Humor: Israel en Haití

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Cuando las buenas acciones dejan de serlo…

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Oliver Worth

Cuando enviar dos aviones de ayuda y establecer un hospital de campo con cientos de doctores, enfermeras y otro personal medico es confrontado con desprecio, tu sabes que algo no esta bien.
Mientras la mayoria de las principales redes noticiosas americanas y britanicas informaron extensamente sobre la reaccion de Israel ante el devastador terremoto en Haiti, desafortunadamente a nosotros tambien se nos recordo exactamente cuan atrincherado esta realmente algo del odio por el estado judio del mundo.
Mientras el hecho que la mayoria del mundo arabe dono simples centavos, o nada directamente, ha escapado a la mencion, el intento de Israel por salvar vidas ha sido etiquetado por muchos como nada mas que ejercicio de Relaciones Publicas. La triste verdad es que la ultraizquierda anti-Israel ha hecho tan gran trabajo en deshumanizar a los israelies, que la idea que ellos puedan hacer buenas acciones es totalmente incomprensible. Es cierto- las acciones de Israel en Haiti estan creando buena prensa, pero eso es lo que sucede cuando tu haces cosas buenas.
La afirmacion que Israel debe de alguna manera tener que disculparse por dar una buena impresion positivamente es absurda, y basada en el antisemitismo. Como Kevin Myers escribe para el Belfast Telegraph, “Ellos son quizas el unico pueblo en el mundo para quien las circunstancias extenuantes son rutinariamente citadas en explicacion de sus acciones caritativas.”
MIENTRAS QUE NO ES sorpresa que el portavoz islamista y antisemita irani Press TV acuse a los doctores israelies de utilizar la emergencia de Haiti para robar organos, uno no debe esperar leer el titular “Las dobles normas de Israel en Haiti”, en el periodico britanico Guardian, excepto, por supuesto, en la comparacion entre los esfuerzos de Israel en Haiti y los esfuerzos de cualquiera de los vecinos de Israel. Desafortunadamente no llega como sorpresa para aquellos regularmente infligidos con la parcialidad del Guardian que el articulo es, por supuesto, en referencia al tratamiento de Israel a los haitianos y a aquellos con quienes esta en guerra.
El compromiso de Israel para salvar vidas en zonas de desastre no tiene nada que ver con Gaza. Israel ha mostrado su asombroso compromiso con la preservacion de la vida en India, Indonesia, Kenya, y muchas otras naciones, con o sin guerra en Gaza. Simplemente no hay comparacion entre la respuesta mostrada a un pueblo a la merced de horrorosos eventos naturales, y un pueblo que ha estado efectivamente en guerra con Israel desde su nacimiento.
Es realmente asombroso que parte de la principal prensa britanica se haya encontrado incapaz de diferenciar entre un indefenso pueblo haitiano en desesperada necesidad de ayuda, y el pueblo palestino que eligio a una organizacion terrorista en el poder. Aunque nadie en su sano juicio negaria el ampliamente extendido sufrimiento del pueblo gazano, trazar alguna equivalencia moral entre la relacion de Israel con ellos y con aquellos atrapados bajo las ruinas en Haiti es verdaderamente perverso. Cuando la actitud hacia Israel esta tan abiertamente basada en antisemitismo y odio, que evidencia hay para creer que las cosas cambiarian con un acuerdo de paz israeli-palestino? Para que la paz sea posible, Israel tiene que creer correctamente que sus concesiones y sacrificios se encontraran con algo mas que el continuo odio, que la paz con los palestinos es tambien la paz con el mundo. Como estan las cosas, Israel es el unico pais en el mundo- sin excepciones- que tiene que justificar dar ayuda y salvar vidas. En tanto los israelies (o quizas simples judios) sean vistos como incapaces de hacer algo bueno, en un sentimiento propagado por tantos de los medios mundiales, entonces Israel no estara en posicion de hacer concesiones para la paz. Nadie esta pidiendo que el mundo bese los pies de Israel por actos que estan en linea con su propio codigo moral, pero cuando Israel provee mas per capita que cualquier otra nacion en el mundo y se encuentra con desprecio, y los peores y mas ricos abusadores de derechos humanos del mundo no dan nada y se encuentran con silencio, bueno, algo no esta bien.
El autor ha sido un observador frecuente del Consejo de Derechos Humanos de ONU en Ginebra, y ahora esta radicado en Reino Unido.

Fuente: The Jerusalem Post

Tzedaká

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Luces y sombras en la tragedia de Haití

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La República de Haiti o Haití, con nueve millones de habitantes, uno de los territorios con más densidad de población del planeta, con la renta por cápita más baja de todo el hemisferio occidental, es uno de los países más pobres del mundo. Ocupa la posición 150 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, debido a que el 70% de su población vive en la extrema indigencia. Lamentablemente, recién ahora, como consecuencia del violento sismo que la azotó, ocupa un espacio en los medios internacionales y llama la atención del mundo.
Para obtener ayuda internacional, el atribulado gobierno de Haití, cuyo presidente Rene Preval y el primer ministro Jean-Max Bellerive, en virtud que el sismo destruyó el palacio presidencial y cortó las comunicaciones y la energía, están viviendo y trabajando en el cuartel general de la policía judicial, entregó a Estados Unidos el control de su principal aeropuerto para ordenar los vuelos de ayuda de todo el mundo y distribuir los suministros en la castigada nación caribeña. El tráfico aéreo, complicado por los graves daños que sufrió la torre del aeropuerto, ahora será controlado por el Ejército de Estados Unidos con el respaldo de un portaaviones nuclear. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, cuando se dirigía a Puerto Príncipe para reunirse y ofrecer ayuda humanitaria al presidente haitiano, Rene Preval, declaró: “También vamos a transmitir de manera muy directa y personal al pueblo de Haití nuestro apoyo incondicional a largo plazo, solidaridad y empatía”. En consonancia, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien dijo en la Casa Blanca que “la escala de la devastación es extraordinaria y las pérdidas son desgarradoras”, ofreció un paquete de ayuda inicial que incluye 100 millones de dólares, el envío de barcos, helicópteros, aviones de transporte y 2.000 infantes de marina, prometió que su país hará lo que sea necesario para salvar vidas y poner a Haití nuevamente de pie.
Independientemente de las ideologías y las políticas que desarrolla, es indudable que EE.UU., considerado por la izquierda “progresista” mundial, uno de los villanos del orbe, es quien más aporta en ayuda humanitaria y económicamente a la ONU y a los países que sufren alguna catástrofe. Uno de los nuevos adalides de la corriente ideológica recién mencionada, Hugo Chávez, el charlatán presidente de Venezuela que envió un contingente de médicos, bomberos y trabajadores de rescate, y durante su programa dominical de radio y televisión, anunció que su Gobierno donará a Haití “todo el combustible” que requiera la isla, criticó los esfuerzos humanitarios y la ayuda estadounidense, diciendo que el gobierno de Obama ha enviado demasiados soldados a la nación caribeña, lo que ha complicado la labor de salvar vidas y ayudar a los sobrevivientes. Chávez, concluyó sus comentarios con otra filípica: “Parece que los gringos están ocupando a Haití militarmente”. “Obama, manda medicina, médicos y agua. No más soldados”. El presidente bolivariano, remedo grotesco de Fidel Castro, no hizo mención alguna en su crítica, a los inexistentes o exiguos aportes de sus aliados, los ricos países islámicos, que brillaron por su ausencia, y ni figuran en la siguiente nómina que difundió la agencia de noticias AP de los países que prometieron su ayuda a las víctimas del terremoto de Haití: Estados Unidos, Canadá, el Banco Mundial, Gran Bretaña, Australia, Noruega, Japón, Italia, la Comisión Europea, los Países Bajos, la Conferencia Episcopal Italiana, Dinamarca, Finlandia, Corea del Sur, la empresa de Telecomunicaciones Digicel de Irlanda, España, Alemania, India, China, Suecia, Venezuela, México, Francia, Islandia, Portugal, Taiwán, Israel y Suiza. La totalidad de los países sudamericanos enviaron suministros y enseres para paliar la dramática situación de los haitianos. El presidente brasileño, Lula Da Silva, pidió a la comunidad internacional que transforme la sensibilidad en dinero para ayudar a Haití. “Hay países que pueden dar más y no lo hacen” se quejó el mandatario, sin nombrarlos.
Elípticamente, el sayo le cabe a su reciente visitante, el presidente de Irán, Mahmmoud Ahmadinejad. La República Islámica de Irán ha donado un poco, aunque menos que las tiendas Walmart. Arabia Saudita, uno de los países más ricos del mundo, ha enviado un mensaje de condolencia al presidente de Haití, René Préval. Un millón de dólares fueron prometidos desde Kuwait y Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos dicen que “en breve” enviarán un avión con ayuda humanitaria. Qatar, dueña de las terceras mayores reservas de gas y el segundo más alto PIB por cápita en el mundo, ha enviado 50 toneladas de ayuda a los cientos de miles de haitianos sin hogar y heridos.
El otro país que, por ser amigo y aliado de EE.UU., es objeto sistemáticamente de crítica y condena por parte de la izquierda y de muchos medios de comunicación internacionales, es el Estado de Israel, una de las naciones más solidarias del orbe, que consustanciada con el adagio talmúdico que dice que “Quien salva una vida, es como si salvase al mundo entero”, cuando se produce una catástrofe en cualquier lugar del mundo, inundaciones, hambre y otros desastres naturales, acude presurosa y extiende su mano para brindar ayuda y asistencia, imbuida de espíritu humanitario, sin importarle que sea apreciada o reconocida. A través del MASHAV, Centro de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones exteriores de Israel, que es el organismo responsable del programa oficial de asistencia humanitaria como respuesta a las situaciones de crisis, la misión israelí a Haití, envió 220 trabajadores especializados en rescate, decenas de camiones cargados de material médico y logístico y abrió con celeridad un hospital de campaña , el único en funcionamiento, que puede tratar a más de 500 pacientes por día, con 40 médicos, 25 enfermeras, paramédicos, una farmacia, una sala infantil, una sala de radiología, una unidad de cuidados intensivos, una sala de urgencias, dos quirófanos, un departamento de cirugía, un departamento interno y una sala de maternidad. Precisamente esta última, fue escenario de una conmovedora historia. Una mujer haitiana parturienta, asistida por el ginecólogo israelí, Doctor Shrir Dor, un Mayor General de la Fuerza de Defensa de Israel, FDI como se conoce por su sigla en inglés, dio a luz un saludable bebé al que puso el nombre de Israel, en agradecimiento y homenaje al país y su gente, que posibilitaron que, en un improvisado hospital, en terrenos de un campo de fútbol, y en medio de la tragedia causada por el terremoto que causó decenas de miles de muertos, una madre pudiera ser feliz por el nacimiento de su hijo.
Por Rubén Kaplan para Guysen International News

Una Injusta Tragedia en Haití

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Por Guido Maisuls

“Salvar una vida es salvar un mundo”. Talmud

Hace unos días ocurrió un terremoto en Haití, un desastre natural. Desde hace unos días, me siento sumido en el estupor, en el dolor y en el enojo.
Estupor pues mi mente no logra concebir fácilmente la tenebrosa realidad de la desaparición espontánea de más de cien mil seres humanos indefensos, desprevenidos e inocentes que encontraron la muerte debajo de grises y polvorientos escombros.
Estupor porque según la Cruz Roja Haitiana, más de cien mil personas han fallecido ya y otros tres millones han resultado heridas o se han quedado sin casa.
Dolor porque cuando se le amputa una parte integrante de este gran cuerpo que es nuestra confusa y sufrida humanidad, duele y mucho.
Dolor porque la ciudad de Puerto Príncipe está llena da cuerpos sin vida sobre las calles y veredas o enterradas bajos los escombros donde todavía se encuentran atrapadas muchas más personas vivas.
Dolor porque cientos de miles de haitianos vagan a través del olor a putrefacción por las calles de Puerto Príncipe en busca de atención médica, medicamentos, comida y agua.
Enojo pues esta gran tragedia le ocurrió a uno de los pueblos más pobres, más marginados, más desheredados, más analfabetos y más abandonados a su suerte en el planeta Tierra.
Enojo porque llegaron mucho más rápido los periodistas y los medios informativos con sus cámaras y filmadoras que los medicamentos y que los equipos de rescate y ayuda.
Enojo porque las fotografías de los cadáveres acumulándose en las fosas comunes de los cementerios y entre las ruinas de los edificios decoran y le dan vida a las antes alicaídas primeras planas de los medios de periodísticos internacionales.
En Haití ha ocurrido una catástrote natural pero al sufriente pueblo de Haití le ha alcanzado una terrible tragedia más agregada a todas las demás injusticias en las que viven cotidianamente.
¿Y después de que pase todo esto, qué?
¿Y después de que hayan enterrado a sus muertos y curados a sus heridos, que se hayan retirado los periodistas por falta de jugosas noticias, qué seguirá ocurriendo con los haitianos?
¿Intervendrán las grandes potencias económicas occidentales, los países petroleros y el jet set internacional para ayudarles a cambiar la miserable vida a los haitianos?
¿Alguien como la OEA, la ONU, el ALCA o los bolivarianos concurrirán a darles aunque sea una mano a los haitianos para mejorar su espantosa calidad de vida?
¿Qué organizaciones humanitarias y de derechos humanos podrá ayudarles a reemplazar a los dictadorzuelos que los mal gobiernan y los mantienen en la más abyecta pobreza y analfabetismo?
¿Quién podría apiadarse de ellos?

A continuación, una noticia que ha sido reconfortante para todos los ciudadanos del Estado de Israel.

DELEGACIÓN DEL EJÉRCITO ISRAELÍ A HAITÍ
Hace unos días despegó una delegación del Ejército de Israel con destino a Haití, donde trabaja un hospital de campaña (a cargo de la fuerza médica) y asistencia en tareas de salvataje. La delegación (200 hombres, entre ellos personal de equipo de salvataje y médicos) partio a bordo de dos aviones. El hospital incluye 40 médicos, 24 enfermeras, enfermeros, técnicos radiólogos, farmacia y una unidad de terapia intensiva para la absorción de heridos, dos quirófanos, una unidad pediátrica, maternidad, departamento de internación y post operatoria.
De acuerdo a las estimaciones, tendrá capacidad para atender a 500 personas por día y realizará primeros auxilios. Su equipamiento llega a las 10 toneladas.
La fuerza incluye también a 30 rescatistas y decenas de personas operativas, responsables de logística, inteligencia y comunicaciones. En la delegación colaborán expertos en rescate y salvataje y en el área de población.
Cabe recordar que, el martes, partió una fuerza de rescate compuesta por 5 personas de Cancillería y comandantes médicos de las FDI que evalúan la situación de la zona de desastre y coordinaban las acciones prioritarias hasta la llegada de la delegación desde Israel, en relación al transporte, localización del hospital, alimentos y otros.
Además del hospital y del equipo médico, la delegación se conformará por un cuerpo logístico de soldados especializados en seguridad, una fuerza destinada a los rescates, identificación y asistencia. La estimación es permanecer en Haití durante dos semanas por lo menos y, al finalizar el período, se realizará una nueva evaluación de la situación y de la necesidad de continuar con su actividad. Todos los miembros recibieron orientación acerca de su destino y de las acciones requeridas para resguardar también su seguridad personal y médica en la zona.
Las FDI han participado en una serie de catástrofes mundiales que tuvieron lugar en los últimos años, dado su alta capacidad tanto tecnológica como su experiencia y su aptitud para generar respuestas creativas ante la situación de crisis.

Entre las principales, se cuentan:

– Estallido de coche- bomba en el Hotel Hilton, en Sinaí (octubre, 2004). Una unidad de rescate se presentó, de inmediato, con la llegada de los primeros informes sobre el atentado, con el objetivo de rescatar sobrevivientes capturados entre los escombros del hotel. Los rescatistas iniciaron una intensa actividad para desalojar a los heridos.
– Atentado en el Hotel Paradise, en Kenia (2003). En el suceso murieron decenas de personas, entre ellos 21 israelíes. Una delegación de ayuda partió con el objetivo de suministrar asistencia médica a las víctimas que permanecían en el hotel y hacer retornar a los ciudadanos israelíes al país, bajo condiciones de seguridad y rapidez. Al cabo de 12 horas, 270 ciudadanos israelíes retornaron al país.
– Asistencia a las víctimas del terremoto al noroeste de Turquía (1999). Dos delegaciones de rescate fueron enviadas hacia Turquía y se levantó un hospital de campaña. El equipo de rescate salvó, de entre los escombros, a 12 personas vivas y 140 muertos. El hospital atendió a 1200 heridos, realizó 40 intervenciones quirúrgicas y asistió en 15 partos.
– Grecia. Asistencia en el rescate y salvataje tras el terremoto (septiembre, 1999).
– Explosión en la Embajada de Estados Unidos en Kenya (agosto, 1998). Como consecuencia de la explosión de un coche- bomba junto a la embajada, una unidad de rescate trabajó durante 5 días, derivando 96 muertos. La delegación israelí obtuvo un gran reconocimiento y prestigio por parte de la población local y de la opinión pública mundial. Cosechó elogios por su labor profesional y su rápida evaluación de la situación en el propio terreno, en particular por ser la primera delegación que arribó desde el exterior y comenzó, de inmediato, su tarea.
– Explosión del edificio de la comunidad judía en Argentina (julio, 1994). El edificio se derrumbó como consecuencia del estallido de un coche- bomba. Durante 9 días de trabajo interrumpido, la unidad de rescate logró, en colaboración con otros equipos, rescatar a las víctimas, entre ellas, 81 muertos.
– Terremoto en Armenia (diciembre, 1988). La unidad de rescate trabajó durante 12 días entre los escombros de los edificios derrumbados.
– Terremoto en México (septiembre, 1985). El equipo de rescatistas trabajó durante 15 días en la catástrofe que se cobró 55 vidas.

“Si una persona destruye una vida es como si destruyese un mundo entero; si una persona salva una vida es como si salvase un mundo entero.”

Talmud de Babilonia: Sanedrín, 37a

Si no soy yo ¿quién?, si no es ahora ¿cuando?

(Hillel)