La conferencia hará un llamamiento a museos, galerías y bancos de todo el mundo para que abran su documentación para averiguar el paradero de obras y patrimonio buscados

Praga acoge un conferencia para incrementar la devolución de obras de arte expropiadas en el Holocausto.

Luego de que Hitler, creará el “Museo de la Raza Extinta” en Praga, donde estarían exhibidos los últimos recuerdos del Pueblo Judío.

Miles de cuadros, artesanías, torot, libros, mezuzot y demás elementos y libros judíos fueron acumulados a la espera que la Solución Final se extendiera por el mundo.

Finalmente cuando la Shoá termino y el Pueblo Judío se mantuvo con vida, ese museo quedo en el olvido y los miles de objetos que allí se acumulaban jamás fueron devueltos.
Encontrar vías para agilizar las compensaciones para las víctimas de las expropiaciones nazis durante el Holocausto es el principal objetivo de una gran conferencia en Praga.
Representantes de 49 países, expertos de museos y galerías, así como delegados de varias organizaciones judías negociarán una declaración no vinculante para incrementar la devolución de obras de arte y otros bienes expropiados por los nazis durante la II Guerra Mundial.
La reunión de Praga se celebra diez años después de un histórico encuentro análogo convocado en Washington, tras el cual varios países, sobre todo Austria, empezaron a devolver más bienes expropiados, indemnizaron a las víctimas, a sus herederos y también a la comunidad judía local.
Se estima que unas 600.000 obras de arte y artefactos religiosos fueron robados a los judíos europeos y a otras víctimas durante la II Guerra Mundial.
La declaración de Washington, suscrita en 1999 por 44 países, fijó reglas no vinculantes para devolver obras de arte expropiadas durante la II Guerra Mundial.
Con motivo de la conferencia de este año, la Presidencia checa de la UE ha anunciado que creará en Terezin, cerca de Praga y donde los nazis tenían un gran campo de concentración, un “Instituto del Legado de la Shoá”.
Con esa institución, la República Checa -donde una importante parte del patrimonio robado a los judíos no se ha devuelto todavía- quiere coordinar futuras reclamaciones.
Además de saldar una deuda por el “legado cultural ligado a los judíos checos”, este instituto será “la contribución checa (para frenar) la actual ola de antisemitismo”, indicó en la apertura de la conferencia el ministro checo de Asuntos Europeos, Stefan Füle.
El Instituto del Legado de la Shoá “centralizará quejas, servirá de orientación y guía para mejores prácticas”, añadió el ministro.
En la República Checa vivían antes de la II Guerra Mundial unos 120.000 judíos, de los cuales casi 80.000 fueron asesinados, el resto logró escaparse a tiempo o sobrevivió en los campos de concentración.
A diferencia de los países occidentales de Europa, en los países ex comunistas del Viejo Continente, como la República Checa, Polonia, Hungría o Ucrania, no se han devuelto todavía muchas propiedades o artefactos robados.
Al igual que en Washington, la adhesión a los principios de la declaración praguense, que se hará pública el lunes, tendrá carácter voluntario, si bien constituirá la “última oportunidad de hacer algo por las víctimas mayores”, manifestó Füle.
Los delegados analizarán además con qué medios se puede impulsar la búsqueda de obras robadas y su devolución.
La conferencia hará un llamamiento a museos, galerías y bancos de todo el mundo para que abran su documentación para averiguar el paradero de obras y patrimonio buscados.