Hoy, por un instante, hubo 2 judíos en Gaza.

Uno, secuestrado hace 5 años, capturado en territorio israelí cuando servía como soldado en su Servicio Militar Obligatorio. Su nombre, Gilad Shalit, de 19 años cuando fue secuestrado.

El otro, ofreció hoy un concierto en solidaridad con el pueblo palestino. Su nombre, Daniel Barenboim.

El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Al Mathaf de Gaza capital y, entre piezas de música clásica del siglo XVIII, el director de orquesta interrumpía el programa musical para dirigirse a las cuatrocientas personas que abarrotaban la sala.

Barenboim expresó ideas como:

«Venimos como mensajeros de la ONU no sólo para hacerles escuchar música, sino también porque creemos que la gente de Gaza tiene derecho a sentarse a escuchar música del siglo XVIII en el año 2011»

El director señaló también que:

«la causa palestina es una causa justa que no puede ser solucionada con violencia, sino sólo con justicia». «Nadie en el mundo debe vivir bajo una ocupación»

Barenboim no se atrevió a referirse a la injusticia que padece Gilad en el mismo territorio donde el se transformó, por unos instantes, en su único hermano, quien nunca ha recibido visitas de ninguna organización internacional que verifique su estado.

En Israel, hace unos años, Barenboim ofreció música del conocido antisemita Wagner, pidiendo antes de la interpretación, que quienes no estaban de acuerdo en escucharlo, algunos de ellos sobrevivientes del Holocausto, se retiraran de la sala.

Cuanta hombría de bien habría demostrado Barenboim hoy, si hubiera dicho algo así como:

“La siguiente pieza será para transmitirle mi solidaridad a Gilad y pedir su pronta liberación, nadie en el mundo merece vivir secuestrado, quien no esté de acuerdo, por favor que se retire de la sala”.

Pero, lamentablemente no lo hizo. Que pena.
Saludos,
Waldo

Nota sobre la presentación de Barenboim aquí

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