El futuro de Israel es más brillante de lo que se cree

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A 64 años de haber sido creado, el Estado de Israel es un lugar de crudas contradicciones. Sin embargo, en ocasión de Iom Haatzmaut, el diario Haaretz publicó una columna donde dos intelectuales israelíes sugieren que no requiere un acto de gran imaginación prever un centenario de Israel decente y sustancial para todos sus habitantes, en paz con sus vecinos y con un lugar en el mundo. Tras dos años de recorrer los lugares más recónditos del país, su opinión vale la pena ser considerada.
 
Por Noah Efron* y Nazier Magally**
Para Nueva Sión
 

Para la mayoría de los judíos, Israel es un sueño completo: hogar nacional y un lugar propio. Asimismo, es el hogar para palestinos que también buscan un Estado propio. Israel es una democracia bulliciosa, con un sistema judicial consustanciado con los valores humanos y liberales, y una prensa que argumenta y polemiza. Es también un país donde la discriminación, especialmente contra los árabes, es muy común.

El éxito económico de Israel fue extravagante, desde el milagro agrícola forjado por el colectivismo de los primeros días a la nación informática en que se convirtió hoy. Pero el crecimiento económico dejó mucho detrás, generando brechas entre los pudientes poderosos y los vulnerables, e incluso los numerosos desposeídos.

Israel acobija espléndidamente culturas que juntas producen literatura, música, artes, ciencias y educación de renombre internacional. Aunque muchos todavía lo ven como una cultura en decadencia, aún renuente a fundar universidades, librerías, teatros y museos.

Israel es una tierra de gran belleza natural. Pero su paisaje está infectado de shoppings desabridos, con agua y aire contaminados, al tiempo que los espacios abiertos abren paso al asfalto y el concreto del desarrollo desconsiderado.

Estas contradicciones pueden encontrar tanto esperanza como desaliento. Por algún tiempo, la desesperanza ganó el presente. Tendemos a asumir que los problemas de hoy sólo van a empeorar mañana. Este pesimismo nos previene de ver los extraordinarios logros de Israel, y disuade de dar voz a una visión para un futro mejor. La inacción de las generaciones desesperanzadas que genera desesperanza.

Para cortar este círculo, tomamos la ruta en un esfuerzo para ver el nuevo país. Junto con nuestros colegas, desde hace dos años pasamos días y noches con ultraortodoxos judíos de Beit Shemesh, inmigrantes rusos de Ashdod, israelíes palestinos de Nazaret, mizrajim de Yerucham, beduinos de la villa no reconocida de Rachma, colonos de Kfar Etzion y palestinos de Beit Jallah. Viajamos a Efrat, Uhm el-Fahm, Tirat Carmel, Ein Hud, Haifa y Jerusalén. Cuando las protestas de verano produjeron campamentos a lo largo del país, los visitamos desde Kiryat Shemona en el norte hasta Dimona en el sur.

Durante esos viajes, observamos una gran y creciente discrepancia entre la manera en que la política israelí y la sociedad son discutidas, acá y en el exterior, y la manera en que operan realmente. Estas dicotomías que muchos de nosotros creímos que definían al país desde hace tanto –asquenazis vs. mizrajim, judíos vs. árabes, centro vs. periferia, nativos vs. inmigrantes, derecha vs. izquierda- ya no reflejan la complejidad de la sociedad israelí. Hay afinidades en valores y visiones que han pasado casi desapercibidos. Y en estas cosas que compartimos, se encuentran las semillas de un futuro común caracterizado no por el conflicto sino por la comunidad.
 Una afinidad, habitualmente ignorada, es un deseo compartido de ser parte del mundo en el que vivimos, y tomar la responsabilidad para eso. Se asume habitualmente que los ultraortodoxos quieren ser solventados y que se los deje hacer lo que quieran. Encontramos muchos haredim que buscan maneras de integrar la sociedad que los rodea, al trabajar en tecnología de punta, al tomar parte de ONGs, al participar en política municipal. Encontramos en Yerucham gente concientizada acerca de la pobreza de Rachmah, la villa beduina vecina.

En donde sea encontramos israelíes que creen que la habilidad de cada uno de nosotros de vivir una buena vida depende de la habilidad de nuestros vecinos de vivir una vida decente. Para muchos, esto significa desarrollar nuevas aptitudes acerca de cómo marcha nuestra economía. Después de décadas de privatizar, una gran cantidad de israelíes ahora quiere participar de la vida del ámbito público. Asimismo, queremos complementar la economía de firmas informáticas globales con economías locales que funcionen, en paralelo a las salidas altamente capitalizadas buscamos empresas que echen raíces. No deseamos aceptar que para avanzar, muchos deben ser dejados atrás. Para muchos de nosotros, la solidaridad social importa, tanto como el salario.

Descubrimos que, en paralelo al disgusto por la política del presente, hay un gran interés en una nueva política en el futuro.
Después de dos años de ver estas mismas cosas en lugares muy diferentes a lo largo del país, cuando la protesta social fue recibida el último verano con prácticamente un apoyo universal, fue –con toda su energía y buenas intenciones- no del todo nueva. Los manifestantes nos encantaron, pero no nos sorprendieron.

En 1906, Theodor Herzl finalizó Altneuland (La Vieja Nueva Tierra), la novela que anticipó al Estado judío, con un aforismo: “Si lo deseas, entonces no es un sueño”. Esta inverosimilitud fue desechada por sus contemporáneos, pero pasaron apenas 42 años antes de que Israel fuera establecido. El mismo Herzl insistió en que la simiente del futuro ya había sido plantada cuando escribió su obra, y que el suyo fue menos un acto profético que una observación sensible de un futuro que ya se encaminaba.
Para aquellos capaces de ver con un ojo cuidadoso, el futuro que está desarrollándose es más decente del que usualmente nos permitimos ver a nosotros mismos. La verdad es que no lleva un gran acto de imaginación vislumbrar un Israel en sus 100 años que sea decente y sólido para todos los israelíes, en paz con sus vecinos y un lugar en el mundo. De hecho, requiere menos aún que un viaje en colectivo y un corazón abierto.

* Noah Efron es miembro de Shaharit, un think tank de políticas israelíes, y docente de la Universidad Bar Ilan. Es autor del libro Judíos reales: seculares, religiosos y la lucha por la identidad judía en Israel.
** Nazier Magally, quien también integra Shaharit, es un escritor y periodista que vive en Nazaret. Es editorialista de Eretz-Aheret, el diario londinense Asharq Alawsat, y conductor de diferentes noticieros de la TV israelí.

Que es lo que viene ?

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por Jose Caro
para Olei

Tremendos cambios en el mundo están ocurriendo dia a dia delante de nuestros ojos, sin poder detenernos a veces para evaluar con exactitud que los ha motivado o cual será el desenlace de los mismos.

En Europa, los golpes de mercado le muestran a los gobernantes de cada pais, cual es la puerta de salida…., En Italia el influyente político, archi millonario y presunto corrupto eterno -aunque nunca realmente juzgado y condenado- , tuvo que abandonar impensada y apuradamente su sillón, para entregarselo a un señor apolítico, de padre argentino y cuya profesión es la de ser tecnócrata del estado. Realmente asombroso. En Portugal, el premier socialista, frente a la inconmensurable crisis tuvo que renunciar e irse a su casa. En Grecia, otro gobernante socialista – con no mucho tiempo en el poder y con una crisis heredada- perdió la brújula de la economía, del orden público y por ende su popularidad y gobernabilidad tocaron fondo, para tener tambien que entregar su bastón de mando. En España, el ex presidente Zapatero tuvo una genial idea – una sola en los últimos 4 años- y fué la de adelantar las elecciones generales. Eso le bastó para regresar a su casa con algo de dignidad, aunque en la mesa eleccionaria que le tocó votar tuvo que escuchar unos cuantos gritos de traidor…. y eso que a muchos españoles les encantaba mostrar su foto con el pañuelo palestino. El presidente frances parece que tiene su futuro programado. Las encuestas no le auguran buen futuro, aunque en su casa lo espera una hermosa señora y un hijo pequeñito para criar. La Sra. Merkel parece depender de como amanece en Berlín, por la mañana renace la ilusión y por la tarde se esfuma la esperanza para su futura reelección. Cruzando el globo, el presidente de la mayor potencia mundial -hasta ahora- aparece cada vez mas canoso, mas triste y con el semi consuelo de que en el otro gran partido político americano no logran encontrar un candidato medianamente serio y respetado para posible nuevo inquilino de la Casa Blanca. En el Africa musulmana, la violencia política no cesa y se extiende como llamarada nuevamente. Egipto es otra vez un hervidero – con casi 30 muertos diarios- buscando derrocar a los militares que cambiaron al ex presidente Mubarak para no cambiar nada y en el otro extremo el desvergonzado gobernante hereditario de Siria, que ya tiene a cuestas unos 3.000 muertos -de cifras extraoficiales-, al igual que su ex amigo Kadafi, anunció que no abandonará el poder y resistirá hasta el final. Todo un augurio para otra enorme cantidad de muertos inocentes….

En América Latina, Brasil y Argentina dominan el panorama político, con 2 mujeres gobernando esos inmenzos y conflictivos territorios. Parecería ser que el resto del continente está en un período de calma desconcertante, teniendo en cuenta a los hombres que ocupan la primera magistratura y me refiero a solo un puñado de ellos; Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba… Por esos lares siempre se decía “tensa calma” para no afirmar con certeza en que momento explotaría la situación política, fuera por medio de la crisis económica, la suba del dolar, la inflación, la corrida bancaria y alguno que otro de los males eternos de ese continente.

Aquí en nuestro pequeño pais, Israel, las necesidades y preocupaciones son otras. Al reves que el resto del mundo, y a pesar de los vaivenenes de las bolsas mundiales, la economía no es el problema principal. Por una parte, el regreso al hogar de Guilad Shalit, trajo una bocanada de aire fresco para toda la comunidad y cerró un capítulo desgraciado de esta porción del Siglo XXI. La sociedad recuperó la calma luego de las marchas de una porción de la ciudadanía y la situación con nuestros vecinos transcurre en una letanía triste y abrumadora.

Pasaron ya los momentos de incertidumbre en la ONU respecto al reconocimiento de Palestina y mas aún la designación de ese mismo pais inexistente en la UNESCO y ésto no aportó nada negativo para el Estado judio. Si lo fué para ese organismo que se quedó sin presupuesto y que seguramente ahora señalará a los responsables de semejante idea como los culpables de haber logrado que los Estados Unidos les cerraran la canilla de fondos para seguir malgastandolo groseramente.

A simple vista, parecería que todo marcha segun lo previsto -en un pais con tantos imprevistos- pero la realidad es que aquí no hay tiempo para aburrirse o afirmar como serán exactamente los tiempos por venir. La amenaza de Iran y su bomba atómica, ha alterado todos los planes. El mundo mira aterrorizado como ese estado islamista, fanático y proveedor de terrorismo, estará en poco tiempo en condiciones de atacar al Estado de Israel, a sus paises vecinos y a cualquier otro objetivo del mundo occidental.

Son pocos los paises y sus gobernantes – a excepción de Israel y Estados Unidos- que están dispuestos a poner freno a esta nación bárbara y guerrera por elección. Sus gobernantes y peór aún sus dirigentes religiosos, son capaces de emplear cualquier medio -incluido el atómico- para exterminar o a su gente o a los demás habitantes del planeta, sean judios o no, ya que todos estamos dentro de la categoría de herejes, para esos descendientes de Mahoma.

Que es lo que viene?, es tan dificil responder a esta pregunta, como afirmar si el resto de los gobiernos irá cayendo a medida que la crisis económica avance; o saber a ciencia cierta si el proyecto de Unidad Europea tiene ya fecha de liquidación.

Los grandes cambios mundiales nunca fueron inmediatos. Los franceses soportaron lo indecible hasta llegar a la famosa “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, los rusos luego de gran parte de su historia llegaron a la revolución bolchevique y tardaron otros 70 años en sacarsela de encima. El capitalismo, el neo capitalismo y este capitalismo asesino también se engendró luego de la revolución industrial y sus consecuencias. Podrán los mercados o las Empresas Calificadoras de riesgos erradicar a los políticos ?, destrozar las economías ?, destruir el sistema financiero y bancario? o certificar la defunción del euro?.

La mezcla de problemas políticos y económicos son el caldo de cultivo para golpes militares nacionalistas, revoluciones cruentas, represiones sin límite, asesinatos de individuos en razón de sus orígenes, credo o religión. Toda esta variada cantidad de consecuencias son cíclicas en la historia de la humanidad y nosotros como pueblo ya sabemos cuanto hemos sufrido por estas repetidas causas.

Es imposible poder evaluar todo lo que está ocurriendo en el mundo, sin siquiera analizar el problema de la miseria, de la droga, de la prostitución, de la explotación infantil y de una larga lista de males crónicos que no se han podido erradicar.

El próximo mes calendario tendremos otro motivo para la esperanza. El pueblo judio celebrará nuevamente la Festividad de Jánuca y junto al encendido de cada vela, un sinnumero de ilusiones se renovarán sabiendo que el milagro asistió al pueblo judio. De la misma manera elevaremos nuestras plegarias para que otra vez la luz ilumine al Estado de Israel y al resto de la humanidad, para poder terminar con tantas amenazas y lograr que la paz interior sea reflejada en cada uno de nosotros y que se extienda a toda la humanidad. Parece un pequeño deseo…, pero tal vez la suma de voluntades pueda lograr otro milagro en estos tiempos; derrotar a todas estas fuerzas que solo aspiran a la destrucción y no a la construcción de un mundo mejor.

Que así sea.

Actualidad de los países árabes

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¿Qué está sucediendo realmente en el Egipto post-Mubarak?
Mientras Egipto se tambalea en una nueva era, una mirada a su complejidad ayuda a entender el probable rumbo del país. Algunas reflexiones sobre cuestiones claves:
• El espíritu de la plaza Tahrir es real y vive, pero excesivamente lejos de los pasillos del po
der. Las ideas revolucionarias -que el gobierno debería servir al pueblo y no a la inversa, que los gobernantes deberían ser elegidos por el pueblo y que las personas tienen derechos inherentes- han penetrado finalmente en una porción sustancial del país, especialmente entre los jóvenes. Pero por ahora son ideas “disidentes”, firmemente excluidas de toda función operativa.
Un tribunal militar condenó al bloguero liberal Maikel Nabil a tres años de cárcel.
• El gobierno militar continuará. Como ve, los soldados no tomaron el poder con la salida de Hosni Mubarak hace dos meses, lo hicieron en 1952. Ahí fue cuando los Oficiales Libres derrocaron a la monarquía constitucional y asumieron el cargo. Un militar de alto rango siguió a otro -de Naguib a Nasser, Sadat, Mubarak y Tantawi- en una sucesión ininterrumpida durante 59 años. Con el tiempo, el ejército amplió su dominio para incluir el ámbito económico y la producción de todo, desde televisores a aceite de oliva, y así adquirió el control sobre una porción considerable de la riqueza de Egipto. Los soldados de Egipto se han acostumbrado demasiado al poder y la buena vida como para renunciar a
estos beneficios. Ellos harán todo lo necesario para mantener el poder, ya sea purgar a Mubarak, mandar a sus hijos a la cárcel, prohibir a su antiguo partido político, cambiar la constitución o reprimir el disenso.
• El ejército no es laico. Desde los primeros Oficiales Libres, en la década de 1930, hasta la reciente reafirmación de la Sharía (ley islámica) como “la principal fuente de legislación”, los líderes militares egipcios siempre han mostrado una orientación islamista. Más concretamente,
los Oficiales Libres surgieron del ala militar de la Hermandad Musulmana y han estado compitiendo con el ala civil durante décadas. Como escribe la analista Cynthia Farahat en Middle East Quarterly, su rivalidad “debería entenderse no como una lucha entre una dictadura autocrática y secular y otra islamista en potencia, sino una lucha entre dos grupos rivales ideológicamente similares provenientes de la misma fuente”.
• La Hermandad Musulmana es menos formidable de lo que su reputación sugiere. No es una potencia. La organización padece graves problemas. En primer lugar, los islamistas exaltados la desprecian. Al-Qaida recientemente la criticó por participar de las elecciones y la ridiculizó por estar en camino a convertirse en “secular y falsamente vinculada con el islam”.
En segundo lugar, la Hermandad es débil sobre el terreno. Hesham Kassem, de la Organización por los Derechos Humanos egipcia señala que sus miembros no exceden los 100.000, lo cual -en un país de 80 millones- significa que “no es realmente un movimiento de base”,
sino una institución mimada. La auténtica competencia política debería reducir su atractivo.
Finalmente, comprender la política egipcia significa penetrar en el característico doble juego de Medio Oriente (como en la política iraquí y siria), uno que aquí juegan militares e islam
istas. Tenga en cuenta sus elementos en contra:
• Rutina de cooperación militar-islamista. Los militares, señala Farahat, han “actuado en sutil connivencia con los islamistas en contra de sus compatriotas más democráticos y las minorías religiosas; en particular, los coptos”.
Uno de muchos ejemplos: el 14 de abril, una conferencia sobre derechos humanos que criticaba a los militares por llevar a civiles ante tribunales militares fue interrumpida dos veces. Primero por un oficial militar preocupado por las “mujeres indecentes”, y después, por islamistas furiosos por la inapropiada discusión sobre los militares.
¿Quién es quién? Los papeles se han vuelto casi intercambiables. Del mismo modo, el nuevo liderazgo militar les permitió a los islamistas formar partidos políticos y liberó de la cárcel a miembros de la Hermandad. Por el contrario, Mohamed Badie, el líder de la Hermandad, elogió a las fuerzas armadas y su organización apoyó el referéndum convocado por el ejército para marzo.
La cámara baja de Egipto, la Asamblea del Pueblo, es una herramienta para combatir a la Hermandad Musulmana.
• El gobierno explota los temores de la Hermandad. Los militares se benefician con las preocupaciones, tanto nacionales como extranjeras, acerca de una toma del poder islamista. Esta perspectiva justifica no sólo su propia dominación continua, sino también excusa sus excesos. Los
militares han aprendido a jugar con los islamistas como un yo-yo. Por ejemplo, Mubarak admitió astutamente el ingreso de 88 Hermanos Musulmanes al Parlamento en 2005, lo cual simultáneamente mostraba los peligros de la democracia y volvía indispensable su tiranía. Una vez logrado esto, sólo permitió que un Hermano Musulmán entrara al Parlamento en las elecciones de 2010.
En resumen, mientras que la modernidad de la plaza Tahrir y la barbarie de la Hermandad Musulmana tienen una importancia a largo plazo, con toda probabilidad el ejército seguirá gobernando Egipto, haciendo sólo cambios cosméticos.

* Director del Foro de Medio Oriente e investigador visitante distinguido en el Instituto Hoover de la Universidad de Stanford.


El Gobierno palestino de unidad no entablará negociaciones de paz con Israel
Mahmud Zahar (en foto arriba de la bandera), un alto jefe de Hamás, quien participó en las conversaciones de reconciliación con Fatah afirmó que el gobierno palestino interino no podrá trabajar en las negociaciones de paz con Israel.
Las principales facciones rivales palestinas Fatah y Hamás llegaron a un acuerdo histórico, al anunciar la reconciliación y la formación de un gobierno interino de cara a las elecciones, tras cuatro años de enfrentamientos. Ambas partes felicitaron el acuerdo como una oportunidad para abrir un nuevo capítulo en las conflictivas relaciones entre ambos bandos.
Zahar dijo en El Cairo que el acuerdo consta de cinco puntos, entre los
que se incluye la unión de las fuerzas de seguridad y la constitución de un gobierno compuesto por personalidades nacionalistas.
“Nuestro programa no incluye negociaciones con Israel y tampoco su reconocimiento”, precisó Zahar. “El gobierno interino nacional no puede participar o apostar o trabajar en el proceso de paz con Israel”.
En Ramallah, Nabil Rudeinah, vocero del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, dijo que la reconciliación palestina no es un tema que a Israel le debe interesar. Rudeinah realizó estas declaraciones en respuesta al ultimátum del primer ministro Biniamín Netanyahu quien advirtió a la Autoridad Palestina de que “debe elegir entre la paz con Israel o la paz con Hamás”.

Siria: ¿Quién es la oposición y cuándo será el momento de la verdad?
Hay algo de un misterio en relación a Siria. En primer lugar, ¿quién es la oposición? En segundo lugar, ¿qué pasará?
Habiendo sido el primero en advertir sobre la amenaza y el poder de los fundamentalistas islámicos en Egipto, creo que me ha ganado algo de credibilidad para decir que Siria podría ser un caso diferente. Existe la posibilidad de una toma del poder por parte de los islamistas y de un conflicto étnico en Siria; pero, no se equivoquen, una serie de factores sugieren que esas cosas podrían no suceder.
En primer lugar, irónicamente, en Siria como en Túnez, la dura represión contra los islamistas radicales por parte del régimen ha debilitado a esas fuerzas. Es fácil olvidar que el Egipto de Mubarak fue un país relativamente tolerante. A los Hermanos Musulmanes se les permitió operar, difundir su propaganda, reclutar un gran número de miembros y controlar instituciones. En Siria, hubo una sangrienta represión contra los Hermanos en la década del ochenta. Los islamistas están mucho menos organizados.
Segundo, si esto bien puede parecer una paradoja, mientras que los islamistas se opusieron al régimen egipcio; en gran medida han apoyado el sirio. Mientras que la dictadura en Siria es nominalmente secular- y lo fue fuertemente en las primeras décadas-, el presidente Bashar al-Assad cortejó a los islamistas con su política exterior. Después de todo, su gobierno ha sido fuertemente anti-norteamericano (aunque una gran cantidad de funcionarios estadounidenses, periodistas y analistas no parecen darse cuenta), anti-Israel, aliado de Irán, apoyó a Hamas y a Hezbollah, y respaldó a los insurgentes terroristas en Irak .
¿Qué hay allí que a un islamista no le guste? De hecho, los Hermanos Musulmanes de Jordania declararon hace unos años que no era admisible oponerse al régimen de Assad debido a estas políticas.
En lo interno, el régimen promovió un islamismo que esperaba que apoye el status quo. Aunque algunos de estos predicadores post-Hermanos podrían desear una revolución islamista; parecen estar dudando porque sospechan de la oposición que está contra el régimen, al igual que muchas de las políticas actuales, y piensan que Assad podría ganar.
Sin duda, hay gente en las protestas que quieren luchar contra Israel y combatir a Estados Unidos. Pero si esa es su opinión, ¿por qué no apoyan la continuidad del régimen de Assad? De hecho, ¿por qué no denunciaron a los manifestantes como agentes de la CIA y del Mossad tratando de subvertir al mejor amigo de los islamistas revolucionarios en el mundo árabe? El gobierno hace esto y los islamistas pueden unirse.
En tercer lugar, Siria es un país muy diverso. Mientras que Egipto es un 90 por ciento sunita árabe; la cifra en Siria es de un 60 por ciento. Hay alauitas, cristianos, drusos, y los kurdos, también, de los cuales sólo los kurdos son sunitas y tienen un gran sentimiento nacionalista en contra del régimen.
En cuarto lugar, los árabes sunitas, el electorado para el islamismo revolucionario, también constituye una gran parte de la clase media, con orientación secular, a favor del movimiento democrático, proporcionando así un fuerte liderazgo alternativo. Tenga en cuenta que el islamismo nunca ha hecho grandes avances dentro de la comunidad musulmana sunita del Líbano. El paralelo está lejos de ser exacto, pero da una idea de esa situación.
En quinto lugar, mi sensación es que en Siria hay una fuerte clase media a favor
de la democracia y una población relativamente más urbanizadas. Después de haber vivido bajo una dictadura que utilizó al islamismo para permanecer en el poder – como en Irán, pero todo lo contrario de Egipto- la gente es más escéptica sobre esa doctrina.
No estoy sugiriendo que los islamistas no sean un factor importante y que no puedan surgir como una fuerza principal, pero en líneas generales yo apostaría a que si bien el nivel de apoyo para al islamismo en Egipto se encuentra en alrededor del 30 por ciento-y tiene una capacidad tremenda de crecimiento, el número equivalente en Siria es un 15 por ciento y está limitado naturalmente por el tamaño de su comunidad.
Nuevamente, hay una gran cantidad de islamistas y también potencial islamista en Siria. Se encuentran entre los manifestantes. Algunos discursos encendidos se han hecho bajo el lema de “Sólo queremos vivir bajo el Islam-“. El contenido puede parecer ambiguo, pero todos en Siria saben lo que eso significa. Sería un desastre para los cristianos y los alauitas, que juntos forman más de una cuarta parte de la población.
En cuanto a lo que pasará, el momento de la verdad llegará y creo que ese período ya ha comenzado. Una señal fue la erupción de serias manifestaciones en Damasco. Otra signo sería si comenzaran los conflictos inter-comunales o si hubiera alguna señal de una división real en el ejército.
Recuerde que todos los regímenes árabes tienen una prioridad de tres niveles de respuesta.
Nivel 1: Esperar que las protestas se terminen y se puede esperar a que pasen.
Nivel 2: Responder con una mezcla de represión y promesas.
Nivel 3: Acudir a la represión dura y a los asesinatos para destruir las protestas e intimidar a la gente para que no participe.
El Shah de Irán en 1978, así como Egipto y Túnez en 2011, no pasó del nivel 2 al nivel 3, ya que grandes sectores de la élite no quería hacerlo. En cambio, en Irán [actual], todo el mundo sabía que el régimen no dudaría en pasar al nivel 3.
El momento de la verdad en este punto -la transición del nivel 2 al nivel 3 aparentemente ha comenzado en Siria. Cuando esté en movimiento completo el régimen o responderá sin piedad, indiferente a la reacción internacional, o le traicionarán los nervios. Toda esa tontería de que Bashar es un reformista o sobre la existencia de una supuesta “vieja guardia-“ se desintegrará rápidamente.
(Usted se da cuenta que la gente que balbuceaba acerca de que Bashar es un liberal limitado por la “vieja guardia-“ nunca brinda nombres específicos. Eso es porque tales personas no existen. Bashar es la vieja guardia.)
¿Tiene Bashar tienen el instinto asesino como su querido padre, o es sólo un oftalmólogo cobarde? Assad significa león en árabe, y Bashar tendrán que morder y arañar o ser rápidamente percibido como un león cobarde. Y eso sería fatal.
No hay una tercera alternativa. Si él falla, las manifestaciones crecerán mucho más rápido. ¿Podría el ejército, y en especial las unidades de elite dominadas por los alauitas, intervenir y hacerse cargo? Posiblemente.
Por el momento, sin embargo, el caso para alentar y ayudar a la revolución de Siria es más fuerte que el de Libia, por lo pronto. Pero por la misma razón, sus perspectivas son más pobres que en Egipto o Túnez, precisamente porque aquellos estados fueron más moderados que el despiadado y radical régimen de Siria.

¿Hacia el fin del sueño sionista?

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Para:
por: Gabriel Bacalor (Desde Jerusalem)**

POLÍTICA Y DEMOGRAFÍA. Según afirma el autor del siguiente artículo: “…en el año 2035, la población árabe con derecho a voto superará a la judía. Para entonces, Israel debería abandonar sus ambiciones democráticas o bien renunciar a su misión fundacional de constituirse en el hogar nacional del pueblo judío.” A su vez, y como definición que a las claras invita a un debate, también afirma que los términos “derecha” e “izquierda”, deben ser dejados de lado en Israel, para poder optar por un nuevo “paradigma nacional”.

El Estado de Israel enfrenta un inminente desafío existencial. Recientes estimaciones demográficas ponen de manifiesto que, de no haber una solución negociada entre palestinos e israelíes, el Hogar Nacional Judío pasaría a la historia en menos de 25 años. ¿Qué cambios de paradigma deberían adoptar los ciudadanos del Estado Hebreo y la comunidad judía mundial para “salvar al sionismo”?

Según un reciente estudio demográfico publicado por la Universidad de Haifa, en el año 2015 la población judía de Israel, Cisjordania y Gaza será inferior a 6 millones de habitantes y representará el 46,8% de la población total de ese territorio unificado. Para entonces, la población árabe y drusa, esta última una minoría identificada con el Islam, alcanza los 6,4 millones de habitantes*.
El estudio indica también que en los próximos cuatro (4) años, el número de inmigrantes no judíos, provenientes en su mayoría de la Ex Unión Soviética, involucrará a 338 mil personas. Al contabilizar a este segmento junto al de la población judía, la ciudadanía pro-sionista de Israel, Cisjordania y Gaza representará el 49,4% sobre una población total estimada en 12.668.000 personas.
Desde la perspectiva demográfica, la amenaza para la continuidad del proyecto sionista se concretará cuando la mayoría árabe alcance la edad mínima de sufragio. De acuerdo a información provista por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), mientras el 49,2% de la población de Gaza tiene más de 18 años, el mismo indicador se eleva a 56,8% en Cisjordania y 66,9% en Israel, este último con patrones demográficos regresivos, similares a los demás países miembros de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Al interpretar los datos anteriores, se concluye que en el año 2035, la población árabe con derecho a voto superará a la judía. Para entonces, Israel debería abandonar sus ambiciones democráticas o bien renunciar a su misión fundacional de constituirse en el hogar nacional del pueblo judío.

Cuenta regresiva
Para “salvar al sionismo” de la cuenta regresiva demográfica, los judíos del mundo deben adoptar un nuevo paradigma nacional, construido sobre dos patrones rectores: excluir del proceso de paz entre palestinos e israelíes toda referencia a los obsoletos términos “derecha” e “izquierda” y, aprovechar proactivamente las ventanas de oportunidades que surgen a partir de los escenarios políticos creados por la amenaza nuclear iraní y el actual contexto de inestabilidad en Medio Oriente. Analicemos secuencialmente estos patrones.
La rancia dialéctica de izquierda y derecha, surgida en la Francia posrevolucionaria para diferenciar las posiciones políticas actualmente denominadas progresistas, de aquellas denominadas liberales y conservadoras, no tiene ninguna aplicación en relación al conflicto nacional entre israelíes y palestinos.
Utilizados durante años en Israel para denotar cierta propensión o aversión a negociar territorios a cambio de paz, estos términos sólo sirven hoy para crear más contradicciones que entendimientos. A modo de ejemplo, slogans como “Dos Estados para Dos Pueblos”, que hasta hace poco tiempo eran el leitmotiv de la izquierda sionista, han sido adoptados en el presente por el Premier Benjamín Netanyahu y su partido Likud, histórico representante de la centro-derecha israelí.
Las urgencias demográficas y el desencanto de la política en Israel, han facilitado la proliferación de partidos sectoriales, que negocian los destinos del Estado Judío a cambio de mundanos beneficios para su electorado. En tal contexto, la polarización conceptual entre derecha e izquierda oculta el verdadero conflicto, es decir, entre aquellos judíos y no judíos que cooperan para que el Estado de Israel continúe siendo el hogar nacional del pueblo hebreo y aquellos que, a consciencia o no de sus actos, obran en sentido contrario.
La supervivencia del sionismo, tanto en su calidad de movimiento judío de liberación nacional como de aquel sector que anuncia la llegada del Mesías como su principal tesis, exige que seamos capaces de trascender esquemas rígidos y dogmas que desmerecen principios, valores e impiden aplicar el menos común de los sentidos: el sentido común.
El sionismo de hoy debe abandonar las pasiones que establecen las turbias aguas de la dialéctica política para buscar el bien mayor y promover la creación de un Estado Árabe Palestino, que coexista en armonía con el Estado Judío de Israel. Sólo esta alternativa podrá frenar la cuenta regresiva demográfica.
El segundo de los patrones consiste en aprovechar las alianzas estratégicas regionales que surgen a partir de dos hechos fundamentales: las ambiciones nucleares de Irán y el peligro de proliferación de gobiernos fundamentalistas en el mundo árabe.
La iniciativa persa pone en jaque la estabilidad gubernamental y militar en los países moderados de Medio Oriente y estimula el histórico enfrentamiento entre las dos principales ramas del Islam: chiitas y sunitas, que divide a 1.600 millones de musulmanes en el mundo entero.
Mientras el régimen iraní trabaja para establecer la supremacía chiita, la población suní, conformada por más del 80% de la población musulmana mundial, implora a Israel que avance hacia una solución negociada. En el actual contexto internacional, la resolución del conflicto árabe-israelí significaría el aislamiento definitivo de Irán mediante la cooperación estratégica, económica y militar entre el Estado Judío y los miembros de la Liga Árabe.
Los recientes levantamientos populares acontecidos en Egipto, Libia, Bahréin, Yemen y Túnez, podrían resultar funcionales a los intereses de las facciones fundamentalistas de la región. La inmediata reanudación de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, sería determinante para favorecer la asunción de líderes moderados en estos países.

Sionismo = Paz
La representatividad de Mahmud Abas, presidente de la Autoridad Palestina, depende de su capacidad para materializar la fórmula “Dos Estados para Dos Pueblos”. La absurda estrategia de congelar las negociaciones con los palestinos que lleva adelante el gobierno de Netanyahu, no trae otro resultado que erosionar las bases de poder de los socios del sionismo y favorecer los intereses de las huestes del terror.
Frente a la catástrofe que se avecina, el debilitamiento del partido Fataj, del Presidente Mahmoud Abas, podría desembocar en un cambio radical en las aspiraciones del pueblo palestino y, un escenario natural a la frustración independentista, estaría caracterizado por el reclamo árabe que Israel se constituya en un estado binacional. En ese escenario, seríamos testigos de una presión internacional nunca vista sobre el Estado Judío, que pondrá en vilo su economía y su inserción en el mundo y no se detendrá, hasta que se regularice el status civil de los pobladores árabes palestinos como legítimos ciudadanos del Estado de Israel.

Conclusión
Los apremiantes plazos demográficos y la imposibilidad moral y técnica de transformar a Israel en un estado apartheid, nos obliga a tomar posición activa frente a las acciones miopes y autodestructivas del gobierno de Netanyahu. En términos dantescos, La Divina Comedia en Medio Oriente suplantará a Virgilio por Beatriz cuando la paz y el sionismo se hagan oír en el siglo XXI.

Notas:
* Agradecemos al Dr. Arnon Sofer, Director de la Cátedra Chaikin en Geoestratégia de la Universidad de Haifa, por la información demográfica proporcionada
**Analista Político y Económico. Especialista en Negociación: gbacalor@global-israel.com

En el mundo islámico tienen más miedo de vivir que de morir

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Autor: Bernardo Ptasevich

En el año 2011, 7.000 millones de personas habitarán el mundo. Mucha de esa gente tiene más miedo de vivir que de morir, una ecuación impensada en tiempos menos agresivos y peligrosos. Es que el mundo se ha vuelto loco. La verdad es la mentira, los malos son los buenos, el fanatismo cosecha adeptos, la libertad los pierde y los derechos se quieren sustituir con obligaciones religiosas extremas o imposiciones dictatoriales de gobiernos de turno.
Hay 1.000 millones de musulmanes en el planeta y no podemos siquiera pensar que todos sean terroristas ni extremistas. Sabemos que una parte de ellos son fanáticos y eligieron el camino del terrorismo con ataques de todo tipo no sólo a los judíos y a Israel sino a toda la comunidad occidental. Con ellos no hay mucho que hacer porque su tolerancia es un valor inexistente, quieren tener razón por la fuerza, no les interesa dialogar ni concensuar sino que desean directamente eliminar a los que no sean sus iguales y destruir a quienes no acepten ser esclavos de una supuesta supremacía otorgada por quién sabe que profetas o que dioses.

Los pueblos están cada día más sometidos. Se puede mentir en los medios y echar culpas a otros de los males que los aquejan, pero los principales opresores son sus propios gobernantes, sus propios líderes. Las armas sofisticadas, los tanques, los aviones, los explosivos y las bombas modernas son el principal producto que se vende a gobiernos que buscan una supremacía militar que si bien aún no se vislumbra puede quedar en cualquier momento en manos del peor enemigo de la civilización occidental.
Los medios de difusión mienten, inventan, fantasean. Lo hacen, en el mejor de los casos, conscientes de que eso les hará vender más, de que conviene a sus fines empresariales. Su afán de ganar más los hará siempre esclavos del poderoso de turno, serán la voz cantante de la violencia y un instrumento necesario para la propaganda terrorista.
Los líderes religiosos se radicalizan, se alejan cada vez más de las necesidades de la gente y se ponen violentos ante la primera dificultad en imponer sus criterios. El islamismo es una señal de sometimiento a normas impuestas bajo amenazas de castigos a quien no las cumpla. Los políticos y gobiernos de muchos países juegan al acomodo, tratan de hacer lo que les conviene en un mundo que tiene las prioridades y los valores cambiados.
Las organizaciones de ayuda humanitaria se han politizado de tal forma que se han convertido en verdaderos negocios que nada tienen que ver con una ONG y que se ponen a disposición de los que se proclaman débiles pero que no lo son para matar o incluso para matarse.

Los ciudadanos buenos existen
Son como las brujas, que los hay, los hay, pero no se ven demasiado. Son la mayoría de los 7.000 millones que forman la población mundial pero generalmente no se preocupan por lo que pasa, no miran lo que pueda pasar, no entienden la gran transformación que ha tenido el planeta ni el peligro que los acecha. Miran telenovelas y se mimetizan con los personajes hasta que forman parte de su propia vida. Miran fútbol siguiendo con la vista la pelota saltarina sin perder detalle de cada cosa que hagan los jugadores, los jueces o el público. Recuerdan cada nombre, cada sobrenombre, cada jugada, quien hizo los goles de todas las épocas en su equipo o selección favorita y los colores de las camisetas. El fútbol se convierte así en el medio donde descargar las emociones, donde volcar las frustraciones o recibir las alegrías. Otras buenas personas aman la música, mueren por escuchar o ver un artista, de cerca, en la red o en la tele manteniéndose alejados de la realidad que los rodea. Otros solo charlan un poco con el vecino, con los amigos o amigas, van a fiestas, se reúnen para comentar el último grito de la moda.
Pero hay un denominador común en todos ellos. “La gente buena no quiere ver la realidad y solamente un pequeñísimo porcentaje trabaja por el bien común, el de su familia, de su comunidad y del mundo en que vive”. Eso es demasiado poco para enfrentar los peligros que produce otra parte de la población del planeta.
Hay en este mundo personas malas, muy malas. Estos actúan por lo general en agrupaciones y organizaciones donde todo está previsto para destruir, están todo el día y todo el tiempo de todos los días del año viendo como hacerlo. Es el leit motiv de su existencia y se dedican en un 100% a ello. Por eso son tan peligrosos.
Los buenos y los malos conviven por ahora en este planeta Tierra. Los buenos creen que disfrutan de la felicidad eterna, que son libres y que lo serán en el futuro. Creen que pueden hablar con los malos y que estos van a razonar de la misma forma que ellos lo harían, que van a comprender, que van a cambiar su postura y que un día van a aceptar vivir en libertad con derechos propios y respetando los de los demás. Dentro de esa creencia hacen concesiones permanentes, otorgan perdones, indultan conductas mafiosas, y hasta vitorean asesinos o terroristas. No parece razonable pero mucha gente buena reconoce como ídolos a personas del otro grupo. Hay muchísima gente buena equivocada.
Los malos quieren todo. No se conforman con menos. Van por todo o nada. No aman la vida y por lo tanto están dispuestos a morir o entregar a sus hijos y su familia a una muerte que sirva a sus fines. Ellos no dudan en utilizar cualquier arma que tengan a mano, no tienen códigos, ética ni valores de la forma que se conciben en una población civilizada, no quieren ser parte de este mundo en el que vivimos o por lo menos no quieren compartirlo con nadie.

Su objetivo no es convencer sino dominar, mandar, humillar, y someter. En nombre de dioses y profetas destruyen todo lo que encuentran en su camino hacia la meta. Utilizan la creencia de gente que los sigue para aprovecharse de la situación y robar millones de dólares, hacer fortunas incalculables que luego se traducirán en mayor poder.
Compran medios de difusión, los infiltran, y los llevan a ser sus voceros. Cuando no pueden lograrlo, directamente los destruyen, los cierran o los clausuran. Anulan toda posibilidad de dialogo o discusión, eliminan la disidencia y no se apartarán de sus objetivos. Quieren destruir este hermoso mundo que deberíamos compartir y disfrutar por igual todos los seres humanos.
Si los buenos siguen haciendo lo que hoy hacen, los malos van a lograr finalmente su objetivo.

Si los buenos siguen peleándose entre si por cosas menos importantes que el mundo todo, los malos van a destruir el planeta, su civilización y lo único que va a quedar es nada, absolutamente nada.

Una reconstrucción para las futuras generaciones

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Por BENJAMIN BALINT

Jerusalem

En esta ciudad tan atestada con simbolos religiosos, donde las casas de culto compiten unas con otras para hacer visible el pasado religioso, ninguna sinagoga tiene mas peso historico que la llamada la Hurva, en el corazon del Barrio Judio.

Solo dias antes de su ceremonia de rededicacion el 15 de marzo, los detalles de terminacion estan aun siendo aplicados a la sinagoga, una vez la mas grande de Jerusalem, la cual habia quedado en ruinas por seis decadas. La Hurva reconstruida, hecha de la piedra blanca que es el material vernaculo de Jerusalem, habia y reanudado su anterior importancia en la linea del horizonte de la atestada ciudad. Solo los detalles interiores quedaron para ser hechos.
Mas temprano este mes, mientras el arquitecto israeli Nahum Meltzer observaba, una corona espiralada en madera cubierta en hoja de oro fue montada en su altura sobre un arca sagrada de dos pisos. El arca, que esta debajo del reluciente domo de 25 metros de altura del edificio, es casi una replica exacta de la original que estuvo en el lugar mas de 150 años atras, encapsulando el principio basico que guio la reconstruccion del Sr. Meltzer: ninguna innovacion, sino adecuacion historica.
En un sentido, sin embargo, este momento fue la culminacion no simplemente de ocho años de construccion, sino de 300. La historia de la Hurva comenzo en 1701, cuando un grupo de inmigrantes polacos en Tierra Santa comenzaron a construir una sinagoga aqui. Dos decadas mas tarde, luego que el grupo habia agotado sus fondos y endeudado por prestamos, los acreedores arabes destruyeron el edificio- y expulsaron a los judios ashkenazis (o europeos) en buena medida.
Por un siglo, la sinagoga- que llego a ser llamada la Hurva, o “ruina”—yacia en escombros, un recordatorio de la expulsion. Pero con las decadas siguientes, el anhelo de reconstruir apenas fue abatido, y en el siglo XIX, con el estatuto de limitaciones sobre los prestamos originales expiro y a les fue permitido a los judios ashkenazis por parte de los gobernantes otomanos una vez mas asentarse en Jerusalem, las aspiraciones de renovacion pudieron al fin ser realizadas. Con fondos de Sir Moses Montefiore, los Rothschilds y comunidades tan lejanas como las de San Petersburgo, Baghdad, Cairo e India, el arquitecto del sultan, Assad Effendi, fue contratado para erigir una estructura abovedada en el estilo neo-bizantino muy estimado de los otomanos.
El impresionante resultado, completado en 1864, se volvio por las siguientes ocho decadas no solo el mas alto hito judio en Jerusalem y un arquetipo arquitectonico para las sinagogas alrededor del mundo. Tambien fue un foro para reuniones publicas. Aqui los judios de la ciudad llevaron a cabo un servicio recordatorio para la Reina Victoria; celebraron la coronacion del Rey Jorge V; se conmovieron para las oraciones de lideres sionistas tales como Theodor Herzl y Zeev Jabotinsky; y, en 1942, llevaron a cabo un servicio de oracion masivo por las victimas del genocidio de Hitler.
Pero los judios no estuvieron solos en reconocer el significado simbolico de la Hurva, un hecho que hizo de la sinagoga el premio de la feroz batalla por la Ciudad Vieja durante la Guerra de Independencia de Israel. En la tarde del 28 de mayo de 1948, horas despues que la Ciudad Vieja de Jerusalem cayo en manos jordanas, y los judios una vez mas fueron forzados a huir, soldados de la Legion Arabe colocaron cargas explosivas y redujeron la Hurva a escombros.
Esta vez, el exilio de los judios fue mas corto. Muy pronto despues que Israel recapturo la Ciudad Vieja durante la Guerra de los Seis Dias en 1967, varios arquitectos- incluyendo a Louis Khan radicado en Philadelphia- imaginaron una ambiciosa nueva Hurva que serviria como edificio religioso nacional. De acuerdo al arquitecto Moshe Safdie nacido en Haifa, el plan del Sr. Khan, incorpòrando tanto elementos modernos como arcaicos, era “un diseño inspirado, el que hubiese sido un edificio para las generaciones.”
La obra maestra del Sr. Kahn permaneceria sin ser construida, deshecha quizas por su propia audacia estetica. Los criticos israelies del plan, intimidados por el delicado equilibrio religioso de Jerusalem, se preocuparon que una energica Hurva competiria con el Domo de la Roca y el Santo Sepulcro o ensombreceria el Kotel HaMa’aravi. En cambio, para conmemorar la destruccion del Barrio Judio, un austero arco recordatorio de 15,85 metros de altura fue erigido sobre las ruinas.
Pero no puede esperarse que los simbolos de la derrota duren mucho en este pais. Ocho años atras, el gobierno israeli encargo al Sr. Meltzer construir una replica de la Hurva como estaba en su gloria de siglo XIX. (De acuerdo a Nissim Arzy, director de la Compañia Estatal de Desarrollo del Barrio Judio, la cual superviso el proyecto, dos tercios del costo de la construccion fueron donados por los oligarcas ucranianos judios Vadim Rabinovitch e Igor Kolomoisky.) La eleccion del diseño, la que algunos derivaron como una eleccion de la nostalgia por sobre la innovacion, probo ser controvertida. El Sr. Safdie destaco que se ajusto a “una falta de confianza en que nosotros podemos hacer algo grande; dice que no tenemos nada para decir.”
La reconstruccion de esta sinagoga mas alta de Jerusalem puede o no ser asistida por una falla de imaginacion o de ilusion piadosa que la original aun permanece alli. Lo que esta claro es que la inauguracion de la vieja-nueva Hurva- dos veces destruida, y ahora dos veces reconstruida- representa una profunda e irrefrenable urgencia israeli por sanar y reconstruir, no a fin de ocultar la memoria sino de preservarla.

El Sr.Balint, escritor viviendo en Jerusalem, es becario en el Hudson Institute.
Fuente: The Wall Street Journal

Una leyenda andante!!!

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A los 86 años, el presidente israelí Shimon Peres vuelve a pisar fuerte en la escena internacional. El conflicto en Medio Oriente. La amenaza iraní. Y su visita a la Argentina.
Por Kevin Peraino y Lally Weymouth

En Israel, el cargo de presidente se asemeja a la monarquía de Inglaterra. El del presidente es un título fundamentalmente protocolar. El verdadero poder está en manos del primer ministro y el Parlamento. El presidente viaja por el mundo, se reúne con dignatarios de otros países, acredita a diplomáticos o indulta a delincuentes. Como ocurre con los soberanos británicos, cuando las cosas salen mal, el presidente resulta ser el chivo expiatorio sobre el que se descargan las frustraciones. Los presidentes acusados de mala conducta —como Moshe Katsav, que debió renunciar por cargos de acoso sexual y violación— reciben fuertes críticas de la prensa local, al igual que sus contrapartes británicas cuando se pasan de la raya. En medio de todo ese circo, de tanto en tanto se escuchaban murmullos que dicen que el cargo es obsoleto y vergonzoso, y que debería abolirse.

Pero hace poco, eso cambió. El actual presidente de Israel es Shimon Peres: protagonista de las últimas seis décadas de la política israelí, ex primer ministro en dos ocasiones y el último miembro fundador del Estado de Israel. Lejos de imitar el retraimiento de la realeza británica, el decano de la izquierda israelí, que asumió el cargo hace poco más de dos años, pisó fuerte en la escena política en estos últimos meses. Se reunió con Barack Obama en la Casa Blanca en mayo, antes de que lo hiciera el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. A principios de 2009, en Davos, Peres defendió al Estado de Israel en un acalorado debate con el primer ministro de Turquía, Recep Erdogan. En agosto, anunció que se había reunido con el presidente ruso, Dmitri Medvedev, para discutir la posibilidad de que Rusia descartara el acuerdo por el que entregaría a Irán sofisticados misiles S-300. En octubre, manifestó su rechazo enérgico al Informe Goldstone del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidos, que denunció supuestos crímenes de guerra durante la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, a comienzos de año. “Es una burla a la historia”, se quejó. Y esta semana inició una gira histórica por Brasil y la Argentina que pretende, entre otras cosas, contrarrestar la creciente presencia iraní en la región.

Discípulo de David Ben-Gurion, el mítico primer premier israelí, a Peres nunca le fue bien en las urnas. En Israel bromean con que no lo eligieron ni para el consorcio de su edificio. Pero Peres tiene una buena imagen en el extranjero, y sus declaraciones lacónicas sobre la coexistencia y el mundo moderno son populares entre intelectuales tanto europeos como estadounidenses. A medida que deja de ser una figura amenazante para potenciales rivales y avanza en edad, Peres gana notoriedad. Hace poco, declaró ante The New York Times que esa “popularidad sin precedentes” está “empezando a ponerlo incómodo”.

Por ahora, ello es beneficioso para todos los interesados, incluido Netanyahu. Con la imagen de “paloma” que le dio haber ganado el Nobel de la Paz por su contribución en la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993, el presidente suaviza la imagen de línea dura de Netanyahu. Además, los diplomáticos extranjeros prefieren tratar con Peres y no con el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman (un “halcón” de línea dura que alguna vez sugirió que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, se fuera “al demonio”, no goza de la mejor imagen en muchas capitales del mundo). Ese papel es ideal para Peres, un político enérgico e incontenible, que se encuentra en una condición física envidiable para sus casi noventa años. Aun así, muchas de las funciones adicionales que Peres toma a su cargo tienen lugar porque el primer ministro lo permite. “Netanyahu puede ponerle un freno a esta situación cuando quiera”, dice uno de los aliados de Peres, quien no quiso ser identificado.

Muchos israelíes se sienten acosados: por el Informe Goldstone, por el miedo a que Irán esté a punto de adquirir armas nucleares, y por la percepción de que la Administración de Obama es hostil con su país. Aun así, Peres sigue instando públicamente a Netanyahu a avanzar en el proceso de paz. “No diría que él concuerda al 100 por ciento conmigo, no sería natural. Pero me escucha”, dijo días atrás a Newsweek, en su casa de Jerusalén.

– NEWSWEEK: El Informe Goldstone ya fue al Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Usted piensa que pone a Israel contra la pared?

– Peres: Pienso que el señor (Richard) Goldstone cometió un error al aceptar presidir un comité que tiene una mayoría anti-israelí. Los términos de referencia fueron parciales: “investigar los crímenes de guerra de Israel”. Y las conclusiones son parcializadas. Hay 26 recomendaciones. Ni una trata con el terror. Es increíble. Israel no ocupa Gaza. Somos el único país que fuerza a sus propios colonos y ejército, sin ninguna presión extranjera, a abandonar Gaza. Y por ocho años nos restringimos (mientras ellos disparaban 12.000 misiles). Y no hay ninguna referencia a ello. Cuando usted lee el informe, piensa que Israel un día se levantó de mal humor y decidió atacar Gaza.

– ¿La tierra disputada es sólo 2 ó 3 por ciento?

– Sí, una cosa de nada. Podemos resolverlo. Netanyahu dijo: “Estoy listo para tener una solución de dos Estados”. Éste es un cambio importante. Él provino de la derecha, pero ya no es un derechista. Aceptó una solución de dos Estados y lo que ningún otro primer ministro había aceptado jamás: congelar los asentamientos por nueve meses. [El ex primer ministro Menachem] Begin había aceptado un congelamiento de tres meses, pero sólo por la presión del entonces presidente de EE. UU., Jimmy Carter.

– ¿Qué pasaría si el Informe Goldstone es remitido a la Corte Criminal Internacional, y sus generales no pueden ir a Gran Bretaña?

– No les importa que no puedan ir a Gran Bretaña. Pero sí que no puedan combatir a los terroristas. Es decir, los rusos deberían preguntarse a sí mismos cómo van a combatir a los terroristas. Los chinos tienen que preguntarse a sí mismos cómo van a combatir a los terroristas. Estados Unidos debe preguntárselo a sí mismo. Todos nosotros. Estamos en el mismo bote.

– Pero los rusos no le dieron mucho apoyo.

– No. Al principio fueron renuentes, y finalmente se unieron a los demás países que aprobaron el informe.

– ¿Y Estados Unidos dio apoyo?

– La posición de Estados Unidos fue más que justa. Pienso que el presidente Obama busca la paz y podemos mantener una sociedad. Debemos y podemos trabajar con él. Es por el bien de Estados Unidos y por el de Israel. Es por el bien de la paz. No pienso que debamos crear una relación hostil.

– ¿Qué piensa de la situación de Irán? Muchos piensan que está cerca de desarrollar un arma nuclear.

– La situación actual es que Irán no es sólo un peligro reconocido para Israel, sino también para el resto del mundo.

– El peligro iraní, o los lazos en alza de su presidente, Mahmud Ahmadineyad, con países de América del Sur, forman parte de la agenda de la visita de Peres a Brasil y la Argentina (ver columna). “Yo no voy (allá) para discutir o tener una polémica con Ahmadineyad. Viajo para profundizar nuestra amistad, para desarrollar nuestras relaciones comerciales, para visitar a la comunidad judía”, se atajó antes en diálogo con el diario Clarín. Según un comunicado oficial de la presidencia israelí, Peres “tratará de fortalecer y profundizar las relaciones estratégicas, diplomáticas y económicas con estos dos países latinoamericanos de fundamental importancia”, y que reúnen en conjunto a casi 400.000 miembros de la colectividad judía.

En Israel, las amplias funciones de Peres generaron un debate que busca definir si tener un primer mandatario fuerte es algo bueno o malo a largo plazo. La Knesset —el Parlamento israelí— se encarga de elegir al presidente, quien cumple un mandato de siete años y está sujeto a pocos de los pesos y contrapesos democráticos que rigen para el primer ministro. Algunos israelíes creen que una presidencia fuerte les daría un liderazgo ejecutivo que sería crucial en aquellos Gobiernos que se ven perjudicados por los debates internos de la coalición. Pero si bien un presidente activo sirve de complemento político a Netanyahu, también elimina un escalón a la hora de rendirle cuentas al pueblo. Según la ley israelí, sólo se puede deponer al presidente si se obtiene el voto de tres cuartos de la Knesset. “¿Es bueno para nuestro sistema político?”, se pregunta Gadi Taub, profesor de política pública de la Universidad Hebrea. “No, no es bueno. Imagínense si la reina de Inglaterra interviniese de esta manera”.

Aun así, es poco probable que el cargo se modifique permanentemente una vez que Peres termine su mandato (o después de su fallecimiento, ya que tendría que llegar a los noventa y tres años para terminar su mandato). Algunos dicen que Peres fortaleció la estructura institucional del cargo, al sumar a varios asesores políticos muy capaces. Peres no es el primer presidente en extender sus funciones oficiales: Ezer Weizman, un político del Partido Laborista que fue presidente a fines de la década de 1990, también fue criticado por meterse en asuntos que excedían el alcance de su cargo (una vez invitó a Yasser Arafat a su casa, en la costa mediterránea de Israel).

Pero no cabe duda alguna de que Peres es el primero en tirar tanto de la cuerda. “Son muchas funciones en manos de una sola persona”, dice Gerald Steinberg, profesor de estudios políticos de la Universidad Bar-Ilan.

No parece preocuparle. Peres demostró que, después de todo, el cargo puede resultar útil. Hace poco se reunió con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, a quien considera un amigo. Le dijo que conocía el sufrimiento de ambos pueblos. Y que creía que estaban “muy cerca, muy cerca” de un acuerdo. “Sé que estamos en un callejón difícil. Pero, ya sabe, los callejones son callejones. El mundo no está hecho sólo de callejones, sino de continentes. Y el continente de la paz es el mejor de todos”, señaló.

Mucha gente de su edad está mirando hacia atrás. ¿Cómo es que usted sigue mirando hacia adelante?

Sólo estamos al comienzo de un viaje muy largo hacia el futuro. Pienso que debemos concluir un acuerdo de paz. Alguna gente pregunta: “¿Qué le va a pasar a Israel en los próximos 100 años, frente a frente con el mundo árabe?”. Y mi respuesta es que los árabes van a cambiar. No nosotros. Ellos tienen que sumarse a una nueva era.
Fuente: Newsweek en español

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