Extractos de “Lectura Ingenua”
Dan ben Amotz

El lavado de cerebro es un sistema de infiltración de información y manejo de impuestos para conseguir los objetivos. Y yo sostengo que todos los diarios, en una medida u otra, y con distinto estilos, usan ese sistema para conseguir sus objetivos.
Uno, confunde las áreas de opinión y de información, y el otro, arruina a sus opositores políticos publicando sus fotos en clubes de “Streep Tease”, con la excusa de entregar una información objetiva.
El primero se basa en la falta de inteligencia de sus lectores, y el otro en sus prejuicios. Tanto el uno como el otro lavan cerebros, fabrican la opinión pública y accionan marionetas.
El sistema de lavado no es exclusividad de la prensa, la radio o la televisión. También la “Educación para…” (y no importa para qué. Para cualquier cosa que no sea de creatividad individual) la veo como una de las más claras formas de lavado de cerebro. No me refiero solamente al sistema educativo nacional, sino también a la educación que cada uno de nosotros recibe y da en la casa.
Cualquier forma de educación para algo (Sionismo, socialismo, Judaísmo, Heroísmo, Sacrificio, Nacionalismo…) se realiza a través de la sugestión, hipnosis y lavado de cerebro.
Desde el momento que nace el bebé, le adherimos a sus acciones los términos de “¡muy bien!” y “!muy mal!”. Día tras día y hora tras hora le repetimos las órdenes de “hace” y “no hagas” que nuestros padres nos repetían. Planificamos así, generaciones de autómatas, por medio de la alimentación de fórmulas básicas y esquematismos que muchas veces contradicen la lógica, y esperamos que dichas leyes se transmitan hasta el fin de las generaciones. Exigimos de nuestros hijos, alumnos y demás subordinados que acepten una carga de leyes que otros las determinaron, que obedezcan, que crean, que no se desvíen del camino, que no hagan el mal delante de Dios (el pueblo, la patria, el régimen, los padres) y que no pregunten por qué.
¿Por qué es bueno morir por el estado? ¿Por qué está prohibido cometer adulterio? ¿Por qué el estado puede robar, territorios, radares, planes, y nosotros no? ¿Por qué se puede vender la cabeza y el alma y no el cuerpo? Y ¿por qué está prohibido preguntar?
Un hombre que recibe valores cerrados en forma de paquete llamado “educación” sin pasarlos por un examen de crítica racional, es un animal automático programado. Un hombre que está dispuesto a sacrificar su vida por verdades que él mismo no las comprobó, no está en categoría de “Homo Sapiens”. Esas personas forman un ganado, cuyo cerebro se puede moldear para cualquier lado.
Para concluir: Sólo un diario (o maestro, educador, padre) que esté abierto a una amplia gama de opiniones, que transmita información de diversas fuentes aunque contradigan sus intereses. Un diario así obligaría al lector a pensar, a reflexionar, a comparar, a tomar una posición y decidir. Un diario así educaría al hombre a un pensamiento propio y lo cuidaría de un lavado de cerebro. Lamentablemente no existe un diario así en el país.
Todos, absolutamente todos, los diarios, los profesores, los educadores y los padres se ocupan del lavado de cerebro. La única diferencia entre ellos es la calidad del lavado, la calidad de detergentes que usan, la economía y las máquinas que usan para el lavado.

No entiendo al Ministro de educación, y no comprendo la política del gobierno con respecto a las huelgas de los maestros.
¿Se volvieron locos?. El gobierno no entiende que está serruchando la rama sobre la cual está sentado. ¿Cómo pueden negociar con los maestros por un pequeño aumento mensual? Si hay una profesión en el país gracias a la cual el gobierno existe y continuará existiendo, es a la enseñanza.
¿Quién sino los maestros producen para el gobierno una generación disciplinada y unida, que al llegar el momento, hará lo que le fue encargado, votará como se debe, aceptará automáticamente las decisiones del gobierno, dará su cerebro para el lavado diario, contestará “Amén” a cada palabra que pronuncie el primer ministro, lo apoyará en todo y no formulará preguntas?
Si el gobierno sabe lo que le conviene, debe no sólo aumentarles los sueldos, sino también elevarles el nivel de vida, brindarles transporte y vivienda y lamerles el culo siempre, porque el gobierno depende de ellos.
Sólo la continuación del sistema educativo existente asegurará el futuro del gobierno. Y los maestros son la pieza fundamental de esta misión imposible.
Deberían darles todo lo que pide, con tal que sigan educando a los jóvenes como lo hicieron hasta ahora.
Ya los docentes les doy un consejo: Acaben inmediatamente la huelga, y no amenacen con otras. Si el gobierno no les otorga lo que piden, díganle simplemente que ustedes están evaluando la posibilidad de enseñarle a la juventud a pensar por sí misma, ¡y verán entonces cómo se asusta el gobierno!