By CLARK HOYT (representante de lectores del The New York Times)

A FINES del mes pasado, una website llamada la Intifada Electronica informo que Ethan Bronner, el jefe de la oficina Jerusalem del The Times, tiene un hijo en el ejercito israeli. Otras, incluyendo Justicia y Adecuacion al Informar, un grupo liberal de vigilancia de medios, demandaron saber si eso era cierto, por que no creaba un aceptable conflicto de intereses para Bronner y el The Times.
Bill Keller, el director ejecutivo, confirmo que el hijo de Bronner se enlisto en las Fuerzas de Defensa de Israel (Tzahal) y dijo, “El es un muchacho de 20 años que toma sus propias decisiones.” Bronner me conto que su hijo se unio a fines de diciembre para aproximadamente un año de entrenamiento y seis meses de servicio activo antes de regresar a los EEUU para la universidad. Bronner dijo que el habia alertado a sus editores, como las directrices eticas del diario requieren. Keller dijo que los editores discutieron la situacion “y no ven razon para cambiar su status como jefe de oficina.”
Bronner ocupa una de las sillas mas calientes del periodismo, cubriendo el intratable conflicto entre israelies y palestinos. Como el mas alto corresponsal para el diario mas influyente de America, todo lo que el escribe es examinado microscopicamente por señales de parcialidad. Websites como el Angry Arab News Service lo han llamado una inclinacion contra Israel. A veces la “evidencia” es una sola palabra en un articulo noticioso. A veces es su “falla” en mostrar como una parte o la otra debe solamente ser culpada por lo que esta sucediendo.
“Ningun lugar, fecha o acontecimiento en esta conflictuada tierra es hablado en un idioma comun”, escribio Bronner en el
The Times el año pasado luego de tres semanas de ataque israeli sobre Gaza que tuvieron por intencion frenar el disparo de cohetes al sur de Israel. “Intentar contar la historia para que ambas partes puedan escuchar en la misma forma se siente mas y mas para mi como una tragedia griega en la cual soy el despreciado coro.”
Desde el informe inicial del enrolamiento de su hijo, yo he escuchado de aproximadamente 400 lectores, muchos de ellos convendicos que Bronner no podia continuar en su actual asignacion. Linda Mamoun de Boulder, Colorado, escribio que aunque ella encontraba la cobertura de Bronner “impresionantemente bien escrita y relativamente imparcial”, su posicion “no debe ser detentada por nadie con vinculos militares con el Estado de Israel.” Su hijo tiene los vinculos directos, no Bronner. Pero es eso aun muy cerca para confortar?
La situacion plantea duras cuestiones acerca de como el periodico sirve mejor a sus lectores, protege su credibilidad y trata justamente con un corresponsal que tiene lo que yo creo es un excelente expediente.
Keller me dijo, “Ethan se ha probado ser el mas escrupuloso de los periodistas,” a pesar del intenso escrutinio, “algo de ello honesto y razonable, algo de ello salvajemente partidario y distorsionado.” El agrego, “Nosotros tenemos la mas alta confianza que su trabajo continuara cumpliendo las mas altas normas.”
Cuando Bronner escribio el año pasado acerca del sufrimiento del pueblo en Gaza, yo escuche de lectores enojados debido a que no dijo que era la propia culpa de los palestinos. Cuando el informo sobre quejas por parte de algunos soldados israelies acerca de actitudes permisivas hacia la matanza de civiles, escuche mas criticas. Cuando el escribio que Israel estaba preparandose para refutar el Informe Goldstone que alegaba crimenes de guerra por parte de ambas partes en la lucha en Gaza, el fue acusado de armar el caso del gobierno. En estos y muchos otros ejemplos, yo encontre su informacion solida y justa.
Bronner dijo, “Yo deseo ser juzgado por mi trabajo, no por mi biografia.” El dijo que ha estado escribiendo acerca del conflicto israeli-palestino por 27 años y, “O tu eres el tipo de persona cuya independencia intelectual e integridad periodistica puede ser confiable para hacer el trabajo que nosotros hacemos en el The Times, o no lo eres.”
Si solo fuese tan simple. El Times ha escrito extensas lineas eticas rectoras debido a que incluso los mejores y mas honorables periodistas pueden encontrarse en circunstancias incomodas que pueden afectar su credibilidad- y la del periodico- con un publico que tiene poca confianza en los periodistas. En este caso, las lineas rectoras caen cerca de dictar lo que debe ser hecho. Ellas dicen que si las actividades de un miembro familiar crean siquiera la apariencia de un conflicto de intereses, debe ser descubierto a los editores, quienes deben entonces decidir si el empleado debe evitar ciertas historias o incluso ser reasignado a una parte diferente.
Keller dijo que si Israel lanzaba un nuevo ataque en Gaza y el hijo de Bronner fuese soldado alli, “yo no pienso que tendria ningun problema en que Ethan cubra el conflicto.” Seria un tema mas duro si el hijo ascendiera a un grado de comando, dijo, y si la unidad del hijo fuese acusada de delitos. Keller dijo que el pensaba que asignaria a otro periodista.
Yo pregunte a David K. Shipler, autor ganador del premio Pulitzer, lo que el haria. Shipler fue el jefe de oficina Jerusalem del The Times una generacion atras y su jefe corresponsal diplomatico hasta que dejo el periodico en 1988. El dijo que los corresponsales extranjeros operan en circunstancias mucho mas matizadas que lo que los lectores pueden imaginar. Ellos pueden confiar en traductores y periodistas de medio tiempo con vinculos politicos o tendencias a las que tienen que responder. Ellos desarrollan sus propias relaciones que enriquecen su informacion, asi como el servicio militar del hijo de Bronner podria abrir un conducto para informacion que otros periodistas podrian no tener.
“Hay siempre dos cuestiones,” dijo Shipler. “Una es si hay un conflicto real; la otra es si esta la apariencia de un conflicto. Dada la alta calidad de la informacion de Bronner, yo no veo un conflicto real.” El dijo que el pensaba que Bronner debia quedar en su puesto y el The Times debe revelar la situacion. Keller y Bronner respondieron libremente a mis preguntas, pero el periodico por el contrario ha tenido sus labios bien sellados.
Alex Jones, director del Centro Shorenstein sobre Prensa, Politica y Politicas Publicas de Harvard y el periodista ganador del premio Pulitzer por el The Times, tomo un punto de vista diferente. “La apariencia de un conflicto de interes es a menudo tan importante o mas importante que un conflicto de interes real”, dijo. “Yo lo reasignaria.” Jones dijo que tal paso seria una injusticia para Bronner, “pero el periodico tiene que estar primero.”
Hay muchas consideraciones dando vueltas alrededor de este caso: Bronner es un periodista superior. Nadie en el The Times quiere rendirse ante lo que ellos ven como criticas despiadadamente injustas de la cobertura de Medio Oriente por gente hostil a la informacion objetiva. No parece justo hacer a un padre responsable por la decision de un hijo adulto.
Pero mirando en perspectiva, esto es lo que yo veo: el The Times envia a un periodista al exterior para dar cobertura desinteresada de uno de los conflictos mas intensos y potencialmente explosivos del mundo, y ahora su hijo ha tomado las armas por un lado. Aun el lector mas simpatico podria preguntarse razonablemente como eso afectaria al padre, especialmente si comienza la contienda.
Yo tengo enorme respeto por Bronner y su trabajo, y el no ha hecho nada malo. Pero esto no es acerca de castigo; es simplemente una dificil realidad. Yo encontraria una buena asignacion para el en otro lado, al menos por el tiempo del servicio de su hijo en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Bill Keller responde a “Muy Cerca de Casa”
By CLARK HOYT
Aqui esta lo que Keller tenia para decir:

Por mucho que yo respeto su preocupacion por las apariencias, no tomaremos en cuenta su consejo de remover a Ethan Bronner de la Oficina Jerusalem. Estoy feliz de explicar mi pensamiento.
No es solo que nosotros valoramos la experiencia e integridad de un periodista que ha cubierto estas muy dificiles historias extraordinariamente bien por mas de un cuarto de siglo. No es solo que estamos reticentes a capitular ante los mas salvajes partidarios que hacen esa tarea tan dificil — y que hacen la imparcialidad de un corresponsal como Ethan tan preciada y valerosa.
Es, ademas de aquellas cosas, un signo de respeto por los lectores que se preocupan por la region y que siguen las noticias alli con mentes al menos parcialmente abiertas. Parece usted pensar que usted (y Alex Jones) pueden decir la diferencia entre realidad y apariencias, pero nuestros lectores no pueden. Yo no concuerdo.
Como usted dice en su columna, nuestras politicas requieren que prestemos atencion a los potenciales conflictos de interes, o apariencias de tales conflictos, que podrian desequilibrar nuestra credibilidad a los ojos de los lectores. Los editores del The Times tomamos aquellas politicas muy seriamente, debido a que amamos este periodico y apreciamos su reputacion, y debido a que escribimos regularmente acerca de conflictos de interes en otras instituciones. Pero nuestras politicas estan diseñadas para mantenernos alerta, no para evitar nuestro juicio profesional.
En algunos casos las reglas estan bien definidas. (Un periodista financiero, aun uno de integridad incuestionable, no puede tener acciones en una compañia que cubre. Esa es la politica.) Pero mas a menudo el libro de reglas nos deja amplia latitud para aplicar nuestro propio juicio de como servir mejor a nuestros lectores, tomando muchas cosas en cuenta: la naturaleza y extension del involucramiento personal o familiar del periodista en una historia, el potencial real para influencia indebida, el expediente del periodista para la imparcialidad, el riesgo para la reputacion del periodico. A veces, posibles conflictos de interes pueden ser resueltos por medio de la revelacion. A menudo pueden ser resueltos definiendo cuidadosamente los limites de una tarea. (Nosotros hemos tenido periodistas en Washington casados con conyuges que trabajaban en el Congreso o el Poder Ejecutivo; nos aseguramos de mantener una distancia entre la asignacion del periodista y el trabajo del conyuge, pero no ponemos a todo el gobierno federal fuera de los limites.)
A veces es un tema de evitar ciertas historias. (Un periodista casado con un abogado defensor puede cubrir el juicio, pero alguien mas sera enviado a cubrir el mismo cuando la esposa sea parte del equipo de defensa.) Usted parece ver esto como una eleccion binaria: o nosotros ignoramos la situacion, debido a que confiamos en el periodista, o lo removemos de su puesto, debido a que podria crear dudas sobre la credibilidad del periodico. Pero nuestras reglas- y la vida real- son mas complicadas.
Todo periodista trae a la historia una vida- una historia, relaciones, ideas, creencias. Y la primera disciplina esencial del periodismo es poner estos a un lado, como se espera que hagan un juez o un cientifico o un maestro, y sigan los hechos.
Por supuesto, el periodismo esta hecho por seres humanos, y nuestras vidas se cuelan en nuestras historias- a veces en la forma de prejuicios, pero a menudo en formas valorables. C. J. Chivers, quien esta actualmente inserto en una unidad militar en Afganistan, es un ex-marine. Yo no se si eso lo hace mas probable de concordar con la empresa americana en Afganistan o mas probable de querer traer las tropas a casa- y, para su credito como profesional, nada en su cobertura de esa guerra me cuenta de su politica. Pero yo se que cuando el patrulla con los soldados o marines en Afganistan, el sabe lo que esta viendo, y el sabe lo que significa, en una forma que yo no lo sabria.
Anthony Shadid, quien actualmente cubre Irak para nosotros, es un americano de ascendencia libanesa. El cubrio la invasion israeli de Libano para el Washington Post, y escribio con distincion e imparcialidad. Nuevamente, yo no se su politica y no puedo discernirlas en su trabajo, pero yo se que su medio ambiente- lo que usted y Alex Jones podrian llamar su apariencia de un conflicto de intereses- enriquece su trabajo con una profunda apreciacion del idioma, cultura e historia de la region.
Nazila Fathi, nuestra valiente corresponsal en Teheran, fue expulsada de su pais nativo al exilio por el actual regimen. Ese “conflicto de intereses” la descalifica para escribir acerca de Iran? O eso, al contrario, la hace mas calificada, sabiendo como ella lo sabe como opera el regimen? Preferiria usted tener una corresponsal en Teheran que NO haya sido perseguida por el gobierno irani?
Usted y todos los que entrevisto para su columna concuerdan en que Ethan Bronner es completamente capaz de continuar cubriendo su trabajo justamente. Su preocupacion es que los lectores no seran capaces de verlo de esa forma. Eso es probablemente cierto para algunos lectores. La pregunta es si a aquellos lectores se les debe permitir negar al resto de nuestro publico la mas alta calidad de informacion.
Los lectores, como los periodistas, traen consigo sus propias vidas al periodico. A veces, cuando estos lectores estan inamoviblemente convencidos de algo, ellos traen enceguecidos prejuicios y una tendencia a ver lo que quieren ver. Como usted bien sabe, en ninguna parte eso es tan cierto como en Israel y las vecinas tierras palestinas. Si nosotros enviamos a un corresponsal judio a Jerusalem, los fanaticos de un lado lo acusaran de ser un sionista y los del otro lado de ser un judio auto-odiado, y entonces ellos analizaran cada palabra que el escriba para encontrar la frase que confirme lo que ellos ya creen mientras pasan por alto toda evidencia en contrario. Entonces para evitar cualquier apariencia de prejuicio, diria usted que nosotros no debemos enviar periodistas judios a Israel? Si es asi, que hay de asignar a periodistas judios en paises hostiles a Israel? Que hay de los periodistas casados con judios? Casados con israelies? Casados con arabes? Casados con cristianos evangelicos? (Ellos tambien tienen algunos fuertes puntos de vista sobre la Tierra Santa.) Que hay de los periodistas que tienen amigos cercanos en Israel? Los juicios eticos que comienzan desde el prejuicio llevan muy rapidamente al absurdo, y ser alcahuete de los fanaticos significa engañar a los lectores que buscan genuinamente estar informados.
Mi punto no es que las conexiones de la familia de Ethan con Israel son irrelevantes. Ellos son significativos, y tanto el como sus editores deben estar alertas por la posibilidad que ellos comprometan su trabajo. Como aquellas conexiones afectan sus mas internos sentimientos acerca del pais y sus conflictos, yo no lo se. Yo sospecho que ellos proveen una medida de sofisticacion acerca de Israel y sus adversarios de la que alguien sin conexiones careceria. Yo sospecho que ellos lo hacen aun mas conectado con las sensibilidades de los lectores en ambos lados, y mas cuidadoso para ir la milla extra en el interes de lo justo. Yo se que el ha informado escrupulosamente e introspectivamente sobre israelies y palestinos por muchos años. Y no tengo dudas que si se plantea una situacion que presentara un conflicto de intereses real, distinto a uno imaginario o hipotetico, nosotros lo discutiriamos, y el no dudaria en recusarse.

Fuente: The New York Times

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