Goebbels con internet

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¿Qué habría hecho Goebbels, el feroz evangelista del nazismo, si hubiera dispuesto de televisiones por satélite e internet? ¿Es decir, cuánta más eficacia en su propaganda violenta habría conseguido? Sin duda la capacidad planetaria de las autopistas de la comunicación habría sido una imponente herramienta para Goebbels, el hombre que esculpió para la historia la idea de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Su imperio de falsedades y populismo descarnado fueron la base del asesinato masivo de millones de judíos. Y también el fundamento de la seducción que el nazismo produjo en millones de alemanes.

Pero Goebbels no vivió en la era de internet y, aunque su eficacia fue letal, aún habría sido mayor si hubiera dominado los nuevos medios de comunicación. Quizás habría conseguido a miles de papanatas por el mundo, seducidos por su verbo atroz. El de Goebbels o el de cualquiera de los dictadores que hundieron al siglo XX en sus abismos más oscuros, entre ellos, por supuesto, el otro gran asesino de la historia reciente, Josef Stalin. Por supuesto internet presenta la otra cara de la moneda, y su uso por parte de las víctimas también es una gran vía de escape y, a veces, incluso una herramienta definitiva. Ahí están los blogs de disidentes cubanos o iraníes, o la Facebook Revolution de las primaveras árabes, aunque fueran una llamita de libertad que está languideciendo peligrosamente. Pero a pesar de la fuerza libertaria de estas nuevas y formas de comunicación, también son la herramienta más poderosa que ha tenido nunca la ignorancia, la intolerancia y la opresión.

Bien lo sabe Ahmadineyad, que acaba de inaugurar una televisión por satélite en castellano para poder vehicular su propaganda a los 500 millones de hispanohablantes. Hispan TV se llama el engendro y ha sido bautizado por los padrinos de la Internacional tragicómica, los llamados bolivarianos, sin permiso de Bolívar. Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia aplaudieron los primeros pasos del chiismo integrista en la lengua de Cervantes y así hicieron su enésimo homenaje a la diosa de la estupidez. Ya he escrito en otras ocasiones del esperpento ideológico que puede llevar a conciliar a las pseudorevoluciones chavistas con el fundamentalismo islámico, pero la extrema izquierda, iqual que la extrema derecha, siempre tiende al esperpento. Y no olvidemos que el islamismo y los bolivarianos se encuentran en el mismo odio a los valores de la libertad. De la manita, pues, de estos aprendices de brujo, el chiismo violento intenta instalarse en el imaginario hispano, especialmente en el sudamericano, donde ha encontrado tierra abonada para su germen. De hecho, es el lugar donde más está http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120202/54248230616/pilar-rahola-goebbels-con-internet.htmlproyectando su siniestra sombra. Lo peor no es que el totalitarismo puede potenciar su propaganda con impunidad. Lo peor es que probablemente no nos importa.

http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120202/54248230616/pilar-rahola-goebbels-con-internet.html

¿Dónde están?

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Por Pilar Rahola
Para La Vanguardia


Ni manifestaciones, ni flotillas, ni héroes de mochila, ni boicots, ni artistas indignados, nada
¿Qué ocurriría en nuestras ciudades si lo de Siria se produjeran un poco más abajo del mapa? Es decir, si en lugar de un dictador árabe masacrando población árabe, as usual en la zona, fuera un ramalazo del conflicto árabe-israelí, ¿qué pasaría por estos lares? Las calles se llenarían de chillones propalestinos pidiendo la excomunión de Israel, algunas universidades plantearían boicots, los sospechosos habituales del artisteo harían vídeos de proselitismo, y en las esquinas de las conciencias se instalaría la idea –vieja idea– de que los judíos son el problema del mundo. Y todo ello ocurriría con unos parámetros que nada tienen que ver con la situación de los otros países.

En Israel nadie masacra en las manifestaciones, no hay un dictador matando a su población, y el complejo conflicto bélico de décadas es alimentado ad eternum por los países vecinos, interesados en que la guerra contra Israel no se acabe nunca. Incluso por tener, hasta tiene una amenaza de Irán de destrucción masiva. Y sin embargo, y aunque caigan misiles a diario sobre su población, se rearmen grupos fanáticos en su sur y sufra el acoso de todo un ejército islamista en su norte, cuando Israel tira una sola bala, nuestras calles gritan su indignación. Nunca tuvo derecho a defenderse y, para muchos, tampoco tiene derecho a existir.

Pero cuando los muertos caen bajo las balas de los viejos amigos de la Internacional Socialista, esos que hace dos días eran considerados libertadores de los pueblos, ¡qué poderoso silencio! Por supuesto, al día siguiente de que caigan derrocados, todos levantarán su voz contra el tirano y olvidarán sus viejas complicidades. ¿No fue un ataque de amnesia el que tuvieron algunos con Mubarak, meses antes gran amigo del socialismo mundial? ¿Y con Ben Ali? Y hasta con Gadafi, que se paseó por la Castellana con jaima incluida. Y por supuesto Siria, la gran aliada del bloque soviético, “el paraíso de la lucha de los pueblos del tercer mundo contra el imperialismo sionista y yanqui” –aún tengo vivos los panfletos al uso de la izquierda europea–, y cuyas víctimas nunca interesaron. De hecho, el actual presidente sólo hace honor a las matanzas que hacía su padre, con diurnidad y planetaria impunidad. Pero nada. Ni flotillas ni manifestaciones, ni héroes de mochila, ni boicots, ni artistas indignados, nada. No hay lágrimas de los solidarios para los muertos de Siria, porque se secaron todas llorando contra Israel. Así, pues, todos estos devotos pancartistas, ¿dónde sitúan el eje de su movilización: en el amor a unos o en el odio a otros? Porque si fuera amor a los pueblos oprimidos, tendrían mucho trabajo en la zona antes de llegar a Israel, empezando por Siria e Irán, bajando a Yemen o Arabia y así ir protestando. Sin embargo, sólo existe Israel, lo cual nos dice mucho de sus prejuicios y todo de su enorme hipocresía moral.

Y ahora la Unesco

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Un intelectual israelí me dijo: “Sabemos que estamos solos, pero ¿cuándo no hemos estado solos?”

Esto escribía un lector de mi web llamado Josefus hace dos días: “El viernes cayeron 2 misiles Grad en Ber Tuvia y hoy, después de que un helicóptero diera el bajo a 5 terroristas que preparaban lanzamientos contra Israel, han caído más de 20. Revisando la prensa internacional veo que nadie informa de esta travesura, esperando la reacción de Israel para calificarla de exagerada”. Y Josefus tenía, como siempre, razón. La información sobre los cohetes, que volvieron a caer en Israel al día siguiente de la liberación de más de mil prisioneros palestinos, no ha interesado a nadie. En cambio, la reacción israelí ha alimentado uno más de los muchos titulares que conforman la imparable demonización de este país. Es el proceso de siempre: Israel debe aguantarlo todo. Y ¿qué es todo? Veamos: Israel tiene que aguantar que países poderosos como Irán financien un ejército de miles de islamistas radicales, cuyo único objetivo es destruir a su país. Si no hace nada, Hizbulah va creciendo como amenaza imparable, y ya es más grande que el ejército de Líbano. Si hace algo, Israel es un país bélico, imperialista y asesino. También tiene que aguantar que todos los acuerdos para distensionar la situación acaben con caídas de misiles por parte de las organizaciones yihadistas de Gaza. Si no responde, le caen misiles. Si responde, es un país bélico, imperialista y asesino. Y por supuesto, por muchos acuerdos de paz planteados y por muchos Camp David abortados, nadie culpará a los palestinos de los fracasos, porque la condición de víctimas eternas los inmuniza contra sus propias irresponsabilidades. Israel también tiene que aguantar que países teóricamente amigos como Turquía o Egipto le hostiguen con flotillas o con entradas de armas por cualquier rincón vulnerable o con desprecios diplomáticos. Y si responde, es un país bélico, imperialista y asesino. Y a pesar de sus esfuerzos en los campos científicos, de la dotación de recursos para la investigación, malgré dedicar la mayoría de su presupuesto a defensa, y a pesar de dar al mundo algunos premios Nobel, tiene que aguantar ser demonizado y odiado. Como me dijo un intelectual israelí, “sabemos que estamos solos, pero ¿en qué momento histórico no hemos estado solos?”. Y ahora viene lo de la ONU, la Unesco y el tutti quanti que se añadirá. Poco importa que en un conflicto las dos partes deben encontrar su camino, poco importa la injerencia bélica de países de la zona, el desprecio a las víctimas israelíes, la culpa árabe en las décadas de guerras y terrorismo, poco importa todo, porque los organismos internacionales no están para promocionar la paz, sino para levantar la bandera del activismo ideológico. Ahora sólo quedar pedir a la Unesco que el dinero que no le dará EE.UU. se lo den las dictaduras islámicas, esas que tanto hacen por promocionar la ciencia, la cultura y la democracia.

Por Pilar Rahola
Para La Vanguardia

No soy judía, estoy vinculada ideologicamente a la izquierda y soy periodista

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¿Por que no vemos manifestaciones en París, o en Londres, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?
¿Por que no lo hacen contra la dictadura birmana?
¿Por que no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres, que viven sin ningún amparo legal?
¿Por que no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam esta implicado?
¿Por que no ha liderado nunca la lucha a favor de las victimas de la terrible dictadura islámica de Sudan?
¿Por que nunca se ha conmovido por las victimas de los actos de terrorismo en Israel? ¿Por que no considera la lucha contra el fanatismo islámico, una de sus causas principales? ?Por que no defiende el derecho de Israel a defenderse y a existir?
¿Por que confunde la defensa de la causa palestina , con la justificación del terrorismo palestino?
Y la pregunta del millón,
¿Por que la izquierda europea, y globalmente toda la izquierda, solo esta obsesionada en luchar contra dos de las democracias mas solidas del planeta, Estados Unidos e Israel , y no contra las peores dictaduras? Las dos democracias mas solidas, y las que han sufrido los atentados mas sangrantes del terrorismo mundial. Y la izquierda no esta preocupada por ello.

Y finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa expresión en todos los foros pro palestinos europeos. ‘¡Estamos a favor de la libertad de los pueblos!’, dicen con ardor.
No es cierto.
Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de Siria, de Irán , del Yemen , de Sudan, etc…
Y nunca les ha preocupado la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el extremismo islámico de Hamas. Solo les preocupa usar el concepto de libertad palestina, como misil contra la libertad israelí.
Una terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías ideológicas: la manipulación periodística.
Finalmente, no es menor el daño que hace la mayoría de la prensa internacional.
Sobre el conflicto árabeisraelí: NO SE INFORMA, SE HACE PROPAGANDA.
La mayoría de la prensa, cuando informa sobre Israel , vulnera todos los principios del código deontologico del periodismo. Y así, cualquier acto de defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier enfrentamiento, en un genocidio. Se han dicho tantas barbaridades, que a Israel ya no se la puede acusar de nada peor. En paralelo, esa misma prensa nunca habla de la ingerencia de Irán o Siria a favor de la violencia contra Israel ; de la inculcación del fanatismo en los niños; de la corrupción generalizada en Palestina. Y cuando habla de victimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima palestina, y camufla, esconde o desprecia a las victimas judías.
Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son los ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que definen el ADN de la izquierda global espaסñola. Por ejemplo, un partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porque ha creado una web de defensa de Israel . Cito frases de la expulsion: ‘Nuestros amigos son los pueblos de Iran , Libia y Venezuela, oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de Israel ‘.
Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos cambio el dia de la Shoa , por el dia de la Nakba palestina, despreciando, asi, a mas de 6 millones de europeos judios asesinados. O en mi ciudad, Barcelona , el ayuntamiento socialista ha decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel, una semana de ‘solidaridad con el pueblo palestino’. Para ilustrarlo, invito a Leila Khaled, famosa terrorista de los años 70, actual lider del Frente de Liberacion de Palestina, que es una organizacion considerada terrorista por la Union Europea , y que defiende el uso de las bombas contra Israel . Y etcetera. Este pensamiento global, que forma parte de lo politicamente correcto, impregna tambien el discurso del presidente Zapatero. Su politica exterior cae en todos los topicos de la izquierda lunatica y, respecto a Oriente Medio, su actitud es inequivocamente pro-arabe.
Estoy en condiciones de asegurar que, en privado, Zapatero considera a Israel culpable del conflicto, y la politica del ministro Moratinos va en esa direccion. El hecho de que el presidente se pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del Libano, no es una casualidad. Es un simbolo.
España ha sufrido el atentado islamista mas grave de Europa, y ‘Al Andaluz’ esta en el punto de mira de todo el terrorismo islamico. Como escribi hace tiempo, ‘nos mataron con celulares via satelite, conectados con la Edad Media’. Y, sin embargo, la izquierda española esta entre las mas antiisraelies del planeta.
!Y dice ser antiisraeli por solidaridad! Esta es la locura que quiero denunciar con esta conferencia.

CONCLUSION

No soy judia, estoy vinculada ideologicamente a la izquierda y soy periodista.
¿Por que no soy antiisraeli, como la mayoria de mis colegas? Porque, como no judia, tengo la responsabilidad historica de luchar contra el odio a los judםos, y, en la actualidad, contra el odio a su patria, Israel .
La lucha contra el antisemitismo no es cosa de judios, es obligacion de los no judios. Como periodista, estoy obligada a buscar la verdad, mas alla de los prejuicios, las mentiras y las manipulaciones.
Y sobre Israel no se dice la verdad. Y como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educacion civica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley convirtieron en principios universales.
Principios que el islamismo fundamentalista destruye sistematicamente.
Es decir, como no judia, periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con Israel .

Porque, si Israel fuera derrotada, serian derrotadas la modernidad, la cultura y la libertad.

La lucha de Israel , aunque el mundo no quiera saber, es la lucha del mundo !!!!

PILAR RAHOLA

La sangrante dualidad que levanta el dedo acusatorio contra el conflicto

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¿Por qué no hay pancartas en las universidades, ruidos en las calles, gritos en las rabias?
Alguien le preguntó al venerable presidente Shimon Peres qué opinaba de la nueva flotilla que dicen que se prepara contra Israel. Y con su templanza habitual, nos respondió a los periodistas que tuvimos la oportunidad de charlar con él: “¿Por qué envían flotillas? Hagan algo más fácil. Cojan el teléfono y pidan a los líderes de Hamás que acaben con el terrorismo. Verán qué fácil resulta todo a partir de entonces”.
No hubo tiempo de explicarle que algunos de estos libertadores de bolsillo no miran el conflicto con dos ojos, sino con la mirada tuerta de la ideología que superponen. Y esa ideología sólo sabe que el mundo es muy malo porque existe Israel, y que todo lo que palpita bajo la piel palestina -islamismo fanático y terrorismo incluidos- es muy bueno.
El maniqueísmo elevado a la categoría de método de análisis, la consigna elevada a la categoría de pensamiento y la propaganda prejuiciosa como corolario de la acción social.
Sobra decir, por supuesto, que este tipo de entidades siempre son más mimadas por el dinero público para “solidaridad” cuando se presentan como pro palestinas. Que vayan a buscar dinero de según qué gobiernos -“de izquierdas”- si lo suyo es Darfur o Ruanda o las víctimas del terrorismo fundamentalista, porque ni todas las causas interesan ni todas las víctimas conmueven.
Como tantas otras veces, no estamos

ante causas humanitarias, sino ante objetivos ideológicos. Pero tendremos tiempo de hablar cuando se perpetre la enésima acción de estos grupos que basan en el “contra Israel“ su única razón de ser.
El tema ahora se sitúa algo más cerca de Israel, aunque más lejos de las obsesiones políticas de algunos. Libia explota por los descosidos, las gentes mueren bajo las balas de la dictadura y en la sombra del mal aparece el viejo fantoche que subió al poder con la revolución socialista y acabó siendo el oligarca que financiaba grupos terroristas, enriquecía a los suyos y atormentaba a su pueblo. Su alargada maldad no movilizó la indignación de los indignados de siempre durante las décadas de su dictadura y no parece que tampoco ahora, que masacra a su albur, se movilicen los asfaltos.
¿Dónde están los flotilleros de otros mares y otros pueblos? ¿Por qué no aparecen las pancartas en las universidades, los ruidos en las calles, los gritos en las rabias? ¿Será que Israel no tiene la culpa de los muertos de Kadafi? ¿Será que cuando no huelen a perversos “sionistas” no saben por qué movilizarse? Ni me imagino el lío que tendríamos montado si hubiera un solo judío implicado. Siempre me llamará poderosamente la atención esta sangrante dualidad que levanta el dedo acusatorio contra este conflicto, con la misma pasión que eleva un beatífico silencio ante otros conflictos. Quizás un día de estos, entre flotilla y flotilla, se acuerden de los muertos libios. Será un fugaz pero bello momento.

A veces la política internacional llega a tal nivel de surrealismo que, si no fuera trágico, resultaría cómico. Por ejemplo, la noticia de ayer, según la cual la Asamblea General de las Naciones Unidas “ha acordado por unanimidad suspender a Libia como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”. La resolución ha sido adoptada por consenso de los 192 países que integran la Asamblea General. Por supuesto, el secretario general Ban Ki Mun se ha felicitado por la decisión. ¡Fantástico! O sea, que resulta que después de 42 años de “líder de la revolución” –lo cual significa, en idioma del pueblo, pura dictadura–, después de haber financiado y aplaudido actos terroristas brutales, después de haber perseguido y masacrado a sus opositores y después de haber vampirizado la riqueza ingente de su país en favor de su familia, y de haber sometido a su gente a una también ingente pobreza, resulta que ahora la ONU se da cuenta de que no es muy amigo de los derechos humanos. ¡Guau! Es realmente para emocionarse.

Teniendo en cuenta que el tirano de esta magnífica dictadura de corte socializante, amiga de algunos irreductibles de la extrema izquierda –léase Chávez– y de la derecha extrema –léase Berlusconi–, había llegado a ser presidente de la Comisión de Derechos Humanos, nada resulta sorprendente. Recordemos algunos de susmomentos más exultantes de amor a dichos derechos fundamentales: atentado en la discoteca La Belle de Berlín, con un saldo de tres muertos y 229 heridos; apoyo a Abu Nidal, a quien los servicios de inteligencia norteamericanos atribuyeron más de 60 atentados, con decenas de muertos; implicación en el atentado de Lockerbie, donde murieron 259 personas; atentado contra el vuelo UTA 772, con la muerte de 170 personas… Y después, apoyo global al terrorismo, a la vez que oprimía sin miramientos a su propio pueblo. Esta especie de santa Teresa de Calcuta con jaima no sólo no fue expulsado del Consejo de Derechos Humanos, sino que llegó a ser el tipo que presidió las resoluciones sobre derechos humanos de la ONU. Y ¿alguien se sorprendió? ¿Hubo movimientos sísmicos en las conciencias del mundo? ¿Se dieron por sucias las resoluciones que él presidió? Por otro lado, ¿dónde está el problema si los miembros permanentes de este Consejo son paraísos de los derechos humanos como China, Arabia Saudí, Bahréin, Argelia, Azerbaiyán o Cuba? ¿Por qué expulsar a Gadafi si sólo es un aprendiz de tirano comparado con algunos de estos maestros? La respuesta es simple: no se le expulsa por ser un dictador con biografía macabra y miserable, sino porque está siendo derrotado. No se trata de derechos humanos, se trata de poder. Un dictador en el cargo es un amigo. Un dictador caído es un dictador. Realmente es de agradecer la seriedad con que la ONU trata tan sutil diferencia…

Héroes de Mochila

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Uno de los deportes más cómodos y exitosos, en estos tiempos fútiles, es ir a hacer el héroe a Israel

Por Pilar Rahola

Uno de los deportes de estos tiempos fútiles es ir a hacerse el héroe a Israel. Es un deporte cómodo y exitoso, primero porque Israel garantiza el foco mediático, no en vano es el lugar del mundo con más corresponsales por metro cuadrado. Como dijo alguien, en Israel dejas la cámara en el suelo, vas a un café, y, a la vuelta, el reportaje está hecho. Y segundo, porque, a diferencia de otros conflictos, cuyos gobiernos chapotean en la feliz impunidad de las dictaduras, Israel es una democracia. Por supuesto, puede cometer y comete atropellos e irregularidades. Pero tanto como cualquier otro país, en situación de conflicto grave. Y cuando ello ocurre, los propios mecanismos de control democrático hacen su trabajo. El caso de esta militante catalana, que pasea su felicidad de héroe de bolsillo por las fotos de los periódicos, es paradigmático. Se va a un país en conflicto desde hace 60 años, donde existen, aparte de una amenaza nuclear contra su población, múltiples organizaciones que han perpetrado todo tipo de atrocidades terroristas, y hasta un ejército poderoso en el sur de Líbano –profusamente financiado–, que tiene como único objetivo destruirle. Todo ello amenizado con la amenaza fundamentalista islámica. A este paraíso de la tranquilidad, algunos deciden ir a tocar un poco más las narices, no fuera caso que Israel lo tuviera demasiado fácil. Y encima, para ahondar en tan heroica hazaña, se permiten caducar su visado, no en vano es muy normal incumplir las leyes del país que uno visita. Todo bonito, todo fotografiado y todo con aires de resistencia kumbayá. Si, además, aparecen soldados malísimos y los detienen, se cierra el círculo de su aventura adolescente, felices de haber cumplido con su arriesgada lucha.

¿Arriesgada? ¿Arriesgado ir a montar huelgas de hambre o pequeños alardes de resistencia a un país que goza de libertades? ¿Por qué no son héroes de verdad? Puestos a decorar su currículum con batallitas, ¿por qué no se lo toman en serio?

Veamos. Podrían plantarse ante Hamas y manifestarse en contra de las ratzias que hacen de militantes palestinos opositores. Sólo llevan unos centenares de muertos. O podrían montar su chiringuito de protesta a favor de las mujeres oprimidas del islam. O ir a Teherán, donde hay bonitas manifestaciones por la libertad. Claro que condenan a muerte a los estudiantes, lo cual no es tan divertido. También podrían aventurarse por las calles de Arabia Saudí, en minifalda y reclamando el derecho femenino a existir. O pasearse por Sudán, donde su pequeño dictador lleva centenares de miles de muertos. O ponerse delante de una lapidación, a ver si la paran. O en una escuela israelí, donde ha caído el último misil. Pero todo esto sería serio, y no están por la labor del martirio. No olvidemos que lo suyo no es una lucha de resistencia. Lo suyo es un happening.

Fuente: http://www.lavanguardia.es/

Información vs Propaganda

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Autor: Pilar Rahola
Del conflicto árabe-israelí NO se INFORMA, se hace PROPAGANDA.
  • ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Londres, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?
  • ¿Por qué no lo hacen contra la dictadura birmana?
  • ¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres, que viven sin ningún amparo legal?
  • ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado?
  • ¿Por qué no ha liderado nunca la lucha a favor de las víctimas de la terrible dictadura islámica de Sudan?
  • ¿Por qué nunca se ha conmovido por las víctimas de los actos de terrorismo en Israel?
  • ¿Por qué no considera la lucha contra el fanatismo islámico, una de sus causas principales?
  • ¿Por qué no defiende el derecho de Israel a defenderse y a existir?
  • ¿Por qué confunde la defensa de la causa palestina, con la justificación del terrorismo palestino?

Y la pregunta del millón, ¿por qué la izquierda europea, y globalmente toda la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, y no contra las peores dictaduras?
Las dos democracias más sólidas, y las que han sufrido los atentados más sangrantes del terrorismo mundial. Y la izquierda no está preocupada por ello.
Y finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa expresión en todos los foros pro palestinos europeos. ‘¡Estamos a favor de la libertad de los pueblos!’, dicen con ardor. No es cierto. Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de Siria, de Irán, del Yemen, de Sudan, etc.…
Y nunca les ha preocupado la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el extremismo islámico de Hamás. Solo les preocupa usar el concepto de libertad palestina, como misil contra la libertad israelí.
Una terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías ideológicas: la Manipulación periodística.
Finalmente, no es menor el daño que hace la mayoría de la prensa internacional.
Sobre el conflicto árabe-israelí NO SE INFORMA, SE HACE PROPAGANDA. La mayoría de la prensa, cuando informa sobre Israel , vulnera todos los principios del código deontológico del periodismo. Y así, cualquier acto de defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier enfrentamiento, en un genocidio.
Se han dicho tantas barbaridades, que a Israel ya no se la puede acusar de nada peor.
En paralelo, esa misma prensa nunca habla de la injerencia de Irán o Siria a favor de la violencia contra Israel ; de la inculcación del fanatismo en los niños; de la corrupción generalizada en Palestina.
Y cuando habla de víctimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima palestina, y camufla, esconde o desprecia a las víctimas judías.
Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son los ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que definen el ADN de la izquierda global española. Por ejemplo, un partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porque ha creado una web de defensa de Israel .

Cito frases de la expulsión:
‘Nuestros amigos son los pueblos de Irán, Libia y Venezuela, oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de Israel ’.
Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos cambió el día de la Shoá, por el día de la Nakba palestina, despreciando, así, a más de 6 millones de europeos judíos asesinados.
O en mi ciudad, Barcelona, el ayuntamiento socialista ha decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel, una semana de ’solidaridad con el pueblo palestino’. Para ilustrarlo, invitó a Leila Khaled, famosa terrorista de los años 70, actual líder del Frente de Liberación de Palestina, que es una organización considerada terrorista por la Unión Europea , y que defiende el uso de las bombas contra Israel . Y etcétera.
Este pensamiento global, que forma parte de lo políticamente correcto, impregna también el discurso del presidente Zapatero.
Su política exterior cae en todos los tópicos de la izquierda lunática y, respecto a Oriente Medio, su actitud es inequívocamente pro-árabe. Estoy en condiciones de asegurar que, en privado, Zapatero considera a Israel culpable del conflicto, y la política del ministro Moratinos va en esa dirección.
El hecho de que el presidente se pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del Líbano, no es una casualidad. Es un símbolo. España ha sufrido el atentado islamista más grave de Europa, y ‘Al Andalús’ está en el punto de mira de todo el terrorismo islámico.
Como escribí hace tiempo, ‘nos mataron con celulares vía satélite, conectados con la Edad Media ’. Y, sin embargo, la izquierda española está entre las más antiisraelíes del planeta.
¡Y dice ser antiisraelí por solidaridad! Esta es la locura que quiero denunciar con esta conferencia.

CONCLUSIÓN
No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy periodista.
¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis colegas?
Porqué, como no judía, tengo la responsabilidad histórica de luchar contra el odio a los judíos, y, en la actualidad, contra el odio a su patria, Israel .
La lucha contra el antisemitismo no es cosa de judíos, es obligación de los no judíos. Como periodista, estoy obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las mentiras y las manipulaciones.
Y sobre Israel no se dice la verdad. Y como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley convirtieron en principios universales.
Principios que el islamismo fundamentalista destruye sistemáticamente. Es decir, como no judía, periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con Israel .
Porque, si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la modernidad, la cultura y la libertad.
La lucha de Israel , aunque el mundo no quiera saber es la lucha del mundo !!!

Judíos de seis brazos

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DISCURSO EN EL GLOBAL FORUM DE PILAR RAHOLA

Lunes por la noche, en Barcelona. En el restaurante, un centenar de abogados y jueces. Se han reunido para oír mis opiniones sobre el conflicto de Oriente Medio. Saben que soy un barco heterodoxo, en el naufragio del pensamiento único que impera en mi país, sobre Israel. Quieren escucharme. Alguien razonable como yo, dicen, ¿por qué se arriesga a perder la credibilidad, defendiendo a los malos, a los culpables? Les digo que la verdad es un espejo roto, y que todos tenemos algún fragmento. Y provoco su reacción: “todos ustedes se creen expertos en política internacional, cuando hablan de Israel, pero en realidad no saben nada. ¿Se atreverían a hablar del conflicto de Ruanda, de Cachemira, de Chechenia?”. No. Son juristas, su terreno no es la geopolítica. Pero con Israel se atreven. Se atreve todo el mundo. ¿Por qué? Porqué Israel está bajo la permanente lupa mediática y su imagen distorsionada contamina los cerebros del mundo. Y, porque forma parte de lo políticamente correcto, porque parece solidario, porque sale gratis hablar contra Israel. Y así, personas cultas, cuando leen sobre Israel están dispuestas a creerse que los judíos tienen seis brazos, como en la Edad Media creían todo tipo de barbaridades. Sobre los judíos de antaño y los israelíes de hoy, todo vale.

La primera pregunta, pues, es porqué tanta gente inteligente, cuando habla sobre Israel, se vuelve idiota. El problema que tenemos quienes no demonizamos a Israel, es que no existe el debate sobre el conflicto, existe la pancarta; no nos cruzamos ideas, nos pegamos con consignas; no gozamos de informaciones serias, sufrimos periodismo de hamburguesa, fast food, lleno de prejuicios, propaganda y simplismo. El pensamiento intelectual y el periodismo internacional, ha dimitido en Israel. No existe. Es por ello que cuando se intenta ir más allá del pensamiento único, pasa a ser sospechoso, insolidario y reaccionario, y es inmediatamente segregado. ¿Por qué?

Hace años que intento responder a esta pregunta: ¿por qué? ¿Por qué de todos los conflictos del mundo, solo interesa éste? ¿Por qué se criminaliza un pequeño país, que lucha por su supervivencia? ¿Por qué triunfa la mentira y la manipulación informativa, con tanta facilidad? ¿Por qué todo es reducido a una simple masa de imperialistas asesinos? ¿Por qué las razones de Israel nunca existen? ¿Por qué nunca existen culpas palestinas? ¿Por qué Arafat es un héroe, y Sharon un monstruo? En definitiva, ¿por qué, siendo el único país del mundo amenazado con la destrucción, es el único al que nadie considera víctima?

No creo que exista una única respuesta a estas preguntas. Al igual que es imposible explicar completamente la maldad histórica del antisemitismo, tampoco resulta posible explicar la imbecilidad actual del antiisraelismo. Ambas beben de las fuentes de la intolerancia, la mentira y el prejuicio. Si, además, aceptamos que el antiisraelismo es la nueva forma de antisemitismo, concluimos que han cambiado las contingencias, pero se mantienen intactos los mitos más profundos, tanto del antisemitismo cristiano medieval, como del antisemitismo político moderno. Y esos mitos han desembocado en el relato sobre Israel. Por ejemplo, el judío medieval que mataba niños cristianos para beber su sangre, conecta directamente con el judío israelí que mata niños palestinos, para quedarse sus tierras. Siempre son niños inocentes y judíos oscuros. Por ejemplo, los banqueros judíos que querían dominar el mundo a través de la banca europea, según el mito de los Protocolos, conecta directamente con la idea de que los judíos de Wall Street dominan el mundo a través de la Casa Blanca. El dominio de la prensa, el dominio de las finanzas, la conspiración universal, todo aquello que configuró el odio histórico contra los judíos, desemboca hoy en el odio a los israelíes. En el subconsciente, pues, late el ADN antisemita occidental, que crea un eficaz caldo de cultivo. Pero, ¿qué late en el consciente? ¿Por qué hoy surge con tanta virulencia una renovada intolerancia, ahora centrada, no en el pueblo judío, sino en el estado judío? Desde mi punto de vista, ello tiene motivos históricos y geopolíticos, entre otros el cruento papel soviético durante décadas, los intereses árabes, el antiamericanismo europeo, la dependencia energética de Occidente y el creciente fenómeno islámico.

Pero también surge de un conjunto de derrotas que sufrimos como sociedades libres y que desemboca en un fuerte relativismo ético.

Derrota moral de la izquierda. Durante décadas, la izquierda levantó la bandera de la libertad, allí donde existía la injusticia, y fue la depositaria de las esperanzas utópicas de la sociedad. Fue la gran constructora de futuro. A pesar de que la maldad asesina del estalinismo hundió esas utopías y dejó a la izquierda como el rey desnudo, despojada de atuendos, ha conservado intacta su aureola de lucha, y aún marca las pautas de los buenos y los malos del mundo. Incluso aquellos que nunca votarían posiciones de izquierdas, otorgan un gran prestigio a los intelectuales de izquierdas, y permiten que sean ellos los que monopolicen el concepto de solidaridad. Como han hecho siempre. Así, los luchadores contra Pinochet, eran los luchadores de la libertad, pero las víctimas de Castro, son expulsados del paraíso de los héroes, y convertidos en agentes de la CIA, o en fascistas encubiertos. Recuerdo perfectamente cómo, de joven, en la Universidad combativa de la España de Franco, leer a Solzhenitsyn era un anatema… Y así, el hombre que alzaba el grito desde el agujero negro del Gulag estalinista, no podía ser leído por los luchadores antifranquistas, porque ni existían las dictaduras de izquierdas, ni las victimas que las combatían.

Esa traición histórica a la libertad, se reproduce en el momento actual, con precisión matemática. También hoy, como ayer, esa izquierda perdona ideologías totalitarias, se enamora de dictadores y, en su ofensiva contra Israel, ignora la destrucción de derechos fundamentales. Odia a los rabinos, pero se enamora de los imanes; grita contra el Tzahal, pero aplaude a los terroristas de Hamás; llora por las víctimas palestinas, pero desprecia a las víctimas judías; y cuando se conmueve por los niños palestinos, solo lo hace si puede culpar a los israelíes. Nunca denunciará la cultura del odio, o su preparación para la muerte, o la esclavitud que sufren sus madres. Y mientras alza la bandera de Palestina, quema la bandera de Israel. Hace un año, en el Congreso de AIPAC en Washington, hice las siguientes preguntas: “¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas?¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres musulmanas? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿por qué la izquierda solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, y las que han sufrido atentados más sangrantes, Estados Unidos e Israel?”… Porque la izquierda que soñó utopías ha dejado de soñar, quebrada en el Muro de Berlín de su propio fracaso. Ya no tiene ideas, sino consignas. Ya no defiende derechos, sino prejuicios. Y el mayor prejuicio de todos es el que tiene contra Israel. Acuso, pues, de forma clara: la principal responsabilidad del nuevo odio antisemita, disfrazado de antiisraelismo, proviene de aquellos que tendrían que defender la libertad, la solidaridad y el progreso. Lejos de ello, defienden a déspotas, olvidan a sus víctimas y callan ante las ideologías medievales que quieren destruir la civilización. La traición de la izquierda es una auténtica traición a la modernidad.

Derrota del periodismo. Tenemos un mundo más informado que nunca, pero no tenemos un mundo mejor informado. Al contrario, las autopistas de la información nos conectan con cualquier punto del planeta, pero no nos conectan ni con la verdad, ni con los hechos. Los periodistas actuales no necesitan mapas, porqué tienen Google Earth, no necesitan saber historia, porqué tienen Wikipedia. Los históricos periodistas que conocían las raíces de un conflicto, aún existen, pero son una especie en vías de extinción, devorados por este periodismo de hamburguesa que ofrece noticias fast-food, a lectores que desean información fast-food. Israel es el lugar del mundo más vigilado y, sin embargo, el lugar del mundo menos comprendido. Por supuesto, también influye la presión de los grandes lobbys del petrodólar, cuya influencia en el periodismo es sutil pero profunda. Cualquier mass media sabe que si habla contra Israel, no tendrá problemas. Pero ¿qué ocurrirá si critica a un país islámico? Sin duda, entonces, se complicará la vida. No nos confundamos. Parte de la prensa que escribe contra Israel se vería reflejada en una aguda frase de Goethe: “nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo”. O también en otra, más cínica de Mark Twain: “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”.

Derrota del pensamiento crítico. A todo ello, cabe sumar el relativismo ético que define el momento actual, y que se basa, no en la negación de los valores de la civilización, sino en su banalización. ¿Qué es la modernidad? Personalmente lo explico con este pequeño relato: si me perdiera en una isla desierta, y quisiera volver a fundar una sociedad democrática, solo necesitaría tres libros: las Tablas de la Ley, que establecieron el primer código de la modernidad. “El no matarás, no robarás,…” fundó la civilizacion moderna. El código penal romano. Y la Carta de Derechos Humanos. Y con estos tres textos, volveríamos a empezar. Estos principios, que nos avalan como sociedad, son relativizados, incluso por aquellos que dicen defenderlos. “No matarás”…, depende de quien sea el objetivo…, piensan aquellos que, por ejemplo en Barcelona, se manifestaron con gritos a favor de Hamás. “Vivan los derechos humanos”…, depende de a quién se aplican, y por ello no preocupan millones de mujeres esclavas. “No mentirás”…, depende de si la información es un arma de guerra a favor de una causa. La masa crítica social ha adelgazado y, al mismo tiempo, ha engordado el dogmatismo ideológico. En ese doble viraje, los valores fuertes de la modernidad han sido substituidos por un pensamiento débil, vulnerable a la manipulación y al maniqueísmo.

Derrota de la ONU. Y con ella, una rotunda derrota de los organismos internacionales que deben velar por los derechos humanos, y que se han convertido en muñecos rotos en manos de déspotas. La ONU solo sirve para que islamofascistas como Ahmadineyad, o demagogos peligrosos como Hugo Chávez, tengan un altavoz planetario desde donde escupir su odio. Y, por supuesto, para atacar sistemáticamente a Israel. También contra Israel, la ONU vive mejor.

Finalmente, derrota del Islam. El Islam de las luces sufre hoy el violento ataque de un virus totalitario que intenta frenar su desarrollo ético. Este virus usa el nombre de Dios para perpetrar los horrores más inimaginables: lapidar mujeres, esclavizarlas, usar embarazadas y jóvenes con retraso mental como bombas humanas, adiestrar en el odio, y declarar la guerra a la libertad. No olvidemos, por ejemplo, que nos matan con móviles vía satélite conectados… con la Edad Media…

Si el estalinismo destruyó a la izquierda, y el nazismo destruyó a Europa, el fundamentalismo islámico está destruyendo al Islam. Y también tiene, como las otras ideologías totalitarias, un ADN antisemita. Quizás el antisemitismo islámico es el fenómeno intolerante más serio de la actualidad, no en vano afecta a más de 1.300 millones de personas educadas, masivamente, en el odio al judío.

En la encrucijada de estas derrotas, se encuentra Israel. Huérfano de una izquierda razonable, huérfano de un periodismo serio y de una ONU digna, y huérfano de un Islam tolerante, Israel sufre el violento paradigma del siglo XXI: la falta de compromiso sólido con los valores de la libertad. Nada resulta extraño. La cultura judía encarna, como ninguna, la metáfora de un concepto de civilización que hoy sufre ataques por todos los flancos. Ustedes son el termómetro de la salud del mundo. Siempre que el mundo ha tenido fiebre totalitaria, ustedes han sufrido. En la Edad Media española, en las persecuciones cristianas, en los progroms rusos, en el fascismo europeo, en el fundamentalismo islámico. Siempre, el primer enemigo del totalitarismo ha sido el judío. Y en estos tiempos de dependencia energética y desconcierto social, Israel encarna, en propia carne, al judío de siempre.

Una nación paria entre las naciones, para un pueblo paria entre los pueblos. Es por ello que el antisemitismo del siglo XXI se ha vestido con el eficaz disfraz del antiisraelismo. ¿Toda la crítica contra Israel es antisemita? No. Pero, todo el antisemitismo actual se ha volcado en el prejuicio y la demonización contra el Estado judío. Un nuevo vestido para un viejo odio.

Dijo Benjamin Franklin: “donde mora la libertad, allí está mi patria”. Y añadió Albert Einstein: “la vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Éste es el doble compromiso aquí y hoy: no sentarse nunca a ver pasar el mal y defender siempre las patrias de la libertad.
Gracias.

No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie

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No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie


Se recomienda leer previamente el árticulo publicado en el Blog sobre el Choque de Civilizaciones

Por Pilar Rahola

La reconocida periodista española critica duramente el coqueteo de Cristina Fernández de Kirchner con el chavismo y cuestiona la hipocresía y las contradicciones de la izquierda. A la vez, advierte sobre los peligros que enfrenta el mundo con un país como Irán, que está desembarcando en América latina y que está a punto de construir la bomba atómica. Una niña abandonada el día en que nació en Siberia, enferma con neumonía, sarna y salmonelosis, fue adoptada por una mujer española con un corazón sensible que convive dentro de un mismo cuerpo con un cerebro increíblemente ágil y unas agallas hipertrofiadas. Esa mujer es Pilar Rahola, una cronista de guerra que vive acostumbrada a las amenazas, una pensadora políticamente incorregible. Es de izquierda pero anticastrista y antichavista; critica a Saramago y defiende a Israel. Un oxímoron para los cánones que se aplican habitualmente. El ganador del premio Pulitzer Andrés Oppenheimer la define como una de las periodistas más valientes del mundo. Recién llegada a Buenos Aires, este miércoles fue entrevistada por LA GACETA Literaria. Argentina, América, la izquierda – “A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada”, escribió en el diario El País, de Madrid, a raíz de un viaje que hizo a nuestro país en 2007. La Argentina acaba de celebrar elecciones legislativas que han cambiado su mapa político. ¿Qué percibió durante estos días en que estuvo en Buenos Aires? – Argentina empieza a ser mi segunda patria; me ocupa y me preocupa. Estoy tratando de tomarle el pulso a la Argentina porque creo que es el termómetro del continente. El país tiene una sociedad civil muy activa pero, a veces, parece dormida. Por momentos, la Argentina parece bipolar porque del pensamiento crítico más feroz se pasa a permitir los abusos políticos más extraordinarios. A la Argentina el pasado parece pesarle mucho, y el futuro preocuparle poco, mientras vive en un presente demasiado traumatizado. Creo que al pasado hay que recordarlo pero sin descuidar ni dejar de pensar en el presente ni en el futuro. En la actualidad, lo que percibo es que está atravesando uno de los momentos políticos más desconcertantes de los últimos años, con unos gobernantes que parecen autistas, desconectados de la gente y sus problemas. No cometen más errores porque no se entrenan y los argentinos están perdiendo la oportunidad de ser un país muy importante. No es posible que un pequeño país como Chile tenga más peso geopolítico que la Argentina, ni que tenga una presidente con el 74% de aceptación pública, que es la contratara de su vecina. La derrota en las elecciones indica que se han cometido todos los errores de manual. Cristina Kirchner, la mujer comprometida socialmente, que hablaba de cambiar el rumbo, se ha convertido en una esperanza rota. – Julio María Sanguinetti, en una entrevista publicada en LA GACETA Literaria el domingo pasado, afirmó que la izquierda en general no es democrática. El ex presidente uruguayo prologó su último libro y dijo que usted era auténticamente de izquierda. ¿Cómo se lleva con la democracia? – Sanguinetti tiene razón en algo fundamental: ninguna ideología se escapa de los procesos autoritarios. Una parte de la izquierda hizo creer que solamente la derecha tiene monstruos en su interior. Monstruos que iban desde Pinochet y Videla hasta Hitler. La derecha tiene monstruos pero la izquierda también los posee, y van de Castro a Pol Pot o Stalin.Me llevo bien conmigo misma porque soy una librepensadora. Y eso significa que me mantengo en mi territorio de dudas y no entro al terreno de los dogmas de fe. Cuando una ideología entra dentro de ese territorio se convierte en perversa y reaccionaria. En la derecha ocurre ese fenómeno; en la izquierda también. Lo que ocurre es que la izquierda es la que hace más ruido, en las calles, con sus pancartas y consignas. La izquierda que grita más es, generalmente, la peor: es la que suele perder el sentido común, apoyando a gobiernos totalitarios, celebrando actos terroristas como los del 11 de setiembre, convirtiéndose en una verdadera caricatura. Lo que me repugna es que en nombre de la justicia social y de la libertad, de todo lo que yo defiendo, se aclame a hombres brutales que atentan contra esos ideales. Un ejemplo de estas contradicciones es el fenómeno de Hugo Chávez y de tantos “Chavitos”, como los que pueden encontrarse en la Argentina. Chávez utiliza la democracia para destruir la democracia, desmantelando minuciosamente sus instituciones, y tiene un proyecto imperial con sus aliados de Corea del Norte, Libia e Irán. Que este hombre diga que es de izquierda, me molesta. Pero que apele a la libertad, me enfada profundamente. He militado en partidos de izquierda y peleo por conceptos de la izquierda pero no salgo del campo de juego. El campo de juego es el que delimitan la Carta de Derechos Humanos, la libertad y la democracia. – En el programa de Mirtha Legrand, en el que estuvo este martes, dijo que muchos de los grandes intelectuales de izquierda están sobredimensionados, algo que no sucede con los de derecha. ¿Por qué ocurre esto? – Por ejemplo, Samuel Huntington habla del choque de civilizaciones y se hunde. No es recomendado en ninguna cátedra universitaria ni es tenido en cuenta en casi ningún ámbito del mundo intelectual. Y eso ocurre porque es de derecha. En cambio, los intelectuales de izquierda que dicen las mayores barbaridades son siempre impunes. Un ejemplo claro es el premio Nobel José Saramago, que escribió a favor de Stalin y en contra de la caída del muro de Berlín, que sigue defendiendo a Castro y que integró las listas del jurásico partido comunista portugués en las últimas elecciones. ¿Cómo alguien puede equivocarse tanto y tener tanto prestigio? Eso ocurre porque se sobreentiende que un intelectual de izquierda es bueno. La izquierda monopoliza el prestigio intelectual. Hay que romper el mito que asocia a la izquierda con la pureza. Hay intelectuales de derecha que han ayudado a mejorar el mundo y otros de izquierda que han contribuido a empeorarlo y viceversa. Como yo no me caso con nadie puedo juzgar con libertad. – El mundo ha condenado, en forma casi unánime, el golpe de Honduras, aglutinando a figuras que van desde Castro y Obama hasta Chávez y Uribe. Algunas voces aisladas como la del Wall Street Journal, o la de intelectuales como Carlos Alberto Montaner desde el Washington Post, justificaron el derrocamiento y plantearon que se está juzgando la situación con pautas extemporáneas. ¿Cuál es su opinión? – Creo que cualquier golpe de Estado debe ser condenado. El actual gobierno de Honduras tomó el peor de los caminos; se equivocó. Pero de ahí a convertir a (Manuel) Zelaya en un santo hay un abismo. Pienso que se trató de un contragolpe a quien quebraba las leyes, gobernaba de espaldas a la sociedad e intentaba convertir a su país en un satélite de Chávez. Zelaya intentó un golpe de estado “blando”: el que consiste en socavar la democracia desde la democracia, replicando lo que se hace en Venezuela y en Bolivia. Lo notable de Zelaya es que violó la Constitución y ahora apela a ella para volver a su cargo. Criticó a Estados Unidos y ahora va corriendo a ver a Hillary Clinton. Forma parte de la lógica, o la contradicción, populista. Lo que yo le preguntaría a Cristina Kirchner, que viaja en el avión con Correa a denunciar el golpe, es dónde estaba antes. ¿Dónde estaba Cristina cuando Zelaya desmantelaba la libertad en Honduras? ¿Por qué se paseaba de la mano de Castro? Argentina está cada vez más cerca de Chávez y cada vez más lejos del sentido común. Lula, Bachelet, Tabaré Vázquez no viajaron. Sí Cristina, y en medio de la pandemia que vive su país. – En un artículo publicado esta semana en el diario La Vanguardia usted denuncia un proceso colonizador del gobierno iraní y de miembros del Hezbollah en América latina, con el apoyo de Chávez y Castro. ¿En qué consiste ese “proceso” y cuán grave es? – Chávez ha construido la “pista de aterrizaje” para Irán en Latinoamérica. Hay contratos económicos y militares entre iraníes y países del ALBA, pueblos islamizados, fábricas montadas, alta presencia de miembros del Hezbollah. Hay fuentes que indican que el 50% de la financiación de Hezbollah viene de la Triple frontera. La penetración iraní en América latina es muy preocupante. Es lo único que le falta al continente; que se plante la bandera del chiismo radical. El peligro iraní – ¿Cómo cree que evolucionará la situación en Irán? – Las elecciones iraníes son una gran mentira: solamente se presentan los candidatos permitidos por el consejo de los ayatollas. Irán tiene un régimen brutal y enormemente rico. Pero también es el país que tiene la sociedad civil más organizada, capaz de quebrar al régimen, aunque eso implique muchas muertes. Irán, por su gobierno, es el país más temible del mundo islámico en Medio Oriente; pero también, por sus ciudadanos, es el que genera más esperanzas.El problema es que toda Europa está seducida con los petrodólares iraníes. ¿Por qué no convertimos a Irán en la nueva Sudáfrica? El mundo condenó el apartheid contra los negros. ¿Por qué entonces permitimos el apartheid contra las mujeres, los estudiantes y los que aman la libertad? – ¿Cree que Obama aplica un doble standard en la situación de Irán respecto de la de Honduras? – Pienso que Obama está tan preocupado por gustar que le dice a cada uno lo que quiere oír. – Usted dijo que él era un populista en un artículo reciente. – Sí, creo que tiene una tendencia al populismo. A pesar de eso, valoro sus esfuerzos por poner palabras donde antes había armas. Sin dudas ese es el camino. Pero Obama no tiene mucho tiempo. Puede hacerse el simpático unos meses más pero, a partir de diciembre, el proceso nuclear iraní no tendrá marcha atrás. Al mundo le queda muy poco tiempo para parar el surgimiento de un nuevo régimen totalitario con armas nucleares. La administración norteamericana lo sabe bien, como también que en algún momento debe plantarse, dejando de lado la política de “buenos amigos”. Y no me refiero a hacer la guerra, que sería una barbaridad que no solucionaría nada. Me refiero a un boicot económico y político que haga daño al gobierno de los ayatollas. Eso es lo que pide a gritos la ciudadanía iraní: que Estados Unidos rectifique la pasividad actual. – ¿Piensa que si EE.UU. no la rectifica, Israel bombardeará Irán? – Hay una frase en la Biblia: “si tu enemigo dice que quiere destruirte, debes creerlo”. ¿Por qué no habríamos de creerle a Irán cuando dice que hay que borrar a Israel de la faz de la Tierra? Los fundamentalistas no mienten: cumplen todas sus amenazas. Cuando Bin Laden, después del 11 de setiembre, señaló a España diciendo “ahora Al-Andaluz”, era evidente que sufriríamos un atentado terrorista. Irán es un país que hizo atentados en otros países, como lo saben bien los argentinos por sufrirlo en carne propia.Cuando Hitler dijo que iba a hacer desaparecer a los judíos de Europa, había que creerle. Casi lo consigue al convertir en humo a dos tercios de los judíos europeos. Si Irán llega a tener capacidad nuclear, el mundo tendrá un riesgo enorme. El futuro de Medio Oriente – “La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saberlo, es la lucha del mundo”, dijo en una conferencia que dio en Washington el año pasado. ¿Recibe muchas críticas por la defensa que hace de Israel? – Gran parte de la izquierda ha simplificado el conflicto palestino-israelí en un esquema de “buenos y malos”, “víctimas y verdugos”, desconociendo la mano de Irán, Siria y los yihadistas, de los palestinos que reprimen a otros palestinos, de los totalitarios que quieren masacrar en nombre de Alá. Claro que en el lado israelí también hay responsabilidad que debe ser criticada. Pero el conjunto debe analizarse contemplando su complejidad. Lo que ocurre es que hay un sector de la izquierda que, habiendo perdido las utopías, ha sustituido la boina del Che Guevara por la kefia palestina. Que me critique esta izquierda, que defiende ideas totalitarias, es un honor. Lo que me preocupa es la contaminación de tantos cerebros jóvenes, que no saben nada sobre el conflicto, que no se hicieron ninguna pregunta y creen que tienen todas las respuestas, que creen que son solidarios criticando a Israel. No se dan cuenta que Israel es adversario de los palestinos pero no su enemigo. El enemigo es Hamas. Con Hamas y Hezbollah no hay futuro. Hezbollah es una agrupación que pone trozos de carne humana en sus banderas. Su líder envió a su propio hijo a morir. Se puede salir a la calle y protestar contra la incursión israelí en Gaza pero también debe criticarse a Hamas. No balancear el conflicto no es ayudar a la paz: es ayudar a la muerte. Palestinos e israelíes pueden negociar duramente pero en esos intercambios hay futuro. Eso es lo que defiendo y lo que me ha valido amenazas de muerte. La policía me cuida pero sé que es el precio que debemos pagar los que no queremos formar parte de los dogmas de fe de un mundo virulento. Lo que me irrita no son los ataques de los fundamentalistas, porque son coherentes, sino los de los que me insultan y dicen defender la libertad. También recibo muchísimo apoyo porque el sentido común, afortunadamente, es mayoritario. – Usted conoce muy bien Medio Oriente. ¿Cómo imagina el futuro de la región? – El petróleo es un arma de destrucción masiva: es lo que da el dinero para montar las mayores atrocidades. Si no superamos la era del petróleo, no habrá libertades en Medio Oriente. Si no las hay, no frenaremos el fenómeno yihadista. Si no lo paramos, no habrá paz en Medio Oriente. Se trata de una cadena. Todo el mundo libre depende de un modelo de vida que da miles de millones de dólares a dictaduras atroces que lo utilizan para esclavizar a sus pueblos y fomentar el terrorismo. Esto se acabará el día en que el petróleo no sea la clave económica del mundo. Lo dramático es que toda esa riqueza no sirvió para nada. En los últimos 70 años todo el dinero de ese petróleo no ha dado un solo premio Nobel en todos los países islámicos de Medio Oriente. En cambio, en las mismas seis décadas, un pequeño país de siete millones de habitantes, como es Israel, generó muchísimos Nobel. No olvidemos que hace un tiempo Mohamar Kadafi dijo: “ustedes tienen la bomba atómica pero nosotros tenemos la bomba demográfica”. Ahora quieren tener las dos. – ¿Qué papel cree que debería jugar Estados Unidos en Medio Oriente? – Europa critica permanentemente a EE.UU. pero lo cierto es que los únicos que se han metido en el barro son los norteamericanos, los que sentaron a palestinos e israelíes en Camp David y en Oslo para resolver el problema. EE.UU. es aliado de Israel pero también es el mayor donante de dinero a la Autoridad palestina. Creo que los norteamericanos deben seguir metiéndose pero, de todos modos, soy pesimista. Por más buenas intenciones que tengan los norteamericanos, los israelíes y un líder que me gusta como Mahmud Abbas, temo que Teherán dinamitará cualquier eventual acuerdo con la ayuda de Hamas, cuyo propósito fundacional es la destrucción de Israel. Me parece que no estamos cerca de la paz. El pluralismo y la muerte – Desde su perspectiva, ¿hay culturas superiores o todas son moralmente equivalentes, como sostiene la mayor parte del progresismo? – Hay una cultura superior y es la del derecho. No creo en choques de civilizaciones sino en un choque entre la civilización y la barbarie. El bárbaro es el que en nombre de una ideología mata, secuestra, tortura. El civilizado es el que lucha contra eso. En el Islam los civilizados son las mujeres que luchan por sus derechos, los ciudadanos que pelean por la participación en la vida pública, los escritores que alzan su voz contra la tiranía yihadista. Los bárbaros son los que persiguen a los disidentes, esclavizan a las mujeres, amenazan al mundo. Hay una forma superior de ver al mundo y es la que refleja la Carta de Derechos Humanos. No creo en las teorías de Huntington o de Oriana Fallaci que estiman que Occidente es superior a Oriente. En Occidente engendramos monstruos terribles y el Islam ha dado grandes pensadores. Pero lo que sí creo es que el fenómeno totalitario es brutalmente inferior al democrático. Yo estoy del lado de las mujeres lapidadas, de los que luchan por las libertades en las calles de Teherán o en cualquier lado; y me importa poco que sean musulmanes, católicos, judíos, ateos o bailarines de flamenco. – Fue cronista de guerra en varios conflictos. ¿Cuál es la mayor marca que le han dejado? – Las guerras te cambian. En cada vuelta a mí país, pasé más de un mes sin entenderlo. No puedes creer que tus conciudadanos pierden su tiempo en tonterías mientras tu tienes el alma colgando en una percha.La imagen más nítida de todas las guerras que viví me quedó grabada en Africa, en las montañas de Etiopía, en medio de un conflicto que, como todos los africanos, fue anónimo y pasó inadvertido para todo el mundo. Es la imagen de una madre etíope acunando a un niño que llevaba dos horas muerto. Le pregunté a una persona que la conocía si no le iban a sacar el niño de sus brazos y me contestó: “la muerte en Africa tiene su tiempo”. © LA GACETA