PARIS — El mundo necesita realmente otro santo catolico romano, particularmente si eso significa canonizar a uno de sus mas controvertidos Papas en la historia? Por un lado, hay ya mas de 10000 santos y “beatos”, o bendecidos, acumulados desde los tiempos Romanos, con al menos tres santos ya asignados para cada dia del año.
Esa es solo una de las muchas razones por las cuales la decision del Papa Benedicto XVI de proceder hacia la canonizacion de Pio XII, el Papa de la epoca de la IIª Guerra Mundial, fue tan sorprendente.
Otros dos milagros para su nombre, y Pio tendra allanadas todas las dificultades a la santidad, donde el estara entre los rangos de tan amadas figuras como San Francisco de Asis y Santa Juana de Arco.
Es dificil ver la urgencia o la necesidad de un acto que seguro iba a enojar y airar a grandes grupos de gente- mas significativamente, a los judios que se preocupan porque Benedicto nuevamente ha enviado un reves a la dificil y delicada tarea de reconciliar al Catolicismo y al Judaismo.
Puede haber explicaciones para el estudiado silencio de Pio XII acerca del Holocausto a principios de los años 40s: es cierto que la critica publica podria haber puesto a mas gente inocente en peligro, y es tambien cierto que el Papa, como muchos catolicos, tomo riesgos para proteger a los judios.
La cuestion del registro de tiempo de guerra de Pio continua abierta, y continuara de esa forma en tanto los archivos relevantes esten cerrados.
Benedict mismo habia pedido previamente a funcionarios del Vaticano a refrenar cualquier decision sobre Pio hasta la apertura de los archivos de 1939 a 1958, ahora designada para 2014. Este enfoque fue apoyado por los lideres judios, quienes ahora estan expresando desconcierto y consternacion por la decision de Benedicto de apurarse a emitir un decreto proclamando las “virtudes heroicas” de Pio, estableciendo el primer paso para la beatificacion y luego la canonizacion.
Entonces cual era el apuro? La respuesta es politica- la que no hace para un espectaculo religioso edificante. La percepcion comun, discutida por el Vaticano, es que emparejando a Pio XII con Juan Pablo II en el decreto del 20 de diciembre, Benedicto habia esperado satisfacer tanto a las alas conservadora como liberal de la Iglesia Catolica.
Dejemos solo a un lado el hecho que no hay mucho publico clamando por un San Pio XII (Pio IX esta beatificado, y Pio I, V y X ya son santos), como lo hay por un San Juan Pablo II, un Papa carismatico que jugo un papel clave en el colapso del comunismo. En su funeral en 2005, la muchedumbre pedia por una rapida beatificaion, con canticos de “Beato subito.”
En contraste, Pio XII — nacido Eugenio Pacelli, vastago de la llamada nobleza negra de Roma, que ha equipado los altos rangos de la iglesia por siglos- fue un burocrata vaticano de toda la vida convertido en diplomatico, con una forma austera y ascetica.
Esto no es la Madre Teresa, la monja nacida albana que paso su vida cuidando a los pobres de Calcuta y fue beatificada en 2002, ni siquiera el Padre Jerzy Popieluszko, el sacerdote polaco que fue golpeado hasta morir por la policia secreta comunista en 1984 y quien este mes fue puesto en el camino a la santidad, junto con Pio XII y Juan Pablo II.
Entonces el Vaticano se encontro una vez mas intentando calmar las aguas agitadas por una de las decisiones de Benedicto. En febrero pasado, cuando el Papa ofrecio una rama de olivo a figuras protagonicas de un movimiento conservador cismatico que incluia a un ex obispo negador del Holocausto, el Vaticano acuso a un “error de gestion.”
Esta vez, la oficina de prensa del Vaticano lanzo una declaracion explicando que el decreto del Papa sobre las “virtudes heroicas” de Pio no era una evaluacion del “impacto historico de todas sus decisiones operativas”, sino una confirmacion que el habia llevado una vida profundamente cristiana. Seguramente, ese fue un requerimiento que Pacelli cumplia cuando fue elegido para ser el Papa en 1939.
Muchos expertos piensan que Benedicto esta intentando reconciliar a la Iglesia con su propia historia, con enseñanzas que prevalecieron antes del Segundo Concilio Vaticano, la reunion historica de los lideres de iglesia reunidos por el Papa Juan XXIII en los años 60. Eso fue cuando la Iglesia Catolica Romana ingreso a la edad moderna, adoptando principios tales como la separacion de iglesia y estado, libertad de cultos, una liturgia mas moderna y un repudio al antisemitismo.
“Benedicto busca enfatizar la continuidad de las enseñanzas de la Iglesia para marcar el punto que el Segundo Concilio Vaticano no fue una ruptura con el pasado,” dijo el Rev. Thomas Reese, un profesor jesuita y miembro senior del Centro Teologico Woodstock en la Universidad de Georgetown.
Esta no es una linea de pensamiento sorprendente de un Papa conservador que, como teologo, una vez mantuvo la vigilancia sobre la doctrina de la Iglesia. Pero el no necesitaba agregar otro Papa a la lista de santos para marcar el punto.
De los 265 Papas en la historia, 76 ya son santos: seis son beatos. Quizas ahora sea la hora de declarar un alto a la practica, para liberales como Juan Pablo II y Juan XXIII, tanto como para conservadores como Pio XII.
Como el Padre Reese lo destaco aptamente, los Papas no pueden ser ejemplos para los cristianos comunes: los Papas solo pueden ser ejemplos para otros Papas.
Luego que el Presidente Barack Obama fue galardonado con el Premio Nobel a la Paz, mucha gente argumento que los titulares de estado no deben ser nominados para ese tipo de premio hasta que dejan el cargo. Quizas en el caso de los Papas, sentarse en el trono de San Pedro debe ser honor suficiente.
Fuente: International Herald Tribune