“El jefe de la Mossad testeó la reacción de Estados Unidos ante un ataque unilateral de Israel contra Irán”

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En recientes encuentros en Washington DC, el jefe de la Mossad (agencia de inteligencia de Israel), Tamir Pardo, apuntó a descubrir cómo reaccionaría Estados Unidos si Israel atacase unilateralmente las instalaciones nucleares iraníes, según informó hoy el periódico Newsweek.
Según una fuente anónima del informe, Pardo le preguntó a Estados Unidos si estaba listo para bombardear, y sino preguntó: “¿Qué significa si Israel lo hace de todos modos?”
El informe también dijo que “Israel ha dejado de compartir una gran cantidad significativa de información con Washington sobre sus propias preparaciones militares” por el asunto nuclear iraní. Altos funcionarios de inteligencia y un funcionario militar dijeron que Israel lo había hecho por cerca de cuatro meses luego de que el presidente Barack Obama pidiera que la Línea Verde sea la base para las conversaciones de paz con los palestinos.
A pesar de volver a compartir información, el informe dice que Israel todavía se reserva “la capa más alta de data” sobre Irán.
Estados Unidos e Israel tienen un entendimiento implícito sobre operaciones encubiertas, con Israel llevando a cabo aquellas que Estados Unidos debe evitar legalmente, escribió el Newsweek.
Según el informe, Obama “está dispuesto a acercarse al asunto de Irán desde todos los ángulos posibles: de atrás, de los lados, abiertamente, en privado, diplomáticamente y económicamente”.

El dia que el Mossad le robo un avion a Irak

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Desde que derrocaron al rey Faysal II de Irak (en 1958) hasta la caída de Sadam Hussein, este país estuvo gobernado por dictadores militares belicistas que profesaban un odio visceral hacia el nuevo Estado de Israel. En 1966 Irak estaba gobernado por Abdul Rahman Arif, quien siempre tuvo entre sus planes “desaparecer del mapa” al estado sionista:

“La existencia de Israel es un error que debemos corregir. Esta es nuestra oportunidad para acabar con esa vergüenza que ha estado con nosotros desde 1948. Nuestro objetivo es claro: borrar a Israel del mapa “

Irak se preparó para enfrentar a Israel comprando armamento soviético, y en este se incluía una flota de MiG-21. Estas naves eran la joya de la tecnología militar soviética y sólamente eran vendidos a países alineados con su régimen, por lo que su avanzada tecnología era un misterio para los países del bloque occidental. En 1966 una aeronave de éstas, perteneciente al ejército de Irak fue robada por el servicio secreto israelí, el Mossad. Aquí la historia.
Cierto día de 1964, un hombre llamado “Salman” entró a la embajada israelí en París con una propuesta asombrosa. Por un millón de dólares en efectivo ofrecía venderles uno de los aviones de combate más secretos del mundo, un MiG-21 ruso que pertenecía al ejército iraquí, el gran rival de Israel. La única condición que Salman pedía, es que para cerrar el trato, debería ir un agente israelita a Irak y contactarse con un tal Joseph para concretar el negocio, es decir, ir a la boca del lobo.

Meir Amit, cuando era jefe del Mossad

Enseguida la embajada se comunicó con Meir Amit, director del Mossad, para informarle de esta extraña propuesta y pedirle su opinión. Durante días Meir Amit sopesó y consideró la oferta. El tal Salman podía ser un farsante o un loco, o incluso formar parte de un complot iraquí para atrapar a un agente del Mossad. Existía un riesgo real, pero la posibilidad de echar mano a un MiG-21 era irresistible.

MiG-21

La autonomía de vuelo de la nave, velocidad y armamento, lo habían convertido en el principal avión de combate del mundo árabe. La Fuerza Aérea Israelí hubiese pagado gustosa varios millones sólo por echar un vistazo a sus planos, y no digamos por el avión mismo.

Durante dos meses Meir Amit no hacía más que pensar en ello. Era demasiado tentador como para ser real, pero el Mossad no podía darse el lujo de sacrificar más agentes secretos luego de que en Siria habían matado a su principal agente infiltrado –Eli Cohen– hace apenas un año. Decidió jugársela el todo por el todo y enviaron a un agente israelí para hacer el contacto -establecido previamente- con el tal Joseph en Irak.

Resultó ser que Joseph era un venerable anciano. Provenía de una familia iraquí judía pobre. De niño había trabajado como sirviente para una familia adinerada de Bagdad. Después de treinta años de arduo trabajo había sido despedido repentinamente, acusado injustamente de robar comida. Con sesenta años, se encontró en la calle y desempleado, subsistiendo con una modesta pensión. En fin, estaba resentido con su propio país y no soportaban el régimen militar dictatorial. Él y su familia querían abandonar Irak.

La propuesta era la siguiente: él tenía un sobrino que era piloto de la Fuerza Aérea Iraquí, que estaba dispuesto a entregarles el avión, pero con la condición de que los saquen de Irak como refugiados hacia Israel. Comentó que en varias ocasiones su sobrino -llamado Munir Redfa– le había dicho que su comandante se jactaba de que Israel pagaría una fortuna por un Mig como el que él piloteaba: “Tal vez hasta un millón de dólares, tío Joseph.”
Así que Joseph le hizo formalmente la propuesta al espía israelí. Ellos les darían el avión si el Mossad los sacaba de Irak, así de simple.

El Mossad aceptó la propuesta y ofreció sacar a toda la familia de Irak, pero el primer problema que debían solucionar era el del espacio aéreo turco, ya que la nave debía sobrevolar Turquía para llegar a Israel. Convencieron a la CIA de persuadir a los turcos para que colaboraran, diciéndoles que el avión MiG iría hacia los Estados Unidos. Igual, en ese tiempo los americanos tenían bases en Turquía por lo que se facilitó la gestión.

Joseph le pidió al Mossad $ 500.000 de adelanto y con ese dinero empezó a movilizar a los miembros de su familia que quería sacar de Irak, que en total eran 43 personas.
La noche anterior al robo del avión, Joseph los llevó a todos en una caravana de vehículos hacia el norte, a un descampado en las montañas. Los puestos de control iraquíes no los molestaron porque todos los veranos muchos residentes se mudaban huyendo del calor de Bagdad. En el monte los esperaban un equipo de comandos que guiaron a la familia por las montañas hacia unos helicópteros de la Fuerza Aérea Turca. Volando por debajo de los radares, cruzaron de regreso a Turquía.

Un agente israelí hizo una llamada al piloto Munir diciéndole que “su hermana había dado a luz a una niña sin inconvenientes”. Era él mensaje en clave que le informaba que su familia estaba a salvo y podía proceder con su parte el trato.

Y por fin, llegó el día esperado. La mañana del 15 de agosto de 1966, Munir despegó normalmente como para un ejercicio de rutina. Una vez alejado de la pista, puso al MiG a máxima velocidad y cruzó la frontera con Turquía antes de que los demás pilotos recibieran la orden de dispararle.

Escoltado por aviones F-4 Phantom de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Munir aterrizó en una base aérea turca, se reabasteció de combustible y despegó nuevamente. Por los auriculares escuchó el mensaje, esta vez sin cifrar: “Toda su familia está a salvo y en camino para encontrarse con usted”. Una hora después, el MiG aterrizó en una base aérea militar en el norte de Israel.

En un increíble operativo, el servicio secreto israelí había robado una nave al Ejército de Irak en su propio territorio. Los periódicos de todo el mundo se hicieron eco de la hazaña, más que nada por el sensacionalismo que suponía el que un soldado iraquí haya desertado llevándose uno de los aviones de guerra más modernos del mundo. Otros beneficiados fueron obviamente los norteamericano y británicos, ya que como aliados de Israel podían revisar de primera mano la última tecnología militar soviética.

Los rusos estaban furiosos porque el funcionamiento de sus aviones estrella ya no serían un secreto para nadie, incluso llegaron a amenazar fuertemente a Israel y exigieron la nave de regreso. Los israelíes por supuesto, no devolvieron el avión, sino que después de estudiar toda su tecnología, lo enviaron para Estados Unidos con el fin de aplacar la ira de los rusos.
Los beneficios de esta operación encubierta fueron inmediatos para Israel, porque un año más tarde, la fuerza aérea israelita derribó seis aviones MiG sirios antes de la Guerra de los Seis Días. Obviamente lo pudieron hacer porque ya los conocían a la perfección.

En cuanto al piloto Munir Redfa, desde el momento en que llegó a Israel fue sometido a un cambio de identidad y se le otorgó un nuevo trabajo y una nueva vida, luego se mudó a vivir a los Estados Unidos. Extrañamente su tío Joseph, el iraquí, no llegó a Israel; él prefirió seguir siendo judío pero en su natal Irak. Debió haberse sentido satisfecho con sacar a su familia lejos del régimen, ya que tiempo después ascendería Saddam Hussein al poder.

Tras la deserción del capitán Munir Redfa, otros dos pilotos iraquíes desertaron hacia Jordania con sus MiG-21 a chorro. Jordania les concedió asilo político, pero devolvió los aviones a Irak. Desde aquel acontecimiento, el Mossad se ganó la fama que ostenta. De todas las agencias de espionaje y servicios secretos, sigue siendo el más temido, respetado, odiado y admirado del mundo.

Para mis lectores y a quienes les interese el tema del espionaje real, aquí les dejo un interesante libro: “El Mossad, la historia secreta“.

Fuentes y referencias:
1, 2, 3, 4, 5, 6

Si te gustó el artículo y quieres compartirlo en otra web, puedes hacerlo. A cambio solamente te pido que incluyas este enlace como fuente: http://www.sentadofrentealmundo.com/2010/09/cuando-el-mossad-le-robo-un-avion-irak.html#ixzz1lvUunFym

Extraído de Por Israel de Dori Lustron

Eli Cohen, la leyenda del Mossad

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Hoy se cumplen 44 años del asesinato de un verdadero heroe israelí: Eli Cohen (1924-1965)

Eli Cohen, nació en Alejandría, Egipto, el 26 de diciembre de 1924, contribuyó a actividades proisraelíes en Egipto en los años 50, tuvo que huir de Egipto junto a otros judíos después de la crisis de Suez.
Llegó a Haifa en 1956, no sabía hablar hebreo pero al ser un fervoroso sionista, lo aprendió velozmente.
En 1957 fue reclutado para el servicio de contraespionaje militar israelí, mas su trabajo como analista le resultaba monótono y aburrido.
Averiguó cómo ingresar en el Mossad, pero fue rechazado, sin saber que en el futuro, el destino le tenía reservado una sorpresa.
Es llamativo que fuera rechazada su solicitud de ingreso en el Mossad. Fue el legendario director de la organización, Meir Amit, quien decidió readmitirle, entrenarle y encomendarle la más difícil de las misiones para un espía: infiltrarse en las líneas del más acérrimo enemigo y conseguir información militar ultra secreta
Finalmente en 1960, se le dotó de una identidad falsa como un árabe sirio que volvía a Siria tras vivir en Argentina.
Para establecer su coartada, Cohen se fue a Argentina en 1961 y al año siguiente se mudó a Damasco.
Durante los siguientes años, usando el apodo de Kamel Amin Tsa’abet, envió fotografías a sus mandos en Israel de los búnkeres en donde Siria guardaba la artillería de largo alcance de origen ruso Cohen ganó con éxito la confianza de varios militares sirios y oficiales del gobierno, y envió mensajes de inteligencia a Israel por radio, cartas secretas y, ocasionalmente, visitando Israel en persona.
Incluso hizo amistad con el sobrino del entonces dictador sirio Hafed al Assad, y consiguió los planes del ejército sirio para conquistar el norte de Israel. La información no tenía precio.Incluso, el mismo Assad, quiso nombrarle Viceministro de Defensa.
Su logro más famoso fue su viaje a las fortificaciones Sirias de los Altos del Golán. En enero de 1965 fue pillado in fraganti por expertos soviéticos enviando mensajes de radio y por este hecho fue condenado por espionaje.
Le obligaron a enviar mensajes falsos a Israel, pero lo que hizo fue advertir de su captura. Tres dias después Siria declaró que le había apresado. Pese a los esfuerzos de Meir Amit, de las presiones diplomáticas -hasta el Papa pidió que no se le asesinase- un 18 de mayo de 1965, después de recibir y soportar solo Dios sabe que tipo de torturas e interrogatorios indescriptibles sin soltar palabra alguna sobre su misión o secretos israelíes, después de ser procesado por espionaje y condenado a muerte, fue llevado al centro de Damasco para ser ahorcado públicamente en una plaza de Damasco. Lo retransmitieron las televisiones del mundo entero.
Ninguna nación, ningún pueblo, ni siquiera ningún ejército es consciente del trauma moral y existencial que supone para Israel, y en especial para el Tzahal, cuya primera regla es que nunca, NUNCA, se deja a un compañero atrás, vivo o muerto, que sus restos mortales estén en el exilio y sin recibir un sepelio adecuado.
La repatriación de los restos de Eli Cohen será una lucha que jamás dejará de lado Israel ni el pueblo judío. Como otras más urgentes que libra en la actualidad.
Su legado, su obra, lo hacen un héroe nacional en Israel, sus logros fueron un factor decisivo en el resultado de la Guerra de los Seis Días
Demostro la exteriorización de los valores judíos más supremos, como el sacrificio por los demás poniendo en juego su propia vida, dejando un estandarte heroico, épico y por supuesto dramático para la posteridad del pueblo judío.
Es honrado en el Museo Internacional del Espía en Washington DC.
A 44 años de su muerte las peticiones de su familia para que sus restos sean devueltos a Israel han sido rechazadas por el gobierno sirio. Descansé en paz, donde quiera que esté, y que, con ayuda de los cielos, reciba pronto la sepultura que se merece en su Tierra, en su país, por el que luchó y por el que murió.
Z”L Zijronó LiBrajá , Sea su nombre de Bendito Recuerdo.