Judíos rezan en una mezquita de Nueva York

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«Los vecinos judíos de Bronx se habían quedado sin un lugar de culto y sin dinero para alquilar un local, y los vecinos musulmanes tenían espacio de sobra», explicó Patricia Tomasulo, católica practicante y nieta de italianos, quien logró que el Centro Cultural Islámico de Estados Unidos albergara una sinagoga ultraortodoxa.
La sinagoga Beit Menajem se encuentra en la planta baja del Centro Cultural Islámico, y comparte fachada con la escuela islámica y la guardería Barack Hussein Obama. La mezquita ocupa todo el primer piso, justo encima del templo judío.
«La comunidad judía del barrio me produce mucha admiración y es un honor y una experiencia muy positiva tenerlos aquí», afirmó el imán Moussa Drammeh.
«El Corán dedica su capítulo 2 verso 62 a los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Alá y en el último Día, y obran bien», aseveró el imán y añadió: «Tenemos la obligación de querer a nuestros hermanos; quien diga lo contrario no sigue el Corán y es un hipócrita».
«El Corán nos empuja a relacionarnos con buenas personas, ¿Con quién debería juntarme?», preguntó el imán Drammeh: “¿Con personas de mi misma religión pero que hacen el mal?».
«Un musulmán de verdad no hace daño a los cristianos y a los judíos», explicó mientras abría la puerta para que los dos jóvenes rabinos de la sinagoga puedan entrar cargados con comida kosher y con la Torá, su texto sagrado.
En una visita al centro un viernes por la tarde, antes de la puesta de sol, el imán y su congregación preparon una cena halal mientras comentaban el noticiero de un canal de televisión iraní, y el rabino y su congregación se disponían a celebrar el Shabat en una sala contigua.
«El imán Moussa Drammeh nos hizo sentir muy a gusto aquí y estamos felices de tener un espacio para celebrar el Shabat y nuestras fiestas religiosas», explicó el rabino Meir Kabakov, quien se reúne con su congregación y con alumnos de estudios rabínicos los viernes, los sábados y todas las fiestas religiosas.
El Centro Cultural Islámico, situado en un edificio que una década atrás era el taller mecánico del barrio, también cedió sus aulas para clases de judaísmo que se imparten a mujeres a lo largo de la semana.
El rabino Kabakov no vive en el Bronx, sino en Brooklyn, y todos los viernes se desplaza treinta kilómetros cargado con la Torá y comida kosher para poder reunirse con la comunidad de judíos ultraortodoxos de la zona, la mayoría octogenarios. Tras la puesta de sol no puede regresar a Brooklyn en automóvil o transporte público ya que es contrario a los preceptos del Sabbat, y hace el trayecto de más de cuatro horas a pie cargando de vuelta la Torá.
«Me impresiona que caminen bajo la nieve, la lluvia, el viento o el sol para reunirse con su congregación», indicó el imán mientras se preparaba para celebrar una cena con comida halal en el comedor del centro.
En los últimos años la comunidad judía de esta parte del Bronx envejeció y los jóvenes mudaron a otros barrios y a las afueras de Nueva York. Las decenas de sinagogas del barrio se fueron cerrando a medida en que se quedaban vacías.
León Bleckman, un vendedor jubilado, solía acudir a la sinagoga de Tzeirei Israel, que se vio obligada a cerrar en 2008 por falta de dinero. Tomasulo y un grupo de alumnos de estudios rabínicos consiguieron que el Centro Cultural Islámico les cediera un local.
«Tener un lugar de culto es un derecho fundamental», dijo Tomasulo, quien acude todos los domingos a una iglesia que está a la vuelta de la esquina pero imparte clases de tolerancia religiosa en el centro islámico.
«Ahora este es el único espacio donde puedo celebrar las festividades judías en el nordeste del Bronx», indicó León Bleckman.
«La experiencia no podría haber sido más positiva y es un ejemplo a seguir, si tenemos en cuenta lo que está pasando en Oriente Medio, concluyó Bleckman mientras saludaba a uno de los niños que estudia en la escuela islámica: «Me gustaría que los niños de las escuelas públicas del barrio fueran tan educados como los alumnos de este centro».
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Boko Haram, el grupo radical islámico que rechaza todo lo occidental

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Redacción
BBC Mundo
El temor a un incremento de la violencia en Nigeria se ha materializado este fin de semana con la muerte de más de 160 personas tras una oleada de ataques en el norte del país.
El grupo islamista Boko Haram ha asumido la autoría de los ataques cometidos en Kano, la segunda ciudad más poblada del país. Según un portavoz del grupo, estas últimas acciones violentas responden a la negativa de las autoridades de liberar a algunos de sus miembros detenidos
Boko Haram está en pleno enfrentamiento con el gobierno del presidente Goodluck Jonathan, aunque falta consenso sobre si el grupo tiene como objetivo la implantación de un estado islámico en Nigeria.
Según explica Farouk Chothia, de BBC África, los seguidores de Boko Haram tienen como guía el verso del Corán que dice: “Cualquiera que no esté gobernado según las enseñanzas de Alá se encuentra entre los transgresores”.
Boko Haram defiende una versión del Islam que prohíbe a los musulmanes (“haram” significa prohibido) participar en cualquier actividad política o social que tenga vínculos con lo occidental.
Esto incluye votar en las elecciones, vestir camisas y pantalones o recibir una educación secular.
Boko Haram percibe al estado nigeriano como un país gobernado por no creyentes, aún cuando el país tuviera en su momento un presidente musulmán.

Significado de Boko Haram
El nombre oficial del grupo es Jama’atu Ahlis Sunna Lidda’awati wal-Jihad, que en árabe significa “gente comprometida con la propagación de las enseñanzas del profeta y la Yihad”.
Los residentes de la ciudad de Maiduguri, en el noereste del país, donde el grupo nació y tenía su cuartel general, le pusieron el apodo de Boko Haram.
En una traducción libre del idioma local, el Hausa, Boko Haram se puede leer como “la educación occidental está prohibida”.
Boko significa originalmente falso pero pasó a traducirse como educación occidental mientras que haram significa prohibido.

Contra la educación occidental
Desde que el califato Sokoto, que gobernó partes de lo que es ahora el norte de Nigeria, Níger y el sur de Camerún, cayera bajo control británico en 1903, entre los musulmanes de la zona ha habido rechazo a la educación occidental.
Muchas familias musulmanas se niegan a enviar a sus hijos a las “escuelas occidentales” públicas, un problema acrecentado por la élite gobernante que no ve la educación como una prioridad, dice el periodista de la BBC, Farouk Chothia.
En este contexto, el carismático clérigo musulmán Mohamed Yusuf fundó Boko Haram en Maiduguri.
Corría el año 2002 y Yusuf creó un complejo religioso que incluía una mezquita y una escuela islámica, donde familias musulmanas pobres de toda Nigeria y de países vecinos matricularon a sus hijos.
¿Es la educación el único interés de Boko Haram? Hay quienes consideran que no y sostienen que su objetivo político es instaurar un estado islámico, dato que el grupo negó durante las conversaciones de paz del pasado mes de septiembre.
Según aseguraron sus portavoces en aquel momento, Boko Haram lucha por que se haga justicia y se eliminen las desigualdades sociales.

Recrudecimiento de la violencia
En 2009 Boko Haram encadenó una serie de ataques contra estaciones de policía y otros edificios gubernamentales en Maiduguri.
Esto condujo a tiroteos en las calles de la ciudad. Murieron cientos de simpatizantes de Boko Haram y miles de residentes abandonaron el lugar.
Las fuerzas de seguridad lograron el control de la sede central del grupo. Allí capturaron a muchos de sus miembros y detuvieron a su líder Yusuf, quien murió bajo custodia policial.
Su cuerpo apareció en la televisión pública y las fuerzas de seguridad declararon el fin de Boko Haram.
Pero sus miembros se reorganizaron bajo un nuevo líder y en 2010 atacaron una prisión en Maiduguri, de la que liberaron a cientos de partidarios del grupo. La ofensiva se recrudeció como represalia por la muerte de Yusuf.
Hasta hace unos meses, el sello habitual de los ataques de Boko Haram era el uso de hombres armados que desde sus motocicletas disparaban a policías, políticos y cualquiera que criticara al grupo. Esto incluye a clérigos de otras tradiciones musulmanas y un predicador cristiano.
La estrategia cambió y el grupo ha cometido ataques masivos en diferentes partes del norte de Nigeria, con lo que afianza su presencia en la región y aviva las tensiones entre musulmanes y cristianos.
En un vídeo de 15 minutos colgado hace pocas semanas en youtube, el actual líder del grupo, Abubakar Shekau, justificó los ataques contra cristianos y dijo que los hacen como venganza por otros ataques cometidos contra musulmanes.
También aseguró que su grupo no será derrotado por las fuerzas de seguridad.
La preocupación internacional crece conforme aumenta la actividad de Boko Haram. En noviembre del año pasado, el Congreso de Estados Unidos publicó un informe en el que se advierte que Boko Haram es una amenaza emergente para EE.UU. y sus intereses.
El informe dice que Boko Haram puede estar estableciendo lazos con grupos vinculados a Al Qaeda en África, pero el grupo lo niega.

Caldo de cultivo para grupos radicales
Los expertos recuerdan que el norte de Nigeria tiene historial en el surgimiento de grupos similares a Boko Haram y dicen que la amenaza sólo desaparecerá si el gobierno nigeriano consigue reducir la pobreza crónica de la región y construye un sistema educativo que se gane el apoyo de los musulmanes locales.
La táctica del presidente Jonathan se ha calificado de “estrategia del palo y la zanahoria” y ha recibido numerosas críticas de la oposición y otros sectores del país por la falta de resultados.
A pesar de su riqueza en recursos naturales, Nigeria es uno de los países más desiguales del mundo, según Naciones Unidas.
La pobreza del norte, recuerda Farouk Chothia, contrasta con la situación de los estados más desarrollados del sur.
Tener una de las mayores reservas de petróleo no garantiza la riqueza y el bienestar de los habitantes de un país.
La población nigeriana vive con una media de 2 dólares al día. Muchos de los hogares no tienen electricidad ni agua corriente.
Pese a que las reservas petroleras nigerianas se mantienen estables en las últimas décadas, el país no cuenta con refinerías para procesar el petróleo, por lo que se ve forzado a exportar todo su crudo e importar gasolina y otros productos ya refinados.
En este contexto, el gobierno del presidente nigeriano Goodluck Jonathan -que recibe el 80% de sus ingresos del petróleo- despertó la ira de los ciudadanos al eliminar, desde el 1 de enero, el subsidio a la gasolina vigente hasta ahora.
Esta decisión se traduce en un considerable aumento del precio de los combustibles: de 40 a 95 centavos de dólar por litro de gasolina.
Con esta subida, ha aumentado también el precio de los alimentos y el transporte, lo que deja a la población nigeriana en una situación muy delicada.

La secta islámica armada Boko Haram da un ultimátum a los cristianos del norte de Nigeria

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(EUROPA PRESS) – La secta islámica armada Boko Haram ha dado un plazo de tres días a los cristianos que viven en el norte de Nigeria para que abandonen esta región, mayoritariamente musulmana.

“Boko Haram da un ultimátum de tres días a los cristianos para que se vayan del norte de Nigeria”, advirtió el grupo en un comunicado citado este lunes por la agencia estatal china de noticias, Xinhua.

Con este ultimátim, Boko Haram responde al estado de emergencia decretado este pasado sábado por el presidente del país, el también cristiano Goodluck Jonathan, tras la oleada de atentados del pasado día de Navidad contra varias iglesias católicas, que causaron alrededor de 40 muertos y que fueron reivindicados por la secta.

El estado de emergencia ha sido impuesto en las zonas en que suele operar Boko Haram, en particular los estados de Yobe, Borno, Plateau y Níger. Aparte, el presidente ha ordenado el cierre de algunos pasos fronterizos. Boko Haram ha anunciado que está dispuesto a combatir a las tropas del Gobierno en esas zonas y ha advertido al Ejército de que no mate a musulmanes.

Dirigente católico egipcio denuncia la violencia contra los cristianos coptos

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El director de las Obras Misioneras Pontificias en Egipto, Nabil Faayez Antoun, ha asegurado que la manifestación de cristianos coptos en El Cairo era pacífica y que fue reprimida violentamente por los militares y que esa violencia “recuerda la represión inicial de la revolución de enero”.

“Una protesta pacífica ha sido reprimida violentamente por los militares. Se han vivido escenas que recuerdan la represión inicial de la revolución egipcia del pasado mes de enero”, afirmó el sacerdote católico Nabil Faayez Antoun a la agencia misionera vaticana “Fides”.

Fides agregó que en la tarde del domingo 9 de octubre por lo menos 24 personas murieron y otras 200 resultaron heridas en los enfrentamientos desatados cuando un grupo de cristianos coptos se dirigía a la sede de la televisión para protestar contra la demolición a finales de septiembre
de una iglesia en la provincia de Asuán, en el sur de Egipto.

“Los medios de comunicación difundieron noticias que describían a los cristianos como los que agredieron a los militares. Por ese motivo grupos de musulmanes salieron a la calles y atacaron a los cristianos, que se habían concentrado frente al hospital donde estaban ingresados los heridos y donde yacían los cuerpos de los muertos durante los enfrentamientos”, afirmó el director de las OMP (según las siglas en español) en Egipto.

Nabil Faayez Antoun añadió que la tensión se debe “a la lentitud para afrontar los problemas del país y comenzar los juicios contra los crímenes cometidos por el anterior régimen” y que la cercanía de las elecciones del 28 de noviembre contribuye a “excitar los ánimos”.

El sacerdote católico expresó su confianza en que a pesar de los enfrentamiento continúe el diálogo interreligioso. EFE

Ya rige la prohibición de la burka en Francia y hubo protestas y arrestos

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En plena “primavera árabe” y con el presidente Nicolás Sarkozy bombardeando en Libia en nombre de los civiles, comenzó ayer a regir en Francia la controvertida prohibición de usar la burka y la nikab, que cubre a una mujer musulmana de la cabeza a los pies. El “Velo integral” no será permitido y el Ministerio del interior ha autorizado a la policía a cobrar una multa de 150 euros aquellas que se atrevan a usarla.

Esta ley, dictada en Francia oficialmente para sólo 2.000 personas, aunque la policía contabilizó en todo el país 350 mujeres con burka, no tuvo un buen debut.
Dos musulmanas con nikab protestaron ayer a la mañana frente a la catedral de Notre Dame, en París, y fueron detenidas por la policía “por falta de autorización” para esa manifestación y su resistencia a dejar de hacerla.
Los fotógrafos siguieron a las dos mujeres hasta la combi policial, junto a dos hombres que las acompañaban y que también fueron arrestados.
Kenza Drider, una de las detenidas, envuelta en su nikab beige con velo negro sobre la cara, dijo que pagará las multas pero la seguirá usando.
En su primer día de implementación, la decisión de detenerlas viola la recomendación de “persuasión” del ministro del Interior, Claude Guéant. Una circular de nueve páginas, que se conoció a través del diario conservador Le Figaro , fue redactada por Gueant para explicar cuáles son los procedimientos. “Los policías deberán indicar a “las personas que disimulan su rostro que el juez de proximidad podrá pronunciar una multa o imponer un curso de ciudadanía”, sostiene.
La ley sanciona a quien lleve una vestimenta, “cualquiera sea su forma, que tenga por efecto disimular el rostro o volver imposible la identificación de la persona. Por ejemplo, un vestimenta que no les deja aparecer más que los ojos”. Es decir, la nikab, muy usada por las mujeres del Golfo Pérsico porque es una tradición del islam wahabita, que promocionan los sauditas. La burka es una costumbre tribal pashtún y no musulmana, más común en Afganistán y la zona tribal entre ese país y Pakistán, que se ha exportado mínimamente al Magreb africano por los militantes de la guerra santa y es usado, aisladamente, en el sur de Francia.
En pleno debate sobre el islam, con cinco millones de musulmanes que se sienten estigmatizados en Francia porque consideran que cuestionan su libertad religiosa y son “un chivo expiatorio” del gobierno ante el avance del xenófobo Frente Nacional, la circular impide que la burka o la nikab les sea retirada a la fuerza. La policía debe invitar a esa persona a “mostrar su rostro a fin de controlar la identidad”. Si lo rechaza, podrá ser trasladada “a los locales de la policía y proceder a una verificación de identidad”. Guéant recomienda a la policía “no recurrir a esta facultad más que como último recurso” y “hacer prueba de persuasión”.
La prohibición del “velo integral” se extiende a los transportes colectivos, los restaurantes, teatros, cines, estacionamientos, alcaldías, servicios públicos, hospitales, clínicas y laboratorios, museos, bibliotecas, estadios y salas de deportes. Se autoriza el uso de Burka y Nikab en el automóvil pero no al volante, en lugares privados, en habitaciones de hotel, en salones de una asociación o una empresa, salvo en la recepción al público.
No se puede impedir el velo en un lugar de culto. Pero al mismo tiempo, en otra controvertida interpretación de una circular, las mujeres que usen velo –no integral sino simplemente uno que les cubra la cabeza– no podrán participar en las salidas escolares del colegio de sus hijos.
La nueva ley no es considerada “una prioridad” por los sindicatos policiales porque “es una simple contravención”. Varios policías entrevistados en los suburbios de París, donde una ínfima minoría la usa, consideran que es una forma “de echar aceite al fuego”.
Esta legislación va a condenar a muchas mujeres musulmanas al encierro en su casa y muchas otras ya se han ido al exilio en Arabia Saudita o el Golfo. Otras se han resignado a usar solamente un foulard en la cabeza.
Para el ex ministro de inmigración Eric Besson, la burka es como “un ataúd ambulante”. Para Sarkozy es un “signo de esclavitud”.
Si bien los franceses defienden esta ratificación de su secularismo y su protegida laicidad, otras sociedades europeas se asombran de una legislación que veda la libertad de culto y de vestirse como mejor les agrade.
La decisión legislativa de prohibir la burka se implementa en un momento delicado. El motor de las “revoluciones árabes” no es sólo derrocar a los tiranos. Es una batalla contra los estereotipos con que los occidentales juzgan al Islam y a los musulmanes.

FUENTE: Diario Clarín

EL DÍA SEMI-INTERNACIONAL DE LA MUJER

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Hace aproximadamente un año y medio me invitaron junto a una ONG, supuestamente relacionada con los derechos humanos, a un evento que llevaba por título “Foro de Derechos Humanos” y estaba organizado por una universidad en Madrid.
En este Foro se eligió a priori hablar de los derechos humanos de los palestinos y de los saharauis y también de los derechos humanos en general. Tal vez en ese momento el nivel de respeto a los derechos humanos en los países árabes era tan bueno que no hacía falta tratarlo, con la excepción, eso sí, de los palestinos y los saharauis.
Un momento de aquella jornada se me quedó grabado especialmente. Fue cuando el representante de dicha ONG habló sobre la situación de los derechos de las mujeres en la sociedad palestina y sobre el efecto que en ellas y en sus derechos tenía el conflicto palestino-israelí.
Este comentario me pareció un poco raro, cuando no descaradamente propagandístico, por dos razones: la primera es que no habló de los efectos del conflicto sobre las mujeres israelíes y, segundo, y mucho más grave, no mencionó que los derechos de las mujeres en la sociedad palestina son, con diferencia, mejores que en cualquiera de los países árabes y musulmanes de Oriente Próximo. Tras mi pregunta, no pudo hacer otra cosa que admitir que esto era así.
Sin embargo, hoy quiero hablar de otro tema, de los derechos de las mujeres y de aquellos que los defienden. Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, lo venimos haciendo desde 1909. Se trata de una celebración muy justificada y merecida, debido al gran cambio que hemos vivido en tanto que sociedad global durante los últimos años, y al homenaje que debemos a la lucha de tantas y tantas mujeres.
En nuestra sociedad es casi imposible imaginar que hace sólo cuatro generaciones las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar, por no hablar de otros derechos básicos que constituyen los pilares de nuestras sociedades occidentales. Sin embargo, a veces parece que nos olvidamos de que estos derechos no existen en muchos lugares del mundo y de que como sociedad global tenemos la obligación de preocuparnos, no solamente de la situación de las mujeres de nuestra casa, sino también de aquellas de otros lugares.
Aparentemente esto no le interesa demasiado al Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, ya que la última semana, tras expulsar a Libia de dicho organismo, cubrieron el puesto vacante en la “Comisión de la Situación de la Mujer” (una de las subcomisiones del Consejo de Derechos Humanos) nada más y nada menos que con Irán. Lo voy a repetir para intentar mostrar lo ridículo de la situación: “Se expulsa a Libia del Consejo de los derechos de la mujer y en su lugar se coloca a un país mucho peor”.
Este cambio suscita algunas preguntas: ¿por qué diablos estaba Libia en el Consejo de los Derechos Humanos?, ¿Hasta este mes de marzo su respeto a los derechos humanos era tan impecable que merecía ese puesto?, ya que tomaron la decisión correcta de echar a Libia del Consejo ¿por qué demonios han puesto como garante de los derechos de la mujer a un país que lapida mujeres en el siglo XXI?
¿quién saldrá a defender los derechos de las mujeres en este Día Semi-Internacional de la mujer?

Lior Haiat
Fuente: Off the record

Un judío en Kuwait

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Mi origen musulmán hizo que este sorprendente descubrimiento me tomara por sorpresa. Mientras crecía en Kuwait, tuve todo lo mejor. Mi padre era dueño de una exitosa compañía constructora, y proveyó a sus cinco hijos con comodidades como lecciones de piano, natación, caligrafía y viajes alrededor del mundo. Aunque éramos musulmanes como todos los demás, éramos completamente seculares y mi padre siempre trató de protegernos de la gente religiosa a quienes él describía como locos.
Crecí escuchando que los israelíes y los judíos eran la clase de criatura más baja que existe, puestos en la tierra sólo para matarnos a nosotros, los árabes. En la clase de matemática, el profesor decía cosas como: “Si un misil mató X cantidad de judíos, ¿Cuántos judíos matarían seis misiles?
Mi padre era un rabioso anti Israel. Él era producto de la escuela de pensamiento secular de Nasser: secular desde un punto de vista musulmán, pero dedicado fervientemente al concepto de la unidad de la comunidad árabe. Creía que Israel era una delegación norteamericana en el medio oriente post colonial.
Mi padre fue partidario de la OLP desde los años sesenta, cuando Yasser Arafat (quien fundó la OLP mientras vivía en Kuwait) estaba recolectando fondos de los palestinos ricos que trabajaban en los estados del Golfo. Como ingeniero, mi padre participó en un programa donde la asociación de ingeniería de Kuwait substraía dinero de su salario mensual para enviarlo directamente a la OLP. Él insistía en que la guerra y la resistencia eran la única manera de lidiar con Israel.
En el verano de 1990, cuando yo tenía 12 años, nuestras vidas cambiaron completamente. Estábamos de vacaciones cuando Saddam Hussein invadió y anexó Kuwait. El negocio de mi padre, junto con la mayoría del país, fue destrozado. Nuestros ahorros se convirtieron en pedazos de papel sin valor. No podíamos volver a Kuwait, por lo que inmigramos a Canadá. Mi padre se las ingenió para escurrirse de vuelta en Kuwait por unos días para recuperar documentos comerciales importantes, que más tarde serían útiles para recibir compensación de un fondo de las Naciones Unidas.

De mi familia, yo soy el único que se quedó en Canadá. Mi padre nunca se acostumbró a la vida en el nuevo mundo, y tenía buenos contactos comerciales en Jordania, entonces él y mi madre volvieron allí. Todos mis hermanos también se mudaron a medio oriente. Uno de mis hermanos dirige una compañía exitosa en Jordania, dos de mis hermanos están estudiando en Egipto (uno odontología y el otro comercio exterior), y mi hermana vive en Dubai donde trabaja en la industria bancaria.

Una noche de 2003, estaba estudiando en la biblioteca universitaria en la ciudad de Londres en Ontario, Canadá, cuando de repente vi a un hombre mayor. Por su atuendo jasídico, parecía un judío religioso. Se despertó mi curiosidad, y me acerqué a él y le pregunté: ¿Es usted judío?

Con una sonrisa gentil en su cara, dijo: “No, pero me gusta vestirme de esta manera”. No sabía si estaba bromeando o no. Toda la gente religiosa con la que me había cruzado en el pasado eran bastante espeluznantes. ¿Se supone que los judíos deben ser divertidos?

Su nombre era Dr. Isaac Block, un profesor retirado de filosofía. Intercambiamos unas pocas palabras y luego me preguntó sobre mi origen. La historia de mi familia es bastante complicada, y me da dolor de cabeza cada vez que tengo que explicarla. Entonces, simplemente le dije que era un árabe de Kuwait, y le mencioné que mi abuela materna era judía.

Los padres de mi madre se conocieron en Jerusalem cuando mi abuelo, un árabe de Cisjordania, estaba sirviendo en el ejército de Jordania luchando contra los sionistas. Él tenía 18 años y mi abuela 16. El padre de mi abuela dirigía una escuela en Jerusalem, la misma escuela de donde ella se escapaba saltando la muralla para reunirse con mi apuesto y uniformado abuelo. Se enamoraron, se casaron, y vivieron durante muchos años en Shejem (Nablus).

Después de que mi abuelo fuera dado de baja del ejército jordano, la familia se mudó a Kuwait, donde las ganancias del petróleo estaban impulsando enormes negocios y proyectos de construcción. Fue en ese momento que mi madre conoció a mi padre y se casaron.

El origen judío de mi abuela siempre hizo que me preguntara acerca de los judíos. Siempre que íbamos de vacaciones a Amán, Jordania, miraba todo el tiempo el canal de televisión israelí (cuando mis padres no estaban cerca). Mi favorito era el himno nacional israelí, y yo me quedaba despierto hasta tarde esperando para oírlo sonar al final de la transmisión televisiva.

De pie ahí en la librería universitaria, este judío religioso, el Dr. Block, me miró y me dijo: “Para la ley musulmana, eres considerado musulmán, porque la religión es transmitida por el padre. Pero de acuerdo a la ley judía eres judío, dado que el judaísmo es transmitido por la madre”.

Mi cabeza comenzó a agitarse, y las memorias de mi infancia en Kuwait comenzaron a aflorar. Me acuerdo que mi abuela tenía un nombre raro en sus documentos, Mizraji, que nunca había escuchado antes. Ella también tenía un pequeño libro con letras hebreas, y rezaba llorando en la oscuridad (Yo pensaba que el Muro de los Lamentos se llamaba así porque el llanto era parte de la plegaria).

Más allá de una vaga leyenda familiar, mi abuela nunca mencionó nada sobre ser judía – pero ahora las piezas se estaban acomodando. Le agradecí al Dr. Block por la conversación, y corrí a casa a decirle a mi compañero de cuarto lo que había oído. Él sonrió y dijo: “¡Entonces eres un mus-judío!”. No me resultaba gracioso.

Fui a mi cuarto y llamé a mi madre. Ella rechazó la historia, diciendo: “No escuches a gente como ésa. Nosotros somos musulmanes y listo”.

Decidí llamar a mi abuela y sacar el tema. Di algunas vueltas, después de todo ella lo había estado negando durante los últimos 50 años. Y, finalmente, dije de sopetón: “Abuela, ¿eres judía?”.

Ella no respondió a la pregunta directamente, sino que comenzó a llorar y habló sobre los años del conflicto árabe israelí. Me dijo que su hermano Zaki había sido asesinado en Jerusalem antes del renacimiento del Estado. Para mí eso era suficiente confirmación de su judaísmo y decidí dejarlo ahí.

Durante los meses siguientes, evité todo el tema de judaísmo, principalmente para no enfadar a mi madre. Además, estaba terminando la universidad y mi carrera era una prioridad. Estaba contento con la idea de que pertenecía a una “familia mixta”.

Alrededor de un año después, una vez estaba patinando en mi barrio cuando me caí bruscamente y me torcí la muñeca. La calle estaba lisa, así que no pude entender por qué me había caído. No podía dejar de pensar que pareció un empujón desde Arriba. Esos pensamientos me tomaron por sorpresa, dado que no estaba metido en la espiritualidad y nunca había tenido una conexión religiosa. Yo era fisicoculturista, tenía montones de amigos, y estaba comenzando una exitosa carrera como agente de comercio internacional. Entonces, ¿por qué me pasó esto?

Como mi muñeca estaba muy dañada, me vi obligado a tomarme unos días del trabajo. El Dr. Block había mencionado el nombre de su sinagoga, entonces ese sábado a la mañana, decidí ir a ver qué tal. Dudaba por la idea de que todos tenían un origen europeo y yo sería el único de medio oriente, pero de todos modos decidí entrar.

Llamé un taxi y me bajé en la puerta de la sinagoga. Mientras entraba, la primera persona que vi parecía indio. Me dio la mano, dijo “Shabat Shalom”, y me dio una kipá. Después vi un hombre de tez oscura, lo que realmente me sorprendió. Y el Dr. Block también estaba allí.

Me alcanzaron un libro de rezos, me indicaron la página correcta, y antes de darme cuenta todo el mundo estaba cantando Veshamerú.

“Y los Hijos de Israel observan el Shabat, para hacer del Shabat un pacto eterno por todas sus generaciones. Entre Mí y los Hijos de Israel, es una señal perpetua, pues en seis días hizo Dios los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó de trabajar y descansó”.

Algo me sacudió, y sentí como si conociera esa canción. Simplemente me paré allí recibiendo los sonidos, los olores y las vistas. Todo pareció completo y perfecto. Fue lo opuesto a todo lo que había escuchado sobre los judíos o sobre el judaísmo. En este punto mis lágrimas fluían libremente.

Era lo opuesto a todo lo que había oido sobre los judíos.

Después de que terminaron los servicios, me reuní con todos para el Kidush. Hablé con una pareja egipcia y compartimos nuestras historias personales. Se reunieron judíos de todos los orígenes, y yo era otra pieza en este rompecabezas.

Después del Kidush, acepté la invitación del Dr. Block para unirme a él a almorzar. Le dije: “No puedo creer que yo esté aquí, cantando y rezando en hebreo. Nunca lo hubiese imaginado”.

Me sonrió y dijo: “No es tan difícil de creer. Todo judío nace con una pequeña Torá y una pequeña Menorá dentro”. Luego presionó su hombro contra el mío y dijo: “Todo lo que hace falta es que otro judío la encuentre y la encienda”.

Mi interés creció desde allí, comencé a estudiar Torá y a respetar Shabat. El año pasado pasé un mes en Israel viajando y estudiando en el programa “Fellowships” de Aish HaTorá Jerusalem. Fue un hermoso “regreso a casa”.

Todavía mantengo contacto con mi familia y mis viejos amigos. Son gente maravillosa y los amo mucho. Pero sin embargo es difícil relacionarse con ellos en muchos aspectos. En el mundo árabe hay muchísimos prejuicios y mala información sobre Israel. Por eso estoy trabajando para desarrollar un programa para educar a los árabes sobre los judíos, para disolver los estereotipos propagados por los medios de comunicación y escuelas musulmanas. Espero que mi peculiar origen pueda ayudar a unir algo de lo que divide.

Otra manera mediante la que espero alcanzar esto es ayudando a establecer relaciones económicas entre Israel y países árabes. Eso crearía confianza y experiencia común, que podría ser dirigida hacia el objetivo de una paz genuina y duradera.

Otro tema en el que estoy poniendo mi atención es que en el mundo árabe está siendo inculcada la negación del holocausto. El verano pasado fui a Auschwitz, y estoy trabajando para producir el primer documental árabe de la historia sobre el holocausto. Quiero explicarles a los musulmanes, en su propia lengua, lo que pasó exactamente.

A menudo pareciera que el conflicto árabe israelí es intratable. Pero yo creo que en el mundo de hoy en día, hay una oportunidad real para un cambio radical. Los árabes hoy tienen más educación universal, lo que los hace más abiertos y curiosos. También están conociendo israelíes y judíos en sus viajes alrededor del mundo, lo que destruye los prejuicios. Y como vimos durante las protestas recientes en Irán, mucha gente joven en el mundo árabe desea una reforma. Y encima de esto, tienen acceso a internet de alta velocidad, que abre un amplio abanico de nuevas formas de comunicación, y la posibilidad de formar nuevas amistades sin las restricciones de las fronteras o las agendas políticas. Posiblemente esto pueda ser la base de un movimiento popular para remendar las relaciones, y con esperanza, para algún día alcanzar la paz.

Todos mis primos judíos están viviendo como musulmanes en el medio oriente.

El otro tema que necesita atención urgentemente es el de matrimonios mixtos en Israel. Desafortunadamente, una historia como la de mi abuela no es tan rara. Muchas mujeres jóvenes judías son atraídas por hombres árabes y llevadas a vivir en sus villas. Los hijos y nietos nunca se enteran de la verdad, especialmente por las tensiones políticas y la inquietud que esto podría causarle a la familia. Como resultado, nuestro pueblo pierde a muchos judíos, que viven como musulmanes en medio oriente. Recientemente conocí a un israelí, séptima generación de israelíes, cuya prima se casó con un palestino y se fue a vivir a Arabia Saudita. Sus descendientes son judíos viviendo en Arabia Saudita.

Todos mis familiares saben que estoy practicando el judaísmo, y la mayoría lo acepta. Puedo hablarles sobre judaísmo y están políticamente interesados. Nos amamos y respetamos los unos a los otros. Sin embargo mi padre se opone, dado que el secularismo y la guerra en contra de Israel son dos pilares ideológicos de su vida. Cuando comencé a interesarme por el judaísmo, no se lo dije directamente. Estábamos teniendo una discusión política y le mencioné que yo apoyaba al Estado de Israel. Eso encendió un gran choque, y he aprendido a discutir estos temas solamente de forma indirecta. Siempre sé cuando he cruzado la raya: él se enoja y me llama “sionista”.

La otra excepción es mi abuela. Le pedí varias veces más información sobre el origen de su familia, pero ella rehúsa hablar de eso. Puede ser que algún día encuentre la llave para que se abra.

Mientras crecía, me enseñaron que los judíos eran la fuente de toda la maldad, y que descendían de los monos y los cerdos. Por otro lado, yo tenía la imagen de mi abuela sosteniendo su libro de rezos con letras hebreas, rezando con tierna devoción. Ella es la persona más dulce que conozco y no hay forma de que ella venga de una banda de asesinos sedientos de sangre. Ella me dio un alma judía, y a su manera, fue la que mantuvo viva mi chispa judía.

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