Moshe con Google

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Científicos comprueban la historia de Moshé

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Un complejo simulacro por computador llevado a cabo en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica indica que, tal como lo cuenta la Biblia en el Éxodo, el viento del este pudo haber partido las aguas del mar, como le ocurrió a Moisés.
En un artículo que publica la revista PLoS One, los científicos de la Universidad de Colorado en Boulder tratan de explicar de manera científica lo que ocurrió, según la Biblia, hace 3.000 años.
Según el relato, los israelitas huían de Egipto cuando quedaron atrapados entre el Ejército del faraón y las aguas del mar, en algún sitio del estrecho que unía a África con Asia y que hoy está hendido por el Canal de Suez.
El líder de los israelitas, Moisés, “extendió su mano sobre el mar, y el Señor, por medio de un fuerte viento del este que sopló toda la noche, hizo que el mar se retirara, y cambió el mar en tierra seca. Así quedaron divididas las aguas” (Éxodo 14:21).
Los simulacros por computador prueban que un fuerte viento del este que soplara durante toda la noche podría haber empujado las aguas en el sitio donde se cree que ocurrió el evento.
La zona se sitúa en la franja de tierra que separa el Mediterráneo del Mar Rojo, en un lugar donde había antiguamente un río que enlazaba con un lago.
La simulación por computador demostró que el viento pudo empujar las aguas hacia el río y hacia el lago, lo que dejaría libre un pasaje de tierra que permitiría a los israelitas caminar hacia el otro lado. Y, tan pronto como el viento cesara, las aguas regresarían, cerrando el paso.
“Los simulacros corresponden muy de cerca al relato en el libro de ‘Éxodo'”, dijo Carl Drews, del Centro Nacional de Investigación Meteorológica y autor principal del estudio.
Los simulacros y el relato bíblico no se corresponden, en cambio, con las versiones más dramáticas que durante siglos se han expresado en pinturas, novelas y, más recientemente, películas, y en las cuales Moisés extiende su cayado y las aguas del mar se dividen rápidamente, y los israelitas pasan entre acantilados de agua.
“La partición de las aguas debe entenderse en el contexto de la dinámica de los fluidos”, continuó Drews, quien señaló que “el viento se mueve en el agua de acuerdo con leyes físicas, creando un pasaje con aguas a ambos lados, y luego permitiendo que las aguas retornen”.
En la medida en que el estudio señala un sitio al sur del mar Mediterráneo como posible ubicación del evento, este estudio podría ayudar a los expertos que investigan si ocurrió realmente el acontecimiento descrito en la Biblia.
Los arqueólogos y egiptólogos han encontrado pocas evidencias que verifiquen muchos de los relatos contenidos en “Éxodo”. EFE

La Leyenda

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Por Rabí Israel Meir Lau (ex Gran Rabino de Israel)

Imagine la diferencia entre una visita realizada a su patria por Julio Cesar y una por Moisés.
Julius Caesar desembarca en el Aeroporti di Roma en Italia, e inmediatamente sentirá que algo está equivocado.
La gente no habla su idioma. La religión local es completamente diferente. Y Roma ya no es más la capital cultural del mundo.
Él no tiene nada en común con los habitantes de su tierra.

En el Ben Gurion Airport en Tel Aviv, la escena se despliega de manera muy diferente.
Un Moisés anciano sale del avión. La emoción lo supera cuando sus pies tocan la tierra de Israel por primera vez.
Habiendo llevado su nación a través del desierto durante cuarenta años y falleciendo allí sin alcanzar la Tierra Prometida, Moisés finalmente lo ha logrado.
“Shalom” le dice un joven maletero del aeropuerto que emigró hace poco de Argentina y que se acerca para ofrecerle ayuda.
“Shalom” contesta Moisés asombrado que el idioma hablado en este lugar maravillosamente moderno es el mismo que él hablaba hace miles de años.
Luego observa un grupo de hombres que reza en una esquina del aeropuerto.
Cuando se acerca, ve que cada uno de ellos viste Tefilín y Talit.
Después que terminan de orar, Moisés habla con ellos y examina sus artículos religiosos.
Son iguales a aquellos que él ordenó en el Monte Sinaí.
Más de tres mil años separan a estos hombres. Uno nació en Egipto; los otros en Moscú, Mexico, Argentina, Etiopía, Nueva York, Casablanca, Bombay, Sydney, París, y Johannesburgo. Todavía comparten el mismo idioma, fe, tradición, y visión de vida.
Moisés dirige su cara al Cielo y grita: “¡Bendito es el Omnipotente, pues mi pueblo todavía está vivo!”

La nación judía ha sobrevivido imperio tras imperio de supuestos perseguidores. Egipto antiguo, Persia, la antigua Grecia , Roma, ahora ¿dónde están?. ¿Cuál es el milagro de supervivencia judía?. Es nuestra unificada fe judía, historia y herencia.
Hemos sobrevivido a lo largo de los siglos debido a la cadena indestructible de nuestra herencia.
El 15 de Nisan todos los judíos se sientan juntos a un Seder de Pesaj.
Comemos la misma comida, la misma Matzá. Algunos recitan la Hagadá entera, otros un resumen, y otros, cantan unas canciones.
Tres mil trescientos años es un largo tiempo para guardar el mismo menú.

JAG HA PESAJ KASHER VE SAMEAJ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!