En 1939, Nicholas Winton viajó a Checoslovaquia y planificó que nueve trenes con hijos de refugiados salieran con destino a Londres. A 70 años varios de esos niños repiten el viaje
En 1939, poco antes de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, Nicholas Winto -alertado por un amigo- dejó de lado sus vacaciones, se fue a Praga y preparó todo lo necesario para que nueve trenes salieran desde allí con destino a Londres.
Ocho de los nueve viajes clandestinos organizados por Winston lograron atravezar la Alemania de Adolf Hitler, y su altruismo salvó la vida de 669 niños, a los que luego se encargó de conseguir familias adoptivas y que hoy tienen 5 mil descendientes, conocidos como los “niños de Winston”. El noveno tren no pudo partir y al día de hoy nada se sabe del destino de sus más de 200 tripulantes.
Esta semana esos niños, ya mayores, repiten el viaje y el viernes próximo arribarán a Londres para reencontrarse con su héroe, que acaba de cumplir 100 años y apenas logra recordar su labor humanitaria.
De hecho, Winston mantuvo su gesta en secreto: pasaron más de 50 años hasta que se hizo pública, cuando su esposa Greta descubrió en el ático de su casa un maletín que contenía listas de niños salvados y cartas de sus padres. “Nadie hablaba de lo que hizo durante la guerra”, explicó cuando se acaban de cumplir 70 años de su comienzo.

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