Israel abre el debate sobre los trasplantes

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Por Sebastián A. Ríos | LA NACION

Cuando médicos de la Fundación Favaloro preguntaron a quienes estaban siendo evaluados para recibir un trasplante si ellos donarían sus órganos, sólo el 23% respondió afirmativamente. El resto reconoció que no donaría, aun cuando estaban viviendo en carne propia que su salud -y quizá su vida- dependiera de la decisión altruista de quienes aceptaron ser donantes. La clave es: receptores de órganos que no donan.
Esa es la paradoja que ha llevado a Israel a implementar una nueva normativa para el trasplante de órganos que asigna prioridad en la lista de espera a quienes previamente han expresado su voluntad de ser donantes. Así, Israel se ha convertido en el primer país del mundo en introducir una variable no médica en la ecuación que permite determinar quién recibirá un órgano para trasplante.
Los primeros resultados están a la vista: durante las 10 semanas que duró la campaña de información acerca de la nueva ley -que entrará en vigencia plena este año- 70.000 personas se registraron como potenciales donantes, cuando lo habitual son 3000 por semana. La campaña tuvo incluso un impacto sobre los familiares de los fallecidos, que deben expresar su consentimiento para que los órganos del ser querido sean donados: en 2011 se incrementaron un 60% los trasplantes en Israel.
La nueva ley también asigna prioridad a familiares directos de personas que han donado sus órganos o que han firmado el consentimiento de donación, y a quienes han donado en vida (riñón o hígado). Para éstos, además, la ley establece “compensaciones”: cubre 40 días de remuneraciones no percibidas, junto con otros gastos asociados a la donación.

La nueva ley -gestada tras años de deliberación entre médicos, bioeticistas, religiosos, legisladores y expertos en trasplantes- tiene defensores y detractores, y reaviva el debate en torno a la siempre vigente necesidad de aumentar el número de donantes.
La Argentina, que alcanzó en enero su récord histórico de trasplantes -cuatro por día-, no está ajena, reconoció el doctor Carlos Soratti, presidente del Incucai. “Es un tema que se viene debatiendo, pero que nosotros no compartimos. Sostenemos que no se debe condicionar el acceso a la lista de espera o el acceso a un órgano para trasplante por actitudes o decisiones de la persona o de su grupo familiar.”
Para Soratti, “el condicionar la asignación de órganos a una decisión voluntaria del paciente es una especie de chantaje del Estado. Es como decirle a la gente que sólo va a recibir un órgano si es donante… El sistema de donación y trasplante debe sustentarse en un principio de solidaridad, altruismo y, sobre todo, de equidad en el acceso”.
Y agregó: “El número de donantes está más determinado por el grado de desarrollo de la organización sanitaria intrahospitalaria que por cualquier otro factor. Hay hospitales con 20 donantes por año y en otros, de similar complejidad, ninguno. Está demostrado que la decisión está muy influenciada por el grado de convicción y la actitud del personal de salud, en la medida en que ayudan a la familia a transitar por esa situación”.
Otros expertos presentan opiniones favorables a la decisión de Israel. “Es una propuesta muy interesante que surge de la gran necesidad de concientizar a la sociedad acerca de la importancia de donar órganos y tejidos para trasplante. Creo que la forma en que se encaró en Israel fue muy seria, involucrando a los diferentes actores, y debería tener un impacto positivo”, opinó el doctor Alejandro Bertolotti, jefe de Cirugía Torácica General del Hospital Universitario Fundación Favaloro, y añadió: “Es importante señalar que los parámetros médicos del paciente primarán sobre el beneficio que se le asignará a un paciente que haya expresado su voluntad de donar previamente”. A su vez, el doctor Mario Sebastiani, integrante del Comité de Bioética del Hospital Italiano opinó: “Me parece muy atractiva esta nueva modalidad, que, como el resto, deberá tener su rodaje, su crítica, su análisis y, por sobre todas las cosas y en términos bioéticos, no ser coercitiva”.

La donación de órganos según la halajá

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Muchas veces desconocemos que dice o como se interpreta la halajá a problemas o situaciones modernas…
Uno de esos misterios es que opina la ortodoxia sobre la donación de órganos.
Aquí una explicación muy clara del Rabino Shraga Simmons:

El salvar una vida es un valor supremo en la ley judía, pero la donación de órganos es mucho más compleja que el firmar una tarjeta de donante.
La posición del judaísmo en cuanto a la donación de órganos es tan compleja como el asunto de la vida y la muerte, ya que deriva directamente de la perspectiva judía de la santidad de la vida y el rol que nuestra existencia física juega en el desarrollo de nuestro ser espiritual.
Por otro lado, tenemos una obligación sagrada de preservar la vida humana (pikuaj nefesh). Este es un valor fundamental en la ley judía – tan importante que casi cualquier otra ley puede ser violada por esta razón. Por ejemplo: podemos violar el Shabat para llevar a una persona herida al hospital.
Por otro lado, la ley judía prohíbe profanar el cuerpo de un muerto (nivul hamet). Por cuanto que el cuerpo de una persona muerta tuvo alguna vez dentro de sí un alma sagrada, debe ser tratado con el máximo respeto. Cada parte del cuerpo debe ser enterrada – y esta es la razón por la cual a veces vemos imágenes de gente religiosa buscando y agarrando las diferentes partes de los cuerpos de gente asesinada en ataques terroristas para enterrarlas.
Entonces, si por un lado es bueno donar órganos y por otro lado no podemos profanar un cuerpo sin vida, ¿cómo podemos conjugar estos dos valores?
Para Salvar Una Vida
La donación de órganos sólo es permitida en casos donde el órgano en cuestión es requerido para un transplante inmediato y específico. En tal caso, es una mitzvá muy grande para un judío el donar un órgano para salvarle la vida a una persona.
La donación de órganos no está limitada a gente que ha muerto: Una persona que esté dispuesta a donar unos de sus riñones a alguien que lo necesite, por ejemplo, también puede hacerlo.
Sin embargo, en cuanto a la prohibición de profanar el cuerpo, está prohibido donar simplemente a un “banco de órganos” donde no hay un receptor específico e inmediato.
Más aún, está también prohibido donar órganos para la realización de investigaciones médicas o para su utilización por estudiantes que necesitan desarmarlos en la facultad de medicina.
Precauciones Requeridas
Inclusive cuando existe un transplante específico e inmediato, se necesita tomar precauciones, ya que muchas veces para obtener el órgano lo más fresco posible el médico remueve el órgano antes de que el paciente este “muerto” de acuerdo a la ley judía. Entonces, el médico estaría matando al paciente, lo cual está obviamente prohibido.
En la realidad cada caso es diferente. Un gran número de consideraciones halájicas deben ser revisadas y tomadas en cuenta. Por ende, antes de seguir cualquier procedimiento, consulta con alguna autoridad Rabínica experta en la materia, pues de acuerdo con el judaísmo el procedimiento correcto no es tan sencillo como sellar una tarjeta de donación de órganos.

Fuentes:
Responsa Nodá Bihudá (parte II, Yoré Deá, 210), escrito por el Rabino Yechezkel Landau.
Responsa Igrot Moshé, (Yoré Deá, parte II, 174), escrito por el Rabino Moshé Feinstein.
Responsa Minjat Itzjak (parte V, 7) escrito el Rabino Itzjak Iaacov Waiss.
Responsa Tzitz Eliezer (parte X, 25) escrito por el Rabino Eliezer Waldenberg.
Para más información:
Instituto para Ética Médica Judía en San Francisco (800-258-4427).
“El Judaísmo y la Curación”, escrito por el Rabino J. David Bleij (Ktav Publishing 1981).