Shema Israel – 2 de Abril de 1982 Guerra de Malvinas

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Cuatro de abril del año 1982. El avión Lockneed C-130B Hércules de las fuerzas Aéreas Argentinas partió de su base en el aeropuerto de Comodoro Rivadavia. En su interior más de ciento cincuenta soldados.

Los asientos del avión habían sido quitados para aumentar su capacidad. Los soldados, acurrucados en el piso de la nave permanecían en silencio mientras que el comandante a bordo dirigió unas palabras a la tripulación, las instrucciones de vuelo se transmitían en forma precisa sin embargo su voz lo delataba, se lo escuchaba tenso, nervioso.
Debían atravesar el Océano Atlántico hacia el sur, hacia las Islas Malvinas. Volarían al ras del suelo y de esa manera lograrían esquivar los radares enemigos. Si los descubren serán derribados. Una falla en los cálculos los sumergiría en la inmensidad de las aguas. Los soldados escucharon con atención. Sin mirarse, sin hablar, recordando a sus familiares. Esperando despertarse de esta pesadilla, Marcelo era uno de ellos, un muchacho judío, del barrio de “Once”.
Pone su mano en su bolsillo y extrae de él un pequeño libro, un Sefer Tehilim. Comienza a rezar, ningún soldado presta atención a este hombre que tenía un libro en sus manos, meneaba su cuerpo de atrás para adelante y recitaba la oración. No le importaba lo que le digan. Había vencido su vergüenza.
A ningún soldado le importaba, a ninguno menos a uno. Desde la otra punta del avión Marcelo es observado por Claudio, él era un chico judío del barrio de Avellaneda. No era observante pero hacia siete años le habían festejado su Bar Mitzva por orden de su abuela. A sus padres les daba lo mismo pero por ella lo mandaron a lo de un rabino para que le enseñara la bendición en fonética. Recordaba que había visto a unos viejitos en el templo moverse de la misma manera que aquél soldado. Recordaba que ellos también tenían en sus manos un libro y lo leían en voz alta.
Unas lágrimas empezaron a salir de los ojos de Claudio y empezó a pensar, ¿Cuánto tiempo me queda por vivir? ¿Volveré a ver a mi familia? Comenzó a arrastrarse por el piso del avión. Debía llegar al lugar donde se encontraba aquel judío, debía pedirle algo. Al llegar al lado de Marcelo, le comenzó a hablar pero no le contestaba, no tenía tiempo para perder, y pensó ¿Quién es este muchacho que viene a interrumpir justo ahora? Claudio no se dio por vencido, lo tomo a Marcelo del brazo y le suplico: “Por favor escúchame” Marcelo levantó la vista y le dijo: “No tengo tiempo para vos”. Por favor, le contestó Claudio, yo también soy judío, ayudame. “¿Que necesitas?” contestó Marcelo. “Enseñame a rezar, a decir algo. Tengo que hablar con Dios. Pedirle que me salve, que me permita volver con mi familia” le dijo Claudio.
A Marcelo se le iluminó el rostro. Ésta era su oportunidad, ayudar a un hermano. A lo mejor gracias a esta obra de bien, se le concederá la salvación “Tenemos poco tiempo”, Exclamó Marcelo. “prestá atención, te voy a enseñar la frase que ha acompañado a los judíos durante todos los tiempos, repetí conmigo: Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad.” Claudio repitió y memorizó.
“Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad” en lo que restó del viaje hasta el puerto Argentino repitió una y otra vez esta preciosa frase. El avión aterrizó en tierra firme. Llegaron sanos y salvos. A Marcelo lo destinaron en Puerto Argentino. A Claudio a la bahía de San Carlos. Se despidieron con un abrazo. Repitieron a coro “Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad”.
El 20 de mayo en la bahía de San Carlos fue un día rutinario. Los soldados se dedicaron en vigilar la zona y a descansar. Al final del día se enteraron que iban a atacar el Puerto Argentino. De repente Claudio se empezó a preocupar por Marcelo ya que el estaba ahí. Al día siguiente se enteran que era una trampa, y que iban a atacar en la bahía de San Carlos, los agarraron de sorpresa y los soldados ingleses empezaron a ir por todos lados en búsqueda de los argentinos, pero en ese momento, Claudio estaba solo y de repente ve a un soldado enemigo frente a él apuntándolo con una metralleta, y Claudio en un último grito de dolor exclamo: “Shema Israel Hashem Elokenu Hashem Ehad.” Abrió los ojos para ver su última mirada de la tierra y encontró que el soldado ingles había quedado en su lugar, con lagrimas en los ojos y le contesto: “Baruj Shem Kebod Maljuto Leolam Vaed”. “¡Lets go!, ¡Escapate!”. Claudio se fue corriendo, y a lo lejos alcanzó a escuchar los lamentos de sus compañeros de combate. Por la noche el seguía corriendo por los campos. Hasta que pudo encontrar el camino hacia el Puerto Argentino. Ahí volvió a ver a su amigo Marcelo, junto a él lucho hasta el final. Aprovecho todo su tiempo libre para estudiar Torá con su amigo.
La guerra terminó, Claudio volvió a su hogar, pero nada volvió a ser como era antes, había tomado una decisión, volver al judaísmo. En su primera oportunidad, viajó a Israel, ingresó a la Yeshiba, estudió y profundizó todo sobre sus orígenes. Ahí descubrió otras enseñanzas sobre el Shema Israel. Este poema que acompaña al pueblo judío durante más de tres mil años. Estas palabras que lo salvaron de una muerte segura, estas frases que lo ayudaron a reencontrarse con su historia y tradiciones.
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“Las nuevas guerras que vendrán”

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Antes todo deseo compartir contigo la visualización de un original y sorprendente milagro que está aconteciendo en estas bravías tierras de Medio Oriente. Los regímenes autoritarios y despóticos se desestabilizan y comienzan a derrumbarse a causa de violentas embestidas populares en sus desesperadas búsquedas de pan y de futuro.
Mientras terremotos y tsunamis arrasan todos los ámbitos de estas monarquías caricaturescas y republiquetas petroleras no se habla del gran culpable de estos acontecimientos, cuyo nombre se ignora en forma hermética, que permanece en el más absoluto anonimato.
No, no pienses esta vez en Israel. El no tiene nada que ver con todo esto. Esta vez sí que es un convidado de piedra. Y este es el milagro pro-clamado a gritos: es la primera vez que Israel no es el culpable de algo. Pero, ¿quién es el verdadero culpable?
A fines de los ’90, irrumpe en todo el mundo ese fenómeno arrollador que fue la globalización, los diferentes países del mundo se adaptaron e integraron a este fenómeno como pudieron y de las más diversas maneras, desde la vivencia corrupta y marginalista de amplios sectores sociales del Menemismo en la Argentina hasta las experiencias de los países europeos donde se desarrollaron amplias redes de contención e inclusión social para minimizar los efectos negativos y aprovechar al máximo los beneficios que también aportó este nuevo fenómeno.
¿Como se incorporaron las naciones petroleras de Medio Oriente a dicha globalización?
Esta globalización impactó en todos los países petroleros de la región fortaleciendo la existencia de regímenes autoritarios y monarquías despóticas y pseudo parlamentarias que reparten las fabulosas ganancias entre una pequeña elite, dejando a la gran masa popular sumida en el más abyecto estado de pobreza y marginación imaginable ya que los multimillonarios ingresos por la producción de su petróleo terminan siempre tragadas por cuentas extrañas en el exterior de dichos paises.
Imaginemos que puede llegar a ocurrir, con una sociedad con el 35% de desempleo en un país gobernado por una teocracia islámica y con armamento nuclear: Y nos hallaremos con el actual Irán.
Y pensemos en una sociedad de un país que siendo el mayor productor de petróleo de África y el gran proveedor de energía a Europa, con un desempleo del 30% y un tercio de su población por debajo de la línea de pobreza y que además no produce alimentos a nivel interno, mientras los dineros del petróleo huyen a mundos más europeizados. Y nos hallaremos con una Libia ya post Kadafi.
Esta región del medio donde se produce un tercio del combustible del mundo ha llegado a transformarse en el mayor foco de desestabilización mundial. La corrupción, la pobreza y el desempleo se han transformado en la principal causa de estas rebeliones y estallidos revolucionarios.
Hoy estamos abriendo nuestros somnolientos ojos ante millones de personas de este mundo nuestro, condenadas a subsistir con menos de un dólar por día, y que la mitad de la población mundial vive con dos dólares diarios. Que la desigualdad mundial aumenta rápidamente y también crece la desigualdad entre “pobres” y “ricos” dentro de cada país. Que desde el año 1900 el ingreso medio en los países ricos con respecto a los pobres tenía una proporción de uno a cuatro y que hoy, en plena era de la globalización, la proporción es de uno a 30.
Todo esto ya está anunciando malos presagios y reacciones desesperadas en las poblaciones mas afectadas del planeta: en América Latina, 53 millones de personas padecen de hambre y desnutrición y la causa es por no tener acceso a

los alimentos, aun en la Argentina que es el quinto exportador mundial de cereales y a pesar de que actualmente su economía está pasando por un período de bonanza y con un crecimiento anual del 8 % del PBI, mueren allí por día 25 niños menores de un año por desnutrición, según el informe de UNICEF del año 2008.
La realidad africana es más que dramática; más de 300 millones de personas viven con menos de un dólar al día, 30 millones de niños menores de cinco años presentan signos de desnutrición y el 43% no tiene agua potable.
En el sur de Asia, 600 millones de personas subsisten con un dólar diario. En Asia Oriental y Suroriental y el Pacífico, 500 millones de seres humanos sobreviven en esas mismas condiciones. En América Latina y el Caribe más de 100 millones de habitantes malviven con dos dólares diarios. En Europa Oriental y el Asia Central más de 100 millones intentan vivir con cuatro dólares al día.
La persistencia de la pobreza y la desigualdad en el mundo de hoy no se puede justificar, la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando día a día. Hoy, más de 3.000 millones de personas carecen de una vida digna a causa de la pobreza y el hambre; el desarrollo sostenible en el planeta está seriamente amenazado porque una quinta parte de la población mundial consume irresponsablemente, con la sobreexplotación de los recursos naturales. El crecimiento económico espectacular generado en los últimos años no ha contribuido a garantizar los derechos humanos ni a mejorar las condiciones de vida; al contrario, ha aumentado la desigualdad y la injusticia hasta niveles realmente escandalosos.
Casi nunca nos queremos inmiscuir con los temas económicos como si esto perteneciera únicamente al área exclusiva de grandes y sesudos especialistas pero la era de las comunicaciones nos vomita en forma tridimensional, a través de sus sofisticadas pantallas y parlantes, las crudas imágenes y sonidos de esta realidad que nos circunda y nos despierta con esa popular frase de: “Es la economía, estúpido”.
“La economía, estúpido” (“The economy, stupid”), fue una frase muy utilizada en los Estados Unidos durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra Bush padre y que le permitió llegar a la Casa Blanca.
Mientras tanto, el resto del planeta sigue girando con su injusta rutina habitual donde millones y millones de dólares son destinados a la fabricación de sofisticados armamentos para la industria de la muerte, millones y millones de dólares van dirigidos en forma insulsa al consumo de productos suntuosos y extravagancias superfluas, millones y millones de dólares se dilapidan impúdicamente en pornografía y prostitución, miles y millones de dólares se gastan en los monumentales circos deportivos donde sólo le dan a la gente circo pero no pan; es decir, circo sin pan. Los emperadores romanos quizás fueron mucho más generosos pues intentaron dar circo y pan, a la vez.
Un informe del Banco Mundial define al hambre como “una sensación desagradable o dolorosa causada por la falta de alimentos” y el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, predice que “Miles, cientos de miles de personas padecerán hambre. Los niños sufrirán de malnutrición, con consecuencias por el resto de sus vidas”.
Este es el verdadero culpable: el hambre.
Más y más terremotos y tsunamis vendrán y toda la Tierra temblará pues las masas marginadas, famélicas y excluidas ya no están más huérfanas, ahora tienen acceso a internet, a Facebook, a Google y a Twitter.
Los sumergidos del mundo se preparan para “las grandes guerras que vendrán”, las guerras contra el hambre

Autor: Guido Maisuls

No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie

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No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie


Se recomienda leer previamente el árticulo publicado en el Blog sobre el Choque de Civilizaciones

Por Pilar Rahola

La reconocida periodista española critica duramente el coqueteo de Cristina Fernández de Kirchner con el chavismo y cuestiona la hipocresía y las contradicciones de la izquierda. A la vez, advierte sobre los peligros que enfrenta el mundo con un país como Irán, que está desembarcando en América latina y que está a punto de construir la bomba atómica. Una niña abandonada el día en que nació en Siberia, enferma con neumonía, sarna y salmonelosis, fue adoptada por una mujer española con un corazón sensible que convive dentro de un mismo cuerpo con un cerebro increíblemente ágil y unas agallas hipertrofiadas. Esa mujer es Pilar Rahola, una cronista de guerra que vive acostumbrada a las amenazas, una pensadora políticamente incorregible. Es de izquierda pero anticastrista y antichavista; critica a Saramago y defiende a Israel. Un oxímoron para los cánones que se aplican habitualmente. El ganador del premio Pulitzer Andrés Oppenheimer la define como una de las periodistas más valientes del mundo. Recién llegada a Buenos Aires, este miércoles fue entrevistada por LA GACETA Literaria. Argentina, América, la izquierda – “A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada”, escribió en el diario El País, de Madrid, a raíz de un viaje que hizo a nuestro país en 2007. La Argentina acaba de celebrar elecciones legislativas que han cambiado su mapa político. ¿Qué percibió durante estos días en que estuvo en Buenos Aires? – Argentina empieza a ser mi segunda patria; me ocupa y me preocupa. Estoy tratando de tomarle el pulso a la Argentina porque creo que es el termómetro del continente. El país tiene una sociedad civil muy activa pero, a veces, parece dormida. Por momentos, la Argentina parece bipolar porque del pensamiento crítico más feroz se pasa a permitir los abusos políticos más extraordinarios. A la Argentina el pasado parece pesarle mucho, y el futuro preocuparle poco, mientras vive en un presente demasiado traumatizado. Creo que al pasado hay que recordarlo pero sin descuidar ni dejar de pensar en el presente ni en el futuro. En la actualidad, lo que percibo es que está atravesando uno de los momentos políticos más desconcertantes de los últimos años, con unos gobernantes que parecen autistas, desconectados de la gente y sus problemas. No cometen más errores porque no se entrenan y los argentinos están perdiendo la oportunidad de ser un país muy importante. No es posible que un pequeño país como Chile tenga más peso geopolítico que la Argentina, ni que tenga una presidente con el 74% de aceptación pública, que es la contratara de su vecina. La derrota en las elecciones indica que se han cometido todos los errores de manual. Cristina Kirchner, la mujer comprometida socialmente, que hablaba de cambiar el rumbo, se ha convertido en una esperanza rota. – Julio María Sanguinetti, en una entrevista publicada en LA GACETA Literaria el domingo pasado, afirmó que la izquierda en general no es democrática. El ex presidente uruguayo prologó su último libro y dijo que usted era auténticamente de izquierda. ¿Cómo se lleva con la democracia? – Sanguinetti tiene razón en algo fundamental: ninguna ideología se escapa de los procesos autoritarios. Una parte de la izquierda hizo creer que solamente la derecha tiene monstruos en su interior. Monstruos que iban desde Pinochet y Videla hasta Hitler. La derecha tiene monstruos pero la izquierda también los posee, y van de Castro a Pol Pot o Stalin.Me llevo bien conmigo misma porque soy una librepensadora. Y eso significa que me mantengo en mi territorio de dudas y no entro al terreno de los dogmas de fe. Cuando una ideología entra dentro de ese territorio se convierte en perversa y reaccionaria. En la derecha ocurre ese fenómeno; en la izquierda también. Lo que ocurre es que la izquierda es la que hace más ruido, en las calles, con sus pancartas y consignas. La izquierda que grita más es, generalmente, la peor: es la que suele perder el sentido común, apoyando a gobiernos totalitarios, celebrando actos terroristas como los del 11 de setiembre, convirtiéndose en una verdadera caricatura. Lo que me repugna es que en nombre de la justicia social y de la libertad, de todo lo que yo defiendo, se aclame a hombres brutales que atentan contra esos ideales. Un ejemplo de estas contradicciones es el fenómeno de Hugo Chávez y de tantos “Chavitos”, como los que pueden encontrarse en la Argentina. Chávez utiliza la democracia para destruir la democracia, desmantelando minuciosamente sus instituciones, y tiene un proyecto imperial con sus aliados de Corea del Norte, Libia e Irán. Que este hombre diga que es de izquierda, me molesta. Pero que apele a la libertad, me enfada profundamente. He militado en partidos de izquierda y peleo por conceptos de la izquierda pero no salgo del campo de juego. El campo de juego es el que delimitan la Carta de Derechos Humanos, la libertad y la democracia. – En el programa de Mirtha Legrand, en el que estuvo este martes, dijo que muchos de los grandes intelectuales de izquierda están sobredimensionados, algo que no sucede con los de derecha. ¿Por qué ocurre esto? – Por ejemplo, Samuel Huntington habla del choque de civilizaciones y se hunde. No es recomendado en ninguna cátedra universitaria ni es tenido en cuenta en casi ningún ámbito del mundo intelectual. Y eso ocurre porque es de derecha. En cambio, los intelectuales de izquierda que dicen las mayores barbaridades son siempre impunes. Un ejemplo claro es el premio Nobel José Saramago, que escribió a favor de Stalin y en contra de la caída del muro de Berlín, que sigue defendiendo a Castro y que integró las listas del jurásico partido comunista portugués en las últimas elecciones. ¿Cómo alguien puede equivocarse tanto y tener tanto prestigio? Eso ocurre porque se sobreentiende que un intelectual de izquierda es bueno. La izquierda monopoliza el prestigio intelectual. Hay que romper el mito que asocia a la izquierda con la pureza. Hay intelectuales de derecha que han ayudado a mejorar el mundo y otros de izquierda que han contribuido a empeorarlo y viceversa. Como yo no me caso con nadie puedo juzgar con libertad. – El mundo ha condenado, en forma casi unánime, el golpe de Honduras, aglutinando a figuras que van desde Castro y Obama hasta Chávez y Uribe. Algunas voces aisladas como la del Wall Street Journal, o la de intelectuales como Carlos Alberto Montaner desde el Washington Post, justificaron el derrocamiento y plantearon que se está juzgando la situación con pautas extemporáneas. ¿Cuál es su opinión? – Creo que cualquier golpe de Estado debe ser condenado. El actual gobierno de Honduras tomó el peor de los caminos; se equivocó. Pero de ahí a convertir a (Manuel) Zelaya en un santo hay un abismo. Pienso que se trató de un contragolpe a quien quebraba las leyes, gobernaba de espaldas a la sociedad e intentaba convertir a su país en un satélite de Chávez. Zelaya intentó un golpe de estado “blando”: el que consiste en socavar la democracia desde la democracia, replicando lo que se hace en Venezuela y en Bolivia. Lo notable de Zelaya es que violó la Constitución y ahora apela a ella para volver a su cargo. Criticó a Estados Unidos y ahora va corriendo a ver a Hillary Clinton. Forma parte de la lógica, o la contradicción, populista. Lo que yo le preguntaría a Cristina Kirchner, que viaja en el avión con Correa a denunciar el golpe, es dónde estaba antes. ¿Dónde estaba Cristina cuando Zelaya desmantelaba la libertad en Honduras? ¿Por qué se paseaba de la mano de Castro? Argentina está cada vez más cerca de Chávez y cada vez más lejos del sentido común. Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez no viajaron. Sí Cristina, y en medio de la pandemia que vive su país. – En un artículo publicado esta semana en el diario La Vanguardia usted denuncia un proceso colonizador del gobierno iraní y de miembros del Hezbollah en América latina, con el apoyo de Chávez y Castro. ¿En qué consiste ese “proceso” y cuán grave es? – Chávez ha construido la “pista de aterrizaje” para Irán en Latinoamérica. Hay contratos económicos y militares entre iraníes y países del ALBA, pueblos islamizados, fábricas montadas, alta presencia de miembros del Hezbollah. Hay fuentes que indican que el 50% de la financiación de Hezbollah viene de la Triple frontera. La penetración iraní en América latina es muy preocupante. Es lo único que le falta al continente; que se plante la bandera del chiismo radical. El peligro iraní – ¿Cómo cree que evolucionará la situación en Irán? – Las elecciones iraníes son una gran mentira: solamente se presentan los candidatos permitidos por el consejo de los ayatollas. Irán tiene un régimen brutal y enormemente rico. Pero también es el país que tiene la sociedad civil más organizada, capaz de quebrar al régimen, aunque eso implique muchas muertes. Irán, por su gobierno, es el país más temible del mundo islámico en Medio Oriente; pero también, por sus ciudadanos, es el que genera más esperanzas.El problema es que toda Europa está seducida con los petrodólares iraníes. ¿Por qué no convertimos a Irán en la nueva Sudáfrica? El mundo condenó el apartheid contra los negros. ¿Por qué entonces permitimos el apartheid contra las mujeres, los estudiantes y los que aman la libertad? – ¿Cree que Obama aplica un doble standard en la situación de Irán respecto de la de Honduras? – Pienso que Obama está tan preocupado por gustar que le dice a cada uno lo que quiere oír. – Usted dijo que él era un populista en un artículo reciente. – Sí, creo que tiene una tendencia al populismo. A pesar de eso, valoro sus esfuerzos por poner palabras donde antes había armas. Sin dudas ese es el camino. Pero Obama no tiene mucho tiempo. Puede hacerse el simpático unos meses más pero, a partir de diciembre, el proceso nuclear iraní no tendrá marcha atrás. Al mundo le queda muy poco tiempo para parar el surgimiento de un nuevo régimen totalitario con armas nucleares. La administración norteamericana lo sabe bien, como también que en algún momento debe plantarse, dejando de lado la política de “buenos amigos”. Y no me refiero a hacer la guerra, que sería una barbaridad que no solucionaría nada. Me refiero a un boicot económico y político que haga daño al gobierno de los ayatollas. Eso es lo que pide a gritos la ciudadanía iraní: que Estados Unidos rectifique la pasividad actual. – ¿Piensa que si EE.UU. no la rectifica, Israel bombardeará Irán? – Hay una frase en la Biblia: “si tu enemigo dice que quiere destruirte, debes creerlo”. ¿Por qué no habríamos de creerle a Irán cuando dice que hay que borrar a Israel de la faz de la Tierra? Los fundamentalistas no mienten: cumplen todas sus amenazas. Cuando Bin Laden, después del 11 de setiembre, señaló a España diciendo “ahora Al-Andaluz”, era evidente que sufriríamos un atentado terrorista. Irán es un país que hizo atentados en otros países, como lo saben bien los argentinos por sufrirlo en carne propia.Cuando Hitler dijo que iba a hacer desaparecer a los judíos de Europa, había que creerle. Casi lo consigue al convertir en humo a dos tercios de los judíos europeos. Si Irán llega a tener capacidad nuclear, el mundo tendrá un riesgo enorme. El futuro de Medio Oriente – “La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha del mundo”, dijo en una conferencia que dio en Washington el año pasado. ¿Recibe muchas críticas por la defensa que hace de Israel? – Gran parte de la izquierda ha simplificado el conflicto palestino-israelí en un esquema de “buenos y malos”, “víctimas y verdugos”, desconociendo la mano de Irán, Siria y los yihadistas, de los palestinos que reprimen a otros palestinos, de los totalitarios que quieren masacrar en nombre de Alá. Claro que en el lado israelí también hay responsabilidad que debe ser criticada. Pero el conjunto debe analizarse contemplando su complejidad. Lo que ocurre es que hay un sector de la izquierda que, habiendo perdido las utopías, ha sustituido la boina del Che Guevara por la kefia palestina. Que me critique esta izquierda, que defiende ideas totalitarias, es un honor. Lo que me preocupa es la contaminación de tantos cerebros jóvenes, que no saben nada sobre el conflicto, que no se hicieron ninguna pregunta y creen que tienen todas las respuestas, que creen que son solidarios criticando a Israel. No se dan cuenta que Israel es adversario de los palestinos pero no su enemigo. El enemigo es Hamas. Con Hamas y Hezbollah no hay futuro. Hezbollah es una agrupación que pone trozos de carne humana en sus banderas. Su líder envió a su propio hijo a morir. Se puede salir a la calle y protestar contra la incursión israelí en Gaza pero también debe criticarse a Hamas. No balancear el conflicto no es ayudar a la paz: es ayudar a la muerte. Palestinos e israelíes pueden negociar duramente pero en esos intercambios hay futuro. Eso es lo que defiendo y lo que me ha valido amenazas de muerte. La policía me cuida pero sé que es el precio que debemos pagar los que no queremos formar parte de los dogmas de fe de un mundo virulento. Lo que me irrita no son los ataques de los fundamentalistas, porque son coherentes, sino los de los que me insultan y dicen defender la libertad. También recibo muchísimo apoyo porque el sentido común, afortunadamente, es mayoritario. – Usted conoce muy bien Medio Oriente. ¿Cómo imagina el futuro de la región? – El petróleo es un arma de destrucción masiva: es lo que da el dinero para montar las mayores atrocidades. Si no superamos la era del petróleo, no habrá libertades en Medio Oriente. Si no las hay, no frenaremos el fenómeno yihadista. Si no lo paramos, no habrá paz en Medio Oriente. Se trata de una cadena. Todo el mundo libre depende de un modelo de vida que da miles de millones de dólares a dictaduras atroces que lo utilizan para esclavizar a sus pueblos y fomentar el terrorismo. Esto se acabará el día en que el petróleo no sea la clave económica del mundo. Lo dramático es que toda esa riqueza no sirvió para nada. En los últimos 70 años todo el dinero de ese petróleo no ha dado un solo premio Nobel en todos los países islámicos de Medio Oriente. En cambio, en las mismas seis décadas, un pequeño país de siete millones de habitantes, como es Israel, generó muchísimos Nobel. No olvidemos que hace un tiempo Mohamar Kadafi dijo: “ustedes tienen la bomba atómica pero nosotros tenemos la bomba demográfica”. Ahora quieren tener las dos. – ¿Qué papel cree que debería jugar Estados Unidos en Medio Oriente? – Europa critica permanentemente a EE.UU. pero lo cierto es que los únicos que se han metido en el barro son los norteamericanos, los que sentaron a palestinos e israelíes en Camp David y en Oslo para resolver el problema. EE.UU. es aliado de Israel pero también es el mayor donante de dinero a la Autoridad palestina. Creo que los norteamericanos deben seguir metiéndose pero, de todos modos, soy pesimista. Por más buenas intenciones que tengan los norteamericanos, los israelíes y un líder que me gusta como Mahmud Abbas, temo que Teherán dinamitará cualquier eventual acuerdo con la ayuda de Hamas, cuyo propósito fundacional es la destrucción de Israel. Me parece que no estamos cerca de la paz. El pluralismo y la muerte – Desde su perspectiva, ¿hay culturas superiores o todas son moralmente equivalentes, como sostiene la mayor parte del progresismo? – Hay una cultura superior y es la del derecho. No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie. El bárbaro es el que en nombre de una ideología mata, secuestra, tortura. El civilizado es el que lucha contra eso. En el Islam los civilizados son las mujeres que luchan por sus derechos, los ciudadanos que pelean por la participación en la vida pública, los escritores que alzan su voz contra la tiranía yihadista. Los bárbaros son los que persiguen a los disidentes, esclavizan a las mujeres, amenazan al mundo. Hay una forma superior de ver al mundo y es la que refleja la Carta de Derechos Humanos. No creo en las teorías de Huntington o de Oriana Fallaci que estiman que Occidente es superior a Oriente. En Occidente engendramos monstruos terribles y el Islam ha dado grandes pensadores. Pero lo que sí creo es que el fenómeno totalitario es brutalmente inferior al democrático. Yo estoy del lado de las mujeres lapidadas, de los que luchan por las libertades en las calles de Teherán o en cualquier lado; y me importa poco que sean musulmanes, católicos, judíos, ateos o bailarines de flamenco. – Fue cronista de guerra en varios conflictos. ¿Cuál es la mayor marca que le han dejado? – Las guerras te cambian. En cada vuelta a mí país, pasé más de un mes sin entenderlo. No puedes creer que tus conciudadanos pierden su tiempo en tonterías mientras tu tienes el alma colgando en una percha.La imagen más nítida de todas las guerras que viví me quedó grabada en Africa, en las montañas de Etiopía, en medio de un conflicto que, como todos los africanos, fue anónimo y pasó inadvertido para todo el mundo. Es la imagen de una madre etíope acunando a un niño que llevaba dos horas muerto. Le pregunté a una persona que la conocía si no le iban a sacar el niño de sus brazos y me contestó: “la muerte en Africa tiene su tiempo”. © LA GACETA

A 64 años del ataque a Hiroshima y Nagasaki

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Recordar a las víctimas de las bombas atómicas es motivo para hablar de un verdadero significado de fracaso, de la total deshumanización del hombre

Hoy se cumplan 64 años de este imperdonable crimen, muestra permanente de lo autodestructivos que es el hombre y cuan poca memoria tenemos.
Hay muchas dolorosas grietas y lamentables recuerdos en la historia de la humanidad, nuestra historia. Pero existe una profunda expresión del horror que la guerra ha protagonizado y que dan lugar a largas reflexiones sobre la propia naturaleza destructiva del ser humano.
Recordar Hiroshima, Nagasaki es motivo obligado para rememorar lo que sucedió un 6 de agosto de 1945.
Ese fatídico día, EE.UU. lanzó sobre la población civil de la ciudad japonesa de Hiroshima, al sur del país, una bomba atómica que causó la muerte instantánea de 100.000 personas. Tres días más tarde, el 9 de agosto, lanzó otra bomba atómica sobre Nagasaki, que provocó 75.000 muertes en el acto.
En los días posteriores fueron muriendo los que se encontraban más alejados de los centros de la explosión y los pocos supervivientes sufren aún hoy las consecuencias de la radiación, que se han ido transmitiendo a las generaciones posteriores.
Las bombas nucleares que cayeron en Japón fueron ordenadas por Harry Truman, presidente de los EE.UU. Dos armas tristemente conocidas en la historia (Little Boy y Fat Man) provocaron la muerte instantánea de más de 200.000 vidas debido a las explosiones y la destrucción completa de las dos ciudades.
A las 8.12 h, el B-29 Enola Gay dejó caer la bomba atómica Little Boy (‘niño pequeño’) sobre el centro de la ciudad y se alejó a gran velocidad. Para aumentar su alcance letal, la bomba estaba programada para explotar a unos 300 m de altura. A las 8.15 h la bomba estalló con una explosión de la magnitud de 12.000 toneladas de dinamita, quemando a más de 80.000 personas.
Los autores de aquella masacre pretendieron justificarla alegando que era necesario forzar la rendición del enemigo, para evitar males mayores, pero la realidad es que aquella monstruosidad ha creado un peligro mucho mayor porque el ingenio nuclear que ellos alumbraron ha crecido y se ha multiplicado hasta amenazar la existencia de toda la humanidad.
Además hay que recordar que un número desconocido de sobrevivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados.
Posteriormente la cifra de fallecidos aumentó considerablemente por los afectados de las heridas y debido a la radioactividad creada en la zona, que determinó la aparición de numerosos casos de cáncer y secuelas genéticas durante las siguientes décadas en los territorios colindantes.
8 días después de la bomba lanzada en Hiroshima, el 14 de agosto de 1945 a las 9 horas local Japón comunicó su rendición incondicional y supuso el final de la Segunda Guerra Mundial. Ambos dispositivos fueron lanzados sobre poblaciones civiles con la guerra prácticamente finalizada.

Choque de Civilizaciones

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Hace unos días surgió el debate acerca de la veracidad de la Teoría de Huntington y como afectaría la reconfiguración del orden mundial.
Acá un breve resumen de esta idea y algunos datos para ampliar el debate…

Choque de civilizaciones es el nombre que recibe una teoría acerca de las relaciones internacionales. Tal como se conoce hoy en día, fue formulada en un artículo de Samuel Huntington publicado en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993 y transformado posteriormente en un libro en 1996.
Antecedentes En un sentido amplio, se puede definir el choque de civilizaciones como una teoría que explica los grandes movimientos políticos y culturales de la Historia Universal por medio de las influencias recíprocas que ejercen entre sí las diversas civilizaciones (por contraposición a las debidas a los enfrentamientos entre estados-nación o ideologías).
Una civilización, en este contexto, es una cultura más o menos cerrada y con una tradición cultural más o menos hermética e impermeable, que por ende se encuentra en oposición a otras civilizaciones con tradiciones diferentes.
Aunque el concepto moderno de civilización es popularizado por Oswald Spengler, la noción de “choque de civilizaciones” fue introducida por Arnold J. Toynbee, aunque éste la restringe al ámbito geopolítico, simplificando en demasía los fenómenos de contactos culturales entre civilizaciones. Toynbee considera el fenómeno como un “contacto espacial entre civilizaciones”, y lo refiere como un fenómeno de desafío y respuesta (integrado en su teoría cíclica del desarrollo de las civilizaciones). Es decir, el primer “empujón” que una civilización da a otra, es contestado por ésta, lo que a su vez mueve a la primera a enviar un tercer empujón, y así sucesivamente hasta que una de ellas termina derrotada.
Según la teoría toynbeana, el efecto de un asalto frustrado suele ser el retardo, o incluso la parálisis, de la civilización agredida, bien sea por enorgullecerse en demasía de su propio triunfo, o bien sea por haber invertido todos los recursos disponibles en la lucha. El efecto de un asalto exitoso, por el contrario, es más complejo, ya que puede terminar en un sometimiento temporal y la expulsión del invasor, o bien en la destrucción de la civilización invadida.
El choque de civilizaciones de Samuel Huntington

En su artículo de 1993, Huntington retoma el concepto de Toynbee afirmando que los actores políticos principales del siglo XXI serían las civilizaciones y que los principales conflictos serían los conflictos entre civilizaciones (no entre ideologías, como durante la mayor parte del siglo XX ni entre estados-nación). Aparentemente, este artículo era una respuesta a las tesis de Francis Fukuyama que sostenía que el mundo se aproximaba al fin de la historia (en sentido hegeliano) en el que la democracia occidental triunfaría en todo el mundo. Citando el artículo de Huntington:
Los estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro.
Significativamente, las líneas de fractura entre civilizaciones son casi todas religiosas:
Cultura Occidental, incluye principalmente a países cristianos: Europa y Norteamérica. Podrían existir otras dos “subcivilizaciones”:El mundo ortodoxo de Europa oriental y Rusia.El mundo latinoamericano de Suramérica, Centroamérica, México y gran parte del Caribe.El mundo musulmán del Oriente Medio, el Magreb, Somalia, Afganistán, Pakistán, Malasia e Indonesia.El pueblo judío, civilización hebrea, la diáspora.La civilización hindú, localizada fundamentalmente en la IndiaLa civilización sínica de China, Vietnam, Singapur, Taiwán y la diáspora china en Asia, el Pacífico y OccidenteEl África sub-saharianaLas áreas budistas del norte de la India, Nepal, Bután, Mongolia, Birmania, Tailandia, Camboya, Laos y el Tíbet.
Huntington argumenta que desde el final de la Guerra Fría los conflictos mundiales han ocurrido a lo largo de los límites de las civilizaciones, con escasos conflictos en el interior de aquellas. Pone como ejemplo las guerras que acompañaron la desintegración de Yugoslavia, la guerra de Chechenia o los conflictos recurrentes entre India y Pakistán.
También afirma que los conflictos entre civilizaciones son inevitables, puesto que cada una cuenta con sistemas de valores significativamente distintos. Argumenta que el crecimiento de nociones como la democracia o el libre comercio desde el fin de la Guerra Fría sólo ha afectado realmente a la cristiandad occidental, mientras que el resto del mundo ha intervenido escasamente.
Huntington también arguye que el nivel de crecimiento del Asia oriental hará de la civilización sínica un poderoso rival de Occidente. También establece que el crecimiento demográfico y económico de otras civilizaciones resultará en un sistema de civilizaciones mucho más multipolar que el que existe actualmente.
Huntington clasifica a las civilizaciones islámica y sínica como rivales de la occidental y etiqueta a la ortodoxa, la hindú y a Japón como civilizaciones “oscilantes” (swing civilizations). También afirma que Rusia y la India continuarán cooperando estrechamente en tanto que China y Pakistán continuarán oponiéndose a la India. Huntington argumenta que una conexión islámico-confuciana está emergiendo (cita la colaboración de China con Irán, Pakistán y otros países para aumentar su influencia internacional).
CríticasMuchos han argumentado que las civilizaciones definidas por Huntington están fracturadas internamente. Por ejemplo, Vietnam mantiene un ejército inmenso, fundamentalmente para defenderse de China. El mundo islámico presenta fracturas étnicas entre kurdos, árabes, persas, turcos, pakistaníes e indonesios, y fracturas religiosas entre el chiismo y el sunismo, cada uno con diferentes puntos de vista sobre el mundo o la religión.
También se ha apuntado que los valores occidentales son mucho más fácilmente transmisibles de lo que Huntington considera. Naciones como la India y Japón se han convertido en democracias de éxito, mientras que occidente no siempre ha sido democrático y plural, sino que la mayor parte de su historia ha consistido en despotismo y fundamentalismo. Los favorables a Huntington señalan que siempre ha habido tensiones entre estados democráticos y que las democracias emergentes (o futuras) dentro de una civilización podrían seguir siendo hostiles a democracias pertenecientes a civilizaciones vistas como hostiles.
Algunos que aceptan las tesis de Huntington respecto a la existencia de civilizaciones no comulgan, sin embargo, con la inevitabilidad del conflicto entre ellas. Argumentan que, salvo algunos extremistas, la mayor parte de la población prefiere coexistir amigablemente.
Muchos han querido ver en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y en los ataques occidentales a Iraq y Afganistán la confirmación de las tésis de Huntington. Otros puntos a favor de sus tésis parecen ser el aumento de la tensión entre Corea del Sur y Estados Unidos acerca de cómo tratar con Corea del Norte. Más aún, de acuerdo con las doctrinas clásicas de las relaciones internacionales, los países de Asia oriental debieran haberse aliado para crear un contrapoder a China, pero eso no ha sucedido. En su lugar, muchos países, como Corea del Sur, están mejorando sus relaciones con China.
Las ampliaciones de la Unión Europea en 1995 y 2004 llevaron la frontera oriental de la unión hasta el límite identificado por Huntington entre las civilizaciones ortodoxa y occidental. Con estas ampliaciones, la mayor parte de la Europa tradicionalmente católica o protestante pertenece a la Unión Europea. Mientras que la mayoría de los países históricamente ortodoxos o musulmanes están fuera (salvo Grecia y Chipre). Está por decidir qué ocurre con los países de la Europa ortodoxa. Bulgaria y Rumanía son integrantes plenos desde del 1 de febrero de 2007. El nuevo gobierno ucraniano ha declarado su intención de convertirse también en candidato. Al mismo tiempo, la petición de Turquía para unirse a la unión está causando un debate considerable. El punto fundamental, no siempre reconocido abiertamente, es el carácter musulmán de Turquía (esto es, su pertenencia a otra civilización). La solución a estos enigmas se resolverá en los próximos años. Por una parte viendo qué países ingresan en la Unión Europea. Por otra, dependiendo del rumbo político de la Unión: si evoluciona hacia una unión política más estrecha o deviene una simple zona de libre comercio.
En algunos asuntos, la teoría de Huntington no se ha cumplido aún. Más de una década después, las relaciones entre Japón y Estados Unidos siguen siendo estrechas, con Japón proporcionando apoyo monetario y político a la política exterior estadounidense. La alianza sino-islámica no se ha llevado a cabo tampoco. Sin embargo podemos ver de nuevo la escalada de tensiones entre Rusia y Estados Unidos por el escudo de misiles en Polonia y la República Checa, y en la Guerra de Osetia del Sur de 2008, en la que Rusia apoyó a las repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia en contra de la pro-occidental Georgia.