Israel recuerda al astronauta Ilan Ramon

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Se marcó hoy el noveno aniversario de la muerte del Coronel Ilan Ramon con toda una semana llena de eventos, incluyendo la visita de astronautas americanos a destacados alumnos de secundario y encuentros de la Agencia Espacial de Israel para planear futuros movimientos del país.
Ramon, el primer y único astronauta de Israel, murió en el accidente espacial de Columbia junto con seis otros miembros de la tripulación.
El astronauta retirado de la NASA (Aeronáuticas Nacional y Administración Espacial) William S. McArthur, Jr., estaba feliz de encontrarse con 500 adolescentes de todo el país ayer, quienes fueron a la Academia de Ciencia y Arte del colegio en el cuarto Malha de Jerusalem. Escuchando las preguntas sobre su carrera y experiencia espacial, el graduado de West Point los incentivó a que luchen por lo mejor y piensen una carrera espacial o científica. También expresó su esperanza de tener mayor cooperación de Israel con la NASA.
Como veterano de tres misiones espaciales y una expedición a la Estación Espacial Internacional a través de la cápsula rusa Soyuz. McArthur ha recibido varios premios y medallas por su trabajo en el campo y ha acumulado cientos de millones de kilómetros espaciales. Los adolescentes de 20 colegios y miembros del Club Espacial Ramon aprendieron sobre cómo dormía, se afeitaba y comía, qué problemas de salud le produjo la falta de gravedad y qué le gustó más.
Cada año, la NASA envía una delegación a Israel para ayudar a marcar la trágica pérdida de Ramon, y también se mantiene en constante contacto con su viuda, Rona, quien también perdió a su hijo Asaf en el accidente de un avión F16-A de la Fuerza Aérea de Israel.
Yitzhak Klug, abuelo de uno de los alumnos presentes, sorprendió al grupo cuando reveló que fue uno de los ingenieros de Estados Unidos involucrado en el desarrollo de partes del cohete espacial Apollo 11, que aterrizó en 1969 a los primeros hombres en la luna. Klug hizo aliá subsecuentemente en 1971 y trabajó por años en industrias de Aviones de Israel.
La Agencia Espacial de Israel, mientras tanto, anunció que apunta a expandir sus ventajas relativas para convertirse en uno de los cinco líderes del campo espacial civil. Esto, dijo la agencia, podría ser llevado a cabo por el desarrollo de nuevos microsatélites y cámaras multi espectro, que expanden la infraestructura del espacio, maximizan la cooperación internacional en proyectos espaciales e incentivan a los jóvenes israelíes a que se interesen en la investigación espacial. Esto y otros proyectos, continuó, llevarán la posición civil, económica y científica de Israel sobre el espacio al nivel de su experiencia en seguridad espacial.
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Tragedia Nacional en Israel

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Israel llora al hijo de su héroe
Sal Emergui

Hacía años que los israelíes no se recogían en torno a una familia y un símbolo. Hacía años que los diarios no coincidían en la portada y sus primeras cinco páginas. La muerte ayer del joven piloto Asaf Ramon, de 21 años, conmociona a un país que hoy le enterrará como si fuera un estadista. O como le conocían, ‘el hijo del gran héroe’.
Para asistir al funeral, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha anulado su crucial reunión prevista hoy con el enviado especial de Estados Unidos, George Mitchell.
“Pocas veces el dolor privado afecta con tanta intensidad en el corazón nacional. Es una pérdida para todo el pueblo de Israel”, afirma Netanyahu.
La familia Ramon regresó ayer al panteón de la tragedia. El padre, Ilán, uno de los pilotos más condecorados, se convirtió hace unos años en ídolo de masas al ser el primer astronauta israelí. Un orgullo que se transformó en luto nacional el 1 de febrero del 2003 cuando fallecía junto a sus seis compañeros del transbordador Columbia, que se desintegró. Su muerte dejó sin palabras a millones de israelíes congregados ante la pantalla para seguir el regreso de su héroe a la Tierra. Lo que vieron fue su muerte en directo. En un país donde los héroes se remontan a los tiempos bíblicos, Ilán Ramon era su leyenda moderna.
La viuda Rona aseguró entonces que “la única forma de sobrellevar esta pérdida son mis hijos”. Los israelíes recuerdan otra frase pronunciada al lado de su hijo Asaf: “Dios me ha quitado un ángel pero me ha enviado otro”.
Seis años después, Israel vuelve a llorar por y con ella. Esta vez por la muerte en un vuelo de entrenamiento de su hijo mayor, Asaf, graduado hace dos meses en la Fuerza Aérea. Un accidente en un simulacro de vuelo directo contra otro piloto provocó ayer la caída de su F-16 A en las colinas del sur de Cisjordania. No sólo fallecía el hijo de un mito en Israel sino también el mejor piloto de la última promoción.
Israel sólo habla hoy de la “tragedia familiar y nacional”. Aunque se tratara de un piloto más que cae en un vuelo de entrenamientos, Asaf era mucho más. Era el espejo de su padre, del que heredó sus facciones, su porte de héroe y su carrera como piloto. Hace unos meses afirmó en una revista:
“Es muy importante que se acuerden de mi padre del que estoy muy orgulloso, pero también quiero que se acuerden de mí como Asaf y no como el hijo del primer astronauta israelí, Ilan Ramon”.
Tras visitar a la viuda y madre en su casa de Ramat Gan, el ministro de Defensa, Ehud Barak, afirmó que “es una tragedia que no se puede explicar en palabras. Nada de lo que diga puede consolar a Rona y los hijos”. En el exterior de la casa, centenares de personas colocan velas mientras los equipos de televisión se preparan para el siguiente directo.
El normalmente rudo jefe del Estado Mayor, Gaby Ashkenazi, reconoce:
“He recibido la noticia con lágrimas. Es un día muy duro para todos”.
Asaf ha muerto a bordo del caza de combate F-16, el mismo aparato que usó su padre en el ataque contra el reactor nuclear iraquí. En junio del 81, Ramon era el último y más joven de los ocho pilotos que bombardearon la central de Osirak. El F-16 A, en el que ha perdido la vida, entró en servicio del Ejército israelí en los años 80. El primer piloto que lo usó fue su padre.
Era el vuelo número 47 de Asaf Ramon. Un ejercicio “peligroso, pero rutinario”. Nada especial para un joven que soñaba con emular a su padre y volar al espacio.
Más que un sueño, era una promesa que se hizo cuando tenía 15 años y desde la sede de la NASA esperaba el regreso a la Tierra de su padre. Hoy será enterrado a su lado.
Tragedia nacional en Israel
Jana Beris
El teniente Asaf Ramon (23), piloto de combate en la Fuerza Aérea de Israel, hijo del primer astronauta israelí Ilan Ramon-que murió en el vuelo del “Columbia” en el 2003- se estrelló durante un vuelo de entrenamiento de rutina y murió al instante.
Asaf volaba en el mismo tipo de avión, F-16 A, con el que su padre, como piloto, participó en el ataque al reactor nuclear irakí en junio de 1981, que la Fuerza Aérea lanzó por orden del entonces Primer Ministro Menajem Begin, a fin de neutralizarlo antes que se torne en reactor activo. Ilan Ramon era el más joven del equipo de ocho pilotos que fue enviado a Bagdad.
Asaf había finalizado en junio con las mejores notas el curso de pilotos, siendo destacado como piloto sobresaliente “por su destreza en el vuelo, su capacidad de liderazgo y su actitud con sus compañeros“, según señalaron sus comandantes. Las alas de piloto le fueron entregadas en una ceremonia especialmente emotiva no sólo para su familia sino para el país todo, por el Presidente del Estado Shimon Peres.
El joven oficial, que tenía 15 años cuando Ilan Ramon murió en la nave “Columbia” el 1º de febrero del 2003, había dicho poco después de perder a su padre que quería seguir sus pasos, ser piloto de combate y quizás, inclusive, astronauta.
Al llegar a la edad de 18 años, en la que por ley en Israel los varones se enrolan por tres años al servicio militar obligatorio, Asaf podría haber evitado ir a una unidad de combate, por ser huérfano de padre. Sin embargo, insistió en su deseo de “aportar a Israel y seguir el ejemplo de mi padre”-según dijo repetidamente y su madre, Rona, la viuda de Ilan Ramon, firmó la autorización especial para ello, por lo cual –Asaf llegó al curso de pilotos, de los más prestigiosos de las Fuerzas de Defensa de Israel.
“Me da orgullo verlo, siguiendo los pasos de Ilan”, dijo Rona cuando su hijo fue aceptado al curso de pilotos.
Con el accidente de ayer se agregó un eslabón trágico a una singular saga familiar.
Ilan Ramon, que será recordado siempre como “el primer astronauta de Israel”, se había convertido en un símbolo. Cuando él no volvió con vida del vuelo que tantas emociones había despertado en la ciudadanía israelí- que seguía cada paso de su entrenamiento en la NASA y que ya lo veía como motivo de orgullo nacional- el país todo parecía estar de duelo.
Pero ello iba más allá del hecho que nunca antes había habido un astronauta israelí en el espacio. Ilan Ramon era hijo de un sobreviviente del Holocausto, Eliezer Wolferman (hoy de 79 años), que se había manifestado más de una vez sobre la importancia de ver a su hijo defendiendo la soberanía nacional judía, tras lo que él había pasado durante la segunda guerra mundial. En el “Columbia” llevó consigo un dibujo titulado “Paisaje lunar”, hecho por Peter Ginz, un niño judío que fue asesinado a los 14 años en Auschwitz. A eso agregó una Biblia diminuta y varias “mezuzot”, pequeñas cajas con versículos bíblicos, que se colocan a la entrada de todo hogar judío.
Todo ello tocó los corazones de los israelíes, que en ese momento hablaban de un intervalo de distracción positiva, en medio de la difícil época que se vivía, con numerosos atentados suicidas de la segunda intifada. “Me alegra que con mi vuelo el pueblo tenga un poco de alegría”, había dicho Ilan Ramon en una entrevista desde Estados Unidos, poco antes de partir en el “Columbia” en el vuelo del que no regresó.
Ilan Ramon se había convertido ya antes de su muerte en un héroe nacional. Ese simbolismo pasó directamente a su hijo mayor, Asaf, lo cual explica que cuando en junio último finalizó el curso de pilotos, por primera vez en la historia de Israel se dijo públicamente el nombre del elegido como egresado sobresaliente del curso. La cobertura de las ceremonias de cursos de pilotos, por razones de seguridad, siempre debe lidiar con limitaciones, como disimular sus rostros y abstenerse de revelar nombres. Pero esta vez, fue diferente.
La Fuerza Aérea de Israel comenzó de inmediato una investigación del accidente, para comprender qué sucedió y qué le llevó a Asaf a estrellarse. Oficiales de la Fuerza Aérea relataron ayer que ya había adquirido buena experiencia de vuelo y que desde que había recibido las alas, había hecho 47 vuelos con gran destreza, logrando hace pocos meses sortear dificultades imprevistas en uno de ellos y salvándose así de un accidente.
Ayer, el final fue otro.
“Este es un día triste y doloroso y el corazón se quiebra”, declaró el Ministro de Defensa de Israel Ehud Barak. Los medios israelíes, apenas se permitió publicar la noticia de la muerte de Asaf Ramon, abrieron cadena de transmisión continua sobre lo sucedido, pasando imágenes de Ilan Ramon como joven piloto, al volver del ataque al reactor atómico irakí, y también de cuando estaba en el espacio, a bordo del “Columbia”.
Fueron, además, numerosas las imágenes del joven Asaf, comentando con emoción sobre la experiencia que estaba viviendo su padre. En una de ellas, se lo veía decir, apenas su padre había partido en el Columbia: “Me gustaría vivir lo mismo que él”.