Liora Tamir, que pensó que había perdido a todos los miembros de su familia en el Holocausto o campos de concentración soviéticos, descubrió a un tío que nunca conoció gracias al proyecto de recuperación de nombres del Yad Vashem.

Desde que se convirtió una huérfana a los 12 años en Rusia, Liora Tamir pensó que estaba sola en el mundo, habiendo perdido a todos los miembros de su familia tanto en el Holocausto nazi como en los campos de prisión soviéticos.
Eso cambió debido a una reciente búsqueda de nombres en una base de datos de víctimas del Holocausto. Descubrió que sus abuelos asesinados fueron conmemorados allí por un tío que nunca conoció, que se había mudado a Israel.
La semana pasada, se unió con su hijo, su primo, en una ceremonia emotiva en el memorial del Holocausto Yad Vashem en Jerusalem.
“Mi mamá no me dijo nada sobre la familia. Yo creía que habían fallecido todos. Ahora tengo un primo y no puedo creerlo. Es surrealista”, dijo Tamir, de 65 años, poco después de abrazarse con Aryeh Shikler, de 73 años.
La hija de Tamir, Ilana, hizo posible la reunión. Por años buscó archivos que tuvieran cualquier tipo de información sobre su abuela, Yona Shapira.
Inicialmente, se enteró de que su abuela viajó de Polonia al pre estado de Israel en los años 20 y que pasaron seis años antes de que sea arrestada y deportada por Gran Bretaña debido a sus actividades comunistas. Estas luego la llevaron al pueblo Gulag de Vorkuta, donde nació Liora.
Luego, los documentos de la KGB obtenidos revelaron los nombres de los padres de Shapira. Finalmente, buscó la Central de Base de Datos de Nombres de Víctimas de la Shoá del Yad Vashem y encontró una página de un testimonio que estaba bajo sus nombres de 1956 escrito por un Simcha Shikler, el padre de Aryeh.
“Definitivamente se siente como que develé un misterio y ahora tenemos una mejor imagen de nuestra familia. Siento que le di un regalo a mi madre, le di una familia. Teníamos un agujero en nuestros corazones, y no teníamos una familia o relaciones de sangre con nadie, y de repente nació una familia”, dijo Ilana Tamir, de 33 años.
Cynthia Wroclawski, manager del proyecto de recuperación de nombres del Yad Vashem, llamó a la base de datos “el repositorio del pueblo judío” que permite a gente como Tamir encontrar cualquier información crucial sobre las historias de sus propias familias.
“Creo que todos en algún punto de sus vidas se interesan sobre de dónde vinieron para ver a dónde están yendo, y la historia de Liora Tamir es una de esas”, dijo.