Islamista Mohamed Mursi, nuevo presidente de Egipto

Deja un comentario

El candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, fue declarado nuevo presidente de Egipto, según anunció el presidente de la Comisión de las Elecciones Presidenciales, Faruk Sultán.

Mursi se proclamó vencedor con 13.230.131 votos, un 51,73%, según informó Sultán en una rueda de prensa. Una victoria, muy ajustada con su rival Ahmed Shafiq que conseguió el 48,27%, 12.347.380 votos.

Así, Mursi se convierte en el primer presidente de Egipto tras la caída de Hosni Mubarak, en febrero de 2011. Pero también, lleva a los Hermanos Musulmanes a la Presidencia por primera vez en sus 84 años de historia, la mayoría de los cuales transcurrieron en la ilegalidad.

Con el anuncio se pretendía satisfacer al menos una de las demandas de los cientos de manifestantes que permanecieron acampados desde hace dos días en la plaza Tahrir de El Cairo, y que también exigen la derogación de la enmienda constitucional promulgada el pasado domingo por el Ejército, y que modifica la Declaración Constitucional del 30 de marzo de 2011.

Esta acampada supone la prolongación de la masiva manifestación del viernes, convocada por los grupos revolucionarios bajo el lema «Vuelta de la Legitimidad» con el apoyo de los partidos islamistas.

La tensión vivida en el país, venía motivada porque tanto Mursi como Shafiq habían proclamado a lo largo de esta semana su victoria, de acuerdo a los datos de los que disponían sus respectivos equipos.

En la misma rueda de prensa, el presidente de la Comisión Electoral destacó que sólo tuvieron que revisar diferentes impugnaciones en los resultados de un centenar de las más de 13.000 que había.

La decisión de la Comisión Electoral no puede ser impugnada ni apelada por los candidatos, al ser la última instancia responsable de los comicios.

Tensión en Egipto: Posponen anuncio de resultados electorales

Deja un comentario

Egipto se mantiene en vilo ante el deterioro de la salud del ex presidente Hosni Mubarak, que se encuentra en coma, y la incertidumbre sobre el anuncio de los resultados de las elecciones presidenciales.

El país más poblado del mundo árabe conocerá posiblemente el nombre del sucesor de Mubarak, mientras éste se debate en un hospital entre la vida y la muerte.

El islamista Mohamed Mursi, candidato de los Hermanos Musulmanes, y el militar retirado Ahmed Shafiq, último primer ministro de Mubarak, se consagran triunfadores de los comicios ante el silencio de la Comisión Electoral, que decidió aplazar el anuncio de los resultados, previsto para mañana.

La comisión explicó en un comunicado que necesita «más tiempo para examinar las más de 400 impugnaciones presentadas por los candidatos», pero no determinó la fecha en la que se hará público el nombre del futuro presidente.

Los recursos se centran en irregularidades que afectaron el proceso electoral, la principal de ellas que en varios centros de votación no coincide el número de sufragios con el de electores que acudieron a las urnas.

Los Hermanos Musulmanes advertieron de que se puede producir un «peligroso cara a cara entre el pueblo y el Ejército si Shafiq es declarado presidente, lo que sería una obvia señal de golpe military», según declaraciones del portavoz de la Hemandad, Mahmud Gozlan, al diario árabe internacional «Al Sharq al Ausat».

El movimiento independiente «Jueces por Egipto» anunció que, de acuerdo al recuento efectuado por sus miembros en los colegios electorales, el ganador de la segunda vuelta de las presidenciales es Mursi con un margen de casi 900.000 votos.

A pesar de la incertidumbre, los egipcios volvieron a hacer gala de su buen sentido del humor y en la red social Facebook se pueden leer comentarios sobre lo «contentos» que están los seguidores de ambos candidatos porque los dos ganaron.

Los Hermanos Musulmanes afirman que ganaron las elecciones en Egipto

Deja un comentario

Los primeros resultados de las elecciones presidenciales difundidos por medios egipcios y árabes muestran una ventaja del candidato islamista de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, sobre el último primer ministro de Hosni Mubarak, Ahmed Shafiq.
Según el diario oficialista “Al Ahram”, Morsi había obtenido el 56,57% de los apoyos, por el 43,42% de su rival, con más de medio millón de votos escrutados.
Aunque todavía se desconocen las cifras de la capital, la mayoría de colegios que han comenzado a difundir información muestran el avance del islamista, sobre todo en provincias del Alto Egipto (sur) como Minia o Sohag.
En su sede en El Cairo, la propia campaña de Morsi informó de que, con los votos de casi un 10% de los colegios electorales ya escrutados, su candidato obtenía el 61% (842.577 papeletas), frente al 39% (541.782) de Shafiq.
Sin embargo, la declaración constitucional complementaria emitida por la Junta Militar ha opacado el recuento, ya que, según las primeras filtraciones, limitará en gran medida los poderes del nuevo presidente y reservará al Ejército la potestad legislativa en el país en ausencia de un Parlamento.
La televisión estatal señaló que hoy la cúpula castrense ofrecerá nuevos detalles, pero ya adelantó que no se celebrarán nuevas elecciones legislativas hasta que el país no tenga una nueva Constitución.
Las elecciones presidenciales se han celebrado sin la existencia de una Constitución que estipule los poderes del futuro mandatario, debido a las diferencias surgidas en el seno de la Asamblea Constituyente.
El pasado 12 de junio se formó una segunda asamblea, después de que la primera fuera invalidada por un tribunal al ser boicoteada por una cuarta parte de sus miembros, en su mayoría liberales, al considerar que no representaba a todos los sectores de la sociedad.
De esta forma, la Junta Militar formalizó en su declaración constitucional transitoria su recuperación del poder legislativo, tras la disolución esta semana por el Tribunal Constitucional de la Cámara Baja del Parlamento debido a irregularidades en su composición.
El anexo constitucional dará al presidente el poder de designar al jefe de Gobierno, a los ministros y a los altos funcionarios y diplomáticos, entre otros.
El nuevo mandatario también podrá convocar elecciones legislativas y promulgar leyes o rechazarlas, como ya estipulaba la Constitución de 1971, suspendida tras la revolución del 2011.
También está previsto, de acuerdo a una fuente militar citada por el diario “Al Ahram”, que en esta declaración la Junta Militar se reserve el derecho a controlar su presupuesto, uno de los temas que ha levantado más polémica en los últimos meses. EFE

Egipto: ¿Cuál sería el candidato preferible para Israel?

Deja un comentario

El 7 de septiembre de 2005 fue un día histórico en Egipto. Por primera vez, los ciudadanos del país tomaron parte en las elecciones directas a la presidencia. En la misma “fiesta democrática”, el presidente Hosni Mubarak obtuvo el 88% de apoyo. Siete años y una revolución después de ese día, ubican a Egipto frente a las primeras elecciones democráticas en las que, según parece, ninguno de los 13 candidatos obtendrá un índice de apoyo igual.
Según las últimas encuestas, se perfilan dos candidatos que se enfrentarán uno al otro. Amr Musa, ex Ministro del Exterior del régimen de Mubarak y Secretario General de la Liga Árabe y Abdel Moneim Abul Futuh, candidato islámico destituido del movimiento de Los Hermanos Musulmanes. Entre ambos se llevó a cabo el primer enfrentamiento televisivo de la historia de Egipto. El Profesor Yoram Meital, experto en Egipto de la Universidad de Ben Gurion, ubica además a dos candidatos importantes: el ex primer Ministro Ahmed Shafiq, hombre de Los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.
Amr Musa: Nacido en El Cairo, de 76 años, abogado de profesión. Se incorporó al servicio diplomático en 1958 y, desde entonces, cumplió un abanico de funciones: embajador de Egipto en India y Suiza, asesor del Canciller en los años 70 y representante de Egipto ante la ONU en los años 80. Durante diez años se desempeñó como Ministro de Exteriores bajo el régimen de Mubarak; mancha que, en la actualidad, no pocos le recuerdan. Al esgrimir su condición de ser un sobreviviente del régimen anterior, Musa sostuvo – en la discusión televisiva- que era una especie de opositor dentro del régimen y que mantuvo muchas diferencias de opinión con el presidente, entre ellas, sobre cuestiones vinculadas a Israel y los palestinos. Musa es exhibido, en el sitio de campaña, como quien no aceptara hacer concesiones en el tema palestino sin nada a cambio y obtuviera, por ello, la popularidad en Egipto y, entre los palestinos, a la vez que la enemistad entre los dirigentes israelíes y norteamericanos.
Es descripto como quien frenó el flujo, de parte de los países árabes, por la normalización de relaciones plenas con Israel sin que hubiera avances en la solución del conflicto.
Israel se destaca entre las promesas de Musa al elector, junto a cuestiones internas como la conformación del gobierno que obtendrá la confianza del pueblo, la guerra contra la corrupción y el refuerzo de la transparencia, la seguridad civil y la independencia a la autoridad judicial. La cuestión palestina ocupará el orden de prioridad cuando la solución propuesta es la creación de un Estado palestino en los límites del ´67 con capital en Jerusalén Oriental. Las promesas incluyen un Medio Oriente sin armas nucleares (lo que rige también para Israel) y el respeto a todos los compromisos internacionales de Egipto, incluido el acuerdo de paz con Israel (mientras la otra parte lo respete y no represente un obstáculo frente a la soberanía egipcia y frente a la protección de su seguridad).
Musa es citado en la carrera eleccionaria como quien dijo que el acuerdo de Camp David ya pasó pero, en el enfrentamiento, explicó que carece de intención de anular el acuerdo pero no de re-evaluar los anexos de seguridad y las relaciones con Israel, en general. Asimismo se abstiene de denominar a Israel “enemigo”, tal como lo hiciera Abdel Futuh.
Abdel Moneim Abul Futuh: Nacido en El Cairo, de 61 años, médico pediatra de profesión. Desde sus estudios en la Universidad de El Cairo desempeña actividades políticas cubriendo el cargo de presidente del Centro de Estudiantes. Fue detenido por algunos meses en el marco de la operación de detenciones realizada por el presidente Anwar Saddat (1981), contra los opositores al gobierno, pero no lo movió de su lugar. Durante el gobierno de Mubarak cursó una detención de cinco años durante la cual obtuvo su diploma de abogado.
En 1987, se incorporó al movimiento de Los Hermanos Musulmanes, donde activó hasta hace un año cuando declaró su candidatura a la presidencia (en contraposición a la decisión del Consejo de la Shura, que determinó que la organización no presentaría un candidato de su lista a la presidencia). La medida rebelde de Futuh fue recibida con enojo por parte de los jefes del movimiento que resolvieron destituirlo. Irónicamente, al final, decidió el movimiento presentar un candidato de su parte.
Las promesas de al Futuh al votante no son discretas. “Prometo que, en diez años, Egipto integrará las 20 economías más fuertes del mundo”. Agrega que convertirá al ejército del país en el más poderoso de la región. Las promesas abarcan también aspectos de la educación: “Prometo desterrar el analfabetismo en Egipto, entre los ciudadanos menores a los 40 años hasta el fin de mi gestión”. Futuh se compromete a anular los juicios militares que se llevan, en éstos días, contra ciudadanos y re-juzgar a cada civil juzgado en el Tribunal Militar”.
Durante el enfrentamiento televisivo, Futuh exhibió un frente de ataque contra Israel (a quien designó como enemigo) y sostuvo que del acuerdo de paz permanecerá solo lo que sea bueno para los intereses de Egipto. También declaró que materializaría uno de los ítems del acuerdo que fija que, el parlamento egipcio, re-examinará el acuerdo cada cinco años. Cuando, el mes pasado, fue anulado el acuerdo por el gas entre Israel y Egipto, Futuh fue uno de los primeros en celebrarlo.
¿Cuál es preferible para Israel?
Desde el punto de vista del candidato preferible para Israel, el Profesor Meital no tiene dudas de quien se trata: “Los dos candidatos sostienen concepciones absolutamente opuestas. Musa ve en Israel un rival al que debe combatirse en el ámbito diplomático y político y sus posiciones (hacia Israel) son muy punzantes. Futuh ve a Israel como un enemigo. Si bien Musa pretende iniciar la lucha contra Israel, mantendrá los acuerdos. Futuh tiene una postura mucho más combativa y los acuerdos no queda claro si permanecerán.
En Israel son conscientes de que Egipto, bajo la conducción de Musa, se convierte en un desafío muy difícil (pero posible) de enfrentar, en contraposición a las posturas de Al Futuh que dificultan la apertura de diálogo”. Musa pretende mostrarse como el hombre correcto en el lugar correcto, apoyándose en su rica experiencia diplomática y política. Por el contrario, Futuh, del otro lado, es más popular y se traza como quien aspira a concretar uno a uno los objetivos de la revolución del 25 de enero. No sorprende que uno de los símbolos más destacados de la revuelta, llamara a los jóvenes a votar por él. En los medios de prensa árabes hubo quien lo definió como batalla entre el régimen de Mubarak y el Islam político y pragmático.
Según parece, tanto Musa como Futuh necesitan mandar coronas de flores a la máxima comisión electoral, que anuló, dramáticamente, a tres candidatos de peso. Entre ellos, al candidato de Los Hermanos Musulmanes y, en su lugar, fue ubicado Muhamed Mursi.
Mursi: de 61 años, presidente del partido del movimiento en el Parlamento (Partido de la Libertad y la Justicia), cuenta con un diploma de Doctor en Ingeniería de la Universidad del Sur de California. Su actividad contra el régimen de Mubarak lo llevó a su detención en varias oportunidades. Si bien es miembro en varias organizaciones egipcias opuestas al Estado de Israel, pareciera que pretende no romper los platos en el tema israelí. Más de una vez declaró que su movimiento respetará todos los acuerdos internacionales que Egipto firmara, incluido el acuerdo de paz con Israel. Durante su campaña electoral dijo que, la cuestión palestina, ocupará la prioridad en su agenda.
Otro candidato más es Ahmed Shafiq, último primer Ministro en la era Mubarak. Shafiq de 71 años, brilla por su pasado militar de excelencia. Se desempeñó como piloto y, en 1996, fue designado como Comandante de la Fuerza Aérea. En 2002 Shafiq fue designado por su compañero de la Fuerza Aérea, el presidente Mubarak, como Ministro Aeronáutico Civil. Cumplió en ese cargo hasta que Mubarak, en un intento por controlar a sus ciudadanos insurgentes, lo designara primer Ministro.
Sharfiq fue más allá con respecto a las relaciones con Israel al expresar su acuerdo de principios a realizar una visita al país, medida que, incluso su patrón Mubarak, se abstuvo de cumplir. La semana pasada, la red en Egipto ardió a partir de lo manifestado por Shafiq quien dijo en la entrevista televisiva: “A nuestro pesar, la revolución triunfó. Incluso sin esa observación, sus probabilidades no son muchas”.
El Profesor Meital recuerda que, mientras no se cristalice la Constitución egipcia, los ciudadanos del país eligen un presidente que nadie sabe cuáles serán sus atribuciones plenas frente a otras autoridades. “Estamos ante una situación en la cual existen varios focos de fuerza, como el parlamento, la presidencia, el ejército, los jóvenes y la elite económica”, explica Meital. “Incluso después de la elecciones presidenciales continuarán peleándose por el control del estado, quizás durante años”. “Después de elegir al presidente, no cabe suponer que – de repente- haya en Egipto mayor estabilidad y todos acepten las decisiones del presidente como algo sobre-entendido. Lo contrario es lo correcto. Espero muchas más rivalidades y luchas de fuerza. Dado que Egipto atraviesa un proceso revolucionario, no queda absolutamente claro que, después de las elecciones, no veamos más manifestaciones duras, contra el presidente electo”.
Pareciera que correrá mucha más agua en el Nilo hasta que sepamos quien es el nuevo presidente.
La primera ronda de las elecciones terminó el 17 de mayo, habiendo sido Abdel Abul Futuh, elegido entre los votantes fuera de Egipto. En Egipto propiamente, la elección comenzará el 23 de mayo y terminará al día siguiente.
El 26 de mayo se acabara la tarea de conteo de los votos y se remitirán los resultados a la comisión electoral.
Los candidatos podrán presentar sus apelaciones hasta el 27 de mayo y dos días después se declararán los resultados definitivos.
Si ninguno de los candidatos supera el 50%, los dos candidatos que encabezan pasarán a la segunda vuelta, que tendrá lugar fuera de Egipto el 3 de junio y, en el país, el 16 y 17 de junio. El 21 de junio la comisión electoral declarará al próximo presidente de Egipto.

Elecciones en Egipto: el balotaje se definirá entre la resignificación del antiguo régimen y una opción islamista

Deja un comentario

por: Moshe Rozén (Desde Nir-Itzjak, Israel)
para: Revista Horizonte  
ANÁLISIS. Luego de llevarse a cabo la primera ronda electoral en Egipto, que los próximos 16 y 17 de Junio definirá –en segunda vuelta- quien será el próximo presidente del país más populoso del mundo árabe; los resultados se desarrollaron dentro del marco de lo previsto: el Partido Libertad y Justicia -brazo político de la Hermandad Musulmana- encabezada por Mohamed Morsi, rondó el 26% de los votos, en tanto que el ex primer ministro de Mubarak y candidato del autodenominado partido “Independiente”, Ahmed Shakik; obtuvo un 23%. A partir de ahora, se aceleran las negociaciones para robustecer las chances de llegar al gobierno.
Los mercados de puerto compitieron con los archivos de prensa como depósitos de diarios viejos: los primeros para envolver los pescados al cliente y los segundos para  no dejar estante vacío. En ambos casos, ya no hace falta recurrir al periódico de ayer: las hojas del diario de hoy son suficientemente antiguas.
 
Por mero ejemplo: los titulares de los matutinos israelies anunciando comicios anticipados mientras la mayoría parlamentaria los postergaba, tras la incorporación de Mofaz al gabinete gubernamental.
Las recientes elecciones en Egipto son otra evidencia de la dificultad de seguir -y mucho menos, predecir- el cambiante acontecer mesooriental.
A comienzos del 2011, juventudes laicas y progresistas colmaron las plazas cairotas clamando reformas democráticas, pero a fin de año, los Hemanos Musulmanes y el islam integrista ya habían revertido la protesta inicial, controlando un setenta por ciento de las bancas parlamentarias.
El 26 de enero de 2011 había sido una jornada de levantamiento popular y fraternidad cívica, pero el 24 de noviembre registraba decenas de muertos, miles de herido y detenidos en violentos enfrentamientos.
Tras el desplazamiento del presidente Mubarak emergieron los bloques rivales hasta entónces reprimidos. El esquema paridario es complejo: el fraccionamiento no se ajusta al mapa clásico de izquierdas y derechas, laicos y religiosos, moderados y radicales; Múltiples variantes y matices configuran el dinámico panorama social y político del país del Nilo.
Lo cierto es que la organización Hermanos Musulmanes se perfila como el factor determinante del devenir egipcio.
Los Hermanos Musulmanes constituyen una corriente islámica cuyo orígen se remonta a principios del siglo veinte. Hasan Albana, líder del mivimiento en los años treinta, reclamó el “regreso a las raíces” (del islam) y propuso al Corán como base legislativa. Albana consideraba que la fidelidad ortodoxa e intransigente era la más eficiente espada para combatir perniciosas influencias extranjeras. Es más: Albana pregonó la expansión de la doctrina islámica fuera de de la órbita egipcia (“conquistar Roma”). Las misivas de Albana –su dogmático legado- siguen siendo el farol ideológico de los actuales Hermanos Musulmanes.
Pero las consignas religiosas no alcanzan a dar solución práctica a la miseria que agobia a los ciudadanos: los precios de los productos básicos son inaccesibles para una mayoría de egipcios que reciben bajo salario o que carcen de ocupación y de todo ingreso regular.
La junta militar gobernante y los trece candidatos que se enfrentaron en la ronda electoral de mayo tampoco tienen fórmulas precisas para superar la crisis económica y social. Tal vez allí resida el poder de la hostilidad contra Israel: tanto los Hermanos Musulmanes como sus adversarios hablan de una “revisión” del pacto de paz suscripto entre Beguin y Sadat. Israel –entónces- opera como un factor aglutinante,  eficaz desvío de las tensiones.
Me parece que un original letrero de tránsito en Israel ilustra de buena manera el proceso político egipcio: la municipalidad de la ciudad de Raanana desea evitar los embotellamientos de tráfico que se se registran cada mañana en las proximidades de los establecimientos escolares, cuando los padres detienen su vehículo y se despiden largamente de sus niños.  Ahora hay   simpáticos carteles que recomiendan a los conductores “un beso (al chico) y siga (su viaje)”.
La realidad egipcia es similar: la primavera democrática se despidió de la civilidad egipcia con un rápido beso y se marchó…

¿Está jugando Netanyahu con su popularidad?

Deja un comentario

Por Wyre Davies
Para BBC
Benjamín Netanyahu tiene casi tantos enemigos como amigos y su estilo de liderazgo frecuentemente brusco no es del gusto de todo el mundo. Sin embargo, al primer ministro de Israel debe dársele crédito por liderar uno de los gobiernos más estables del país en los últimos años.
 
Los israelíes son notablemente inconstantes con sus líderes políticos, y el sistema electoral se ha desarrollado hasta crear coaliciones inestables y poco naturales, en vez del gobierno robusto de un único partido.
Las renuncias ministeriales son comunes y tampoco es raro ver cómo colapsan acuerdos políticos frágiles después de un par de años.
Pero no es así desde la elección general de 2009, cuando Netanyahu -como líder del partido Likud, el segundo más grande en el parlamento o Knesset- estableció una coalición de derecha que, hasta esta semana, lucía fuerte, enfocada y relativamente popular.
Entonces por qué, de repente, se está preparando Israel para una nueva elección, sobre todo una elección que no tendría que llevarse a cabo sino hasta dentro de al menos un año?
Unas cuantas horas en el Knesset en Jerusalén esta semana confirmaron las especulaciones mediáticas. Antes de que llegue el verano en ese país habrá un nuevo gobierno, como me dijeron muchos políticos.
Mandato fresco
La explicación más obvia es que Netanyahu, al que le está yendo bien en las encuestas, decidió que ahora es el momento ideal para asegurar un nuevo mandato y gobernar por otros tres o cuatro años.
Después de todo, la economía de Israel está en buen estado para estándares internacionales, y la línea agresiva del primer ministro en el proceso de paz con los palestinos (que es prácticamente inexistente) no le ha hecho mucho daño.
La política exterior siempre es importante en Israel y si bien Netanyahu nunca confirmaría esa suposición, también quiere el peso que da un mandato nuevo y mejorado para confrontar al hombre que podría decirse es su adversario más importante: Barack Obama.
Si bien Estados Unidos sigue siendo el aliado estratégico clave de Israel, sus líderes no están en el mismo barco cuando se trata de la dirección futura de una solución de dos estados entre Israel y los palestinos.
Hay mucha especulación -y algo de preocupación en los círculos de derecha de Israel- que si el presidente Obama también es reelegido este año, él podría afrontar el tema israelí-palestino con nuevo vigor y resolución, pues no pudo tener mucho impacto en su primer mandato.
Esa idea preocupa a algunos de los que rodean a Netanyahu, quienes creen que afectará la cercana relación de trabajo con Estados Unidos.
Es imperativo, desde su punto de vista, que un primer ministro israelí tenga la comodidad del apoyo parlamentario cuando se trata de justificar la expansión de los asentamientos judíos en territorio palestino ocupado (algo que se considera ilegal en la ley internacional) o cuando se debe rechazar la noción de un estado palestino con base en las fronteras de 1967.
Diferencias ideológicas
La política israelí es todo menos sencilla.
De acuerdo con encuestas recientes, el partido Likud, de Benjamín Netanyahu, no ganaría nada parecido a una mayoría en una elección.
Las discusiones sobre la forma de una nueva coalición no serían fáciles ni estarían totalmente en manos de Netanyahu.
Tiene cierto peso el argumento alternativo, según el cual el primer ministro se vio presionado por su socio en la coalición y ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, el líder del partido nacionalista Yisrael Beiteinu.
Nadie de Yisrael Beiteinu lo confirmó, pero hay informes de varias fuentes que aseguran que Lieberman pactó con el fiscal general su responsabilidad en el caso sobre sus acusaciones de corrupción de vieja data.
El acuerdo llevaría a que Lieberman dejara su rol ministerial, pero podría permitirle que se presente en elecciones posteriores.
El ministro de Relaciones Exteriores también tiene diferencias ideológicas con Netanyahu y con partidos religiosos menores en la coalición en lo que se refiere a la exoneración de los judíos ultraortodoxos y otros grupos minoritarios del servicio militar.
Un nuevo Knesset
Las encuestas no son muy precisas o confiables en Israel, pero Netanyahu es el político más popular y esperaría ganar una elección.
Sus retos serían, en ese caso, formar otra coalición de derecha o de centroderecha y al mismo tiempo mantener el control de esos miembros del Likud que son aun más agresivos y que están más a la derecha.
Partidos de izquierda en el Knesset mencionan sus esperanzas de una recuperación electoral, especialmente por una caída en el apoyo hacia el partido centrista Kadima y su nuevo líder, Shaul Mofaz.
El Partido Laborista cree que puede recuperarse tras un mal resultado en 2009 y también se espera que un nuevo partido de izquierda, liderado por el experiodista Yair Lapid, gane varios puestos en el parlamento.
Los principales temas de cualquier elección serán, como siempre, seguridad -incluyendo ahora la amenaza de Irán- y las relaciones con los palestinos.
Pero después de las enormes protestas callejeras del año pasado contra el alto costo de vida, también serán factores importantes la economía y el peso financiero que sienten muchas familias israelíes.
Todavía debe ser confirmada oficialmente, pero es más que probable que la elección se realizará el 4 de septiembre.
La política israelí nunca es aburrida y se sigue usualmente de cerca en círculos internacionales.
Pero gracias a los eventos recientes más tumultuosos en otras partes de la región y a la relativa estabilidad de Israel, es poco probable que estas elecciones generen un gran interés fuera del país.

Israel: Acuerdan adelanto de elecciones – 4 de Septiembre

Deja un comentario

La Knéset (Parlamento israelí) se disolverá en un plazo máximo de 15 días o probablemente la semana que viene, anunció el presidente del poder legislativo, Reuvén Rivlin. La fecha elegida para los próximos comicios es el 4 de septiembre.
Durante un encuentro que mantuvo con líderes de todos los grupos parlamentarios en el que les puso al tanto de los contactos entre gobierno y oposición para el adelanto de los comicios, Rivlin anunció que la Kneset comenzará a debatir el próximo lunes su disolución.
El diputado del Likud, Zeev Elkin, presidente de la coalición de partidos que respalda el Gobierno del primer ministro, Binyamín Netanyahu, presentó oficialmente el proyecto de ley que pondrá fin a la 18ª legislatura.
El proyecto se sumó a otras dos propuestas de ley en el mismo sentido de los partidos de centro-izquierda Laborista y Meretz, que tenían planeado presentarlas esta semana y las retrasaron debido al fallecimiento del padre del primer ministro.
El Parlamento se disolverá casi dieciocho meses antes de lo previsto, porque la anterior ley de disolución de 2009 establecía el final de la legislatura el 22 de octubre de 2013.
Rivlin explicó que el Parlamento se disolverá inmediatamente para no permitir que ningún partido aproveche el período de transición y presente proyectos de ley populistas destinados a obtener más escaños que costarán millones al erario público.
Su anuncio se produce después de una semana de intensa actividad política en la que los líderes de los principales partidos abogaron por adelantar los comicios, en previsión de que el Gobierno no superará dos o tres pruebas decisivas que tiene por delante este año.
La primera es la aprobación de una nueva ley de exención militar para los judíos ultraortodoxos, después de que la Corte Suprema considerase que la anterior – la «Ley Tal» – era discriminatoria.
Netanyahu está aliado tanto con la derecha más nacionalista que exige un servicio militar para todos, como con los ultraortodoxos, por lo que, de una u otra forma, se vería despojado del apoyo de alguno de ellos.
También afronta en los próximos meses la elaboración de los presupuestos generales del Estado, con exigencias de partidas extraordinarias – e imposibles de satisfacer – por parte de cada una de las formaciones en su coalición.
Analistas políticos destacaron que tampoco lo tiene fácil con la demanda del Tribunal Supremo de demoler varios enclaves construidos, sin la autorización del Gobierno, en el territorio palestino ocupado de Cisjordania.
Con semejantes problemas por delante, no es raro que Netanyahu acuda de nuevo al pueblo, más aún cuando todas las encuestas prevén que aumentará su mandato con casi el doble de diputados que el partido que quede en segunda posición, sea cual fuere.

Older Entries