Se necesitan tropas en Yemen o nuevas estrategias contra el terrorismo?

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Por Tim Fernholz

Cuando el presidente Barack Obama anuncio su plan de enviar 30,000 tropas mas a Afghanistan a principios de diciembre, el comenzo por invocar los ataques del 11/S y explico que combatir a al Qaeda era la razon principal para la campaña de guerra de EEUU, llamando a la frontera afgano-pakistani “el epicentro de extremismo violento practicado por Al Qaeda. Es desde aqui que nosotros fuimos atacados el 11/S, y es desde aqui que nuevos ataques estan siendo planeados mientras yo hablo.”
La idea es que grupos terroristas transnacionales requieren refugios seguros para preparar sus ataques, pero la frontera afgano-pakistani no es el unico lugar donde los terrotistas se esconden. Somalia y Yemen, que Obama tambien menciono en su discurso, son tambien hogar para al Qaeda. A nosotros nos fue dada una leccion objetiva el dia de Navidad cuando un nigeriano, Umar Farouk Abdulmutallab, quien supuestamente obtuvo explosivos de un contacto de Al Qaeda en Yemen, e intento encender explosivos en un vuelo a Detroit antes de ser sometido por la rapida accion de los pasajeros.
Algunos, como el Senador Joe Lieberman, ya estan descendiendo a la auto-caricatura llamando a Yemen la “guerra de mañana”. De hecho, los EEUU han asentado la presencia de su inteligencia y fuerzas especiales para impulsar las campañas del gobierno yemenita por sacar a Al Qaeda y los clerigos radicales (incluyendo uno vinculado con los tiroteos de Fort Hood); el mes pasado el Presidente Obama ordeno ataques con misil contra objetivos terroristas alli. Pero aunque esta claro que el compromiso mas amplio incluyendo sociedad no militar, es necesario para frenar a Al Qaeda en Yemen, nosotros no debemos estar mirando otra guerra. En cambio, las circunstancias del fallido ataque nos dan una oportunidad para reconsiderar si el extenso compromiso de la administracion Obama con el conflicto de Afganistan es la forma correcta de ir tras grupos extremistas que desean atacar a los Estados Unidos, y si los llamados “refugios seguros” son realmente una amenaza.
“Este intento de ataque no parece tener ninguna conexion con Afganistan”, escribio por e-mail Paul Pillar, un ex vice director del Centro Contraterrorista de la CIA y ex Oficial de Inteligencia Nacional para el Cercano Oriente y Asia Sur. “El incidente es un recordatorio que contrarrestar tal terrorismo noes un tema de controlar partes particulares de tierra extranjera sino en cambio de trabajo menos visible por parte de la inteligencia y recursos de aplicacion de la ley.”
Aunque hay buenas razones para que EEUU esten en Afganistan – en particular, mantener las armas nucleares de Pakistan lejos de los extremistas y el compromiso internacional para acercar al caido gobierno en Kabul- Obama vendio el plan como una respuesta al 11/S incluso cuando tuvo la posibilidad de ofrecer una justificacion evolucionada al pueblo americano.
Pillar previamente ha cuestionado la asuncion que necesitamos interceptar los refugios seguros terroristas con fuerza militar en una epoca en que internet permite a los terroristas internacionales conectarse tan eficientemente como trabajadores de oficina. El intento de ataque del viernes no llego, hasta donde sabemos, de Afganistan o de los largamente iletrados insurgentes tribales alli, sino supuestamente de un hombre nigeriano educado que habia vivido en Inglaterra, obtuvo explosivos en Yemen y fue examinado en dos aeropuertos internacionales cuyas medidas de seguridad fueron aprobadas por la Administracion de Seguridad de Transportes de los EEUU.
Newsweek desclasifico informes que Abdulmutallab habia sido ingresado a una base de datos de amenaza potencial luego de advertencias de su padre. (A el ya se le habia prohibido ingresar al Reino Unido). Sin embargo, su nombre aun no habia sido trasladado a la lista de prohibicion de volar, sugiriendo que a pesar de la afirmacion de la Secretaria de Seguridad Interna Janet Napolitano el domingo que “el sistema funciono,” son necesarios mas atencion y recursos para hacer que las agencias de seguridad americanas funcionen en la misma pagina. Con los costos del ya $68 mil millones/año del conflicto en Afganistan puesto para aumentar, es hora que la administracion repiense el equilibrio de recursos entre operaciones militares diseñadas para liquidar refugios seguros para terroristas y las campañas de inteligencia y aplicacion de la ley que podrian haber evitado el incidente de Navidad.
Fuente: Newsweek

La opción que nadie desea…

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Por Lawrence Hart Israel en una epoca fue la lider mundial en combatir el terrorismo. Los colegios militares estudiaron el operativo en Entebbe de 1976. La gente se maravillo por el valor de tomar una casa de chicos en el kibutz Misgav Am en 1980 y matar a todos los cinco terroristas antes que ellos pudieran masacrar a los chicos restantes. Israel lanzo un atrevido operativo comando contra un terrorista particular en Libano, llegando bajo la cobertura de la noche, matandolo y regresando sin perder un hombre- un ataque quirurgico perfecto.
Israel es responsable por declarar que nunca puede negociarse con el terror, sabiendo que cualquier negociacion de ese tipo representa una cuesta resbalosa hacia la derrota.
Pero Israel ha estado languideciendo en los ultimos años, infectada por la misma correccion politica que esta ahogando al resto del mundo occidental. Simplemente no parece tener lo que hace falta para asestar el golpe apropiado al terror en su medio. Lo que con la debacle del 2006 en Libano, y perdiendo la oportunidad para cortar la cabeza de una de estas serpientes en Gaza el año pasado, Israel parece condenada a vivir con el terror hasta que este nos destruya o se queme solo- en 100 años o mas. ANOTEN A LOS de Sri Lanka. Yo pienso que ellos tienen una respuesta, y pienso que Israel debe escuchar lo que ellos tienen para decir. Sri Lanka solia ser exactamente como Israel. Tenia un eterno problema terrorista con su minoria Tamil. Por casi 30 años, bandas organizadas de esa comunidad aterrorizaron a la nacion, al punto en que el pais no podia evolucionar. Navin Dissanayake, el ministro de Sri Lanka de promocion de inversiones, afirma que “podria haber sido otra Singapur si no hubiese sido por esa guerra.” El terrorismo en Sri Lanka, como lo hizo en Israel, freno a ese pais de progresar- progreso que hubiese sido bueno para Sri Lanka y el mundo.
Los Tigres Tamiles, a veces llamados por su nombre completo, los Tigres de Liberacion de Tamil Eelam (LTTE), se parecian a los grupos terroristas de Medio Oriente. Realmente, es mas correcto decir que los grupos terroristas de Medio Oriente parecen los Tigres Tamiles, ya que los Tigres introdujeron muchas de las tecnicas posteriormente utilizadas por los enemigos de Israel. Ellos inventaron los cintos suicidas y perfeccionaron los ataque suicidas con bombas, volviendolos un artefacto tactico. Ellos fueron los primeros en utilizar mujeres y niños en estos ataques. Y ellos han sido acusados de utilizar a sus propios civiles inocentes como escudos humanos. Ellos son una multitud feroz, y estuvieron implicados en el asesinato de Rajiv Gandhi de India en 1991. Como todos nosotros sabemos, los palestinos han imitado estas tacticas con devastadora brutalidad.
Los Sri Lankanos habian mas o menos vivido con este horror desde 1983. Entonces el 11/S ocurrio y una nueva dinamica, promovida por el presidente George W. Bush y los EEUU, dio a los sri lankanos un nuevo panorama. Con una nueva administracion electa sobre la promesa de parar la permanencia del LTTE, el pais se embarco en un ataque militar a gran escala. Envio su ejercito, mucho mas fuerte que los tigres tamil, a territorio ocupado por los tamiles y comenzo a tomar pueblo por pueblo, yendo calle por calle en algunos casos, y matando a todos los que se resistian.
Jehan Perera del Consejo de Paz sri lankano dijo, “Este gobierno ha tomado la posicion que practicamente cualquier precio es digno de ser pagado para librar al pais del terrorismo.”
El precio pagado fue efectivamente uno pesado. Mucha gente inocente murio. El gobierno sri lankano lamenta profundamente la muerte de civiles inocentes, pero la mayoria de los funcionarios del gobierno creen que hicieron una eleccion conciente para pagar ese precio, y que el statu quo alternativo simplemente ya no era aceptable.
Fue sangriento y sucio, y ellos ganaron muchas criticas por ello. La ONU estima que durante los meses finales de lucha en Sri Lanka, al menos 7000 civiles tamiles fueron muertos y 13000 heridos. Pero ellos tambien borraron el azote del terror, no parando hasta que la victoria total fue declarada en mayo pasado. Hoy, los sri lankanos pueden una vez mas caminar por las calles de sus ciudades, visitar los mercados y conducir negocios sin el miedo de ser asesinados en tan horribles formas que ni siquiera sus seres amados puedan identificar sus cuerpos. Es un nuevo amanecer para Sri Lanka.
Israel puede aprender una leccion real de esta experiencia. La amenaza que enfrenta el estado judio desde Cisjordania, Gaza y Libano no es diferente de la amenaza para el norte de Sri Lanka y su linea costera en el sur que los tamiles ocuparon antes que el ejercito sri lankano comenzara su guerra de eliminacion.
Ha llegado la hora de admitir que podria no haber una solucion para el problema palestino, pero hay una forma de terminarlo. La proxima vez que el terror fuerce a Israel a tomar acciones militares, esta opcion debe ser considerada. Israel debe darse cuenta que no habra paz con un enemigo intransigente que rechaza actuar de buena fe. El rechazo palestino y las amenazas de Hezbollah (respaldado por Iran) a nuestra existencia nunca seran aplacadas; ellas no pararan hasta que Israel sea destruida. Una vez que la poblacion se de cuenta de esta desafortunada realidad, hay solo una forma de cambiarla. Israel debe tomar la iniciativa sri lankana y moverse hacia esas areas una por una, arrinconando, envolviendo y eliminando toda resistencia armada.
Inclinar las espaldas para hacer la paz con los palestinos ha probado ser inutil. Es hora de tomar la opcion de una vida mejor para todos. Mas de 60 años de vivir con esto es suficiente. Cuando hayamos eliminado completamente a este enemigo, una nueva dinamica surgira. Sin los matones musulmanes conteniendo a su propio pueblo detras, no habra nada que los frene de negociar la paz genuina. Podria haber un socio para la paz palestino, libanes, sirio, quizas hasta irani que transforme al Medio Oriente de un osario de odio y derramamiento de sangre en una comunidad de naciones prospera trabajando junta para hacer mejores las vidas diarias de todos sus ciudadanos.

El autor vive y trabaja en Los Angeles. El tiene un titulo de grado en historia de la Universidad de California, Northridge, con enfasis en el Medio Oriente y es actualmente estudiante graduado de esa institucion. Es padre de tres hijos.
Fuente: The Jerusalem Post

Hacer Aliá – ¿Estás Loco!?

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Durante 2.000 años de exilio, los judíos han llorado y rezado por retornar a la Tierra de Israel. Ahora lo podríamos hacer simplemente subiéndonos a un avión, entonces, ¿por qué no lo hacemos?

Finalmente estoy en mi hogar. Vivo entre mi propia gente. Estoy viviendo un sueño. Una vida diferente en la Tierra de Israel.
Desde mi primera visita a Israel en 1983, supe que algún día yo viviría aquí. Desde entonces, vine varias veces de visita. Cada vez que abordaba el vuelo de regreso a Canadá, sentía un dolor en el estómago. ¿Cuándo regresaré? ¿Cómo regresaré? ¿Cómo puedo irme de aquí sabiendo que hay tantas cosas excitantes? De algún modo me las arreglaba para reprimir estas preguntas.
-Pero no por mucho tiempo.
Me establecí, me casé, tuve tres hijos, un buen trabajo entre las 9am y las 5pm, una mini-van (y un segundo automóvil familiar), y un modesto pero atractivo hogar en los suburbios de Toronto, en una próspera comunidad judía. No me faltaba nada material. Pero aún así no me sentía completo.
Cada vez que había un conflicto en Israel, yo veía el desarrollo de los eventos desde la seguridad de mi hogar en Canadá. La Guerra del Golfo en 1991 causó un tremendo impacto en mí. En la primera noche de la guerra, quise subirme a un avión con destino a Israel para ser parte de las tribulaciones del pueblo judío, y no sólo un “analista de sillón” a 11.000 kilómetros de distancia. Sabía que cuando todo terminara, yo no podría decir que fui parte de ello.
En ese punto mi esposa y yo empezamos a considerar seriamente la idea de hacer aliá, de “subir” en un sentido espiritual, al vivir en Israel.
Creíamos que era lo correcto. Durante 2.000 años de exilio, los judíos han llorado y rezado por retornar a la Tierra de Israel. Ahora lo podríamos hacer simplemente subiéndonos a un avión, entonces, ¿por qué no lo hacemos?
Sabíamos que dicho cambio sería lo mejor para nosotros, para nuestros hijos, e incluso para el pueblo judío. Pero era difícil ignorar el “sacrificio” que este cambio implicaba.
Yo tenía que renunciar a mi trabajo seguro y encontrar uno nuevo en un país distinto. Teníamos que dejar nuestra hermosa kehilá en Canadá, con todos nuestros amigos que nos apoyaban. Teníamos que desarraigar a nuestros hijos de sus escuelas y encontrar una nueva comunidad y una escuela donde ellos encajaran. Teníamos que aprender un nuevo idioma y ajustarnos a nuevas sutilidades culturales.
La decisión era muy difícil, y más aún para mi esposa. Ella sabía que nuestra situación económica empeoraría a corto plazo, y probablemente también a largo plazo. El israelí promedio no posee una casa de dos pisos con cuatro dormitorios, con jardín en el frente y piscina atrás, y un caro automóvil, mucho menos dos. Ella se preocupaba de no contar con el apoyo de la familia y de los amigos. ¿Qué pasaría si tenemos dificultades? ¿Quién estaría ahí para ayudarnos?
¿Y que pasaría con la familia que estamos dejando atrás? ¿Cómo los podríamos ayudar cuando nos necesitaran?
Creíamos que espiritualmente hacer aliá era lo correcto, pero requería dejar atrás tanta comodidad física y emocional. Tuvimos que enfrentarnos a nosotros mismos y analizar honestamente nuestros valores judíos básicos.
-Nos jugamos el todo por el todo.
A pesar de que hemos estado en Israel solamente un breve período de tiempo y aún nos estamos adaptando, la mayoría de nuestros temores han desaparecido. Yo encontré empleo. Manejamos por modernas carreteras, y los negocios están repletos con todas las marcas. Hay muchos tipos de comunidades, y muchas corrientes de escuelas, permitiéndole a la mayoría de las personas encontrar su lugar. Mi esposa está muy contenta con nuestra comunidad y con los nuevos amigos que está haciendo. Vivimos en un hermoso apartamento. A pesar de que es mucho más pequeño que nuestro hogar en Canadá, sentimos que nuestra calidad de vida ha aumentado, no disminuido.
La vida acá no es fácil, no ver durante meses o hasta años a tus seres queridos es terribles, convivir con una cultura que no es propia, que te es distinta, es chocante, pero aún así encontramos aún más cosas a favor que en contra.
Además, es profundamente satisfactorio vivir en un lugar donde ser judío es “normal”. En Pesaj, dondequiera que íbamos, veíamos gente religiosa y secular comiendo matzá. Justamente el año pasado, mientras aún estábamos en Canadá, fuimos al zoológico en Pesaj y nos sentimos tan incómodos comiendo nuestros extraños sándwiches de matzá a la vista de los demás mientras todos compraban su comida en McDonald’s.

* * *
Mark Twain visitó Israel a fines de los años 80 y comentó que nada bueno saldría de ahí. Cualquier persona sana hubiese estado de acuerdo. Excepto los judíos locos. Y hoy tenemos un país de 7 millones de habitantes, con rascacielos, hoteles, centros de compra, universidades prestigiadas en todo el mundo.
Si cada día rezamos fuertemente para que termine el exilio y para que todo el pueblo judío se reúna nuevamente en Eretz Israel, puede ser loco, pero no puede ser equivocado. E incluso si todos a nuestro alrededor dicen que es imposible, entonces es nuestra tarea como judíos demostrar que con la ayuda de Dios, nosotros podemos hacerlo.
No quiero dar la falsa impresión de que hacer aliá es fácil, y que Israel es un país perfecto. Es un proceso muy desafiante. Sí, hay problemas que deben resolverse. Pero estar involucrado en esos problemas es una labor hermosa cuando entendemos que estamos construyendo las bases de la patria judía.
Esta es la parada final en nuestro viaje a lo largo del exilio. En cualquier otro lugar, nuestra inversión es temporal. Un día, tarde o temprano, todos terminaremos en Israel. Puede no ser hoy o mañana, pero la tradición judía nos dice que al final de los días el pueblo judío retornará desde los cuatro rincones de la tierra a reconstruir el Templo de Jerusalem, para ser una vez más una luz para las naciones.
Al estar acá hoy, pienso que mis decisiones y acciones pueden influir en ese futuro. Es la forma de demostrarme a mí mismo, a Dios y al mundo que realmente creemos en lo que estamos rezando. Y que realmente creemos que nuestros sueños se convertirán en realidad.
Incluso si parecemos un poco locos.

El debate de la kipá

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Por Richard Rabkin

Usar kipá no es una decisión fácil. Es una decisión muy personal, pero debe ser una decisión propia y no influenciada por el mundo.
Si estamos decididos a usarla, no debemos temerle a lo que opinen los demás…
Aquí la historia de un jovén que sufrio el mismo debate:
La primera vez que usé una kipá fuera de la sinagoga en Canadá, estaba petrificado. Acababa de regresar de Israel, donde me empece a interesar en el judaismo y aprendi ciertas cosas que me resultaron muy interesantes.
Deje de ver la kipa o el talit como cosa de rabinos y me parecieron tener un mensaje universalista muy profundo y muy respetable.
En fin, en Israel las kipot son casi tan comunes como los teléfonos celulares. Pero cuando volví a Vancouver, no tenía el coraje para comenzar a usar kipá.
Mis razones eran varias: No tenía el coraje de enfrentarme a las preguntas de mis amigos y mi familia. No quería que víeran como el raro, el ortodoxo y no tenía el valor de ser un “judío modelo” y que todas mis acciones sean juzgadas por el hecho de estar usando una kipá. Simplemente no creía que la kipá me convirtiera en mejor o peor persona, no tenía la valentía para declarar todo lo que implica usar una kipá.
Sin embargo, mi primer Shabat en Vancouver, me informaron que uno no puede cargar nada en Shabat. ¡Eso significaba que después de la sinagoga no podía colocar mi kipá en mi bolsillo! ¿Qué iba a hacer? ¡Tenía que caminar hasta mi casa! ¿Qué pensaría la gente de mí? No tenía muchas opciones.
Pensé en correr a toda velocidad hasta mi casa, así la gente vería solamente una silueta felina pasar volando al lado de ellos, lo cual no les daría mucho tiempo para darse cuenta de mi cabeza cubierta. Pero me di cuenta que no soy para nada felino, y que probablemente podría correr más o menos una cuadra antes de caer al suelo con convulsiones. Así que decidí enfrentar la situación y caminar hasta mi hogar usando kipá.
Durante aquella vuelta a casa, debo haberme visto como un paciente mental fugitivo con un serio caso de paranoia. Cuando alguien pasaba a mi lado pensaba para mí mismo, “¿Qué estás mirando? ¿Acaso estás viendo mi kipá? ¿Cuál es tu problema? ¿Acaso nunca habías visto a un judío antes? ¡CERDO ANTISEMITA!”
De hecho, las personas que caminaban hacia mi probablemente pensaban para si mismas, “Este hombre que se está acercando a mi parece un drogadicto. Espero que no me golpee”. Con el paso de los meses y años me sentí cada vez más cómodo usando mi kipá y comencé a utilizarla casi todo el tiempo.
Pero cuando apliqué para unas pasantías de verano en firmas de abogados en Vancouver no utilicé mi kipá para las entrevistas. “¿Quién va a contratarme si estoy usando una kipá?” Me pregunté. A pesar del hecho de que Canadá es probablemente el país con más diversidad cultural y tolerancia en el mundo, yo aún no estaba preparado.
Pero descubrí que existían problemas por no usar la kipá en el trabajo.
Mi primer día en la firma, me llevaron a almorzar a “El Camarón Rojo”.
Ya que mis compañeros de trabajo no tenían razón para pensar que yo era diferente, mi primer día en la firma, me llevaron a almorzar a “El Camarón Rojo”.
Mientras que todos mis compañeros ordenaban diferentes tipos de mariscos prohibidos para mí, yo quería preguntar si el chef podría prepararme un plato especial – como tal vez, agua asada con un acompañamiento de agua sazonada con agua. En cambio, terminé pidiendo una ensalada, pero sabía que aun así estaba comprometiendo mis estándares de cashrut.De ahí en adelante, sólo colaciones en bolsa para mí.
Debido a razones profesionales y espirituales, decidí mudarme a Toronto. Con mis dificultades previas respecto a la kipá todavía presentes, decidí acudir a las entrevistas en Toronto usando una kipá.
Mi primera entrevista fue en una firma de abogados en el centro, yo estaba realmente interesado. Entré en el ascensor, el cual me tenía que llevar hasta el piso 45, un poco nervioso con el asunto de la kipá pero armándome de valor.
Vi a otro hombre en el ascensor llevando una kipá también. Me sentí inmediatamente aliviado. Comenzamos a platicar y le conté en qué firma de abogados me iba a entrevistar. “Ah, esa es una gran firma”, dijo él. “Felicitaciones por conseguir una entrevista ahí”. Hizo una pausa por un segundo y luego continuó, “debo advertirte. He escuchado que ahí no les gusta mucho que la gente use kipá para ir a trabajar”.
Miré para ambos lados como si se fuera a activar la “alarma de alerta de kipá”. Mi corazón se hundió en lo más profundo de mi estómago. No estoy seguro si fue por escuchar la mala noticia o porque el ascensor llegó de forma abrupta al piso 45. Salí cautelosamente y miré para ambos lados como si se fuera a activar la “alarma de alerta de kipá”. Me volví hacia el hombre en el ascensor y le agradecí por la advertencia.“No hay problema”, me dijo mientras salía del ascensor también.
Que debía hacer? traicionar mi forma de ser, mi forma de pensar, para agradarles a esos abogados o vivir segun mis convicciones y si a ellos no les agradaba y no me respetaban entonces mejor no trabajar para ese buffet.
Definitivamente no podía seguir escondiendo quien era y debía mostrarme tal cual soy.
Entonces escuche: “Buenos días Sr. Rothstein”, le dijo la recepcionista a mi amigo del ascensor. El hombre del ascensor – un socio de esta firma – me guiñó el ojo y se rió. “Buena suerte en la entrevista. Pasa a mi oficina cuando termines”.
Mi entrevista salió bien y pude ver que mi jefe me estaba provando, si yo era capaz de traicionarme a mi mismo por un simple trabajo, entonces él jamas podria confiar en mí, siempre sabría que en cualquier momento podría clavarle la daga por la espalda.
Por suerte mi decisión de usar kipá ya estaba dando frutos.
La firma respeto que observara el Shabat, si trabajaba a deshora para cumplir con las tareas, e también me quería invitar a cenar, pero ofrecieron hacerlo donde pudiera cumplir con la cashrut. No tuve que dar explicaciones, mi kipá lo hizo por mí.
Una vez que me puse la kipá, ellos sabían exactamente mi posición. También fue un símbolo para mí, que me ayudó a entender cómo mis pensamientos y sentimientos internos “religiosos” tenían que verse reflejados en mis acciones externas.
Podrás pensar que yo estaba demasiado neurótico acerca del dilema de la kipá. Pero la verdad es que una vez que uno se pone una kipá, está haciendo una declaración. Para mí, es una declaración a mí mismo y a los demás acerca de mi compromiso con el judaísmo y el pueblo judío. Luego de sentirme más seguro con mi propia identidad judía, finalmente tuve el coraje para hacerlo.