Por que no hay una Narnia judia? Esa es la provocativa pregunta planteada por el ensayo de Michael Weingrad sobre Judaismo y novelas de fantasia, publicado en el tema inaugural de la Revision de Libros Judios. Noten que Weingrad esta hablando acerca de fantasia como un genero, no el uso de lo fantastico como una herramienta literaria. (Asi la existencia de Kafka e Isaac Bashevis Singer no refuta su tesis.) Y noten tambien que la pieza no esta titulada “Por que no hay novelistas judios de fantasia?” Realmente el esta planteando un tema profundo, uno que va a la naturaleza del mismo genero: “Por que no hay trabajos de fantasia moderna que sean profundamente judios en la forma que, digamos, ‘El leon, la bruja y el ropero’ es cristiano? Por que no hay Lewis judios y por que no hay Narnias judias?”
Sus respuestas parecen posibles e interesantes. Las novelas de fantasia tienden a involucrar re-preparaciones y re-imaginaciones del pasado medieval y antiguo europeo, y son a menudo encarados con nostalgia por las comunidades agrarias, los codigos chivalricos de orden social, y la premodernidad en general. Estas vanaglorias, nota Weingrad, “no son especialmente bien recibidas para los judios, que estuvieron muy a menudo en el lado equivocado de la espada medieval”, y quienes estan mas probablemente- por razones obvias- “profunda y apasionadamente invertidos en la modernidad.” (Esto explica, el sugiere, la obvia influencia judia en el genero de ciencia ficcion- y, el podria haber agregado, en los libros de superheroes tambien.)
Al mismo tiempo, reflejando sus raices medievales, las novelas de fantasia tienden a transcurrir sobre un tipo de sintesis cristiano-pagana que provee a sus autores, y los mundos secundarios que ellos crean de mitologias ricas y populares. Pero el Judaismo, argumenta Weingrad, tiende a ser mucho menos mitologico que la tradicion cristiana: “La Cristiandad tiene un recuerdo mucho mas vivido e incluso apreciacion por los mundos paganos que la precedieron que el Judaismo,” y una comodidad mayor con el supranaturalismo e historias de hadas en general:

… diversos antologistas han intentado, con mayor o menor urgencia ideologica, recopilar estos elementos en una “mitologia” judia utilizable. El Ha-mitologiyah ha-yehudit (La Mitologia Judia, 2003) de Hagai Dagan y el libro de Howard Schwartz Arbol de Almas: La Mitologia del Judaismo (2004) son solo las compilaciones mas recientes que postulan y buscan restablecer una vitalidad mitica judia supuestamente reprimida o marginalizada, un proyecto que se retrotrae a traves de las recopilaciones jasidicas de Buber y el enfasis de
Berdichevsky en el lado terrenal y pagano del Judaismo. Pero la necesidad misma de todos estos intentos de recobrar y juntar estos elementos sugiere su marginalidad.

Parte y parcela de la resistencia del Judaismo a las exploraciones en el ambito de las hadas, el continua, es una incomodidad con el semi-dualismo que es necesario para la fantasia clasica- la idea de una figura Demonio, en otras palabras, que parece capaz de conquistar realmente el mundo mortal (sea en Narnia o la Tierra Media, Fionavar o Osten Ard) y vinculandolo permanentemente en la oscuridad. Como Weingrad destaca, correctamente pienso: “La Cristiandad ofrece una tradicion mucho mas desarrollada del mal como una fuerza sobrenatural, externa, autonoma que lo que lo hace el Judaismo, cuyo Satan (o Samael o Lilith o Ashmedai) estan limitados en su poder y generalmente bastante obedientes a los deseos de Di-s.” El Sauron de Tolkien tiene sentido en un universo cristiano; el tiene menos sentido en uno judio.
Pero una vez que tu agregas estas visiones, ellas empujan inquietamente con el deseo profesado por Weingrad de un Tolkien judio, o de un Lewis judio. Lo que el parece haber demostrado es que la fantasia moderna depende de la Cristiandad, o al menos una sintesis cristiano-pagana de cierto tipo, por sus formas, convenciones, y tradiciones. Esto sugiere que ustedes podrian escribir una novela que corporice un tipo de critica judia de fantasia- muy de la misma forma en que las novelas de China Miéville son un tipo de critica marxista de Tolkien, el libro de Marion Zimmer Bradley “Nieblas de Avalon” fue una critica feminista de la fantasia basada en Arturo, la trilogia de Philip Pullman “Sus Materiales Oscuros” es una critica atea a C.S. Lewis, y asi sigue. (Y de hecho el ensayo de Weingrad lee la nueva novela de Lev Grossman “Los Magos” como un tipo de critica cripto-judia de Narnia y/o Harry Potter.) Pero el genero mismo continuara irreductiblemente cristiano, y una verdadera fantasia judaica tendria que pertenecer a, o inventar, un genero diferente.
Yo estoy golpeando un poco este argumento, a partir de un texto provocativo de Abigail Nussbaum (gracias a Samuel Goldman por el indicador), entonces aqui esta su conclusion completa:

Tolkien y Lewis (y muchos otros, escritores menos frecuentemente mencionados como Hope Mirrlees y Lord Dunsany) fueron pioneros, creando una nueva moda que fue profundamente informada por sus preocupaciones religiosas pero las que muy rapidamente se disociaron de ellas en todo menos en sus niveles mas profundos, dejando espacio para los escritores cristianos no observantes, ateos e incluso judios (o musulmanes o budistas o lo que tengas) para jugar alli y a veces traer su propio legado cultural. Pero la forma central continua siendo cristiana, y uno puede casi sentir a Weingrad reconociendo esto cuando el expresa su desagrado con el El Agua Entre Los Mundos, el que a pesar de utilizar elementos judios y medio-orientales “trata solo superficialmente” el folklore judio. No hay nada malo, por supuesto, con introducir una ventana judia a los generos tradicionalmente no judios- Michael Chabon lo ha hecho en dos oportunidades, para gran efecto, en los ultimos años con La Union de Policias Idish y Gentilhombres del Camino, y yo quisiera ver mas elementos judios apareciendo dentro y fuera de la literatura fantastica (en particular quisiera ver mas descripciones del culto judio—Estoy cansada de personajes devotos siempre cristianos)—pero eso no es fantasia judia, y Weingard, que termina su ensayo con la conclusion esperanzada que “Nosotros probablemente veremos mas escritores judios produciendo fantasia, ya que los escritores jovenes israelies buscan seguir tendencias globales,” no parece reconocer esto …. Una Narnia judia, mientras tanto, no sera nada parecido a Narnia, y la pregunta real planteada por “Por que no hay una Narnia judia” no se trata de si tal trabajo alguna vez existira—se trata de si Michael Weingard sera capaz de reconocerlo.
fUENTE: The New York Times