Juan Pablo II y los “hermanos mayores”

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Ubiquémonos por un momento en una solemne sala del Vaticano. Allí el papa Juan Pablo II recibe a una de las más altas autoridades religiosas del judaísmo, el gran rabino del Estado de Israel, Meir Lau. La formal entrevista se lleva a cabo en fraternal marco y queda espacio para el relato anecdótico. Entonces el religioso judío narra al Sumo Pontífice un hecho acaecido hace largas décadas en una ciudad europea. Le cuenta que, luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, una señora católica se dirigió al párroco de su pueblo, para hacerle una consulta. Ella tenía a su cuidado, desde los días de la guerra, a un pequeño, judío. Los padres de éste, desaparecidos en el trágico infierno de la masacre nazi, habían previsto para él un futuro en la tierra de Israel. La señora se encontraba ante una encrucijada y pedía al sacerdote católico un consejo. El párroco tuvo una pronta y comprensiva respuesta: “Se debe respetar la voluntad de los padres”. El citado niño judío fue enviado al entonces naciente Estado de Israel, donde se criaría y educaría.

La anécdota resultaba muy interesante para Karol Wojtyla. Y pasó a ser más conmovedora aún cuando el gran rabino le aclaró la identidad de aquellas personas:

“Usted, Eminencia, era ese párroco católico. Y ese niño huérfano… era yo”.

Los protagonistas de este diálogo volvieron a encontrarse numerosas veces, tanto en Jerusalem y en la sede del Gran Rabinato, y seguramente recordaron la anécdota

Visita del Papa a Israel

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BENEDICTO XVI visita ISRAEL


El Papa Benedicto XVI será recibido en Israel, como un verdadero amigo del Estado de Israel y del pueblo judío, luego de haber sido cuestionado fuertemente por su pasado y participación en las juventudes hitlerianas.
La visita del Papa contribuirá inmensamente a reforzar el diálogo entre el cristianismo, el judaísmo y el islam, como parte de los esfuerzos tendientes a lograr la paz en la región.
Miembros de las tres grandes religiones monoteístas viven juntos en Israel, un país plenamente comprometido a garantizar a todos la completa libertad de culto y a salvaguardar la libertad de acceso a todos los lugares santos.
La visita, se prolongará, desde , hoy, lunes 11 hasta el 15 de mayo de 2009, lo cual marcará un hito en el desarrollo de las relaciones entre el Vaticano e Israel.
Una visita o peregrinación a Tierra Santa es una experiencia espiritual única, que brinda la posibilidad de reforzar la fe personal. Tiene además el valor de acercar a personas de diferentes creencias, con base en sus antecedentes históricos y culturales comunes.
Esta es la clave para el inicio de un diálogo de paz entre los adeptos de distintas religiones y creencias.
Más allá de su significado religioso singular para las tres grandes religiones monoteístas, Jerusalem es la capital del Estado de Israel y del pueblo judío.
Jerusalem es una de las ciudades más hermosas del mundo y desde su reunificación en 1967, Israel ha velado por la libertad de culto para todos. La ciudad representa una combinación única de lo antiguo y lo sagrado por una parte y de la modernidad y la vitalidad por la otra
Israel invita a los creyentes del mundo entero a seguir las huellas del Papa, viniendo en peregrinación a Tierra Santa.

Visita del Papa Juan Pablo II
La llegada de Benedicto XVI, nos recuerda la anterior realizada por el Papa Juan Pablo II, quien en marzo de 2000, realizo una peregrinación personal a los Santos Lugares, y fue recibido por el Presidente Ezer Weizman y el Primer Ministro Ehud Barak. El programa de la visita incluyó acontecimientos como reuniones con los Grandes Rabinos de Israel y visitas a Yad Vashem y al Kotel.
La visita puso de relieve el proceso continuo de entendimiento entre el judaísmo y la Iglesia Católica.
Además del deseo del Sumo Pontífice de promover el proceso de paz, repudiar al antisemitismo, condenándolo por él como un pecado contra Dios y la Humanidad. Fue particularmente notable su identificación con el sufrimiento de los judíos y especialmente en el contexto de la Shoá, sus expresiones de contrición por la hostilidad y violencia dirigidas en el pasado por los cristianos contra los judíos, su comprensión de lo que Israel significa para el pueblo judío y por ende de la importancia de haber establecido plenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado de Israel en el contexto de la reconciliación de la Iglesia Católica con el pueblo judío. .
Juan Pablo II describió a los judíos como “los amados hermanos mayores de la Alianza original nunca revocada por el Señor”.
A lo largo de la historia, las actitudes y enseñanzas de la Iglesia, presentaban abrumadoramente a los judíos como rechazados por Dios, sustituidos por la Iglesia y condenados a sufrir y errar por el mundo por no aceptar la fe cristiana. Esta actitud subyacía en la hostilidad de la Iglesia Católica respecto de la idea misma de un retorno del pueblo judío a su patria ancestral para reestablecer allí su soberanía.

De hecho, el Papa Juan Pablo II declaró que: “… tras el trágico exterminio de la Shoá, el pueblo judío comenzó un nuevo período de su historia. Tienen derecho a una patria, como cualquier nación civilizada, conforme al Derecho internacional [que es lo que buscamos] para el pueblo judío que vive en el Estado de Israel….” El establecimiento de plenas relaciones bilaterales entre el Estado de Israel y la Santa Sede, junto con la posición sin ambages de esta última contra el antisemitismo, fueron en gran medida frutos de ese diálogo.

Así también la declaración del Papa sobre la Shoa, al hablar de Shoah, termino judío para denominar al holocausto, demostró una actitud de empatía y además, se puso a él mismo como testigo, rindiendo homenaje a las victimas y pidiendo disculpas por algunos cristianos, especialmente las autoridades de la Santa Iglesia, durante el Nazismo y la inadecuada “resistencia espiritual” de otros grupos ante la persecución de los judíos.
Como lo indicó el entonces Primer Ministro Ehud Barak en ocasión de la visita del Papa a Yad Vashem, no es posible dejar el pasado atrás de la noche a la mañana. Sin duda, quedan no sólo las hondas diferencias teológicas que mantienen a ambas comunidades separadas, sino también las divergencias en lo concerniente a la memoria histórica y la interpretación del pasado, pero a pesar de ellas, es innegable que hemos entrado en una nueva era en las relaciones entre católicos y judíos, en la que la visita de Juan Pablo II a Israel se destaca como un hito culminante a lo largo del camino histórico de reconciliación y fructífera cooperación.
Extracto del discurso de bienvenida pronunciado por Shimon Peres, para ver la alocución completa hacer click acá
“…En vuestra visita aquí, a la Tierra Santa, veo una misión espiritual de primer orden, una misión de paz. Una misión para plantar semillas de tolerancia y arrancar las malas hierbas del fanatismo. Aprecio vuestras posiciones y vuestras acciones encaminadas a reducir el nivel de violencia y odio en el mundo.
Estoy seguro de que ésta será una continuación del diálogo entre el judaísmo y el cristianismo en el espíritu de los profetas.
Honro vuestros esfuerzos por alimentar a los hambrientos y aplacar la sed humana de fe, fe en el hombre y en el Creador del Universo. En nuestro país, judíos, cristianos, musulmanes, beduinos, y circasianos viven juntos. Comparten una misma tierra.
Comparten un mismo cielo.
Dirigen sus plegarias a Dios Todopoderoso. Cada cual puede orar en su propia lengua y según su propio libro de oraciones, sin injerencia externas.
Israel salvaguarda la absoluta libertad de práctica religiosa y de acceso a los Lugares Santos. Nos sentimos siempre felices de acoger en la Tierra Santa a peregrinos de todas partes del mundo.
Desde los días del patriarca Abraham nuestro antepasado, venimos creyendo que el hombre debe aspirar a ser un invitado deseable y un anfitrión cortés.
[Porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos – Isaías LVI, 7]
Nuestro país es pobre en recursos pero rico en fe. Nuestro país es mitad desierto, pero hemos construido una economía floreciente con el esfuerzo del capital humano y una sociedad ávida de justicia para cada niño que nace. Hemos hecho las paces con Egipto y Jordania y estamos negociando con los palestinos para llegar a la paz con ellos e incluso llegar a una paz regional conjunta.
Vuestra visita nos brinda una comprensión bien aventurada entre religiones, y extiende la paz a próximos y lejanos. El Israel histórico junto con el Israel renovado reciben con beneplácito vuestra visita, que viene a allanar el camino de la paz de ciudad en ciudad.
Bienvenido seáis a Tierra Santa, Bienvenido a Jerusalem”.

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