Egipto revisará el tratado de paz con Israel

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El presidente electo de Egipto, el fundamentalista islámico Mohamad Morsi, manifestó que quiere restablecer las relaciones con Irán – interrumpidas desde hace más de treinta años – para crear un “balance estratégico en la región”, en una entrevista publicada por la agencia de noticias semioficial iraní Fars.
Las relaciones diplomáticas entre el Cairo e Teherán fueron interrumpidas a raíz de la Revolución Islámica iraní y la firma del tratado de paz de Egipto con Israel. La destitución del ex presidente Hosni Mubarak a partir del levantamiento popular, el año pasado, señaló un cambio fundamental en los vínculos entre ambos países.
“Debemos restaurar las relaciones normales con Irán sobre la base de los intereses mutuos y expandir las áreas de coordinación política y cooperación económica para crear

un equilibrio de fuerzas en la región”, sostuvo Morsi.
En contraste con las declaraciones hechas a televisión tras su victoria, en las que señaló que se mantendrán todos “los acuerdos y obligaciones internacionales”, Morsi dijo en la entrevista ofrecida a la agencia Fars que el Acuerdo de Paz de Camp David “será revisado”, sin entrar en detalles.
Cuando se le preguntó acerca de su política hacia Israel, Morsi aseveró que bajo su liderazgo Egipto buscará mantener una “política igualitaria” en correspondencia con el estatus de ambos países. Morsi agregó que el Cairo discutirá la restauración de los derechos de los palestinos y revisará los acuerdos de Camp David. Morsi destacó que no tomará sólo ninguna decisión sino con el gabinete y las otras agencias del gobierno.
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Egipto y aquellos años locos

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Por Julián Schvindlerman

Para Comunidades
Hubo un tiempo en que la relación política entre Egipto e Israel era una certeza relativa. Entre ambos existía una Paz Fría que regulaba la relación bilateral. Así era llamada por la ausencia de calidez en el lazo. El presidente que la firmó, Anwar Sadat, fue asesinado por ello y su sucesor, Hosni Mubarak, decidió preservar el legado pero reducir el trato al mínimo indispensable. El Cairo mantenía la calma en la frontera con el estado judío, reprimía al islamismo local, mediaba entre israelíes y palestinos y era un socio razonablemente confiable de Washington. A la vez, Mubarak evitaba visitar Israel (lo hizo una sola vez en sus tres décadas de gobierno cuando, presionado por los Estados Unidos, asistió al funeral de Yitzjak Rabin), lanzaba campañas diplomáticas hostiles a los intereses de Jerusalem en el foro de la ONU, pujaba por desnuclearizar a su vecino, desincentivaba el intercambio económico, científico y cultural y creaba una atmósfera violentamente antisionista y antijudía en su país. Mientras que la película “La lista de Schindler” era prohibida, se permitía la propagación de una canción popular que ganaba fama con el título “Amo a Amr Mussa y odio a Israel”. Mientras que las mujeres egipcias no gozaban de grandes derechos, se permitía la creación de la Asociación de Mujeres para Combatir al Sionismo. La prensa era censurada si cuestionaba al gobierno de El Cairo, pero las críticas -y las difamaciones- contra Israel eran toleradas y, de hecho, promovidas. Esos eran los buenos tiempos de la relación bilateral.
Hoy el estatus de la relación está en duda. Como consecuencia de las revueltas, Mubarak fue depuesto, juzgado y condenado a cadena perpetua. El Acuerdo de Camp David fue cuestionado por las principales fuerzas políticas del país. El Sinaí es un caos. El gasoducto que traslada gas a Israel es regularmente atacado. Jerusalem comenzó a construir una barrera de seguridad en su frontera con Egipto y reactivó una división del ejército responsable de proteger ese límite. Si Egipto desapareciese definitivamente como socio de Israel, un pilar de la estabilidad bilateral y regional se iría con él. Históricamente, al saberse rodeados de enemistad vecinal árabe, los líderes israelíes buscaron forjar alianzas con países musulmanes no-árabes más alejados, pertenecientes a lo que se denominó el “círculo periférico” del país: Irán, Turquía y otras naciones asiáticas y africanas. El advenimiento de la paz egipcia, primero, y la posterior paz con Jordania y diálogo con la OLP parecieron quebrar la hostilidad del “círculo interno” a Israel en un lapso histórico en el que Irán cayó en manos de los Khomeinistas y Turquía en manos de los islamistas del partido de Erdogan. Actualmente, las chances de una paz palestino-israelí son remotas, Irán es el principal enemigo internacional del estado judío, Ankara pasó de ser un aliado a convertirse en un antagonista de Jerusalem, y Egipto se encuentra atravesado por una transición inestable cuyas consecuencias pueden ser calamitosas. Su parlamento ya está en manos del Islam político.
En cuanto a las elecciones actuales, bajo la mirada de las formas todo parece ir en orden allí. Hubo elecciones nacionales en mayo que depuraron candidatos, habrá un ballotage esta semana entre dos contendientes, los resultados serán anunciados el 21 de junio y el poder transferido de una autoridad militar a una civil el 1 de julio. Un problema es que ninguno de los candidatos es especialmente fantástico para Egipto o para la relación bilateral. Mohamed Morsi, el candidato de la Hermandad Musulmana, ganó el 24% del voto popular. Aunque Egipto tiene una población de ochenta millones, importa el 60% de los alimentos y el 40% del combustible que consume, y su economía está afectada, su partido rechazó un ofrecimiento de 3.2 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Morsi no es un enamorado de los israelíes, a quienes llamó “vampiros” y “asesinos”. Ahmed Shafiq, el candidato del Ancien Régime, cosechó el 23% y promete ser más moderado que su competidor, pero su pertenencia al gobierno de Mubarak no despierta el entusiasmo de las masas de laicos y jóvenes que revolucionaron al país un año y medio atrás. Además, la validez de su candidatura misma está en jaque, pendiente de una decisión que debe tomar la Corte Constitucional Suprema en vísperas del ballotage. (Luego de las revueltas, el parlamento adoptó una ley que prohíbe a figuras de la época de Mubarak postularse).
Morsi representa el cambio y el islamismo, Shafiq la continuidad y el totalitarismo. No son grandes opciones. Los frutos de la revolución no están ya en manos de quienes la gestaron. Si gana Morsi, ¿aceptará ello el ejército, el cual ha reprimido desde siempre a la Hermandad Musulmana? Si gana Shafiq, ¿aceptará ello el pueblo, que derrocó al gobierno del cual él era parte? No se avecinan tiempos calmos en Egipto. Lo que significa que tampoco lo serán para Israel.

Barak alude a una retirada "unilateral" de Cisjordania

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El ministro de Defensa, Ehud Barak, sugirió que Israel podría considerar una retirada “unilateral” del territorio de Cisjordania (Judea y Samaria) en el caso de que fracasen las negociaciones de paz, estancadas desde hace 2010.
Con la gran coalición de gobierno actual, que lidera el primer ministro Biniamín Netanyahu y agrupa a 94 de los 120 diputados de la Kneset (Parlamento israelí), “está en óptimas condiciones de liderar un proceso diplomático” con los palestinos, dijo Barak en una conferencia en Tel Aviv.
“Pero, si no es posible alcanzar un acuerdo permanente de paz con los palestinos, debemos considerar un acuerdo interino o incluso un movimiento unilateral”, aseveró.
El titular de Defensa destacó la urgencia de reactivar las negociaciones de paz ya que, si no se avanza en ese camino, Israel “chocará contra un muro y pagará el precio”.
Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se comprometieron en septiembre de 2010 con un diálogo de paz impulsado por Washington que se estancó a las pocas semanas de empezar por la negativa de los palestinos a negociar sin precondiciones, como se había venido haciendo desde antes de los Acuerdos de Oslo.
Los palestinos exigen, que antes de las negociaciones Israel reconozca un Estado palestino sobre las fronteras anteriores a 1967, cuestión que Israel considera que se debe determinar en las propias negociaciones, que también deben incluir la cuestión de los autodenominados “refugiados palestinos” (los verdaderos refugiados son una ínfima minoría) y el estatus de Jerusalén.
Ambas partes trataron a principios de este año de impulsar el proceso con unos contactos directos en Ammán, pero las reuniones acabaron sin un compromiso para reiniciar la negociación.
Los palestinos estancaron deliberadamente el proceso de paz para intentar el pasado año a buscar unilateralmente en la ONU el reconocimiento internacional como Estado independiente, una medida que fracasó completamente.
El Consejo de Seguridad de la ONU no admitió a la Autoridad Palestina, y ésta por el momento, no ha trasladado el caso a la Asamblea General, que no puede aprobar su admisión, pero si cambiar su estatus al de “Estado no miembro”.
El Cuarteto para la Paz en Oriente Medio (formado por EEUU, Rusia, la ONU y la UE) ha llamado a las partes en reiteradas ocasiones a regresar a la mesa de diálogo. EFE y Aurora

Israel y palestinos ratificaron compromiso con proceso de paz

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Israel y la Autoridad Palestina confirmaron su compromiso por la paz, durante la visita del enviado del primer ministro, Biniamín Netanyahu, Itzjak Moljo, a Ramallah, para entregar una carta dirigida al presidente palestino, Mahmud Abás.
“Israel y la Autoridad Palestina está comprometidos en lograr la paz y ambas partes esperan que el intercambio de cartas entre el presidente Abás y el primer ministro Netanyahu contribuyan a ese objetivo”.
Netanyahu envió una epístola al líder palestino, en respuesta a la misiva que éste último le transmitió el mes pasado, en la que le señalaba que las conversaciones serán renovadas únicamente cuando Israel congele la construcción en el este de Jerusalén y en los asentamientos de Cisjordania (Judea y Samaria).
El intercambio de cartas constituye el último intento de reavivar el congelado proceso de paz. Ambos líderes no se han encontrado cara a cara desde septiembre.
Asimismo, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, telefoneó a Abás para discutir los últimos acontecimientos en la región.
El presidente de la Autoridad Palestina urgió a la administración norteamericana a intervenir para que Israel acepte la demanda de cientos de palestinos presos, por actos terrorismo, que están llevando a cabo una huelga de hambre en las últimas semanas, en reclamo de mayores beneficios.
Abás también se reunió, en Ramallah, con una delegación del grupo judío norteamericano J Street. El dirigente palestino se explayó en el encuentro sobre los últimos acontecimientos en relación a las estancadas negociaciones de paz. Abás reiteró su compromiso con el proceso de paz y con la solución de dos estados.
Abás expresó que está dispuesto a regresar inmediatamente a la mesa de negociaciones si el gobierno israelí acepta la solución de dos estados y congela la construcción en los asentamientos de Cisjordania y en el este de Jerusalén. También se refirió a la necesidad de que Israel se comprometa a un acuerdo final basado en la línea de 1967, con intercambios menores de tierra.
En tanto que Netanyahu ha instado a Abás a regresar a las negociaciones pero sin precondiciones.

Protesta en Ammán contra el tratado de paz de Jordania con Israel

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Banderas israelíes fueron quemadas este viernes durante una manifestación realizada en Ammán contra el tratado de paz de Jordania con el Estado hebreo.
Después de las oraciones del viernes en la mezquita Al-Husseini en la capital jordana, cientos de personas quemaron banderas de Israel y Estados Unidos, mientras coreaban “Muerte a Israel” y “Estados Unidos a la serpiente”.
Los manifestantes pidieron a expulsar inmediatamente al embajador israelí mientras protestaban cerca de la embajada israelí en Ammán.
Los manifestantes también corearon consignas contra el nuevo gobierno de Jordania y su primer ministro, Fayez Tarawneh, que fue nombrado por el rey Abdullah hace unos días.
Asimismo, los manifestantes exigieron la disolución del gobierno. Tarawneh ya había sido primer ministro en la década del ‘90.
El agitado clima político en el Reino Hachemita se tradujo en el nombramiento de cuatro primeros ministros diferentes en los últimos 14 meses.
El primer ministro anterior, Awn Khasawneh, renunció a fines del mes pasado, después de apenas seis meses en el cargo tras las crecientes críticas de un proyecto de ley electoral que su gobierno estaba preparando.
Khasawneh, de 62 años, se le pidió formar gobierno en octubre pasado por parte del rey Abdullah tras las protestas que pedían rápidas reformas políticas en el reino.
Sin embargo, su propuesta de ley electoral fue criticada, incluso por los parlamentarios indígenas y de los servicios de inteligencia, que sentían que favorecía a los políticos islamistas.
Esta no es la primera vez que se produce una protesta contra Israel, ya que a finales de marzo varias decenas de manifestantes se reunieron cerca de la embajada israelí en Amman también quemaron banderas israelíes.

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Siria: EEUU muestra imágenes que refutan la retirada

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Estados Unidos presentó imágenes de satélite que muestran que no ha habido una retirada de tanques y plazas artilleras del Ejército sirio de las ciudades más asediadas por el régimen.
Las fotografías fueron publicadas por el embajador estadounidense ante Damasco, Robert Ford, en Facebook.
Estas imágenes de satélite muestran la distribución de tanques en ciudades como Idlib o Taftanaz (noroeste de Siria), en las que se puede apreciar que la retirada prometida por el Gobierno de Bashar al Assad no es completa y la mayoría de los carros de combate se ha concentrado en algunas partes o cambiado de lugar.
Asimismo, las fotografías muestran que las posiciones artilleras se mantenían en Homs, una de las ciudades más castigadas por la represión de las Fuerzas Armadas sirias.
“Esto no es una reducción en la ofensiva del Gobierno sirio que todos acordamos que eran la primera parte para que el plan de (Kofi) Annan tuviera éxito”, indicó el
diplomático estadounidense.
El embajador Ford abandonó la legación estadounidense en Damasco en febrero por la dificultad de garantizar su seguridad en pleno conflicto entre opositores y el régimen de Assad.
El plan del enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, exige a todas las partes en el conflicto sirio el inmediato fin de la violencia, así como asegurar el acceso de personal humanitario, facilitar la transición política hacia la democracia, iniciar un diálogo político y permitir el acceso de la prensa, entre otros.
Al menos 110 personas, entre ellas cinco menores y ocho mujeres, murieron ayer por la represión del régimen de Bashar al Asad en distintos puntos de Siria, pese a la visita de un equipo de observadores de la ONU, según los opositores Comités de Coordinación Local.
A principios de semana, el Gobierno de Assad dijo que se había retirado de varias posiciones en el proceso de establecimiento de un alto el fuego.
“El régimen sirio debe saber que observamos. El régimen (de Assad) no puede ocultar la verdad”, indicó Ford. EFE

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