de marzo en el Teatro Kodak de Hollywood. Será conducida por los actores Alec Baldwin y Steve Martin.

El grupo de Tel Aviv

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Por David Brooks

Los judíos son un grupo con fama bien lograda. Componen el 0,2 % de la población del mundo, el 54 % de los campeones mundiales de ajedrez, el 27 % de los laureados con el Premio Nóbel en Física y el 31 % de los premiados en Medicina.
En Estados Unidos, representan el 2% de la población, el 21 % de los organismos estudiantiles de la Liga Ivy, el 26 % de los invitados al Centro Kennedy, el 37 % de los directores ganadores en el Academy Award, el 38 % de los filántropos que la lideran la lista del Business Week, el 51 % de los ganadores del Premio Pulitzer en no-ficción.
En su libro, “The Golden Age of Jewish Achievement”, Steven L. Pease enumera algunas de las explicaciones que la gente tuvo en cuenta para ese excepcional registro de logros. La fe judía alienta la convicción en el progreso y la responsabilidad personal. Se sustenta en aprendizaje. No en ritos.
En la Edad Media, la mayoría judía abandonó (o fueron forzados) la agricultura. Sus descendientes hicieron, desde siempre, uso de su ingenio. Con regularidad, migraron con la ambición y el ímpetu del emigrado. Se congregaban alrededor de encrucijadas y se beneficiaron, en esos sitios, de la tensión creativa endémica.
No hay una única explicación que verse sobre el récord de logros judíos. Resulta extraño que, Israel, no fuese, por tradición, más fuerte en ámbitos en los que judíos de la diáspora lo fueron. En lugar de investigación y comercio, los israelíes se vieron forzados a dedicar sus energías a la lucha y la política.
Milton Friedman utilizó, como broma, que Israel desaprobó todo estereotipo judío. La gente solía pensar que, los judíos, eran buenos cocineros, buenos gerentes comerciales y malos soldados. Israel demostró que estaban equivocados.
Pero eso cambió. Las reformas económicas de Benjamin Netanyahu, la llegada de un millón de inmigrantes rusos y el estancamiento del proceso de paz produjeron un cambio histórico. Los israelíes de mayores recursos se dedican a la tecnología y el comercio. No a la política. Eso tuvo un efecto de desgano en la vida pública de la nación, y vigorizó su economía.
Tel Aviv se convirtió en uno de los sitios, para emprendimientos, más destacados y aceptados del mundo. Israel tiene, por lejos, más proyectos de alta tecnología per capita que cualquier otra nación en la tierra. Es líder mundial en investigación y desarrollo civil. Segundo, detrás de EEUU, en la cantidad de compañías incluidas en Nasdaq. Israel, con siete millones de habitantes, atrae a tantos capitales de riesgo como lo hacen Francia y Alemania juntas.
Como escriben Dan Senor y Saul Singer en “Start-Up Nation: The Story of Israel´s Economic Miracle”, Israel ahora tiene un grupo clásico de innovación, un lugar donde los obsesivos de la tecnología trabajan en cercana proximidad, alimentando – unos a otros – ideas.
Por la fortaleza de su economía, Israel se curó de la recesión global razonablemente bien. El gobierno no tuvo que sacar de apuro sus bancas ni provocar, a corto plazo, una explosión. En su lugar, usó la crisis para solidificar, a futuro, la economía a largo plazo, mediante la inversión en investigación, desarrollo e infraestructura, elevando algunos impuestos de consumo, y prometiendo recortar, a mediano y largo plazo, otros. Los analistas de Barclays refieren que, Israel, tiene “la historia de recuperación más fuerte” de Europa, Medio Oriente y África.
El éxito tecnológico de Israel es la realización del sueño sionista. El país no fue fundado para que sus habitantes se sentaran, en medio de miles de palestinos enojados, en Hebrón. Fue fundado para que los judíos tuvieran un lugar seguro para reunirse y crear cosas para el mundo.
Este cambio en la identidad israelí tiene implicancias a largo plazo. Netanyahu predica la visión optimista: que Israel se convertirá en el Hong Kong de Medio Oriente, con beneficios económicos capaces de desbordarse dentro del mundo árabe. Y, de hecho, existen elementos que evidencian el apoyo a esa visión en lugares como la Margen Occidental y Jordania.
Pero, es más probable que, el salto económico de Israel hacia delante, amplíe la brecha entre éste y sus vecinos. Todos los países de la región hablan sobre fomentar la innovación. Algunos estados petroleros ricos gastan billones tratando de construir centros de ciencia. Pero, lugares como Silicon Valley y Tel Aviv, son creados por la confluencia de fuerzas culturales, no con dinero. Las naciones circundantes no tienen la tradición del libre intercambio intelectual y creatividad técnica. Por ejemplo, entre 1980 y 2000, los egipcios registraron 77 patentes en EEUU; los saudíes, 171, y los israelíes, 7.652.
El boom tecnológico crea una nueva vulnerabilidad. Como planteó Jeffrey Goldberg de The Atlantic, esos innovadores son las personas más móviles del planeta. Para destruir la economía de Israel, Irán no tiene, en verdad, que lanzar un arma nuclear sobre Israel. Sólo tiene que fomentar la suficiente inestabilidad de manera que, los empresarios, decidan que tienen una mejor propuesta en Palo Alto, donde muchos ya tienen contactos y hogares. Los judíos americanos solían mantener, en caso que la cosa fuese mal, un pie de apoyo en Israel. Ahora los israelíes tienen un pie puesto en EEUU.
Durante la década de nefastas premoniciones, Israel se convirtió en una historia de éxito sorprendente, y de alta movilidad.
Fuente Cidipal

No dejes de soñar

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No dejes de soñar
Autor: Walt Whitman


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo
extraordinario.

No dejes de creer que las palabras,
las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra alma está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro y,
encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros, los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ….

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa…
No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

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