En Israel no puede haber políticos corruptos

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Autor: Aarón Alboukrek, México
Para: Aurora Digital

No es sorprendente oír sobre la corrupción de los que ejercen la política en el mundo. No han sido pocas las llaves narrativas en la historia universal de la denuncia que han abierto las cajas negras del abuso blindado por el fuero gubernativo. A fuerza de la repetición holgada ya no se requiere de mucho esfuerzo para creer en la ficción cinematográfica o literaria. La industria del entretenimiento que aborda el lucrativo tópico parece haber logrado la fórmula perfecta de un solo sketch revolvente cuya atracción primordial, más allá del gadget erótico que involucre, es el truco novedoso en la transgresión replicada.
La tecnología de las comunicaciones de nuestro tiempo refuerza involuntariamente la peligrosa imposibilidad del extrañamiento al difundir in extenso la repetida y disfrazada satrapía y fortalece nuestra postración verbal al poder compartir como agredidos la zozobra internacional de los pillajes oficiales.

Visiones colectivas del hartazgo
Ciertamente esos poderes deshonestos que se repiten en el continuismo o en la alternancia dejan caer sus polvos sucios sobre los honestos y sobre el mismo oficio, generando de manera cínica visiones colectivas del hartazgo. Muchas democracias padecen hoy de ese atracón de insolencia provocada que está destrozando la participación ciudadana, sostén medular de las defensas de toda constitucionalidad. Ese hartazgo se está convirtiendo en una excrescencia de la realidad política convertida en espectáculo y la postración verbal de las ciudadanías está permitiendo el crecimiento del despotismo y reforzando una democracia amañada. La profundidad del problema es tal que la crítica analítica y la denuncia fundamentada, que se resisten a la perplejidad y a la aceptación autodoliente del abandono, están siendo neutralizadas por los poderes legales o fácticos al presentarlas mediática y cínicamente como muestra de lo democrático.
El grado de apropiación de la crítica y la denuncia por el mismo poder que haya sido cuestionado alcanza en muchos casos lo obsceno cuando se ve a un intelectual vestido a la moda y cobrando oro para decir lo conveniente.

Incapacidad de asombrarme
No obstante mi propia incapacidad de asombrarme por la corrupción de los políticos autoproclamados democráticos, no puedo dejar de extrañarme y apesadumbrarme cuando se habla de corrupción en políticos que gobiernan el Estado de Israel. ¿Por qué?, se preguntarán. ¿Qué tiene de especial Israel y sus políticos que pueda ser excluyente de esa postración verbal del agredido global y no pueda decir “que en todos lados se cuecen habas”? Eso mismo me he preguntado a mí mismo y la respuesta es la causa de este artículo. Pues bien, lo primero que digo es que de esas habas no deberían existir en ningún lugar; dicho esto, la reflexión la vuelvo autocrítica y añadiría: menos aún en Israel.
Me dirán “pero si tú no eres israelí, ¿por qué la quieres volver autocrítica?” Correcto, -con autocrítica quiero decir “envolvente-” por judía, ¿ahora sí? Espero que sí, si no ya se disipará.
¿Por qué menos en Israel? Primero una negación de necesidad: no porque haya idealizado comunitariamente al judío, es decir que me haya idealizado en la marginalidad diaspórica y haya negado por tanto las protuberancias indeseables de la condición humana en mí o en mis semejantes de atávica cultura.
Si Israel representa una tierra de semejanza para el pueblo judío no se infiere que la semejanza identitaria sea ni mucho menos santa. Pero sí es atípica.
Dejo entonces las negaciones agregando sólo que la familiaridad comunitaria es, no obstante lo dicho arriba, tierra fértil para la idealización, lo cual implica que de alguna forma no excluyo del todo a la fantasía hecha voluntad de desear ver en todo lo judío lo virtuoso aunque los hechos digan lo contrario.
Pero sólo un poco, no lo suficiente para cegarme, es difícil sustraerse totalmente de una cultura tan vasta y tan virtuosamente pesada y reconocida que alimenta la repetición casi involuntaria del auto elogio.
La atipicidad que quiero resaltar no es la que se pudiera derivar precisamente de esas virtudes; pienso además que todos los pueblos son virtuosamente atípicos en la diversidad, sino aquella que muestra las condiciones adversas de sus logros: persecución, genocidio y resistencia.
Esas son las razones constitutivas del Estado israelí como Hogar Nacional del pueblo judío y las razones por las que ese estado no puede permitirse la corrupción en aquellos a quienes se les delegó colectivamente una responsabilidad administrativa. Esta pus del deseo retorcido degrada los incentivos éticos de una nación que nació del hartazgo a la humillación injustificada y a la muerte impuesta, una nación que está siendo amenazada y que se ve obligada a luchar por su propia sobrevivencia y la de todo el pueblo judío. En el exilio las comunidades judías, como identidad cultural, fueron víctimas de ese tipo de corrupción y la solidaridad comunitaria fue su única divisa; sin ella la historia sería ahora diferente.
El político israelí que incurra en corrupción está traicionando algo demasiado profundo como para que el abusado no se extrañe, condene y participe en contra.

¿Dónde quedará el país democrático?
Cierto es que el sistema judicial israelí es muy pulcro y no es ningún paradigma de la impunidad; al contrario, es un modelo ejemplar cuando un militar por más calificado que esté para dirigir un ejército es marginado de esa posición si cometió algún tipo de corrupción o si un presidente o un primer ministro defraudan la confianza de su electorado. Sin embargo, al final de las cuentas judiciales, ¿qué pesará más cuando la corrupción del político en una nación se convierte en un síndrome del hartazgo y de la postración verbal? ¿La alegría de saber que se hace justicia o la zozobra de saber que se fue traicionado otra vez?
Habría que preguntarse por la relación entra la corrupción del político y las metas inalcanzadas en una sociedad. Son ya muchos los factores que apuntan a una crisis profunda del sionismo israelí como para agregarle este flagelo global. La demografía de Israel y la ausencia de paz con el mundo árabe son factores perturbadores para el futuro de esa nación y para todo el pueblo judío.
Si el primer ministro Netaniahu es investigado por corrupción y resulta cierto, ¿dónde quedará ese Israel judío y democrático que tanto defiende sin querer ver en ello no tanto la segregación que esas palabras juntas provocan sino sobre todo sus propias contradicciones morales? La paz, como dije en algún otro artículo, es mejor si nace desde el pueblo y se comparte con el otro pueblo, pero necesita de líderes honorables que la orienten.
La paz no se lleva con la corrupción y ésta engendra rabia a pesar del adormecimiento que provoca su repetición.
El sueño de Herzl nació, creció, dio flor, fructificó y ya maduró. Ahora es necesario continuar un camino ignoto de la identidad y sólo fructificará por la unidad del pueblo de Israel en su conjunto, tanto por la parte nacional como por la diáspora satelital, sin políticos que traicionen su aliento histórico, símbolo de lucidez, de aceptación del otro y de digna resistencia.
En Israel no puede haber políticos corruptos, no puede abonarse esa gravosa protuberancia pornográfica a un destino próximo que está oscilando entre la vulnerabilidad tal vez irrecusable pero ineludible de un Estado democrático y civil de mayoría judía, y uno teocrático y letal en vías de edificarse.

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Probablemente Israel llego a ser lo que es, gracias a su pueblo pero también por los grandes lideres que encaminaron su desarollo!!!

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Todos los primeros ministros de Israel desde el nacimiento del Estado.
Una simpática creación de Milo Auerbach.

Fuente: Yad be Yad

El Obama beduino de Israel

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En su hospitalaria tienda, un viejo beduino me dijo hace cinco años: “Un beduino no puede vivir sin cigarros, café y su mujer”. Ismail Khaldi añade un cuarto ingrediente: la diplomacia. A sus 38 años, es el primer diplomático beduino israelí. De una modesta tienda en su aldea natal de Khawalid (norte de Israel) a una selecta residencia de San Francisco donde en los últimos dos años ha sido vicecónsul de Israel. De un poblado sin electricidad a elegantes cóctels con líderes internacionales. De nómada en su tierra a nómada en el mundo.
Ismail tiene cierto aire al presidente norteamericano Barack Obama al que imita rompiendo moldes, superando obstáculos y cosechando curiosidad. Y, claro, escribiendo una biografía. “El diario de un pastor”, es el recorrido de un hombre que demuestra que es posible ser beduino, israelí, musulmán, árabe, pastor, académico y diplomático de Israel. Como él mismo confiesa, “desde pequeño vivo entre el mundo musulmán y el judío, entre Occidente y Oriente, entre lo moderno y lo tradicional, entre lo secular y lo religioso”.
¿Cómo le han tratado en Estados Unidos?, le preguntamos. “Muy bien aunque reconozco que mi historia personal desconcertó a muchos. Además no es fácil representar a Israel en un clima internacional tan hostil y basado en la propaganda”. Nunca olvidará, por ejemplo, su intervención en la Universidad de Berkeley: “Fui invitado a un debate con un profesor libanés que da clases en esa universidad. Su único discurso era atacar a Israel. Se negó incluso a darme la mano. Me quedé de piedra ya que el objetivo era intercambiar ideas. A muchos estudiantes les molestó que un árabe defendiera la democracia israelí. Las minorias aqui viven muchísimo mejor que en el resto de Oriente Medio”.
Pero añade: “Ojo, yo no fui a Estados Unidos para decir que Israel es perfecto. No somos una democracia perfecta. Hay muchos defectos y desigualdades como en otros países y en muchos casos los árabes israelíes no reciben el mismo trato. Claro que hay diferencias y cosas que cambiar pero también hay mucha hipocresía y odio hacia Israel. Los medios de comunicación describen la realidad en base a prejuicios e ignorancia. Es evidente que hay un conflicto y que debemos solucionarlo. Ojalá haya paz en esta zona y los palestinos tengan un Estado democrático pero no entiendo por qué siempre hay un dedo acusador hacia Israel, pase lo que pase”.
Cuenta que “algunos estudiantes en Estados Unidos ignoraban que Israel goza de libertad de credo. No toleraban que yo apoyara al Estado judío sin ser judío. En algunos campus, intentaron silenciarme”. Sonríe cuando recuerda el encuentro con una anciana judía de San Francisco. “Me preguntó cómo es posible que yo sea embajador israelí siendo musulmán y árabe. La señora no era del todo consciente que en el Estado de los judíos hay un 20% de árabes”.
Ismail Khaldi en Jerusalén (Sal Emergui)
Orgulloso de ser una persona “badiya” (del desierto), no oculta sus orígenes. Todo lo contrario. Recuerda que de niño tenía que recorrer cada mañana a pie varios kilómetros para llegar al colegio. “Mi padre me decía que debía ir a la universidad y visitar la Casa Blanca. No estoy seguro que él sabía lo que era la Casa Blanca”. El hogar de los Khaldi era la atracción del pueblo ya que disponían de la única televisión. “14 pulgadas… funcionaba gracias a la batería del jeep ya que el pueblo no tenía electricidad”, evoca con nostalgia.
En un colegio árabe de Haifa, se sintió diferente. “Mis compañeros árabes no beduinos sentían hostilidad hacia el país en el que vivían y pertenecían a movimientos palestinos. Mi compañero de pupitre se consideraba ´un palestino árabe que vive en Israel´. Yo, en cambio, me definía como beduino israelí. Entre los profesores había un sentimiento antiisraelí”, dice. Le gritaron “traidor” cuando respetó el minuto de silencio en el día de recuerdo de los muertos israelíes en las guerras y atentados. Su primer viaje al extranjero fue nada más y nada menos que a Nueva York donde se sintió como Cocodrilo Dundee. Al volver a su poblado, su abuela le preguntó: “¿Tienen ovejas?”.
Tras hacer el servicio militar y graduarse en la Universidad de Tel Aviv, se presentó al curso diplomático. Al tercer intento, aprobó el examen y fue aceptado en el Ministerio de Exteriores donde defiende con pasión a Israel sin renunciar a su identidad beduina y árabe. A diferencia de Obama, no tiene aspiraciones políticas.
Sabe que hace historia al ser el primero en 62 años. ¿Considera que Israel tendrá algún día un jefe de Gobierno no judío? “Teóricamente es posible pero yo no veo que se produzca en los próximos años. Israel es un Estado con mayoría judía y con un carácter judío declarado”, nos responde.
En una conferencia (S.E)

Reconoce que “ser beduino en una sociedad tan moderna como Israel tiene sus complicaciones. No bebemos alcohol ni llevamos camisetas y pantalones cortos, tampoco vamos a discotecas. Yo nunca fui de joven al cine o un pub. Siempre comíamos en casa”. Se refiere a sus padres, abuelos, primos y 10 hermanos.
A los 38 años, sigue sintiéndose un pastor: “Quizás haya visto más mundo que mis amigos de infancia pero yo nunca olvido las sabias lecciones que aprendí en Khawalid como hospitalidad, paciencia y fidelidad”.
Quizás Ismail ha elegido el trabajo más adecuado a sus orígenes. El diplomático es un nómada por antonomasia. Con más electricidad y una casa habitualmente espaciosa pero a fin de cuentas, un nómada. Como Ismail

La cultura de un pais no es copia de su politica

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En enero de 2003 escribí un artículo lamentando el hecho de que The Translator , una revista académica británica, se hubiera unido a otras publicaciones del Reino Unido en el boicot académico de las universidades israelíes, en protesta por las políticas del primer ministro israelí Ariel Sharon.

Mona Baker, editora de The Translator , había sido una firmante de la carta abierta anunciando el boicot; poco después, ella invitó a dos académicos israelíes del consejo editorial a que presentaran su renuncia. Los intelectuales en cuestión, la doctora Miriam Shlesinger y el doctor Gideon Toury, estaban en contra de las políticas de Sharon, pero esto no hizo diferencia alguna para Baker . En mi crítica, observé dos cosas. Una, que es necesario hacer una distinción entre las políticas gubernamentales de un país (o incluso su Constitución) y el fermento cultural que está actuando dentro de él . Segundo, señalé implícitamente que hacer responsables a todos los ciudadanos de un país por las políticas de su gobierno era una forma de racismo . No hay diferencia entre aquellos que manchan así a todos los israelíes y quienes mantienen que, dado que algunos palestinos cometen actos de terrorismo, deberíamos bombardear a todos los palestinos.

Recientemente, en Turín, apareció una carta abierta bajo el patrocinio de la rama italiana de la Campaña para el Boicot Académico y Cultural de Israel, una red de académicos y organizaciones que trabajan para obligar a un cambio de las políticas israelíes mediante el boicot de las instituciones israelíes . Este documento, orientado a censurar al gobierno de Israel por sus políticas , incluye esta declaración: “las universidades y académicos israelíes han apoyado totalmente y apoyan a su gobierno y, como tal, son cómplices de sus políticas . Las universidades israelíes también son los lugares donde parte de los proyectos de investigación más importantes se llevan a cabo sobre armas nuevas basadas en nanotecnología y sistemas tecnológicos y sicológicos para controlar y oprimir a la población civil”.

En la carta, una especie de manifiesto, estos académicos exhortan a la gente a abstenerse de tomar parte en cualquier forma de cooperación académica y cultural, incluyendo la colaboración con instituciones israelíes . También sugieren suspender todas las formas de financiamiento y subsidios . Si bien yo estoy en completo desacuerdo con las políticas del gobierno israelí, es una mentira declarar, como lo han hecho en su carta los boicoteadores italianos, que las universidades y académicos israelíes “casi totalmente” apoyan al gobierno de su país: muchos intelectuales israelíes siguen argumentando vigorosamente contra las políticas de su gobierno .

Por ejemplo, el Call for Reason judío europeo produjo recientemente un exhorto contra la expansión de los asentamientos israelíes, firmado por un gran número de intelectuales judíos europeos. Causó un revuelo, demostrando que el debate persiste tanto dentro como fuera de Israel.

Además, esto es ilógico.

¿Por qué debe ser tal boicot tan amplio? ¿Deberíamos boicotear a los filósofos chinos para que no asistan a las conferencias porque Pekín ha censurado a Google? Si los físicos en Teherán o Pyongyang estuvieran colaborando activamente en la fabricación de armas atómicas para sus países, entonces sería comprensible que sus iguales en Roma u Oxford prefirieran romper todas las relaciones institucionales con ellos. Pero no veo por qué desearían romper relaciones con académicos que trabajan en campos no relacionados: todos perderíamos el diálogo acerca de la historia del arte coreano o de la literatura persa antigua.

Mi amigo, el filósofo Gianni Vattino, está entre los partidarios del llamado más reciente para un boicot. Veamos hipotéticamente, por diversión, si él estaría de acuerdo: supongamos que en ciertos países extranjeros circulan rumores de que la administración italiana de Berlusconi está tratando de socavar el principio sagrado democrático de la separación de poderes al deslegitimizar el sistema judicial, y que lo está haciendo con el apoyo de un partido político racista y xenofóbico. ¿Le agradaría a Vattino, quien es un crítico del gobierno, que las universidades estadounidenses protestaran contra las políticas italianas no invitándolo a él a ser un profesor visitante, o que comités especiales adoptaran medidas para remover todas sus publicaciones de las bibliotecas de Estados Unidos ? Creo que denunciaría la injusticia y que sentiría que esas acciones eran equivalentes a culpar a todos los judíos de deicidio porque el Sanhedrin estaba de mal humor el Viernes Santo.

Nadie aceptaría que todos los rumanos son violadores, todos los curas pedófilos y todos los académicos de Heidegger, nazis.

Igualmente, ninguna postura política o polémica contra el gobierno debe condenar a toda una raza o cultura. Este principio es particularmente importante en el mundo literario, donde la solidaridad global entre académicos, artistas y escritores siempre ha sido una forma de defender los derechos humanos a través de todas las fronteras.

Copyright Umberto Eco y L’Espresso, 2010

Hay olor a McCarthysmo en el aire

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Extraído de OSA filial Cordoba
Posted by David Harris

A veces es declarado abiertamente, otras veces esta mas velado. La acusacion de doble lealtad esta de regreso.
El 16 de abril, The Journal News, un periodico de Gannett, publico una columna de un invitado por parte de un residente local del Condado Westchester.
Asignado con el incendiario titular “Lowey mina los intereses americanos en el Medio Oriente”, acusaba a la congresista Nita Lowey, una veterana con 22 años en el Capitolio, de “socavar deliberadamente nuestro interes nacional al servicio de un gobierno extranjero.” Preguntaba, “A quien es ella leal y los intereses de quien representa?”, y proponia que ella y aquellos como ella sean “registrados como agentes de un gobierno extranjero.”
Cual fue la supuesta transgresion de la Diputada Lowey? Que, entre otras cosas, “Ella y mas de 300 congresistas mas enviaron vergonzosamente una airada carta al presidente Obama, demandando que el pare de maltratar a Israel. La traicion de la Diputada Lowey ha sacudido la alfombra debajo de los pies de nuestro presidente y saco los dientes fuera de su mordida.”
Francamente, yo estoy aun mas preocupado acerca de por que tal periodico publico un ataque que sono a McCarthysmo contra una funcionaria publica mas que lo que el autor realmente escribio.
Seguramente, el periodico recibe muchos envios, de los cuales elige uno para su columna diaria. Donde estaban los filtros que debieron haber etiquetado tan venenosa diatriba como fuera de limites?
O tomemos una parte del editor del The Washington Note recien aparecido en el The Huffington Post.
El autor ataco al Senador Charles Schumer, otro legislador veterano que es judio, por “cruzar publicamente la linea cuando llego a acusar celosamente a su propio gobierno y colegas en temas delicados de politica americano-israeli.” Afirmaba que “los documentos de Schumer llegan al punto de sonar como si el fuese mas un Senador trabajando en la Knesset que trabajando en el Senado de los EEUU.”
Y cual fue el supuesto pecado del Senador Schumer? El fue acusado de tener un “punto ciego sobre Israel.” Schumer, ustedes ven, desafio el enfoque de la administracion Obama respecto a Israel, llamandolo “contraproducente, debido a que cuando tu das esperanzas a los palestinos que los EEUU haran su negociacion por ellos,ellos no van a sentarse y conversar.”
Entonces estuvo la calumniosa tactica de un no nombrado funcionario de la administracion (luego condenada por una importante figura del Consejo de Seguridad Nacional) quien dijo a Laura Rozen, periodista de politica exterior para Politico, que el funcionario de la Casa Blanca Dennis Ross era “mucho mas sensible a la politica de coalicion de Netanyahu que a los intereses americanos.”
La sospechada perfidia de Ross? El aparentemente aconsejo que el Primer Ministro Netanyahu podria solo ser presionado mas a la luz del armado de su coalicion gobernante- y de las encuestas mostrandolo con amplio apoyo en Israel.
Stephen Walt, el academico que ha convertido su ataque sobre el “Lobby Israel” en una industria casera, salto sobre el tema. El sugirio que la doble lealtad no era un termino particularmente util en estos dias, pero que “conflicto de interes” seguramente se ajustaba mas.
El conoce la carga historica asociada con los acusadores de “doble lealtad” y seguramente penso una forma mas, me atrevo a decir, “kosher” para expresar esencialmente el mismo pensamiento.
En un articulo en abril titulado “Sobre ‘doble lealtad,'” Walt escribio: “No es obvio que la politica americana hacia el Medio Oriente es probable que sea torcida cuando ex empleados de WINEP [Instituto Washington para Politica de Cercano Oriente] o AIPAC tienen importantes roles politicos, y cuando su propia conducta previa ha dejado en claro que ellos tienen un fuerte apego a un pais particular en la region?”
Ross estuvo asociado con el WINEP, lo cual lo hace inelegible, en el pensamiento de Walt, para servicio gubernamental sobre el Medio Oriente. Ross, un profesor distinguido, es tambien un miembro maduro de varias administraciones americanas que han pensado promover el proceso de paz. Todo esto le importa un comino a Walt, quien tiene un objetivo- distanciar a los EEUU de Israel en el nombre de sus teorias “realistas”.
Pero entonces Walt podria considerar extender su caza de brujas. Despues de todo, en el mismo articulo el sugirio: “Cuando hay importantes temas de seguridad nacional en juego, no tendria mas sentido tener la politica de los EEUU en las manos de gente sin fuertes sentimientos personales respecto a cualquiera de las partes interesadas?”
Por favor dime, eso incluiria, en las palabras de antiguerra.com, “al hombre del AIPAC en el bando de Obama”?
O sea el Congresista Rahm Emanuel.
Poco despues de la eleccion del Presidente Obama, el sitio publico un profundo articulo sobre Emanual, que terminaba con estas palabras:”Quizas haya un limite para las travesuras que el sera capaz de hacer; en este punto uno solo puede adoptar una politica de esperemos y veamos. Una cosa es segura, sin embargo. Si el tema es Israel, Emanuel sabe muy
claramente donde reside su lealtad.”
O quizas, dado el actual contratiempo por la construccion en Jerusalem, descalificaria Walt a la autora de un documento de posicion en 2008 que “cree que el derecho de Israel a existir en seguridad como estado judio, con fronteras defendibles y una Jerusalem indivisa como su capital, segura de violencia y terrorismo, nunca debe ser cuestionado”?
Esa fue la Senadora Hillary Clinton.
O posiblemente al co-patrocinante del Acta de la Embajada en Jerusalem (S. 1322), la que declaro que “Jerusalem debe permanecer como ciudad indivisa y… debe ser reconocida como la capital del Estado de Israel”?
Ese fue el Senador Joe Biden.
O quizas, como fue informado por ABC News en junio de 2008, a la persona que escribio: “En terminos generales, claramente Israel debe surgir de un acuerdo de status final con fronteras seguras. Jerusalem continuara siendo la capital de Israel, y nadie debe buscar o esperar que sea redividida”?
Ese fue el Senador Barack Obama.
De acuerdo a Walt, no deben estas “partes interesadas” con “fuertes sentimientos” salirse de la politica de Medio Oriente, dejando el trabajo, yo supongo, para los que piensan como el y su compañero de equipo John Mearsheimer? O el esta hipocritamente dispuesto a dar a funcionarios selectos un pase?
Hay un tufo a McCarthysmo en el aire, y no huele mejor hoy que lo que olia cuando surgio 60 años atras.
Fuente: In the trenches