El servicio militar obligatorio rebela a los judíos ultra-ortodoxos en Israel

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La decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar inconstitucional la ley que exime del servicio militar obligatorio a los judíos ultra-ortodoxos ha provocado el rechazo de ese colectivo, pero no parece poner en peligro la continuidad de su apoyo al gobierno de Biniamín Netanyahu.

Eli Yishai, presidente del partido ultra-ortodoxo sefardí Shas, uno de los más relevantes socios del ejecutivo de coalición, rebajó las conjeturas sobre una posible crisis de gobierno al aclarar que la decisión judicial no supondrá el fin automático de su colaboración con Netanyahu.
Sin embargo, también dejó claro que el primer ministro deberá encontrar otro mecanismo que garantice que los “haredim” (en hebreo, temerosos de Dios) puedan seguir dedicando su vida íntegramente al estudio de la Torá (la ley judía) en los seminarios religiosos.
Yishai, que se reunió con el primer ministro inmediatamente después del fallo judicial para tratar la cuestión, señaló que “ahora que los jueces del Supremo han decidido que la Ley no es satisfactoria, construiremos una nueva ley junto con el Ministerio de Defensa y el de Justicia”, informó la emisora de radio Kol Israel.
El líder del Shas destacó que “la contribución de los estudiantes rabínicos al pueblo judío y al Estado de Israel es obvia para cualquier creyente judío”.
La Corte derogó la conocida como Ley Tal, que exime a los jóvenes ultra-ortodoxos dedicados al estudio de los entre dos y tres años obligatorios de servicio militar a que están obligados el resto de los jóvenes, salvo la minoría árabe, que supone un quinto de la población.
La corte consideró que la ley, aprobada en 2002 con el objetivo de integrar voluntaria y gradualmente en el Ejército a los llamados “estudiantes eternos”, era inconstitucional y discriminatoria.
La norma “viola el principio de igualdad como parte del derecho a la dignidad” además de “no respetar los criterios de proporcionalidad”, argumentó la presidenta de la Corte Suprema, Dorit Beinisch.
Beinisch acusó al Estado de no haber logrado en nueve años implementar la ley en su conjunto y fomentar la participación de los ultra-ortodoxos más religiosos en el Ejército o en un servicio civil sustitutorio.
En este periodo, de 61.877 personas, solo 898 se han alistado y otros 1.122 han aceptado hacer un corto servicio social.
La Ley Tal, que expiraba en agosto y que el Gobierno se planteaba renovar, permite a estos estudiantes elegir entre continuar con sus estudios o alistarse para un servicio reducido tras cumplir los 22 años.
También les garantizaba que, una vez casados, pudiesen trabajar sin riesgo de ser reclutados.
Netanyahu ha confirmado que el gobierno trabajará en la aprobación de una nueva ley, que tendrá como objetivo que “todos los segmentos de la sociedad compartan la carga” del servicio militar.
Avigdor Liberman, ministro de Exteriores y líder del partido Israel Beitenu, se felicitó hoy por la decisión judicial y advirtió de que los esfuerzos para prolongar la Ley Tal o buscarle un sustitutivo son “una pérdida de tiempo”.
“No hay contradicción entre la Torá y el esfuerzo nacional”, declaró Lieberman, que agregó que no ve “ningún motivo por el que un hombre (ultra-ortodoxo) no pueda sentarse frente a un ordenador en el Ejército y hacer su contribución” al país.
Liberman, que abogaba por la derogación de la ley, recordó que “incluso los más grandes rabinos y sabios han trabajado siempre”.
Israel Beitenu redactará su propia propuesta de ley, destinada a garantizar que todos los israelíes cumplan con la obligación de servir en el Ejército pero que contemplará algunas limitadas excepciones.
La exención del servicio militar de estos jóvenes es uno de los asuntos más espinosos en la sociedad debido a que la mayoría de ellos, al estudiar, tampoco paga impuestos y por tanto su contribución al estado es casi nula.
A la vez, reciben generosas ayudas de las arcas públicas por estudiar, hijos y otras prestaciones sociales, lo que indigna aún más a los laicos.
El principal partido de la oposición, el Kadima, también ha mostrado su satisfacción y ha anunciado que presentará su propia iniciativa.
Alguno estudiantes rabínicos advirtieron de que, más allá de que haya o no una nueva ley, ellos se negarán a dejar de lado sus estudios religiosos para servir en el Ejército.
El fallo de la Corte Suprema también ha reavivado el tradicional enfrentamiento con los ultraortodoxos, que consideran que los jueces intervienen demasiado en la agenda política nacional mediante la derogación de leyes, generalmente hechas a la medida de esta comunidad. EFE

¿Como te atreves?

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¿Cómo te atreves a escupirle a una niña de 8 años y aterrorizarla mientras camina hacia la escuela? No me importa cómo esté vestida, escupir, el abuso verbal y las amenazas de violencia no pueden ser toleradas.

¿Cómo te atreves a llamarte judío jaredí, temeroso de Dios? Tus despreciables actos son diametralmente opuestos al judaísmo. Eres un matón, un pandillero cuya conducta, en las palabras de la declaración de la Agudat Israel de Estados Unidos, “está más allá de los límites del comportamiento decente y moral ¡judío!”.

¿Cómo te atreves a ponernos en una situación en la que necesitamos declarar fuerte y claro que condenamos tus abominables actos? No compartimos tu misma teología; nos molesta tener cualquier asociación contigo que necesite nuestra clara denuncia.

¿Cómo te atreves a vestirte como un judío religioso y crear un masivo Jilul Hashem, una profanación del nombre de Dios, en donde los mal informados judíos y no judíos de todo el mundo creen las distorsiones de los medios que dicen que de alguna manera representas a los judíos religiosos de Israel? Eres como un ladrón con kipá que cena puerco, él no puede llamarse a sí mismo un judío ‘religioso’. Te rehusas a escuchar el liderazgo rabínico, y tus acciones están causándole un daño irreparable al pueblo judío.

¿Cómo te atreves a rechazar el camino de la Torá de “ama a tu prójimo” para, en cambio, erigir barreras de odio e intolerancia?

¿Cómo te atreves – con tus acciones censurables – a desmotivar a los judíos que tienen curiosidad por aprender sobre su legado judío?

¿Cómo te atreves a rechazar el camino de la Torá de “ama a tu prójimo” para, en cambio, erigir barreras de odio e intolerancia?

Me encantaría tener la oportunidad de sentarme contigo y explorar con calma los temas para llegar a un enfoque diferente que cumpla con los dictámenes de la Torá, “Sus caminos son caminos placenteros y todas sus sendas son paz” (Proverbios 3:17).

Juntos podríamos aprender del siguiente ejemplo del gran Rosh Ieshivá de Mir, el rabino Nosson Tzvi Finkel, de bendita memoria, y de su rebetzin (señora esposa):

Una pareja israelí no religiosa estuvo casada por 12 años y no podían concebir. Estaban perturbados, y decidieron aconsejarse con el renombrado Rosh Ieshivá. Era un caluroso día de verano y la pareja golpeó a su puerta. La mujer estaba vestida con su típico atuendo de verano, es decir, no estaba vestida con recato.
La Rebetzin Finkel abrió la puerta y recibió a la pareja. “!Que bueno que hayan venido a conocer a mi marido!”. Luego se dirigió a la mujer y le dijo con calidez: “Sabes, mi marido es un gran erudito – él estudia todo el día. Cuando entro a hablar con él, por respeto, utilizo un chal. Por qué no vienes conmigo y vemos si tengo uno para ti también. Creo que incluso tengo una hermosa joya que le hará juego, y después, iremos juntas a hablarle”.
Entraron a su estudio y le contaron al rabino por qué habían venido. Al rabino Finkel le resultaba muy difícil hablar debido a los efectos debilitantes del Parkinson. Él juntó fuerzas y le dijo a la mujer: “Tú y yo tenemos mucho en común. Ambos sabemos lo que es el sufrimiento”. Comenzó a sollozar, junto a su esposa. Luego la pareja comenzó a llorar también.
El rabino Finkel habló con la pareja por un rato, consolándolos. Luego anotó sus nombres, prometiendo rezar por ellos.

Sin gritos, sin amenazas, sin escupitajos. Sólo amor, respeto y compasión de un judío por el otro.

Maimónides escribe (Leyes del Desarrollo de Carácter, 6:7) que la única manera de acercar a la gente es con amor. Así es como Dios se relaciona con nosotros, y así es como Él quiere que nos relacionemos con los demás.

Abandona tu odio y elige el camino de la Torá de calidez y entendimiento. ¿Te atreves?

Extraído de Aish Latino

La Ultraortodoxia avanza

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La puja de poder tiene lugar a costa de los nuevos olim
Autor: Mario Ablin
Los sectores religiosos ortodoxos han desatado una ofensiva en varios frentes, para ganar mayor espacio de poder dentro de la sociedad israelí. Entre las “batallas” que se libran actualmente pueden mencionarse “la guerra del Shabat” en forma de desmanes callejeros a resultas de la decisión del intendente de Jerusalem de abrir el parque municipal de estacionamiento (o alternativamente un parking privado cercano a la ciudad amurallada) en días sábado; la campaña para frustrar todo intento oficial de facilitar la conversión al judaísmo de nuevos inmigrantes y la demanda de ampliar la jurisdicción de los Tribunales Rabínicos, extendiendo la misma también a los aspectos civiles y pecuniarios de los acuerdos de divorcio religioso.
Días atrás se llevó a cabo en Jerusalem una Convención Internacional de rabinos ortodoxos con el objeto de coordinar esfuerzos destinados a frustrar todo intento oficial para acelerar la conversión al judaísmo de más de 300.000 nuevos inmigrantes, predominantemente de la ex Unión Soviética, no reconocidos como judíos de acuerdo a la ley religiosa.
En el simposio participó el rabino Abraham Sherman, juez del Gran Tribunal Rabínico de Israel, quien dictó un fallo que anula miles de conversiones al judaísmo llevadas a cabo en los últimos años por los Tribunales Rabínicos especiales creados oportunamente por la Oficina del Primer Ministro, bajo la dirección del rabino Jaim Druckman.
Esos Tribunales están destinados a atender los casos de conversión de inmigrantes llegados a Israel en virtud de la Ley del Retorno, aunque sin encuadrar plenamente en las disposiciones de la ley religiosa para ser reconocidos como judíos. A pesar de la buena voluntad oficial, esos Tribunales Rabínicos especiales no lograron aumentar significativamente el número de conversiones y ahora, a causa del fallo del Gran Tribunal Rabínico presidido por el rabino Sherman se ven confrontados con una posible anulación de las conversiones aprobadas hasta ahora.
Según Sherman, su fallo se ha basado en escritos del líder religioso ortodoxo rabino Iosef Shalom Eliashiv, quien sostiene que un gran porcentaje de quienes fueron convertidos al judaísmo por los Tribunales Rabínicos especiales no han adoptado una forma de vida religiosa basada en el cumplimiento de mitzvot.
En el curso del simposio, el rabino Sherman se expresó en forma hiriente, despectiva y desconsiderada hacia los nuevos inmigrantes convertidos al judaísmo diciendo que “no es lógico pensar que decenas de miles de no judíos que crecieron en un régimen de odio a la religión, comunismo y socialismo atraviesen un cambio interno drástico”. El tema de la conversión al judaísmo es una cuestión cargada emocionalmente en la tradición judía, habiendo dividido desde antaño a la elite religiosa rabínica.
El aperturismo de Hillel el sabio ante la posible conversión de gentiles al judaísmo estaba fundado en su apotegma “Sed discípulos de Aarón, quién ama la paz y busca la paz, quien ama a la humanidad y la acerca a la Torá”, posición abierta que contrasta con la falta de simpatía de Shamai, otro gran rabino clásico, hacia los conversos. Según otro maestro rabínico, Elazar ben Pedat, “el Santo Bendito sea envió a Israel al exilio entre las naciones con el único propósito de lograr conversos”.
En contrapartida, rabí Elazar ben Hircano interpretó que “el repetido énfasis de las Escrituras sobre el buen trato que debe dispensarse a los conversos derivaba de la maldad intrínseca de éstos, así como de su proclividad a reincidir en la idolatría”.
Esos son algunos ejemplos de la extensa polémica que se planteó en el curso de las generaciones en el seno del pueblo judío acerca de la naturaleza del proselitismo religioso y la conversión de no judíos a la fe de Israel.
Dicho trasfondo ideológico controvertido influye aún en forma subterránea en la realidad israelí actual, bloqueando la posibilidad que el Estado asuma una política clara y efectiva respecto al status religioso de grupos inmigratorios no definidos como judíos de acuerdo a la Halajá.
En realidad, detrás de “la guerra de las conversiones” que se ha desatado en el seno del mundo “haredí” ortodoxo se esconden intereses políticos de los partidos religiosos quienes están interesados en transferir los Tribunales Rabínicos especiales de la órbita de la Oficina del Primer Ministro a la del Gran Rabinato de Israel, puja de poder que lamentablemente se hace a costa de los nuevos inmigrantes interesados en ser reconocidos como judíos plenos.
La situación creada obligó a la intervención de la Corte Suprema de Justicia de Israel, la cual conminó recientemente al Gran Tribunal Rabínico a explicar los fundamentos de su resolución de anular las conversiones al judaísmo realizadas hasta ahora por los Tribunales Rabínicos especiales dependientes de la Oficina del Primer Ministro. Paralelamente, la Corte Suprema ordenó al Estado financiar por igual los institutos de enseñanza de judaísmo para candidatos a la conversión religiosa de las tres corrientes religiosas: ortodoxa, conservadora y reformista.
Esa resolución ha enfurecido a los sectores extremistas religiosos de la ortodoxia, los cuales desconocen la legitimidad de las corrientes religiosas judías liberales. La ofensiva de los partidos religiosos ortodoxos no se limita sólo al cuestionamiento de las conversiones de nuevos inmigrantes sino que se proyecta también a lograr la ampliación de las atribuciones de los Tribunales Rabínicos en todo lo relacionado con el divorcio religioso, exigiendo que se permita a dichos Tribunales tratar también cuestiones civiles y pecuniarias derivadas de los acuerdos de divorcio. Esa ampliación de la jurisdicción legal rabínica es resistida por amplios sectores de la población, especialmente las mujeres, quienes consideran que las Cortes rabínicas actúan en forma no ecuánime hacia ellas.
Como es dable observar, las demandas de los sectores religiosos ortodoxos son variadas y encierran una potencial influencia conflictiva sobre la sociedad israelí, al acentuar las tensiones entre segmentos diversos de la población. En ese sentido, se hace imperioso que el liderazgo rabínico y la dirigencia política del país reformulen por completo su actitud respecto a la conversión al judaísmo.
En el contexto de una sociedad nacional soberana en el cual la identidad colectiva y personal judía es plasmada a diario por las estructuras educativas, los medios masivos de comunicación y numerosas instituciones nacionales de carácter integrador, la actitud oficial frente a la conversión debe ser reformulada con un sentido amplio.
En ese sentido las autoridades rabínicas deben comprender que es imperioso incorporar formalmente al pueblo judío a un colectivo humano que de hecho está ya integrado en la sociedad israelí, que convive y actúa en un medio judío, que es socializado judaicamente a diario por los medios de comunicación masivos, que está ligado por vínculos de parentesco con judíos y que se siente parte de este país.
También los partidos políticos ortodoxos deben respetar la autoridad del sistema judicial estatal, sin tratar de extender sus atribuciones a materias que exceden el ámbito estrictamente religioso.
El establishment ortodoxo debería comenzar a actuar como un verdadero liderazgo espiritual capaz de inspirar con su ejemplo personal en la recreación de un judaísmo atractivo, dinámico, abierto e inspirador, que permita convocar a todos los sectores de la población, llamándoles a plasmar su identidad personal y colectiva según las pautas y valores del judaísmo.

Fuente: Aurora Digital

El debate de la kipá

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Por Richard Rabkin

Usar kipá no es una decisión fácil. Es una decisión muy personal, pero debe ser una decisión propia y no influenciada por el mundo.
Si estamos decididos a usarla, no debemos temerle a lo que opinen los demás…
Aquí la historia de un jovén que sufrio el mismo debate:
La primera vez que usé una kipá fuera de la sinagoga en Canadá, estaba petrificado. Acababa de regresar de Israel, donde me empece a interesar en el judaismo y aprendi ciertas cosas que me resultaron muy interesantes.
Deje de ver la kipa o el talit como cosa de rabinos y me parecieron tener un mensaje universalista muy profundo y muy respetable.
En fin, en Israel las kipot son casi tan comunes como los teléfonos celulares. Pero cuando volví a Vancouver, no tenía el coraje para comenzar a usar kipá.
Mis razones eran varias: No tenía el coraje de enfrentarme a las preguntas de mis amigos y mi familia. No quería que víeran como el raro, el ortodoxo y no tenía el valor de ser un “judío modelo” y que todas mis acciones sean juzgadas por el hecho de estar usando una kipá. Simplemente no creía que la kipá me convirtiera en mejor o peor persona, no tenía la valentía para declarar todo lo que implica usar una kipá.
Sin embargo, mi primer Shabat en Vancouver, me informaron que uno no puede cargar nada en Shabat. ¡Eso significaba que después de la sinagoga no podía colocar mi kipá en mi bolsillo! ¿Qué iba a hacer? ¡Tenía que caminar hasta mi casa! ¿Qué pensaría la gente de mí? No tenía muchas opciones.
Pensé en correr a toda velocidad hasta mi casa, así la gente vería solamente una silueta felina pasar volando al lado de ellos, lo cual no les daría mucho tiempo para darse cuenta de mi cabeza cubierta. Pero me di cuenta que no soy para nada felino, y que probablemente podría correr más o menos una cuadra antes de caer al suelo con convulsiones. Así que decidí enfrentar la situación y caminar hasta mi hogar usando kipá.
Durante aquella vuelta a casa, debo haberme visto como un paciente mental fugitivo con un serio caso de paranoia. Cuando alguien pasaba a mi lado pensaba para mí mismo, “¿Qué estás mirando? ¿Acaso estás viendo mi kipá? ¿Cuál es tu problema? ¿Acaso nunca habías visto a un judío antes? ¡CERDO ANTISEMITA!”
De hecho, las personas que caminaban hacia mi probablemente pensaban para si mismas, “Este hombre que se está acercando a mi parece un drogadicto. Espero que no me golpee”. Con el paso de los meses y años me sentí cada vez más cómodo usando mi kipá y comencé a utilizarla casi todo el tiempo.
Pero cuando apliqué para unas pasantías de verano en firmas de abogados en Vancouver no utilicé mi kipá para las entrevistas. “¿Quién va a contratarme si estoy usando una kipá?” Me pregunté. A pesar del hecho de que Canadá es probablemente el país con más diversidad cultural y tolerancia en el mundo, yo aún no estaba preparado.
Pero descubrí que existían problemas por no usar la kipá en el trabajo.
Mi primer día en la firma, me llevaron a almorzar a “El Camarón Rojo”.
Ya que mis compañeros de trabajo no tenían razón para pensar que yo era diferente, mi primer día en la firma, me llevaron a almorzar a “El Camarón Rojo”.
Mientras que todos mis compañeros ordenaban diferentes tipos de mariscos prohibidos para mí, yo quería preguntar si el chef podría prepararme un plato especial – como tal vez, agua asada con un acompañamiento de agua sazonada con agua. En cambio, terminé pidiendo una ensalada, pero sabía que aun así estaba comprometiendo mis estándares de cashrut.De ahí en adelante, sólo colaciones en bolsa para mí.
Debido a razones profesionales y espirituales, decidí mudarme a Toronto. Con mis dificultades previas respecto a la kipá todavía presentes, decidí acudir a las entrevistas en Toronto usando una kipá.
Mi primera entrevista fue en una firma de abogados en el centro, yo estaba realmente interesado. Entré en el ascensor, el cual me tenía que llevar hasta el piso 45, un poco nervioso con el asunto de la kipá pero armándome de valor.
Vi a otro hombre en el ascensor llevando una kipá también. Me sentí inmediatamente aliviado. Comenzamos a platicar y le conté en qué firma de abogados me iba a entrevistar. “Ah, esa es una gran firma”, dijo él. “Felicitaciones por conseguir una entrevista ahí”. Hizo una pausa por un segundo y luego continuó, “debo advertirte. He escuchado que ahí no les gusta mucho que la gente use kipá para ir a trabajar”.
Miré para ambos lados como si se fuera a activar la “alarma de alerta de kipá”. Mi corazón se hundió en lo más profundo de mi estómago. No estoy seguro si fue por escuchar la mala noticia o porque el ascensor llegó de forma abrupta al piso 45. Salí cautelosamente y miré para ambos lados como si se fuera a activar la “alarma de alerta de kipá”. Me volví hacia el hombre en el ascensor y le agradecí por la advertencia.“No hay problema”, me dijo mientras salía del ascensor también.
Que debía hacer? traicionar mi forma de ser, mi forma de pensar, para agradarles a esos abogados o vivir segun mis convicciones y si a ellos no les agradaba y no me respetaban entonces mejor no trabajar para ese buffet.
Definitivamente no podía seguir escondiendo quien era y debía mostrarme tal cual soy.
Entonces escuche: “Buenos días Sr. Rothstein”, le dijo la recepcionista a mi amigo del ascensor. El hombre del ascensor – un socio de esta firma – me guiñó el ojo y se rió. “Buena suerte en la entrevista. Pasa a mi oficina cuando termines”.
Mi entrevista salió bien y pude ver que mi jefe me estaba provando, si yo era capaz de traicionarme a mi mismo por un simple trabajo, entonces él jamas podria confiar en mí, siempre sabría que en cualquier momento podría clavarle la daga por la espalda.
Por suerte mi decisión de usar kipá ya estaba dando frutos.
La firma respeto que observara el Shabat, si trabajaba a deshora para cumplir con las tareas, e también me quería invitar a cenar, pero ofrecieron hacerlo donde pudiera cumplir con la cashrut. No tuve que dar explicaciones, mi kipá lo hizo por mí.
Una vez que me puse la kipá, ellos sabían exactamente mi posición. También fue un símbolo para mí, que me ayudó a entender cómo mis pensamientos y sentimientos internos “religiosos” tenían que verse reflejados en mis acciones externas.
Podrás pensar que yo estaba demasiado neurótico acerca del dilema de la kipá. Pero la verdad es que una vez que uno se pone una kipá, está haciendo una declaración. Para mí, es una declaración a mí mismo y a los demás acerca de mi compromiso con el judaísmo y el pueblo judío. Luego de sentirme más seguro con mi propia identidad judía, finalmente tuve el coraje para hacerlo.