Netanyahu congratuló a las nuevas pilotos de Israel

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El primer ministro, Biniamín Netanyahu, participó en la ceremonia de graduación del curso mixto para pilotos de combate de la Fuerza Aérea de Israel, y aprovechó la oportunidad para recordar a la audiencia que en el Estado judío las mujeres pueden lograr todos sus objetivos.
“No existe una prueba mayor de lo absurdo que es la exclusión de las mujeres que el hecho de que ustedes están hoy aquí”, expresó en referencia a las cinco graduadas.Netanyahu congratuló a las nuevas pilotos de Israel
“Un país donde las mujeres se sientan en el asiento del piloto es un país donde las mujeres pueden sentarse en cualquier parte”, señaló el jefe del Ejecutivo aludiendo
a la reciente controversia pública sobre los autobuses segregados en los barrios ultra ortodoxos.
El ministro de Defensa, Ehud Barak, añadió, por su parte, que el sionismo es la respuesta a la exclusión de las mujeres, y el jefe del Estado Mayor, teniente general Benny Gantz, dijo a las jóvenes soldados que su presencia indica la enorme contribución femenina a la sociedad.
El Ejército de Defensa de Israel precisó que el 31 por ciento de los pilotos graduados provienen de las ciudades, 21 por ciento de los moshavim (aldeas agrícolas con algunas tareas cooperativas) y 5 por ciento del kibutz. Además, 58 por ciento son originarios del centro del país, 36 por ciento del norte y sólo 6 por ciento del sur.
La gran mayoría de los nuevos pilotos – 72 por ciento – son seculares, el 17 por ciento tradicionalistas y el 10 por ciento religiosos. El graduado de mayor edad tiene 26 años, pero la gran mayoría, 21 años.

El rol de la mujer en el judaísmo desde la época bíblica hasta la actualidad

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Autora: Lic. Belkis Rogovsky
Exposición en las IV Jornadas de Estudios sobre la Mujer Medieval (Facultad de Filosofía y Letras/Universidad Nacional de Cuyo, 2011)

Dentro de la historia del judaísmo se observa una marcada discordancia en el rol social atribuido a la mujer entre la época bíblica y su aparente exclusión en el período talmúdico. En el Antiguo Testamento hallamos a la mujer como participante activa en todas las expresiones de la vida social, política, económica y religiosa. Haremos un paneo por distintos textos que integran el Tanáj*. Deuteronomio 29:10 refiere a la presencia de la mujer en el momento en que el pueblo de Israel pactara con Dios, en tiempos del denominado, Señor de los profetas: Moisés. “Hoy están reunidos todos ustedes delante del Señor su Dios, los jefes de las tribus, los ancianos, los oficiales, todos los hombres de Israel, los niños, las mujeres y los extranjeros que viven entre ustedes, desde el leñador hasta el aguador, para comprometerse bajo juramento en la alianza, que el Señor, su Dios hace hoy con ustedes¨”
Durante los tiempos de Josué, el sucesor de Moisés, las mujeres se encuentran presentes durante la lectura de la Torá,*, en el Monte Eivál, conocido como el monte de la maldición. “No hubo una sola palabra de todo lo que Moisés había mandado, que no leyera Josué ante toda la comunidad de Israel, incluyendo a las mujeres y niños, y aun a los extranjeros que vivían entre ellos.”(Josué 8:35)
Al leer la Torá, durante la festividad de Succót, fiesta de las cabañas, se solicita la presencia de las mismas. “Todo el pueblo deberá reunirse, tanto los hombres como las mujeres, y los niños y los extranjeros que vivan en sus ciudades para que escuchen la lectura de la Torá, ley, y aprendan a respetar al Señor, su Dios y pongan en práctica todo lo que se dice en ella.” (Deuteronomio 31:12)
En el libro de Samuel I 1:12 se observa que las mujeres acostumbraban a acompañar a sus maridos y a rezar junto al santuario. “Como Janá estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca….”
Al llegar el Arca conteniendo las tablas de la ley a Jerusalem, las mujeres en alegre procesión participaron del evento con bailes y cánticos luego de lo cual el rey” repartió a todo el pueblo de Israel, a los hombres y a las mujeres una rodaja de pan…….” (Samuel II 6:19)
El título de profeta/ profetisa, naví/ neviá en hebreo, implica, liderazgo y conducción
En el Tanáj tres mujeres ostentan jerarquía de profetisas: Miriám, hermana de Moisés, Devorá, quien acostumbraba a juzgar a los hijos de Israel debajo de una palmera además de ayudar a preparar la estrategia de defensa contra el enemigo y Juldá, quien fue consultada por Josías rey de Judá. Llama la atención que en este último caso la consultada haya sido una mujer ya que en ese momento ejercía su misión, el profeta Jeremías.
Dentro del Talmud* en el tratado de Meguilá 14 a son siete las mujeres mencionadas como profetisas, es decir se agregan cuatro más: Sará, esposa de Abraham, Janá, madre del profeta Samuel, Avigáil quien salvó la vida de su marido con palabras persuasivas frente al rey David y Esthér quien da nombre a los rollos que se leen en la festividad de Purím. En cambio los profetas varones son 48.
Por otra parte, aparecen otras mujeres en el libro del profeta Jeremías, mekonenót en hebreo, lloronas de profesión, mujeres que entonaban cánticos fúnebres “El Señor Todopoderoso dice: Atención manden llamar a las mujeres que tienen por oficio hacer lamentación” (Jeremías 9:17)
El Rey David en el texto de Tehilím, Salmos, describe a las mujeres ejecutando instrumentos musicales durante las procesiones públicas “Los cantores van al frente, y los músicos detrás, y en medio las jovencitas van tocando panderetas.” (Salmos 68: 26)
Al finalizar el libro de Proverbios, Mishlé, encontramos una oda de alabanza a la mujer piadosa y trabajadora. Este texto es conocido con el nombre hebreo de “Éshet jáil” cuya traducción literal es, mujer fuerte. Esta exaltación está escrita en acróstico, cada versículo comienza con una letra del alefato hebreo, completando las 22 letras del mismo. Aquí se ofrece la descripción ideal, imaginaria, quizás de ficción de la mujer que el Rey Salomón no había logrado hallar entre las mil que poseyó, aunque algunos comentaristas sostienen lo contrario: que la descripción corresponde a la mujer que admiró y amó verdaderamente. Sin embargo, no existe alusión al sentimiento amoroso a lo largo del texto. Esta mujer realiza todo tipo de tareas: como extender sus manos hacia la rueca para hilar, confeccionar cinturones para ser vendidos y ser solidaria. Orgulloso de ella estaba su marido, pero no por su belleza externa sino por estar revestida de fuerza y dignidad, por hablar siempre con sabiduría y por honrar a Dios. Por todo esto y más, fue merecedora de alabanza.
El rol de la mujer en la época talmúdica, o quizás corresponda decir la ausencia de dicho rol, a causa de su segregación de lugares y acontecimientos religiosos, cambia rotundamente.
En un texto que precede a la destrucción del segundo Templo, se habla acerca de la costumbre existente de verter agua sobre el altar durante la festividad de Succót, fiesta de las cabañas, ritual que algunos sostienen daba lugar a desmadres importantes inclinados a prácticas orgiásticas en donde participaban hombres y mujeres. Este rito fue prohibido, probablemente, dentro de la primera centuria de la era común, y fue el comienzo de la segregación de las mujeres de los actos religiosos. Hasta ese momento, durante las celebraciones las mujeres ocupaban un compartimento especial conectado visualmente al espacio masculino. En cambio, a partir de la prohibición se cerró el compartimento femenino. En textos paralelos, no canonizados, denominados ”beraitot”, se indica que originalmente las mujeres se situaban dentro de un atrio exclusivo y los hombres fuera de ese perímetro, pero a causa de la insensatez que se producía entre los sexos, las mujeres fueron a ocupar su lugar arriba y los hombres permanecieron debajo y separados. A pesar de conocerse este detalle, el texto de Reyes I-7 asegura que de hecho tal zona no existía y que los hombres y las mujeres se mezclaban libremente.
En la época talmúdica la mujer respetable comenzó a permanecer confinada en su casa. Una mujer que salía era considerada una prostituta. Esta sentencia refleja fielmente la realidad social y la escala de valores de ese momento.
Un comentario hermeneútico, midrásh* expresa que el hombre es del mundo, del mercado, y la mujer de la casa, mientras que otro manifiesta que una mujer que cuida su hogar merece casarse con un gran sacerdote. Rabbí Meir, tanaíta del siglo II, relata acerca de un señor llamado Papos, hijo de Iehudá, quien acostumbraba dejar encerrada a su mujer bajo llave. Con relación a esto, los comentarios agregan que la mujer que se muestra lejos de los límites de su hogar, a la larga podría sucumbir. Las fuentes indican que las compras las realizaba un sirviente y sólo salía la mujer en caso de necesitar telas para confeccionar su propia vestimenta. Sin embargo, penurias económicas consentían su salida para procurar el sustento. El derecho de visitar a sus parientes, de asistir a un duelo o a un casamiento era firmemente respetado.
El Talmud determina que las mujeres no debían aparecer en público pero en caso de hacerlo, el hombre no debía entablar conversación con ella aun si fuera su esposa. En el hogar, el anfitrión de los visitantes masculinos era el hombre. Ellas comían solas y procedían a realizar las bendiciones correspondientes. El Talmud menciona el canto y la danza de los hombres en las bodas, pero no hace referencia a las mujeres. Rabbí Dimmi, erudito de esa época, definió y sintetizó lo que ocurría con la mujer: permanecía envuelta como una doliente, cubría su cara y su cabello con un velo, aislada de la gente y recluida como dentro de una cárcel. Todas estas costumbres fueron tomadas de la antigua sociedad ateniense, en donde las mujeres vivían en casas aparte, llamadas casa de mujeres. Estas viviendas estaban ubicadas al fondo de la residencia central o en la parte superior de la misma. Comúnmente esta parte permanecía cerrada bajo llave.
Un texto griego señala que una mujer que sale de su casa debe estar en un período de su vida en el cual aquellos que se encuentren con ella no pregunten de quién es esposa sino de quién es la madre. Menandro* señala: “Te has excedido mujer, los límites de una mujer casada son las puertas de calle del peristilo”* Las compras las realizaban los maridos o los esclavos y sólo mujeres de bajos recursos trabajaban como parteras, nodrizas o comerciaban en pequeña escala. Eurípides* ilustra que la mujer ateniense no era vista ni oída y cuando llegaban visitantes masculinos sólo asistían cuando no tenían reputación que perder. Normalmente los matrimonios no comían juntos. Sabemos que era común entre los clásicos griegos mencionar que la mujer era inferior al hombre o colocarla al mismo nivel que los niños y los esclavos. Mientras que en Atenas, un niño comenzaba su educación formal a los 7 años, la mujer no concurría a la escuela, se ocupaba de aprender tareas domésticas. Su función era criar a sus hijos y manejar la casa. Esta descripción del rol femenino apartado y segregado tal como aparece en el texto talmúdico, contrasta significativamente con el status de igualdad del cual habían gozado las mujeres en la época bíblica. A mi entender, este cambio desfavorable, tuvo que ver con la copia tardía de patrones culturales importados de las tradiciones y usanzas helénicas antiguas.
A pesar del lugar marginal que ocupa la mujer dentro del mundo talmúdico, es posible encontrar incluso dentro del judaísmo rabínico y de la cabbalá * la consideración de la mujer como dotada de mayor discernimiento que el hombre. Descuella el caso de Bruria, cuyo nombre deriva de una raíz hebrea cuyo significado es elegir, livrór. Para elegir se necesita conocer y saber. En hebreo el verbo elegir, livrór, se asocia también a tener las cosas claras. Bruria, fue una mujer lúcida y sabia, aguda, de personalidad enérgica y gran firmeza que vivió en Israel, en el siglo II de la era común. Fue hija y esposa de hombres sabios. A pesar de ser la única mujer de la cual habla el Talmud como conocedora de la ley judía, otra fuente revela que los padres, en la época de la Mishná*, enseñaban a sus hijas a leer y escribir, por lo cual muchas de ellas sabían leer la Torá.
Bruria participaba de los debates halájicos que se llevaban a cabo entre su padre y otros eruditos de la época. Sus interpretaciones eran alabadas por los sabios, y su esposo valoraba sus consejos. El profundo amor por su marido y su incuestionable respeto por la santidad del Shabbát, se puede observar en el hecho más trágico de su vida, la muerte de sus mellizos. Ellos enfermaron y murieron un viernes por la noche. Bruria ocultó la verdad a su marido, pues de acuerdo con la Halajá*, hasta después de finalizado el Shabbát no puede llevarse a cabo ningún funeral. Su objetivo fue no amargar el regocijo del Shabbát de su esposo. Finalizado el mismo, le comunicó la trágica noticia a través de una parábola. Comenzó con una pregunta de índole legal: ¿Cuál es la forma apropiada de actuar si una persona recibe en depósito dos joyas para ser cuidadas por un período determinado luego del cual el dueño de las mismas requiere su devolución?. Rabbí Meir, su marido, obviamente respondió que el depositario deberá devolverlas. Luego lo condujo hacia donde yacían los niños. Después de llorar, y escuchar las palabras de su esposa, pronunció el versículo de Job 1:21 “El Señor nos lo dio todo, el Señor nos lo quitó”.
El décimo quinto día del mes hebreo de Av, noche siempre de luna llena, período relacionado con el amor y la fertilidad en muchas culturas ancestrales, las muchachas salían a bailar al campo y los muchachos venían y las escogían. Hoy día aún se continúaen algunas comunidades, con esta costumbre. Las hijas de Jerusalem acostumbraban a salir vestidas con ropas blancas que pedían prestadas para no avergonzar a aquellas que no tenían ninguna y solían danzar en los viñedos mientras recitaban: “Joven, alza tus ojos y mira a la que elegirás para ti: no dirijas tus ojos hacia la belleza, sino hacia la familia: porque la gracia es engañosa y la belleza es vana, pero una mujer que teme al Eterno es digna de loores”. (Taanít, 4,7) lo cual condice con lo mencionado anteriormente en la oda bíblica de alabanza a la mujer virtuosa.
El Zóhar, uno de los pilares de la cabbalá, comenta que todo hombre deberá encontrar una mujer con quien compartir su vida pues a través de esa unión se refuerza su fe y es allí donde la Shejiná (Divina Presencia), no se separará de él jamás. . A través de la unión con la mujer Dios penetra en el hombre. Asimismo el hombre tiene la obligación de alegrar a su mujer por ser ella el hilo conductor con el creador. Del Zóhar se desprende que para poder entrar en comunión con Dios, el cabalista deberá casarse primero. Moshé Idél* sostiene que la soltería no conduce al estado de completitud. La Shejiná y la mujer son figuras que completan la esencia masculina, a pesar de ser considerada la mujer por la mayoría de los cabalistas con un rol eminentemente pasivo. Menajem Recanatti,* cabalista italiano, sostuvo que la mujer y el hombre pueden ser comparados con las luminarias, siendo el hombre el sol y la mujer la luna. El sol por su completitud, y la luna por contar con períodos crecientes y menguantes, que marcan su renovación mes a mes.
Asimismo, Moshé Idél comenta que en la época cabalística es muy difícil encontrar mujeres judías dentro de los marcos de estudio y de producción literaria. Esta falencia, llorada por algunos investigadores, se debe a que las mujeres de esa época no estaban dispuestas a pagar el precio de perder la posibilidad de la maternidad y el de vivir casadas, dentro de un marco familiar.
Si nos trasladamos al siglo XVII veremos que las mujeres judías, en su mayoría, sabían leer en hebreo aunque tenían dificultades en abordar la lectura del Antiguo Testamento ya que el idioma franco era el idish. Atendiendo a esa necesidad, fue publicado en 1620, en Praga un texto en idioma idish dedicado a las mujeres, cuyo redactor fue Rabbí Iaakóv Itzják Maianóv. El mismo contiene comentarios de las porciones semanales del Pentateuco, de los cinco rollos o meguilót*, en especial sobre el rollo de Eijá, Lamentaciones y otras exégesis y leyendas. Asimismo aporta muchísimas citas del libro de Proverbios y al comienzo aparece el versículo que da origen a su nombre “Tzéna ureéna bnót tzión”; “Mujeres de Tzión, salid y ved” (Cantar de los Cantares 3:11) . Este texto era leído y comentado por las mujeres durante el Shabbát después del mediodía. Esta reescritura del texto bíblico adaptada a las posibilidades lectoras de las mujeres judías de esa época puede ser evaluada hoy como una versión simplificada e infantilizada que subestimaba el pensamiento femenino de la época. Sin embargo, no debe perderse de vista el contexto en el cual se llevó a cabo este intento alfabetizador y educativo dirigido a mujeres.
A partir del siglo XIX muchas mujeres judías no fueron ajenas al proceso de emancipación mundial logrado por la mujer y cruzaron a la otra orilla entrelazando la rueca con la pluma. La mujer judía se enfrentó a una gran oportunidad que no se dio nunca antes, se permitió ser conocida y reconocida en diferentes ámbitos por fuera de su hogar. Mencionaré a continuación una selección de personajes femeninos que se han destacado en diferentes ámbitos. Quiero aclarar que la selección responde a criterios subjetivos de identificación y afectividad.
Mujeres como Janá Szénes, 1921-1944, heroína judía que en 1943 sirvió como paracaidista en el ejército inglés estacionado en El Cairo y luchó contra los nazis. Finalmente fue delatada, llevada a prisión y a los 23 años, fue cruelmente asesinada en Budapest. Quiso mirar a los ojos a sus ejecutores y por eso rechazó que cubrieran los suyos.
Golda Meir, 1898-1978, elegida primer ministro de Israel en 1969 quien renunció a su cargo a mediados de1974 después de la guerra de Ióm Kippúr porque a pesar de que fue exonerada de la responsabilidad, sentía que el pueblo ya no la necesitaba como antes.
Naomi Shemer, 1930- 2004, famosa cancionista y poetisa israelí, compositora nada más ni nada menos que de Jerusalem de oro, poema que es considerado casi un himno en el Estado de Israel.
Lea Goldberg, 1911- 1970, quien empezó a escribir poesía en hebreo desde joven. Fue destacada como una de las más significativas poetisas en lengua hebrea. Doctora en filología semítica por la Universidad de Bonn. En 1935 emigró a Jerusalem donde se hizo famosa al publicar sus poemas, su narrativa infantil y también sus críticas teatrales.

Actualmente, todas las áreas del desarrollo humano cuentan con presencia y participación activa de mujeres judías. Por supuesto, esto ocurre luego de que muchas han luchado por romper las barreras de la desigualdad de género. Con decisión y valentía algunas pioneras comenzaron cimentando el camino que luego otras construyeron, impusieron sus ideas llevándolas ellas mismas a la práctica a través de acciones concretas.

Glosario

*Tanaj: Sigla hebrea de Torá, Pentateuco, Neviím, Profetas y Ketuvím, Escritos o hagiográfos con que se designa a la Biblia hebrea o Antiguo Testamento.
*Torá: Pentateuco. Está compuesta por cinco libros, Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio
*Talmud: Esta palabra deriva de la raíz hebrea LMD, “estudio” y designa una obra enciclopédica que contiene un registro de unos mil años de erudición y sabiduría en todos los campos del quehacer y del saber humano. Consta de dos partes: la Mishná y la Guemará. Existen dos versiones del Talmud: el jerosolimitano (siglo V) y el babilónico (siglo VI). Este último es más completo y es el más utilizado dentro de la ley judía.
* Midrásh: Este término significa investigación, indagación y designa una variada y copiosa colección de escritos que se remontan al siglo II. Su interpretación difiere sustancialmente de la interpretación literal.
* Menandro: Atenas, 342 a. C/ 292 a. C, comediógrafo griego, máximo exponente de la llamada comedia nueva.
* Peristilo: la galería de columnas que rodea un recinto
* Eurípides: (-480, -406), uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad
*Cabbalá: literalmente significa recibimiento. Mística judía que surge aproximadamente hacia fines del siglo X, según algunos autores en el sur de Francia.
* Mishná: literalmente estudio o repetición. Recopilación de leyes o halajót, iniciada por Rabbí Akivá y concluida hacia el año 200 de la era común por Rabbí Iehudá Hanasí, llamado también simplemente Rabbí, es decir el Maestro por antonomasia.
* Halajá: Esta palabra significa norma y designa la parte legal del Talmud, que define qué está permitido y qué prohibido, se basa en el Antiguo Testamento o en las enseñanzas rabínicas.
*Zóhar: El libro del esplendor texto supuestamente escrito por Rabbí Shimón bar Iojai en el siglo II pero cuya autoría se debe probablemente a Moisés de León en el siglo XIII.
*Moshé Idél: Nació en Rumania en 1947, emigró a Israel. Doctor en filosofía de la cabbalá de la Universidad Hebrea de Jerusalem.
*Menajem Recanatti: 1250-1310, cabalista judío italiano.
*Meguilót, (meguilá) literalmente rollos. Dentro de los Escritos aparecen cinco Rollos: Esthér, El Cantar de Los Cantares, Rut, Lamentaciones, y El Eclesiastés.

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El presidente, Shimón Peres, llamó hoy a la ciudadanía a participar en una manifestación contra la exclusión de las mujeres en Beit Shemesh, foco de una creciente polémica sobre el aumento de comportamientos integristas.

“Hoy el pueblo y no sólo los agentes de policía están sometidos a prueba. Todo el mundo -los religiosos, seculares y tradicionalistas- deben defender la naturaleza del Estado de Israel frente a un pequeño grupo que compromete la solidaridad de la nación”, declaró Peres, según informa el sitio web del periódico Yediot Aharonot.

Se espera que alrededor de 10 mil personas participen en la concentración convocada esta tarde en Beit Shemesh, población al suroeste de Jerusalén, donde en los últimos días judíos ultraortodoxos han protagonizado episodios de violencia contra mujeres y niñas, que se niegan a caminar por una vereda distinta a la de los hombres.

“Nadie tiene el derecho de levantar una mano o amenazar a una niña o mujer. No son los dueños del universo”, abundó Peres.

Cientos de judíos ultraortodoxos se enfrentaron ayer con la policía local en dos barrios diferentes de esa ciudad, donde los haredim (literalmente “temerosos” de Dios) quemaron contenedores de basura y persiguieron y lanzaron piedras
contra los agentes, uno de los cuales resultó herido leve.

El caso más reciente de discriminación y acoso contra las mujeres en Beit Shemesh lo sufrió una niña de ocho años de edad y familia religiosa que tiene miedo a salir a la calle después de que un ultra ortodoxo la escupiera por considerar que no iba vestida con el suficiente recato.

Las comunidades ultrarreligiosas viven generalmente alejadas del resto de la sociedad y con reglas de comportamiento internas en las que la mujer tiene un papel subordinado al del hombre, como es el caso de las alrededor de 40 líneas de autobuses segregados, donde se les reservan los asientos traseros.

La revelación en los últimos días de diferentes casos de acoso y agresiones contra mujeres, sobre todo en Beit Shemesh, llevaron al primer ministro, Biniamín Netanyahu, a anunciar mano dura para frenar un fenómeno creciente entre los más oscurantistas para preservar lo que denominan la “modestia”, incluso contra judías religiosas, que visten con recato y se cubren el pelo tras casarse.

El jefe del Gobierno tiene previsto reunirse en las próximas dos semanas con representantes del mundo ultra ortodoxo para convencerles de que condenen en público la segregación entre sexos en los espacios públicos. EFE

EL DÍA SEMI-INTERNACIONAL DE LA MUJER

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Hace aproximadamente un año y medio me invitaron junto a una ONG, supuestamente relacionada con los derechos humanos, a un evento que llevaba por título “Foro de Derechos Humanos” y estaba organizado por una universidad en Madrid.
En este Foro se eligió a priori hablar de los derechos humanos de los palestinos y de los saharauis y también de los derechos humanos en general. Tal vez en ese momento el nivel de respeto a los derechos humanos en los países árabes era tan bueno que no hacía falta tratarlo, con la excepción, eso sí, de los palestinos y los saharauis.
Un momento de aquella jornada se me quedó grabado especialmente. Fue cuando el representante de dicha ONG habló sobre la situación de los derechos de las mujeres en la sociedad palestina y sobre el efecto que en ellas y en sus derechos tenía el conflicto palestino-israelí.
Este comentario me pareció un poco raro, cuando no descaradamente propagandístico, por dos razones: la primera es que no habló de los efectos del conflicto sobre las mujeres israelíes y, segundo, y mucho más grave, no mencionó que los derechos de las mujeres en la sociedad palestina son, con diferencia, mejores que en cualquiera de los países árabes y musulmanes de Oriente Próximo. Tras mi pregunta, no pudo hacer otra cosa que admitir que esto era así.
Sin embargo, hoy quiero hablar de otro tema, de los derechos de las mujeres y de aquellos que los defienden. Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, lo venimos haciendo desde 1909. Se trata de una celebración muy justificada y merecida, debido al gran cambio que hemos vivido en tanto que sociedad global durante los últimos años, y al homenaje que debemos a la lucha de tantas y tantas mujeres.
En nuestra sociedad es casi imposible imaginar que hace sólo cuatro generaciones las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar, por no hablar de otros derechos básicos que constituyen los pilares de nuestras sociedades occidentales. Sin embargo, a veces parece que nos olvidamos de que estos derechos no existen en muchos lugares del mundo y de que como sociedad global tenemos la obligación de preocuparnos, no solamente de la situación de las mujeres de nuestra casa, sino también de aquellas de otros lugares.
Aparentemente esto no le interesa demasiado al Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, ya que la última semana, tras expulsar a Libia de dicho organismo, cubrieron el puesto vacante en la “Comisión de la Situación de la Mujer” (una de las subcomisiones del Consejo de Derechos Humanos) nada más y nada menos que con Irán. Lo voy a repetir para intentar mostrar lo ridículo de la situación: “Se expulsa a Libia del Consejo de los derechos de la mujer y en su lugar se coloca a un país mucho peor”.
Este cambio suscita algunas preguntas: ¿por qué diablos estaba Libia en el Consejo de los Derechos Humanos?, ¿Hasta este mes de marzo su respeto a los derechos humanos era tan impecable que merecía ese puesto?, ya que tomaron la decisión correcta de echar a Libia del Consejo ¿por qué demonios han puesto como garante de los derechos de la mujer a un país que lapida mujeres en el siglo XXI?
¿quién saldrá a defender los derechos de las mujeres en este Día Semi-Internacional de la mujer?

Lior Haiat
Fuente: Off the record

Primera Mujer Árabe Soldado del Ejército Israelí

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Fuente: Itongadol.20/9/2010

Elinor Joseph, una joven árabe cristiana de Haifa, concluyó una etapa importante de su entrenamiento de combate en el batallón Karakal del ejército israelí siendo, desde ahora, la primera mujer árabe soldado de combate en la historia de las FDI. Creció en un barrio judío-árabe. Asistió a una escuela árabe y, más tarde, se mudó a un barrio árabe. Su padre sirvió en la Unidad de Paracaidistas de las FDI, pero nunca pensó que podría alistarse. “Quería ir al extranjero a estudiar medicina y no volver nunca más”, dijo al portavoz de las fuerzas. Su padre esperaba que realizase el servicio militar, pero “tenía miedo de perder a mis amigos ya que se oponían. Me dijeron que no me hablarían nunca más. Y me quedé sola.”
A pesar de la oposición, se alistó. “Decidí ir cabeza a cabeza”, dijo, “para comprobar quiénes son mis verdaderos amigos y hacer algo que nunca había hecho. Entendí que era más importante defender a mis amigos, familia y país. Yo nací aquí (…) con el tiempo, cuando se hacen las cosas desde el corazón, se entiende su importancia”. Pensaba que me gustaría ser médica de combate, pero “el oficial responsable de personal se rió en mi cara y me dijo que era demasiado delicada. Empecé a llorar.” Luché para recibir una alta calificación médica; la suficiente para ser aceptada en la unidad de combate. Sin embargo tardé muchos meses hasta recibir una posición de combate.

“Los árabes también matan árabes”
Después del entrenamiento de formación básica, Elinor tomó un curso destinado a médicos, en donde fue seleccionada como soldado destacada del curso. Fue asignada a un puesto de policía militar en el cruce de Kalkilya, al este de Kfar Saba. “Lo disfruté [y] me gustó la gente de allí”, recuerda, aunque se sentía movilizada por el dilema de servir en un cruce fronterizo. Durante los momentos de dificultad y recelo, dice: “Me gustaría recordar que un Katiuska disparado por Hezbollah cayó cerca de mi casa y perjudicó a los árabes. Si alguien me dice que servir en las FDI significa matar árabes, les recuerdo que los árabes también matan árabes”. “En los puestos de control traté a todos de la misma manera; todos somos humanos. Por esta razón, nadie reaccionó, contra mi, de manera negativa, y, a decir verdad, es algo que me sorprendió”. “La gente sabía que estaba allí y que no me callaría. Era un recordatorio permanente sobre cómo tratar a los palestinos de buena manera. Pero de verdad, el trato siempre estaba lleno de respeto”.
Poco después, se probó para entrar en una posición de combate en el Batallón Karakal. Fue aceptada, a pesar de la voluntad de su comandante que se quedara en la Guardia de Fronteras. “Al principio, extrañaba estar en la policía militar”. “Las relaciones con la gente eran muy diferentes. Los conocía, no sólo personalmente, sino desde el punto de vista médico, creando una conexión muy íntima con cada uno. Pero me di cuenta que estaba en un lugar nuevo. Llegué a conocer a las personas poco a poco y, ahora, realmente los quiero a todos”.

Parte del Estado judío
En el marco de su servicio militar y su entrenamiento de combate, Elinor notó el énfasis que se puso siempre en la identidad judío-ética del país, tanto en situaciones específicas y en el mensaje general que se pasa a los soldados. “No la detuvo”, dice. “Sé que soy parte del Estado judío del ejército y, por tanto, cuando hablamos, escucho y aprendo. Me acostumbré y lo respeto, sin ahondar demasiado en la identidad del país. Tengo mi propia identidad y respeto a la del país”.
Ahora mismo, después de terminar su entrenamiento de combate, dice, de todo corazón, que no se arrepiente: “Es una satisfacción para completar las cosas difíciles. Siento que en el ejército maduré y me hizo más responsable de lo que solía ser (…) siempre fui respetada no sólo yo, sino también mis costumbres y mi religión (…) Mis padres están muy orgullosos de mí, tal vez demasiado”.
Por otra parte, “Sé que algunos padres de jóvenes no se entusiasman si sus hijos salen conmigo a causa de mi servicio militar, por el hecho que soy un soldado de combate. También hubo personas que leyeron sobre mí y reaccionaron de manera dolorosa. Aprendí a no prestar atención. Estoy convencida de lo que hago”.
Elinor considera que ser soldado de combate significa que concede, a todos los ciudadanos israelíes, entre ellos los árabes-israelíes como sus padres, una vida mejor y más tranquila. “Sigo creyendo que la paz llegará, y la fe crea la realidad”. (IsraelNationalNews.com)

Traducción: Asuntos Públicos. Embajada de Israel en Argentina

La revista Time y su portada impactante

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Aisha es una joven afgana de 18 años que se transformó en una chica de tapa. La tapa de la Revista Time generará polémica e impacto y, seguramente, su imagen recorrerá el mundo y será un símbolo del desprecio y la irracionalidad.
La foto central muestra a Aisha sin nariz ni orejas. Le fueron cortadas por decreto de los fundamentalistas, después de intentar escapar de la casa de su esposo que la maltrataba.
El verdadero motivo por el que posó para la portada del último número de la revista Time, dice Aisha, radica en la necesidad de denunciar el cruento desprecio que los talibanes tienen hacia las mujeres.
La revista norteamericana plantea en una fuerte tapa la pregunta “¿Qué pasa si dejamos Afganistán?”.
Según la publicación, la joven quiere que “el mundo vea el efecto que el resurgimiento de los talibanes podría tener en las mujeres de Afganistán”. De esta manera se pone en debate en qué escenario podrían quedar los derechos de las mujeres de ese país ante un potencial acuerdo entre los EE.UU. y los talibanes en una búsqueda de rápida paz.
El editor de la revista, Richard Stengel tuvo dudas antes dar el ok final a la edición. “Yo quería asegurarme de que Aisha no perdiera su seguridad y que entendiera lo que significaba su cara en la portada. Ella sabe que se convertirá en el símbolo del precio que las mujeres afganas han tenido que pagar por la ideología represiva de los talibanes”.
En el adelanto de la nota, se lee que el calvario de la joven comenzó una medianoche en la que un grupo talibán de su pueblo golpeó a la puerta. Aisha había intentado fugarse de la casa de la familia de su marido, quien la golpeaba.
Ella dice; “Si no lo hubiera hecho, habría muerto”. Aquella noche, un comandante talibán no dudó en materializar el castigo. Su cuñado la sostuvo y su marido le rebanó la nariz y las orejas, como escarmiento. Un demencial escarmiento. Una inhumana acción que Aisha quiere mostrarle al mundo a través de esta denuncia.
TN
La tapa es absolutamente inquietante e indignante. Me cuesta entender cómo pueden seguir existiendo estas guerrillas fundamentalistas que siguen causando tanto dolor a la sociedad, específicamente a las mujeres afganas (y de tantas otras sociedades).

Un Mandela para la mujer

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Nelson Mandela es uno de los iconos de la libertad, uno de los grandes del siglo XX. Y, sin duda, verlo cumplir años con esa fuerza resulta un testimonio extraordinario de la vida, una suerte de extraña luz, como si la larga vida de los grandes héroes compensara un poco la corta vida que han tenido muchos inocentes. Mandela es la memoria del siglo XX y su presencia nos recuerda las vilezas con que el siglo empezó, y algunas grandezas con las que supo acabar. Acompañado de otro grande del siglo, como Mahatma Gandhi, Mandela es la imagen de la resistencia pacífica y, a la vez, la madurez de un planeta que se plantó colectivamente ante el racismo institucionalizado, legalizado, y vomitó su desprecio. Ese siglo que, de la mano de otros grandes como Eleanor Roosevelt, supo crear una Liga de Naciones preñada de esperanzas de libertad, decidió que no podía permitir, en su interior, un país que segregaba a una parte de su población, la despreciaba, la condenaba al ostracismo y a la violencia, y todo ello lo hacía por el simple color de su piel. El estómago del mundo, pues, no toleró más dolor, más odio y más violencia racial. ¿Se acabó el racismo con la desaparición de la Sudáfrica racista? Por supuesto que no. El racismo, como el resto de maldades intolerantes, continúa habitando en el alma negra de alguna gente, pero al menos ya no toleramos que eso imprima las leyes de un país legal, reconocido y mínimamente decente. Después de Mandela, es impensable otro país institucionalmente racista.
Siempre que pienso en ello, sin embargo, mi esperanza se torna un dulce amargo. Porque si el racismo ha desaparecido de las leyes, y no tiene cabida en el siglo XXI, otra forma de opresión brutal, violenta, bárbara, ha acaparado las leyes del mundo, ha crecido, se ha homologado en ese mismo paraguas de la Liga de Naciones y muestra su insolente, sucia y brutal cara, sin complejos y con total impunidad. Hoy no se puede segregar legalmente a un ser humano por ser negro. Pero se puede segregar legalmente a un ser humano por haber nacido mujer. Y esta forma de violencia institucional, que llega a extremos tan execrables que ni el racismo los alcanzó, secuestra para la libertad y para la vida a millones de mujeres en el mundo. Si los negros de Sudáfrica fueron, durante décadas, los grandes parias del mundo, los olvidados de la ley, hoy son las mujeres de las dictaduras islámicas las grandes ninguneadas, despreciadas, esclavizadas, ignoradas. No nos importan porque los petrodólares de sus tiranos son más importantes que sus derechos, y por ello permitimos las Sudáfricas del islam. ¿Cuándo tendremos una Nelson Mandela de las mujeres esclavas? Difícil respuesta. Porque la cuestión no está en la sensibilidad por sus derechos. La cuestión, para desgracia de las mujeres, es que somos esclavos económicos de sus opresores.

fUENTE: La Vanguardia

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