Los hijos de Abraham en la Era del Genoma

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Por JUDY SIEGEL-ITZKOVICH

Los judios han sido no solo un grupo nacional y religioso desde el siglo II AC sino que tambien tienen vinculos geneticos comunes derivados en el antiguo Medio Oriente a pesar de su dispersion a lo largo del mundo, ha concluido un sofisticado analisis genetico en New York.
El estudio, que fue publicado el jueves en la edicion online de The American Journal of Human Genetics, tambien provee por primera vez los detallados mapas geneticos de las tres mayores subpoblaciones judias- un recurso precioso que puede ser utilizado para estudiar los origenes geneticos de la enfermedad en los no judios tambien.
El importante estudio, llamado “Los hijos de Abraham en la Era del Genoma: Principales Poblaciones Judias de la Diaspora Comprender Distintos Agrupamientos Geneticos con los Ancestros Medio-Orientales Compartidos”, fue llevado a cabo por el Dr. Gil Atzmon y el Prof. Edward Burns del Colegio de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva y el Prof. Harry Ostrer de la Escuela de Medicina de la Universidad de New York. Tambien incluyo al Prof. Eitan Friedman, titular de oncogenetica del Centro Medico Sheba en Tel Hashomer, y otros.
Ellos condujeron un analisis de genoma amplio de los judios ashkenazis europeos; judios sefaradies italianos, griegos y turcos; y judios iranies, iraquies y sirios. Un total de 237 participantes de diversas comunidades judias en la region metropolitana de New York, Seattle, Israel, Atenas y Roma pasaron por analisis de sangres. Los 237 judios fueron incluidos solo si todos los cuatro abuelos venian de la misma comunidad judia.
Los resultados fueron comparados con un analisis genetico de 418 personas de grupos no judios alrededor del mundo.
Los judios de las diferentes regiones del mundo se encontro que comparten muchos rasgos que son distintos de otros grupos que datan de tiempos antiguos.
Los investigadores escribieron en el articulo de 10 paginas que los judios de los principales grupos de la Diaspora formaban un conglomerado de poblacion distinto, aunque uno que esta relacionado cercanamente con poblaciones no judias europeas y medio-orientales. Cada uno de los grupos de la Diaspora tambien formo su propio grupo dentro del mas grande aglomerado judio.
Ademas, cada grupo demostro ancestria medio-oriental y grados variantes de mezcla con poblaciones circundantes. El analisis genetico mostro que los dos principales grupos- judios medio-orientales y europeos- se separaron uno del otro hace unos 2500 años atras.
Por mas de un siglo, judios y no judios por igual han intentado definir la relacion del pueblo contemporaneo judio, declara el articulo. “Los estudios geneticos previos de grupo de sangre y marcadores de serum sugirieron que los grupos judios tenian origen medio-oriental con mayor similitud genetica entre poblaciones judias emparejadas. Sin embargo, estos y estudios sucesores de monoalelos Y cromosomales y marcadores geneticos mitocondriales no resolvieron los temas de la identidad grupal genetica judia dentro de y entre.”
La nueva investigacion, sin embargo, mostro “aglomerados de poblacion judia distintivos- cada uno con ancestria medio-oriental compartida, proximidad con las poblaciones medio-orientales contemporaneas y grados variables de agregado europeo y norafricano.”
Asi, este estudio demuestra que los judios europeos/sirios y medio-orientales representan “una serie de aislados geograficos o agrupamientos entretejidos juntos por una identidad por descendencia de hilos geneticos compartidos.”
Tambien refuto afirmaciones de contribuciones geneticas a gran escala de poblaciones de Europa central y oriental y eslava a la formacion de la juderia ashkenazi.
“Este estudio provee nueva informacion genomica que puede beneficiar no solo a aquellos de ancestria judia, sino a la poblacion en general”, dijo Burns, el decano ejecutivo y patologo en el Einstein.
“El estudio apoya la idea de un pueblo judio vinculado por una historia genetica compartida”, agrego Ostrer. “Pero el agregado de gente europea (no judia) explica por que tantos judios europeos y sirios tienen ojos azules y pelo rubio.”
Cuando se le pidio comentar, el Prof. Karl Skorecki – director de desarrollo medico e investigacion en el Centro Medico Rambam en Haifa y director de nefrologia y medicina molecular en la Escuela Medica Rappaport del Technion- declaro que el estaba “familiarizado con este excelente estudio.”
Skorecki llego a los titulares del mundo con su importante descubrimiento en 1997 que la mayoria de los kohanim (judios de la tribu sacerdotal) eran descendientes de un unico ancestro masculino en comun, y ha llevado a cabo extensas investigaciones en genetica judia. “Yo he tenido discusiones con el Dr. Atzmon, que visita Israel a menudo y a quien conozco bien. El estara visitando nuestra facultad de medicina y dara una charla el 9 de junio.”

“El objetivo del estudio fue determinar una linea de base genomica”, dijo el Dr. Atzmon. “Con esta establecida, podremos identificar mas facilmente los genes asociados con enfermedades complejas como diabetes que son determinadas por multiples variantes a traves del genoma. Armados con esta informacion, estaremos bien posicionados para tratar pacientes.”

El articulo destaca que los judios iraquies e iranies medio-orientales datan de comunidades que fueron formadas en los imperios babilonio y persa en los siglos IV y VI AC; las comunidades judias en los Balcanes, Italia, Norte de Africa y Siria fueron formadas durante la antigüedad clasica y luego se juntaron con los judios sefaradies que emigraron despues de su expulsion de España y Portugal a fines del siglo XV. Los judios ashkenazi se piensa que se han asentado en el Valle del Rhin durante el primer milenio DC y luego han emigrado a Europa Oriental entre los siglos XI y XV.
“Los entrecruzamientos con poblaciones circundantes tuvieron un rol temprano en formar a la Juderia mundial, pero, durante los ultimos 2000 años, puede haber sido limitado por la ley religiosa mientras el Judaismo evoluciono de una religion proselitista a una que mira hacia adentro”, escribio el equipo.
El estudio fue apoyado por la Fundacion Lewis and Rachel Rudin, la Fundacion Irani-Americano Judia, la Fundacion de Ciencia Binacional EEUU-Israel y donantes privados.
Fuente: The Jerusalem Post

¿Sería bueno si pudiéramos alterar genéticamente características humanas como el CI y la altura?

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Pregunta: Si tuviéramos la capacidad de alterar genéticamente características humanas como el Coeficiente Intelectual (CI), la altura o la fuerza, ¿Cómo debería considerarlo la sociedad, como una gran ayuda, o como algo potencialmente peligroso? L.L.

por el Dr. Daniel Eisenberg

Respuesta: La tecnología es éticamente neutra. Son las aplicaciones de la tecnología las que despiertan preguntas éticas. Cuando se discuten avances médicos, nuestro trabajo es decidir cuándo es apropiado utilizar nuevos procedimientos y cuándo se deben aplicar restricciones. El mundo fue creado para el hombre, y no sólo eso, el hombre recibió un mandato de regir sobre el mundo, subyugarlo y mejorarlo. Nosotros nos tomamos este mandamiento muy en serio. Sin embargo, la tecnología debe utilizarse para propósitos nobles y debemos anticipar los daños potenciales que estos avances pueden tener sobre nuestro prójimo.
Intrínsecamente no existe cosa inmoral alguna en utilizar tecnología, incluyendo la manipulación genética de células somáticas, para tratar una enfermedad. Creer que uno no debiera tratar de mejorar estas situaciones es una forma equivocada de religiosidad. El judaísmo ciertamente acepta la cirugía como una vía para el tratamiento de deformaciones. Similarmente, la Ley Judía no tiene objeciones con respecto a alterar el código genético de un feto que porta genes que generarán una enfermedad letal o debilitante, para evitar las consecuencias que los genes “defectuosos” necesariamente conllevan.

Sin embargo, el judaísmo tiene ciertas objeciones frente a la manipulación genética, como hacia cualquier otro procedimiento médico. Con la habilidad de manipular viene la responsabilidad. Se debe probar la seguridad de todo procedimiento para alterar el código genético. Uno no debe arriesgarse a causar un daño innecesario a un feto (o a un adulto) a menos que la otra alternativa sea la muerte o una deformación seria. Los mismos parámetros halájicos que se aplican en los procedimientos riesgosos para adultos, serán los que probablemente se aplicarán en los procedimientos para fetos.

En segundo lugar, hay una diferencia fundamental entre tratar una enfermedad y “mejorar” una especie. La Torá nos alienta a tratar las enfermedades y a evitar el dolor y el sufrimiento. La manipulación genética es potencialmente una gran ayuda, cuando elimina una enfermedad. Pero hay peligros graves para la sociedad si comenzamos a escoger características deseables y manipulamos el genoma humano para crear “mejores” humanos. ¿Quién escogerá las características “deseables”? ¿Acaso las personas que no posean estas características “deseables” se convertirán en ciudadanos de segunda clase? Hay un millón de peligros enfrente, si intentamos exceder nuestro mandato de mejorar y entramos en el ámbito de la Eugenesia (Técnica de mejora del genoma humano para crear “mejores seres humanos”).
Por ejemplo, en algunos casos, la implantación de embriones puede ser la única forma aceptable de acuerdo a la ley judía para que una pareja en la que ambos padres son portadores de una seria característica, que representa una enfermedad letal, pueda tener hijos sanos. ¿Pero qué pasa si utilizamos la misma tecnología parar escoger el sexo de nuestros hijos? ¿Acaso debemos implantar sólo niños? ¿Sólo niñas? ¿Debiéramos examinar todos los embriones para ver si encontramos un millar de fallas, incluyendo inteligencia menor (o promedio), mala visión, rodillas arqueadas, u ojos cafés? ¿Podemos diseñar a nuestros hijos de acuerdo a nuestras expectativas?
La visión judía de la tecnología no es diferente en cualquier otro aspecto de la vida. Si bien podemos realizar hazañas maravillosas, buscamos respuestas en la Torá para saber cómo actuar. Debemos decidir cómo canalizar nuestros descubrimientos éticamente, saber cuándo podemos realizar un milagro médico y cuándo debemos restringirnos de aplicar un poder asombroso a nuestro alcance simplemente porque no es correcto.