Una perspectiva completa sobre la cirugía plástica en la ley judía.

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por Dr. Daniel Eisenberg
para Aish Latino

El primer trasplante de rostro exitoso se hizo recientemente en Francia. Una mujer había perdido su nariz, labios, y mentón después de haber sido atacada por su perro. Las heridas la dejaron deformada, haciéndole prácticamente imposible interactuar con los demás. Los músculos, vasos sanguíneos, nervios y otros tejidos fueron trasplantados de un donante con muerte cerebral para realizar una cara “híbrida” que no se parecía ni a la del donante ni a la original del receptor.
Esta cirugía hizo historia, agregando nuevas preguntas a la lista usual de asuntos éticos. A diferencia de un transplante de riñón, hígado, pulmón, u otros órganos vitales, que son procedimientos que salvan vidas, el transplante de rostro trae la discusión a la esfera de la cirugía plástica.
Desde la perspectiva judía, el trasplante de rostro genera dos tipos de preguntas. Están las preguntas técnicas referentes al trasplante y un grupo más fundamental referente al enfoque del judaísmo sobre la vanidad y la cirugía plástica.
Dejemos de lado los asuntos éticos para otro día y formulemos la pregunta fundamental: ¿Qué tan lejos puede ir un individuo para mejorar su apariencia? Claramente, una cirugía de trasplante de rostro no es por vanidad, pero igualmente debemos preguntar si la cirugía plástica cosmética de rutina está permitida en lo absoluto. ¿Cuáles son los puntos a analizar para alguien que contempla la cirugía plástica?

Cirugía Cosmética Versus Cirugía Reconstructiva
La cirugía plástica puede ser dividida en cirugía cosmética y cirugía reconstructiva. La cosmética se realiza para el mejoramiento de la apariencia física de la persona (como rinoplastia, liposucción, o aumento de busto). La reconstructiva se realiza para corregir un defecto, ya sea congénito (de nacimiento) o adquirido (por ejemplo, producto de un accidente). Estas dos indicaciones pueden superponerse y no es necesariamente una línea definida lo que separa deformidad de apariencia normal. Como ha sido repetido a menudo, la belleza depende del observador.
El judaísmo considera la sensación subjetiva del individuo muy seriamente cuando una persona se siente no atractiva. ¿Y qué hay sobre un defecto cosmético que sólo es percibido por uno mismo, uno que no es ni un defecto congénito ni el producto de un accidente? ¿Cuánta importancia le da el judaísmo a la autoestima y a la vergüenza?

La Historia de la Cirugía Plástica
Las descripciones más antiguas de cirugía plástica son de textos sánscritos de hace 2600 años y de papiros egipcios. ¡Estos documentos describen reconstrucciones de nariz, oídos y labios usando trasplantes de tejidos e injertos de piel! Sin embargo, el término “cirugía plástica” para describir cirugía reconstructiva no fue introducido sino hasta 1818 (1).
A pesar de la larga historia de la cirugía plástica, no se escribieron respuestas sobre cirugía realizada con fines cosméticos hasta la segunda mitad del siglo 20. Esto no es sorprendente, ya que antes de mediados del siglo 19, todas las cirugías estaban limitadas por la incapacidad de aminorar adecuadamente el dolor de la cirugía misma y el alto miedo a la mortandad en cirugías en general.
Todo esto cambió con los importantes avances en la segunda mitad del siglo 19. En base al trabajo de Ignaz Philipp Semmelweis (que argumentó que el lavado de manos podía disminuir las infecciones en los hospitales), y de Louis Pasteur (que demostró que las bacterias causan las infecciones), Joseph Lister introdujo el concepto de la cirugía antiséptica a finales del siglo 19, disminuyendo significativamente el riesgo de infecciones quirúrgicas. El éter, la primera forma de anestesia general, fue utilizado públicamente por primera vez el 16 de octubre de 1846, en un quirófano del Hospital General de Massachusetts, comenzando la era de la anestesia moderna (2). Con estas dos innovaciones vinieron rápidos avances en técnicas quirúrgicas, y avances tanto en cirugía reconstructiva como en cirugía cosmética, particularmente entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Las Primeras Responsas
A medida que la cirugía plástica se desarrollaba y las opciones para las mejoras cosméticas aumentaban, comenzaban las discusiones halájicas formales. En 1961, el Rabino Immanuel Jakobovits, considerado por muchos el padre de la ética médica judía (3), se dirigió a la Sociedad Americana de Cirugía Plástica Facial en un simposio titulado “Visiones religiosas sobre la Cirugía Cosmética” (4). El Rabino Jakobovits, que luego se transformó en el Gran Rabino de Gran Bretaña, discutió los parámetros de la cirugía plástica desde la perspectiva de la ley judía.
Después de explicar que aún no se había escrito ninguna responsa sobre el asunto, él lidió con la pregunta de si uno puede someterse a una cirugía plástica con el propósito de mejorar su apariencia física. Así como describe elocuentemente el Rabino Jakobovits en su trabajo clásico “Éticas Médicas Judías” (5):
El problema tenía cuatro aristas: las implicancias teológicas de “mejorar” el trabajo de Dios; los riesgos vitales en cualquier tipo de operación; la objeción judía a cualquier mutilación del cuerpo; y la censura ética de la vanidad humana, especialmente entre hombres.
Él concluyó (6) definitivamente que la cirugía plástica para una mejora estética es una forma de arrogancia y vanidad (particularmente para los hombres) y está prohibida a menos que el paciente cumpla ciertos criterios. Más tarde él escribió como parte de una visión general del enfoque judío en la medicina:
Estos casos podrían ser permitidos, siempre y cuando el peligro sea mínimo; 1) si la operación está indicada médicamente, o por razones sicológicas serias; 2) si la corrección de la deformidad permitirá facilitar o mantener un matrimonio feliz; o 3) si va a permitirle a una persona desempeñar un rol constructivo en la sociedad y obtener un ingreso económico decente (7).
Las cuatro preocupaciones éticas del Rabino Jakobovits siguieron siendo los puntos clave para toda responsa y elucidación futura, de esta manera los poskim posteriores las han abordado de diferentes maneras.

Preocupaciones Éticas
La primera objeción potencial práctica a la cirugía plástica es la obligación de la Torá de cuidar la vida, lo que podría limitar los riesgos quirúrgicos que uno puede aceptar como parte de una cirugía plástica. Además de los peligros asociados con una cirugía en general, la anestesia, particularmente la anestesia general, presenta un riesgo muy pequeño pero real de muerte o discapacidad.
Más allá de la obligación general de la Torá de cuidar la vida, está la prohibición particular de mutilarse a uno mismo. De la misma manera en que uno no puede lastimar a otra persona, uno no se puede lastimar a uno mismo. La prohibición de lastimar a otra persona es llamada javalá y es derivada directamente del versículo bíblico (8) que advierte a la corte no darle al criminal convicto más latigazos que los que se le ordena por ley. Se interpreta del verso que si la corte no debe atacar al criminal sin justificación, seguramente un individuo tampoco puede dañar a su semejante.
El Talmud (9) discute si esta prohibición aplica a dañarse a uno mismo, y concluye que “uno que se daña a si mismo, aunque está prohibido, no paga daños. Pero si alguien lo daña a él, paga daños”. Dañarse a uno mismo sin una razón válida es llamado jovel beatzmó. Esta proscripción tiene, de todos modos, limitaciones. Nosotros sólo tenemos prohibido causarnos daño innecesario a nosotros mismos. La pregunta clave es qué es considerado necesario.
El riesgo y dañarse a uno mismo no son las únicas cuestiones. También hay consideraciones filosóficas. Dios es el artesano y moldeador más grande de seres humanos, forma a cada persona exactamente como debe ser. ¿Acaso nuestra “remodelación” de nosotros mismos es un insulto a Su juicio?, es decir, ¿el mandato divino de sanar y de utilizar tratamientos médicos para combatir las enfermedades se extiende a la cirugía plástica, o no?
El cuarto asunto aplica predominantemente a los hombres. La Torá ordena que un hombre no debe vestir ropas de mujer, y que una mujer no debe vestir ropas de hombre. Esta prohibición se extiende más allá de simplemente ropas, incluye también acciones y actividades que son características de uno de los dos sexos. Por ejemplo, en la mayoría de las situaciones, un hombre no se puede teñir su pelo con el propósito de mejorar su apariencia dado que esto es considerado una práctica femenina. ¿Es también la cirugía plástica considerada una práctica “femenina”?

Una Variedad de Enfoques
En 1964 se le preguntó a los Rabinos Mordejai Yaakov Breish, Menasheh Klein, y Moshé Feinstein sobre leyes en cuestiones de cirugía cosmética para la mejora de la apariencia.
El Rabino Mordejai Yaakov Breish, autor de Jelkas Yaakov, y posek (autoridad en ley judía) prominente en Suiza, discutió los asuntos de riesgo y javalá (daño auto-inducido) cuando se le preguntó si una mujer podía someterse a cirugía cosmética para enderezar y disminuir el tamaño de su nariz para mejorar sus posibilidades de conseguir un marido adecuado (10).
Él utilizó un fallo previo del Rabino Abraham de Sojajev, el autor de Avnei Nezer del siglo 19, como punto de partida para su discusión de por qué está permitido entrar en cirugía u otras situaciones peligrosas, incluso cuando no es absolutamente necesario. El Avnei Nezer (11) le había prohibido a un niño someterse a una cirugía para enderezar una pierna torcida debido al riesgo de la operación. El Rabino Breish señaló muchas objeciones a este fallo.
Mientras que un doctor practique de manera aceptable, es una mitzvá para el médico tratar lesiones, aun si no son enfermedades que presentan riesgo vital, aunque pueda dañar o matar pacientes inadvertidamente (12). Esta es la naturaleza del mandamiento de sanar. Adicionalmente, el Talmud permitió la donación de sangre como un mecanismo de curación preventiva, aun cuando se sabía que de alguna manera era peligroso. También podemos ver claramente que uno no tiene prohibido ponerse voluntariamente en una situación peligrosa dado que no se les prohíbe a las mujeres tener hijos (13).
El Rabino Breish también señaló que la población general se somete a cirugía para el tratamiento de situaciones que no atentan contra la vida con una tasa de complicación muy baja. Por lo tanto, él invoca el concepto de Shomer Pasaim Hashem (14), que Dios vigila lo simple, para defender cirugías de bajo riesgo. Él falla que desde la perspectiva del riesgo, uno puede someterse a cirugía plástica ya que es una de las actividades que la población encuentra aceptablemente segura. Para apoyar su argumento de que uno puede dañarse a uno mismo (independientemente de cualquier riesgo asociado) para el tratamiento de enfermedades que no atentan contra la vida, él trae dos pruebas. El Código de Ley Judía (15) advierte a un niño a no quitar una espina, causar un derramamiento de sangre, o amputar un miembro de un padre, aun por razones médicas, para no transgredir (innecesariamente) la pena capital de lastimar a un padre. El Rabino Moshé Isserles, en su comentario al Código de Ley Judía, declara que un niño solamente debería abstenerse si hay otra persona presente que pueda ayudar al padre, y de lo contrario, el niño debería hasta amputar el miembro si el padre está sufriendo dolor. Parece claro que la prohibición es solamente de dañar al padre propio, ¡pero el concepto de causar un derramamiento de sangre o la amputación meramente por el dolor, a pesar del trauma involucrado, no parece ser problemática!
La segunda prueba es fundamental para nuestra discusión sobre cirugía plástica, y particularmente sobre la cirugía cosmética. El Talmud (16) declara que un hombre puede quitar costras de su cuerpo para aliviar dolor, pero no para mejorar su apariencia (17). A primera vista, esto parece excluir la posibilidad de cirugía plástica. Sin embargo, Tosafot (18), comentando sobre esta declaración, promulga un concepto que demuestra un entendimiento muy sensible de la naturaleza humana y de la psicología. Él escribe: “Si el dolor que sufre es que tiene vergüenza de caminar entre la gente, entonces está permitido, porque no existe dolor más grande que éste”. Tosafot reconoce que no hay sufrimiento más grande que el dolor psicológico y que es muy difícil juzgar el grado de sufrimiento que está experimentando una persona como resultado de un defecto percibido por uno mismo.
Citando al dolor psicológico asociado con la incapacidad de encontrar un esposo, el Rabino Breish falló que la mujer podía someterse a cirugía cosmética.
El mismo año, se le preguntó al Rabino Moshé Feinstein (1895-1986) la misma pregunta. Su respuesta examinó primero los parámetros de javalá. Él señala que en Mishné Torá (19), Maimónides describe claramente javalá como herida con maldad. El Rabino Feinstein trae varios ejemplos de heridas con la intención de dañar que la literatura judía religiosa encuentra aceptables (20). Su fallo final permite la cirugía cuando es por el bien del paciente, incluso si no están enfermos y no se trata de una enfermedad. Como resultado, él le permitió a la mujer someterse a cirugía cosmética dado que era para su beneficio y no estaba siendo realizada para dañarla.
También en 1964, el Rabino Menasheh Klein, autor de Mishné Halajot, trató con la pregunta de la permisibilidad de cirugía cosmética para corregir varias imperfecciones faciales que afectan la apariencia de una mujer, como por ejemplo una nariz desproporcionada que dificulta su búsqueda de pareja y que la hace sentir muy fea (21). El Rabino Klein utiliza un enfoque ingenioso para evaluar la pregunta. Él señala que hay un amplio precedente médico para mejorar la apariencia en las citas que data de los tiempos del Talmud.
La Mishná (22) discute el caso de un hombre que desposa a una mujer con la condición de que ella no tenga ningún defecto (mum), siendo que “mum” se define como cualquier defecto que pueda prohibirle a un cohen (sacerdote judío) servir en el Templo. Tosafot (23) declara que si la mujer corrigió su defecto con un médico antes del compromiso, el matrimonio es válido. Dado que muchos de los defectos que podrían aplicar al cohen incluyen imperfecciones cosméticas (24) y Tosafot permite que estos defectos sean corregidos por un médico, el Rabino Klein declara que parece que un hombre o una mujer pueden ir a un doctor para corregir un defecto cosmético solamente para mejorar su apariencia. El Rabino Klein rechaza el argumento de que la cirugía plástica conlleva cualquier peligro basado en la información que recibió de los médicos.
En una segunda respuesta (25), impresa inmediatamente después de la recién discutida, el Rabino Klein discute el tema de la cirugía plástica en los hombres con respecto a la prohibición de un hombre de realizar actos femeninos. Él reitera su fallo previo y agrega que los procedimientos cosméticos (menores) están prohibidos para el hombre si están hechos con fines estrictamente estéticos, pero que la prohibición no aplica si el defecto le causa al hombre suficiente vergüenza como para que él esquive la interacción social. El Rabino Klein señala sabiamente que tal distinción requiere una gran cantidad de honestidad intelectual.
En 1967, el Rabino Itzjak Yaakov Weiss (1902-1989), jefe de la corte rabínica Edá Jaredit en Jerusalem y autor de Minjat Itzjak, trató brevemente con el asunto de javalá y el riesgo con respecto a la cirugía plástica (26). Él adopta el mismo enfoque para la auto-flagelación que el Rabino Feinstein, argumentando que la prohibición de javalá sólo aplica cuando la herida es causada con la intención de dañar o degradar. Él siente que la cirugía cosmética podría estar permitida si no fuese por el riesgo de la cirugía, que él estima de seria consideración. Él se refiere a una de sus responsas anteriores (27), la cual fue dirigida a su suegro, el Rabino Breish, en la cual él prohíbe la cirugía para condiciones que no presentan un riesgo de vida. Mientras que admite que la línea de razonamiento del Rabino Breish tiene validez, él no está de acuerdo, argumentando que la permisión del Código de Ley Judía de amputar un miembro es solamente en situaciones con riesgo de vida. Él también está de acuerdo con el Rabino Breish en que la gente que desea cirugía plástica puede estar enferma, pero declara que no están en peligro, y por lo tanto duda si permitir las cirugías plásticas innecesarias o no, terminando su respuesta de 1967 diciendo que la cuestión requiere un estudio más profundo.
A pesar del apoyo generalmente fuerte entre los expertos halájicos para la permisibilidad de cirugía reconstructiva para defectos congénitos y heridas traumáticas, una opinión que disiente se postula con respecto a cirugías cosméticas con el mero fin de mejorar la apariencia de uno mismo.

Yo Soy El Señor, Tu Sanador
Hay una tensión inherente en el judaísmo con respecto a los fundamentos psicológicos del mandato de sanar. Mientras que la Torá claramente le da poder al médico para tratar la enfermedad, hay controversia con respecto a qué tan lejos se extiende la permisión. Mientras que la mayoría de los comentaristas bíblicos y los eruditos de la ley judía interpretan que la Torá otorga una licencia muy amplia para sanar, hay consenso en que el paciente debe estar enfermo para permitir al médico que lo trate, particularmente si el tratamiento es peligroso o requiere lastimar al paciente durante el proceso de curación.
Este es una de las mayores preocupaciones que presentó el Rabino Eliezer Yehuda Waldenberg, autor de Tzitz Eliezer, un set de respuestas de varios volúmenes, muchas de las cuales tratan con asuntos médicos. Primero, el Rabino Waldenberg (29) se opone a realizar cirugía a alguien que no está enfermo ni siente dolor (30). Él argumenta que estas actividades están fuera de los límites del mandamiento de sanar para los médicos (dado que él cuestiona si la cirugía cosmética está verdaderamente incluida en la categoría de sanar). Él más adelante afirma que el paciente no tiene derecho a pedirle al médico que lo hiera para propósitos de meramente mejorar la belleza. El Rabino Waldenberg entonces da el argumento teológico de que como el más grande artesano, Dios crea a cada persona a Su imagen, exactamente como él o ella deberían ser, sin nada extra ni algo faltante. Por lo tanto, él propone que la cirugía cosmética que no es por dolor o verdadera enfermedad es una afrenta a Dios y está prohibida.

Un Argumento Final
El último posek importante que se manifestó al respecto, dio una opinión que sirve como conclusión para nuestra discusión de varios enfoques de autoridades legales judías sobre la cirugía plástica. El Dr. Abraham (31) reporta la opinión del Rabino Shlomo Zalman Auerbach (1910-1995), el gran posek israelí, en la pregunta de una persona cuyo brazo o dedo ha sido amputado traumáticamente.
En respuesta a aquellos quienes prohíben la cirugía plástica, el Rabino Auerbach discutió la pregunta para el caso en que el miembro amputado podría ser reunido al cuerpo por medio de una cirugía con anestesia general, aun si el paciente ya había sido tratado y su vida ya no corría riesgo. Él falló que la cirugía podría ciertamente ser permitida en un día de semana “dado que la cirugía no sería considerada una herida sino una reparación y el tratamiento para salvar el miembro. ¿Por qué entonces debería estar prohibido para alguien someterse a cirugía plástica para verse normal?” en una respuesta publicada (33), el Rabino Auerbach escribe:
Si la cirugía plástica es realizada para prevenir sufrimiento y vergüenza causada por un defecto en su imagen (por ejemplo una nariz que es muy anormal) podría permitirse basado en el Tosafot y en la Guemará, dado que el propósito es remover un defecto. De todos modos si la única razón es por belleza, esto no está permitido.
El Rabino Auerbach resume el consenso de la mayoría de los expertos legales al fallar que la cirugía plástica para permitir que alguien se vea normal, y más importante, para permitir que se vean normales a sí mismos, está permitida. Es sólo cuando la cirugía es realizada meramente por vanidad que los rabinos tienen serias reservas. Sin embargo, es claro que la cirugía verdaderamente reconstructiva y también la cirugía por una apariencia anormal no es un asunto de vanidad. Este era claramente el caso con el trasplante de rostro que discutimos al comienzo.
Esto nos deja con un mensaje humano muy potente. Siempre debemos considerar las prisiones auto-construidas en las que algunos de nuestros amigos viven. Tanto si es la tortura de sentirse feos o el sentimiento de desesperanza de un amigo/a soltero/a que está perdiendo esperanza de que alguna vez tendrá un esposo/a y familia, siempre debemos buscar formas de aliviar su dolor.

Notas Al Pie:

1 http://www.emedicine.com/plastic/topic433.htm
2 http://www.etherdome.org/Our_Stor/Our_Stor.html
3 El rabino Jakobovits está considerado por muchos como el padre de la ética judía en medicina moderna como un área especializada de estudio, debido a la publicación en 1959 de su tesis doctoral en forma de libro, titulada “Ética Médica Judía”. Por primera vez, la amplitud de las actitudes judías hacia asuntos médicos cruciales estaba disponible para el público en general y los trabajadores de la salud en inglés legible. Como lo describe el Dr. Fred Rosner:

El libro ahora clásico del rabino Jakobovits es el primer tratado complete sobre el tema de Ética Médica Judía. Rastreando el desarrollo de la visión de problemas médico morales del judaísmo y de otras religiones desde la antigüedad hasta el día de hoy, el libro está profusamente anotado con referencias a las fuentes originales en literatura religiosa, médica, legal e histórica. El libro contiene discusiones de temas clásicos en la ética médica judía como el aborto, la inseminación artificial, el control de la natalidad, la eutanasia, las autopsias, la eugenesia, la esterilización, tratamiento de pacientes en Shabat, y más. Además, muchos capítulos están dedicados al médico en la ley judía religiosa (sus estudios y privilegios, sus licencias responsabilidades legales, sus honorarios profesionales y la admisión de su evidencia. El libro está apropiadamente subtitulado “Un estudio comparativo e histórico de la actitud judía religiosa ante la medicina y su práctica. IMAJ 2001; 3:304

En 1981, el rabino Jakobovits fue nombrado caballero por la reina Elizabeth por su vida de dedicación.
4 Publicado en The Eye, Ear, Nose and Throat Monthly, Nueva York, febrero/marzo de 1962
5 Jakobovits, Immanuel, Jewish Medical Ethics: A Comparative and Historical Study of the Jewish Religious Attitude to Medicine and its Practice, segunda edición, Bloch Publishing Company, Nueva York, 1975, página 284.
6 Jakobovits, Immanuel, Noam 6:273 (Abreviado en el Séfer Assia 1:222-223).
7 Jakobovits, Immanuel, “Medicine and Judaism: an overview,” Assia (inglés) noviembre de 1980; 7(3-4):57-78.
8 Deuteronomio 25:3
9 Baba Kama 91b
10 Jelkas Yaakov, Joshen Mishpat 31
11 Avnei Nezer Ioré Deá 321
12 Najmánides, Torat HaAdam, Inián HaSakaná. Ver también Beis Yosef, Ioré Deá 241
13 La Torá no obliga a las mujeres a tener hijos.
14 Salmos 116:6
15 Shulján Aruj, Ioré Deá 241:3
16 Shabat 50b
17 Rashi comenta que el que un hombre se quite costras por motives estéticos es un comportamiento femenino.
18 Ibídem. Frase de apertura “bishvil”. Los autores del comentario Tosafot son un grupo de los más grandes comentaristas talmúdicos medievales.
19 Mishné Torá, Leyes de Lesiones y Daños (Jovel Umazik) 5:1
20 Los cuatro ejemplos listados por el Rabino Feinstein son:

a. En el libro de Reyes I 20:35-36, un hombre es castigado por rehusarse a pegarle a un profeta. Una discusión del evento también es registrada en Sanedrín 89.
b. Baba Kama 91b describe que el Rabino Jisda se levantaba su ropa cuando caminaba a través de arbustos espinosos para que sus piernas se rayen, pero que su ropa no se dañe. Él razonó que sus piernas se repararían a sí mismas, pero sus ropas no.
c. En Sanedrín 84b se discute la permisión de causar derramamiento de sangren el propio padre si es necesario basándose en la mitzvá: “Veahavtá lereaja camoja” (“Ama a tu prójimo como a ti mismo”). El Rabino Feinstein explica que aprendemos que uno puede causar una herida a su amigo si es que es del tipo de herida que una persona quisiera que se le haga a ella misma, por ejemplo la donación de sangre. El Talmud ni siquiera implica que la donación de sangre es halájicamente problemática, solamente que uno debe ser cuidadoso cuando se lo hace a un padre. La lesión como parte del tratamiento médico está permitida y es considerada solamente javalá cuando la intención es lastimar o avergonzar a alguien.
d. La Mishná en Bejorot 45a discutes sobre uno que remueve un dedo extra de su mano sin ningún indicio de que esa cirugía está prohibida.
21 Mishné Halajot 4:246
22 Ketubot 72b
23 Ketubot 74
24 Bejorot y Mishné Torá, Beit Hamikdash, 8
25 Mishné Halajot 4:247
26 Minjat Yitzchak 6:105
27 Minjat Yitzchak 1:28
28 Éxodo 15:26
29 Respuesta Tzitz Eliezer, 11:41
30 Ver Respuesta Tzitz Eliezer, 12:43 en donde el rabino Waldenberg falla que la cirugía verdaderamente opcional nunca está permitida.
31 Nishmat Abraham, Ioré Deá, página 62, Mesorah Publications (versión en inglés)
32 “En Shabat o Iom Tov esto no estaría permitido porque solamente hay riesgo para el miembro, y para esto uno no podría dejar de lado la ley de la Torá.” Ibídem.
33 Minjat Shlomo Tiniana 86:3 citado en Nishmat Abraham, ibídem.

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Una introducción al sistema de la ley judía.

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por Dr. Daniel Eisenberg
para Aish Latino

En muchas formas, el enfoque judío en la medicina es opuesto al enfoque secular. Como describí en mi artículo previo, muchos fallos éticos del siglo pasado han sido el resultado de anteponer el bienestar social por sobre el bienestar del individuo. En la teología judía en cambio, el individuo tiene una importancia fundamental. Así explica el Rabino Jonathan Sacks, actual Gran Rabino de la Comunidad Británica, en su libro: “Una Letra en el Rollo”, con respecto a la contribución de los judíos al mundo en términos de moralidad. Él escribe: “En eras que idolatraron lo colectivo (la nación, el estado, el imperio) ellos (los judíos) hablaron de la dignidad del individuo”. En otra sección, el Rabino Sacks cristaliza el punto crucial del aporte judío a la civilización:

“En términos de ética, el judaísmo fue la primera religión en insistir sobre la dignidad de la persona y la santidad de la vida humana. Por primera vez, el individuo ya no podía ser sacrificado por el grupo. El asesinato comenzó a ser no sólo un crimen en contra del hombre sino también un pecado en contra de Dios”.

Esta lección viene aparentemente de los primeros capítulos de la Torá en donde aprendemos sobre las circunstancias de la creación del hombre. La Torá nos dice que “Dios creó al hombre a su propia imagen” para enseñarnos que cada individuo es divino. Si cada persona tiene la chispa de Dios en sí misma, ¿cómo podríamos siquiera contemplar la idea de tratar a un individuo con algo menos que el máximo respeto y dignidad?

El Talmud enseña que en un principio, Dios creó a la humanidad como un individuo en vez de un grupo de personas, para enseñarnos que quien salva una sola vida salva el mundo, y quien destruye una vida destruye un mundo entero. De acuerdo a la perspectiva judía, el individuo es un microcosmos del mundo entero.

Ramificaciones Prácticas

Vemos que el individuo tiene una importancia intrínseca, y esto se manifiesta en la ley judía en muchas áreas. Por ejemplo, la vida de una persona inocente nunca puede ser sacrificada para salvar a otra persona o a un grupo de gente. Sin embargo, aunque reconocemos la validez y necesidad de decidir el orden de las preferencias en estado de emergencia y del racionamiento en algunas circunstancias, no sacrificamos la vida de una persona para salvar la vida de otra. Si dos personas están ahogándose y sólo podemos salvar a una, o si varias personas necesitan una medicina y sólo tenemos suficiente para una, ¿Qué hacemos? La tendencia en la ley judía es salvar a uno aunque los otros mueran. A pesar de que elegimos salvar a un individuo en particular y que los otros puedan morir, no hemos causado directamente sus muertes. De todos modos, no podríamos matar a una persona para salvar a otra, a menos que la persona sea un rodef, es decir, que esté persiguiendo a otra persona para matarla (ver: El aborto de Acuerdo a la Ley Judía).

Más allá de qué tan enfermo pueda estar un individuo, nunca podemos dañarlo para salvar a otra persona. Mientras que el mundo secular sostiene la idea de sacar órganos de pacientes muy enfermos mediante un consenso para remover la asistencia mecánica que los mantiene con vida, la halajá rechaza inequívocamente la idea de sacrificar la vida del paciente más enfermo para salvar la vida de otro. Esto no implica que la halajá prohíba la donación de órganos por parte de un cadáver o de una persona viva, sólo implica que no se puede matar a una persona para salvar a otra.

Un Enfoque General

El enfoque judío a cualquier pregunta ética se basa en dos conceptos importantes: que una buena ética comienza con buena información, y que en el judaísmo no hay distinción entre la ley y la ética judía. El judaísmo no trata con la filosofía del sillón, trata con casos reales y prácticos. Yo aprendí la primera regla después de hablar en la Conferencia de Ética Médica Judía en San Francisco hace varios años. En ese momento un escándalo inmenso había salido a la luz en Israel. Fue revelado que el Maguén David Adom, la versión israelí de la Cruz Roja, estaba tirando la sangre de donantes etíopes sin informarles, por miedo a que la sangre estuviera contaminada con VIH. Hubo acusaciones furiosas de racismo. Se le preguntó al Dr. Abraham Steinberg, un neurólogo pediatra del hospital Shaarei Tzédek de Jerusalem y autor prolífico en Ética Médica Judía, si era ético o no descartar secretamente la sangre de los etíopes. Él contestó: “La buena ética comienza con buena información”. Él explicó su análisis de la situación de una manera muy ingeniosa. Si la tasa de VIH en la población etíope no es significativamente más alta que en la población general, entonces descartar la sangre es inmoral. Pero si la tasa de VIH en la población etíope es significativamente más alta que en la población general, entonces entran en juego otros factores. Debe entenderse que testear sangre donada es caro y hay una brecha de tiempo entre la infección con VIH y el diagnóstico positivo en un test de VIH. Si el beneficio de la sangre limpia después de los análisis de VIH es tan bajo que el test no es económicamente viable, y el riesgo de sangre contaminada con VIH entrando a la provisión de sangre es lo suficientemente alto, entonces descartar secretamente la sangre no sólo es prudente desde un punto de vista médico y económico, sino que también muestra respeto por los etíopes por no etiquetarlos públicamente como enfermos.

Si uno cuestiona la sabiduría de tal enfoque, uno sólo necesita mirar a la Cruz Roja Americana. Después de que un potencial donante ha terminado de donar sangre, el donante, secretamente, confirma mediante un sistema de códigos si su sangre puede ser usada o debe ser descartada. ¿Por qué es necesario un sistema así? ¿Por qué alguien querría donar sangre para que luego su sangre sea descartada? Porque el deseo de evitar una vergüenza podría forzar a una persona a donar por presión social, aun si la persona sabe que su sangre está, o podría estar, contaminada. Por eso la Cruz Roja ofrece un sistema discreto y confidencial para prevenir avergonzar al donante.

Lo que es ético no siempre es obvio. La pregunta de si una acción es ética o no, sólo puede ser formulada con respecto a las variables exactas de cada caso específico.

La segunda regla, de que no hay distinción entre la ley judía y la ética judía, es más sencilla. Desde un enfoque tradicional judío, la ley judía, halajá, define la ética. La halajá es el código de conducta mediante el cual el judío tradicional lleva su vida. Ética extra-halájica es de alguna manera incoherente. Nosotros aplicamos la ley judía a cada caso y las respuestas a las que llegamos deberían representar un paradigma ético. Por esta razón, la Ética Médica Judía es meramente la aplicación de la ley judía a la medicina, de la misma manera en que la kashrut es la aplicación de la ley judía a la comida, o la ley judía de fraude es la aplicación de la ley judía a los daños monetarios.

¿Cómo Son Abordadas las Preguntas de Ética Médica?

Cada día hay nuevos avances médicos y tecnológicos, ampliando el panorama de opciones terapéuticas. Mientras que la tecnología mejora continuamente nuestras opciones de vida, crea nuevos escenarios y nuevas preguntas. ¿Cómo aborda la Torá lo que a veces parecen ser situaciones nuevas?

Más allá de qué tan única la situación parezca, el enfoque del sistema halájico permanece sin alteración. Como declara el libro de Eclesiastés: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Los tratamientos de infertilidad (incluyendo fertilización in vitro y alquiler de úteros), prolongación artificial de la vida, aborto, ponerse a uno mismo en peligro y miles de otros asuntos éticos contemporáneos han sido discutidos dentro de la ley judía por milenios. El desafío es reconocer apropiadamente los nuevos factores para aplicar apropiadamente la ley judía.

El Sistema Legal Judío

Cuando uno se acerca a un Rabino con una pregunta ética, ya sea que es sobre medicina u otra faceta de la vida, ¿cómo determina el Rabino la respuesta correcta? Mientras que el enfoque secular de un comité de ética de un hospital se basa fuertemente en sentimientos y experiencias personales, el enfoque judío se basa en la evaluación de información pertinente en base a una rica herencia de más de 3000 años.

Para entender cómo se responde una pregunta específica de ética médica, uno debe entender el sistema legal judío. La metodología para investigar cualquier dilema halájico o ético es similar. El posek, o Rabino que ha sido entrenado profundamente en ley judía, reúne información técnica y situacional sobre el caso. Luego, él investiga fuentes judías legales desde la Biblia hasta la actualidad, identificando precedentes de casos previos que puedan ser aplicados a nuestro caso. Él entonces rastrea los asuntos relevantes a través de la Torá, de la Mishná, del Talmud, de los Rishonim (comentarios talmúdicos tempranos), y Ajaronim (comentarios talmúdicos posteriores), usando literatura halájica previa para guiar la aplicación de la ley judía en problemas modernos. Después de trazar el camino de la ley judía desde la Torá hasta la literatura moderna de respuestas, él da una opinión.

La Estructura del Sistema Halájico

La estructura de la ley judía es en muchos aspectos análoga a la del sistema de leyes occidentales. Mientras que la analogía es de alguna manera simplista, es instructiva para dar una idea de cómo se organiza el proceso halájico.

De la misma manera en que la base escrita del sistema legal de Estados Unidos es la constitución, la Torá es la base del sistema halájico. La Torá es un documento escrito divino que Dios introdujo al mundo a través del pueblo judío en el monte Sinai, y que contiene todas las mitzvot y otros conceptos importantes del judaísmo.

La ley americana se basa en una larga tradición de ley común extendiéndose hacia atrás muchos siglos hasta Gran Bretaña y aun hasta la Roma antigua. Este componente de tradición legal secular es más grande y de más largo alcance que la constitución, pero es igualmente constituyente y comprende las bases para muchos de los casos legales generados en las cortes. De la misma manera, la Mishná, el Talmud y otros componentes de la Ley Oral son mucho más extensos que la Torá escrita e igualmente constituyentes. La Ley Oral es el cuerpo de la ley judía que viene desde la revelación en el monte Sinai y que incluye decisiones legales posteriores, que expanden la Torá y la explican. La Ley Oral trata con los aspectos prácticos del día a día de la vida judía.

Al igual que cualquier sistema legal occidental, nuestras leyes están compiladas en códigos de leyes. De la misma manera en que hay tomos de leyes federales y estatales, nosotros tenemos compilaciones de ley judía de hace más de 800 años. La primera compilación exhaustiva organizada de ley judía fue hecha por Maimónides, un gran Rabino y médico del siglo 12. Su Iad Hajazaká, también conocido como el Mishné Torá, cubre todas las áreas de la ley judía y permanece como una de las guías legales más importantes en el judaísmo. El siguiente código de leyes importante es el Arba Turim, fue escrito por el Rabino Iaacov ben Asher en el comienzo del siglo 14. Probablemente la compilación más famosa de ley judía sea el Shulján Aruj (Código de Ley Judía), escrito por el posek sefaradí Rabino Yosef Karo quien vivió en Tzfat, Israel, con comentarios del posek ashkenazí polaco Rabino Moshé Isserles. Este importantísimo trabajo fue completado a finales del siglo 16, y mientras que cientos de comentarios subsecuentes han sido escritos, permanece como la guía preeminente para la ley judía.

¿En Dónde Encontramos la Decisión Final?

Probablemente la literatura halájica más útil para evaluar asuntos de ética en la medicina desde una perspectiva judía son las miles de respuestas escritas durante los últimos mil años que trataron con cada aspecto concebible de la vida. Esto es semejante al cuerpo del caso de la ley occidental que data de hace muchos siglos y que ha formado los precedentes para los casos en las cortes modernas.

Mientras que muchos Rabinos trataron con un amplio rango de asuntos, algunos fueron considerados como expertos particularmente en el área de la ética médica. En Estados Unidos, el Rabino Moshé Feinstein (1895-1986), autor del trabajo de varios volúmenes Igros Moshé, fue ampliamente aceptado como el posek preeminente en todas las áreas, pero particularmente en el área de ética médica. Sus decisiones abarcan todas las áreas de la ética médica. En Israel, el Rabino Shlomo Zalman Auerbach (1910-1995), autor de Minjat Shlomo, fue aceptado por muchos como la autoridad más grande en esas áreas. Por supuesto que hay otros grandes Rabinos que trataron con la ética médica. Entre los más grandes expertos con vida están probablemente el Rabino Yosef Shalom Eliashiv, autor de Kovetz Teshuvos, y el Rabino Eliezer Yehudá Waldenberg, autor del Tzitz Eliezer, que hasta ahora tiene 20 volúmenes.

Conclusión

El judaísmo tiene una tradición muy rica en ética médica. Preguntas que el resto del mundo considera nuevas han sido tratadas dentro de una variedad de maneras en la literatura halájica no por cientos, sino que por miles de años. Nosotros tenemos un sistema completo cuya confiabilidad ha sido probada en terreno y que no se inclina ante los caprichos transitorios de la sociedad o los vientos cambiantes de la moda. Sin un estándar de oro para comparar como la Torá, la ética situacional puede convertirse en una pendiente muy resbaladiza. El asesinato se convierte en “matar por misericordia”, la destrucción de vida fetal se convierte en una “elección personal”, y las reglas básicas de la dignidad humana sobre las que la sociedad debería estar basada erosionarían debajo de nuestros pies. Con nuestro extenso y probado registro de moralidad que emana de una fuente Divina y que pone énfasis en la nobleza de todos los seres humanos, nosotros somos candidatos altamente calificados para entrar al debate social sobre los asuntos políticos públicos que involucran temas médicos.

Israel abre el debate sobre los trasplantes

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Por Sebastián A. Ríos | LA NACION

Cuando médicos de la Fundación Favaloro preguntaron a quienes estaban siendo evaluados para recibir un trasplante si ellos donarían sus órganos, sólo el 23% respondió afirmativamente. El resto reconoció que no donaría, aun cuando estaban viviendo en carne propia que su salud -y quizá su vida- dependiera de la decisión altruista de quienes aceptaron ser donantes. La clave es: receptores de órganos que no donan.
Esa es la paradoja que ha llevado a Israel a implementar una nueva normativa para el trasplante de órganos que asigna prioridad en la lista de espera a quienes previamente han expresado su voluntad de ser donantes. Así, Israel se ha convertido en el primer país del mundo en introducir una variable no médica en la ecuación que permite determinar quién recibirá un órgano para trasplante.
Los primeros resultados están a la vista: durante las 10 semanas que duró la campaña de información acerca de la nueva ley -que entrará en vigencia plena este año- 70.000 personas se registraron como potenciales donantes, cuando lo habitual son 3000 por semana. La campaña tuvo incluso un impacto sobre los familiares de los fallecidos, que deben expresar su consentimiento para que los órganos del ser querido sean donados: en 2011 se incrementaron un 60% los trasplantes en Israel.
La nueva ley también asigna prioridad a familiares directos de personas que han donado sus órganos o que han firmado el consentimiento de donación, y a quienes han donado en vida (riñón o hígado). Para éstos, además, la ley establece “compensaciones”: cubre 40 días de remuneraciones no percibidas, junto con otros gastos asociados a la donación.

La nueva ley -gestada tras años de deliberación entre médicos, bioeticistas, religiosos, legisladores y expertos en trasplantes- tiene defensores y detractores, y reaviva el debate en torno a la siempre vigente necesidad de aumentar el número de donantes.
La Argentina, que alcanzó en enero su récord histórico de trasplantes -cuatro por día-, no está ajena, reconoció el doctor Carlos Soratti, presidente del Incucai. “Es un tema que se viene debatiendo, pero que nosotros no compartimos. Sostenemos que no se debe condicionar el acceso a la lista de espera o el acceso a un órgano para trasplante por actitudes o decisiones de la persona o de su grupo familiar.”
Para Soratti, “el condicionar la asignación de órganos a una decisión voluntaria del paciente es una especie de chantaje del Estado. Es como decirle a la gente que sólo va a recibir un órgano si es donante… El sistema de donación y trasplante debe sustentarse en un principio de solidaridad, altruismo y, sobre todo, de equidad en el acceso”.
Y agregó: “El número de donantes está más determinado por el grado de desarrollo de la organización sanitaria intrahospitalaria que por cualquier otro factor. Hay hospitales con 20 donantes por año y en otros, de similar complejidad, ninguno. Está demostrado que la decisión está muy influenciada por el grado de convicción y la actitud del personal de salud, en la medida en que ayudan a la familia a transitar por esa situación”.
Otros expertos presentan opiniones favorables a la decisión de Israel. “Es una propuesta muy interesante que surge de la gran necesidad de concientizar a la sociedad acerca de la importancia de donar órganos y tejidos para trasplante. Creo que la forma en que se encaró en Israel fue muy seria, involucrando a los diferentes actores, y debería tener un impacto positivo”, opinó el doctor Alejandro Bertolotti, jefe de Cirugía Torácica General del Hospital Universitario Fundación Favaloro, y añadió: “Es importante señalar que los parámetros médicos del paciente primarán sobre el beneficio que se le asignará a un paciente que haya expresado su voluntad de donar previamente”. A su vez, el doctor Mario Sebastiani, integrante del Comité de Bioética del Hospital Italiano opinó: “Me parece muy atractiva esta nueva modalidad, que, como el resto, deberá tener su rodaje, su crítica, su análisis y, por sobre todas las cosas y en términos bioéticos, no ser coercitiva”.

En 2011, médicos israelíes restauraron la visión de 2.000 personas

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Médicos israelíes han restaurado recientemente la visión de más de 2.000 personas en siete países: Nepal, Myanmar, Uzbekistán, Tayikistán, Camboya, las Maldivas y Etiopía.

La organización sin fines de lucro Ojo de Zion envía oftalmólogos israelíes a los países más pobres del mundo.

Las operaciones quirúrgicas fueron hechas en campos especiales organizados por MASHAV (la Agencia para Cooperación de Desarrollo Internacional de Israel, que está sujeta al Ministerio de Relaciones Exteriores) en cooperación con la organización Ojo de Zion y la Fundación Kahn. Todos los cirujanos eran oftalmólogos israelíes.

Campo de ojo es una operación especial apuntada a restaurar la visión de pacientes en países en desarrollo que no tienen infraestructura para este tipo de cirugías. Israel envía un equipo de oftalmólogos que llevan a cabo operaciones de cataratas, ocuplasticas y restauración ocular en dos semanas a docenas de pacientes.

Los médicos israelíes también proveen entrenamiento profesional y guía a equipos locales que están comprometidos con la oftalmología. Los locales son responsables de seleccionar a los candidatos potenciales para cirugía y juntarlos en un hospital central u otro sitio disponible.

El equipo requerido para las operaciones y tratamientos de post cirugía es adquirido por MASHAV y se envía en avión a los diferentes países.

Los judíos se destacan en los Premio Nobel 2011

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El científico Dan Schechtman ha ocupado todos los titulares en el país por obtener el Premio Nobel en Química 2011, pero él no es el único judío ganador. Otros miembros de la colectividad hicieron gran aparición este año en Medicina y Física.

Ralph Steinman y Bruce Beutler obtuvieron el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos
sobre el sistema inmunológico junto al biólogo Jules Hoffman.

Steinman recibirá el premio postmortem, al fallecer a sólo tres días de que el comité anunciara que estaba entre los ganadores.

Los judíos estadounidenses Saúl Perlmutter y Adam G. Riess, son dos de los tres ganadores del Premio Nobel de Física, galardonados por descubrir la expansiva aceleración del universo mediante observaciones de estrellas distantes.

Hasta ahora, cinco de los siete ganadores de los Premios Nobel son judíos. Sus yidishes mames deberían estar muy orgullosas.

Detección precoz de enfermedades “ashkenazíes”

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Entre judíos ashkenazitas no es cuestión de encontrar a la persona perfecta, casarse y listo. Las parejas enamoradas están llenas de sueños que pueden verse truncados si no se toman ciertas precauciones. Es sabido que los judíos de este origen suelen portar ciertas enfermedades en una tasa más alta que el resto de la humanidad y no hay excusas para no examinarse puesto que cada vez se avanza más en la tecnología para detectarlas a tiempo.
Según informó The Jerusalem Post de acuerdo a un estudio realizado por la Escuela de Medicina Monte Sinaí de la Universidad de Nueva York uno de cada 3,3 ashkenazim era portador de al menos una de 16 enfermedades detectables el año pasado. Hoy ya pueden detectarse 19.

Hasta hace no muchos años el único mal con prevalencia en ashkenazitas para el que existía un chequeo era la enfermedad de Tay- Sachs. En 2009 ya existían pruebas para 11 males crónicos conocidos como enfermedades judías genéticas, en 2010 para 16 y este año se ha llegado a las 19 enfermedades, entre las que están la disautonomía familiar, la fibrosis quística, la enfermedad de Gaucher, la enfermedad de Canavan y la enfermedad de Niemann-Pick.
Como con cualquier mal genético, cuando ambos padres son portadores, sus hijos tienen una probabilidad de 25% de ser afectados. Por eso organizaciones y expertos en enfermedades genéticas judías están intensificando sus esfuerzos para educar a los ashkenazitas en edad fértil sobre la necesidad de ser examinados (incluso entre un embarazo y otro). Con un solo análisis de sangre pueden chequearse las 19 enfermedades.
Si se conocen los problemas potenciales puede prevenirse la enfermedad o reducir drásticamente la probabilidad de contraerla. Las cuatro principales alternativas para eso son la utilización de un donante de esperma, la utilización de una donante de óvulos, el diagnóstico de preimplantación genética (fertilización in vitro del óvulo de la madre, análisis de
los embriones y la implantación si el embrión está sano), e incluso abortar un feto afectado por ambos padres portadores.
Muchas organizaciones han acudido a rabinos y líderes comunitarios judíos con tal de obtener su ayuda para persuadir a los futuros padres a realizarse los chequeos. Los representantes de estos grupos se quejan de que ni siquiera los médicos presionan suficiente a estas parejas.
En abril una encuesta del Centro Víctor para Enfermedades Judías Genéticas en Filadelfia que consultó a 100 médicos entre obstetras, ginecólogos, médicos de atención primaria y pediatras arrojó que sólo el 51% recomienda de forma rutinaria la detección antes de la concepción y sólo el 34% recomienda chequeos entre los embarazos. Ni un solo encuestado dijo recomendar la detección de más de seis de las 19 enfermedades conocidas.
Varios rabinos en Estados Unidos han volcado sus esfuerzos hacia la prevención de estas enfermedades. El rabino reformista Peter Kasdan ha convertido en un requisito que las parejas se sometan a pruebas antes de casarse. El rabino Larry Sernovitz de Filadelia, cuyo hijo nació con disautonomía familiar, convenció a la Unión por el Judaísmo Reformista de organizar una sesión sobre enfermedades genéticas judías en su próxima convención en Washington.
El rabino Joseph Eckstein de Nueva York, quien perdió cuatro hijos por la enfermedad de Tay-Sachs en la década de 1980, fundó Dor Yeshorim, una organización con sede en Brooklyn que promueve la detección precoz en comunidades ortodoxas.
Y los esfuerzos han tomado todo tipo de formatos, desde los más clásicos hasta los más innovadores. Para las próximas Altas Fiestas (Rosh Hashaná y Iom Kipur) el Centro Víctor a través de la campaña preventiva “Atlanta Jewish Gene Screen” organizada por “The Marcus Foundation”, ha hecho un acuerdo con rabinos para distribuir 17.000 folletos y en agosto pasado, el mismo Centro lanzó una aplicación para iPhone e iPad con el objetivo de proporcionar información más completa sobre las enfermedades judías genéticas.

Marcadores biológicos para la detección temprana de cáncer

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“Cuando vemos un tumor, es demasiado tarde para ser curado por completo”, explica el ex CEO de Micromedic, David Solomon. “La única manera de encontrar el cáncer antes que el cuerpo comience a generar un tumor es buscando moléculas específicas –marcadores biológicos –que indican que algo está mal, aunque todavía no haya evidencia clínica. Si podemos vincular esas moléculas “tempranas” y el caso médico, tendremos resultados prometedores permitiendo la detección temprana y llevando a aumentar las tasas de supervivencia”.

Entre más temprano sea detectado el cáncer, mayores son las probabilidades de una cura. Y aunque no es tan simple encontrar células cancerosas antes que se multipliquen lo suficiente para notarse podría pasar no mucho tiempo antes de que los trabajadores del cuidado de la salud puedan empezar a disponer de un kit de diagnóstico de una compañía bio-tecnológica americano-israelí que puede detectar un mayor riesgo de cáncer de mama.

A principios del verano, una subsidiaria de Micromedic Technologies con sede en Ramat Gan, presentó una solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para su aprobación para empezar a probar la eficacia del kit en el uso clínico. Estudios clínicos, en el Centro Médico Hadassah de Jerusalén, demuestran que el kit logra una tasa casi perfecta de sensibilidad de detección. Ese significativo avance en la guerra contra el cáncer se basa en la capacidad, casi nueva, para encontrar genes o proteínas anormales llamadas”marcadores biológicos”.

“Cuando vemos un tumor, es demasiado tarde para ser curado por completo”, explica el ex CEO de Micromedic, David Solomon. “La única manera de encontrar el cáncer antes que el cuerpo comience a generar un tumor es buscando moléculas específicas –marcadores biológicos –que indican que algo está mal, aunque todavía no haya evidencia clínica. Si podemos vincular esas moléculas “tempranas” y el caso médico, tendremos resultados prometedores permitiendo la detección temprana y llevando a aumentar las tasas de supervivencia”.

El identificar los marcadores biológicos fue posible en los últimos pocos años, gracias a los datos provenientes del Proyecto del Genoma Humano. Esta información ofrece una visión sin precedentes de los códigos incrustados en cada célula del cuerpo. Lo mejor es que esas moléculas anormales pueden ser detectadas de forma no invasiva, mediante pruebas de sangre, orina, saliva o tejido corporal.

El cáncer no es la única condición médica a la cual los investigadores de Micromedic apuntan. La compañía, que cotiza en la bolsa, fundada en el 2005, tiene cuatro filiales con licencia propia. Cada una está desarrollando kits de diagnóstico para enfermedades específicas: cáncer de colon, mama, cabeza y cuello, además de diabetes.

Tres de los proyectos de investigación y desarrollo de Micromedic se realizan en los Estados Unidos. La investigación de marcadores biológicos para el cáncer de cabeza y cuello, por ejemplo, es conducida en colaboración con la Universidad de Florida. Estudios adicionales son realizados por científicos en los centros académicos y de investigación israelíes tales como Hadassah, el Centro Médico de Tel Aviv, y El Instituto de Tecnología Technion-Israel. La sede de la compañía cerca de Tel Aviv maneja las licencias y la comercialización.

Si los kits de Micromedic llegan al mercado, el potencial es enorme no sólo para evitar que enfermedades serias avancen, o vencerlas ya comenzadas sino también para métodos más precisos e individualizados de monitoreo y tratamiento.

Entre más temprano sea detectado el cáncer, mayores son las probabilidades de una cura. Y aunque no es tan simple encontrar células cancerosas antes que se multipliquen lo suficiente para notarse podría pasar no mucho tiempo antes de que los trabajadores del cuidado de la salud puedan empezar a disponer de un kit de diagnóstico de una compañía bio-tecnológica americano-israelí que puede detectar un mayor riesgo de cáncer de mama.

A principios del verano, una subsidiaria de Micromedic Technologies con sede en Ramat Gan, presentó una solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para su aprobación para empezar a probar la eficacia del kit en el uso clínico. Estudios clínicos, en el Centro Médico Hadassah de Jerusalén, demuestran que el kit logra una tasa casi perfecta de sensibilidad de detección. Ese significativo avance en la guerra contra el cáncer se basa en la capacidad, casi nueva, para encontrar genes o proteínas anormales llamadas”marcadores biológicos”.

“Cuando vemos un tumor, es demasiado tarde para ser curado por completo”, explica el ex CEO de Micromedic, David Solomon. “La única manera de encontrar el cáncer antes que el cuerpo comience a generar un tumor es buscando moléculas específicas –marcadores biológicos –que indican que algo está mal, aunque todavía no haya evidencia clínica. Si podemos vincular esas moléculas “tempranas” y el caso médico, tendremos resultados prometedores permitiendo la detección temprana y llevando a aumentar las tasas de supervivencia”.

El identificar los marcadores biológicos fue posible en los últimos pocos años, gracias a los datos provenientes del Proyecto del Genoma Humano. Esta información ofrece una visión sin precedentes de los códigos incrustados en cada célula del cuerpo. Lo mejor es que esas moléculas anormales pueden ser detectadas de forma no invasiva, mediante pruebas de sangre, orina, saliva o tejido corporal.

El cáncer no es la única condición médica a la cual los investigadores de Micromedic apuntan. La compañía, que cotiza en la bolsa, fundada en el 2005, tiene cuatro filiales con licencia propia. Cada una está desarrollando kits de diagnóstico para enfermedades específicas: cáncer de colon, mama, cabeza y cuello, además de diabetes.

Tres de los proyectos de investigación y desarrollo de Micromedic se realizan en los Estados Unidos. La investigación de marcadores biológicos para el cáncer de cabeza y cuello, por ejemplo, es conducida en colaboración con la Universidad de Florida. Estudios adicionales son realizados por científicos en los centros académicos y de investigación israelíes tales como Hadassah, el Centro Médico de Tel Aviv, y El Instituto de Tecnología Technion-Israel. La sede de la compañía cerca de Tel Aviv maneja las licencias y la comercialización.

Si los kits de Micromedic llegan al mercado, el potencial es enorme no sólo para evitar que enfermedades serias avancen, o vencerlas ya comenzadas sino también para métodos más precisos e individualizados de monitoreo y tratamiento

Extraído de Yad be Yad
Fuente Cidipal

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