Egipcios celebran en Tahrir primer aniversario derrocamiento de Mubarak

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Cientos de egipcios concentrados se concentran este miércoles en la plaza egipcia de Tahrir para celebrar el primer aniversario de la revolución que derrocó al régimen de Hosni Mubarak.
Durante la jornada se realizarán varias marchas hacia el centro de la capital.
Muchas personas han pasado la noche en Tahrir, símbolo de la revolución, a donde los egipcios comenzaron acudir desde el mediodía del martes para conmemorar aquellos dieciocho días que acabaron con treinta años de régimen de Mubarak.
Los cafés de los alrededores estaban a primera hora de la mañana del miércoles llenos de clientes, muchos con pañuelos palestinos, detallan los corresponsales de medios extranjeros.
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Porque la democracia es incompatible con “la primavera árabe”

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por George Chaya
para Olei

Existe una corriente política consensuada que identifica a los Estados Unidos como exponente de la democracia plena. Sin duda esta idea dio lugar al progreso y convenció a los ciudadanos estadounidense de ello, su mensaje ha tenido tanto éxito que los demócratas, republicanos, liberales y conservadores mantienen a lo largo de su historia e incluso hasta hoy, una profunda identificación con esta forma de Gobierno a la que denominan “Democracia Estadounidense”. Incluso a través de una iniciativa histórica que lleva más de 50 años, esta “democracia americana” es promovida por el Gobierno Federal para ser exportada a diferentes latitudes. Hoy vemos esta iniciativa encabezada por el presidente Barak Obama jugando ficha en Oriente Medio y África del Norte. Pero sólo hay un detalle que esta mal con todo lo anterior, el problema se encuentra en la raíz de aquella idea, y “es que Estados Unidos no es una democracia; nunca lo ha sido y, Dios mediante, nunca lo será.

La democracia ha servido como puerta de acceso de dictaduras de izquierdas y de derechas que han aniquilado derechos y libertades de las personas a lo largo de la historia. Esto es así, porque principalmente, en algún punto de su proceso, la democracia no esta exenta de ser el equivalente representativo de las “masas” o el Gobierno de las mayorías. Y generalmente la historia nos ha demostrado que en un gobierno dominado por la voluntad de la mayoría, los derechos de las minorías no están garantizados, generalmente son descuidados y a menudo violentados por quienes detentan el poder.La historia política universal ha mostrado claramente que la democracia ha naufragado no pocas veces a manos de la masa entusiasmada, pero carente de ideas democráticas, ello ha dado paso a la anarquía y, eventualmente a las dictaduras. Los primeros estudios efectuados por pensadores de la democracia griega ilustran esta progresión.

Observando los regimenes “democráticos” desde una visión histórica-realista, especialmente cuando referimos a transiciones hacia la democracia, se puede afirmar objetivamente que los movimientos y grupos mejor organizados y las facciones mejores financiadas casi siempre son los más influyentes al momento de elegir un nuevo Gobierno en una sociedad sumida en el caos. Este es exactamente el caso en los acontecimientos que tienen lugar en el Oriente Medio y África del Norte. En este punto, es apropiado el diseño de una línea de tiempo para trazar la evolución de casi todas las transiciones gubernamentales que esta produciendo la llamada “Primavera Árabe.” El descontento manifestado en países con regimenes despóticos que sistemáticamente han reprimido a organizaciones políticas opositoras con cárcel, tortura, exilio o muerte, han generado movimientos directos a la rebelión y esa rebelión fue la que fomentó la las movilizaciones. Al principio las manifestaciones se mostraron más orgánicas; compuestas por habitantes en su mayoría urbanos, mejor adaptados al uso de herramientas tecnológicas modernas y a redes sociales para organizar asistencias multitudinarias a las protestas.

Cuando los medios de comunicación internacionales comenzaron a informar los eventos al mundo, personas de localidades rurales se sumaron a las marchas para protestar en aldeas y pueblos. Estos sucesos se hicieron cada vez más potentes y se convirtieron en terreno fértil para facciones más familiarizadas con la movilización de grandes números de personas para la acción. En casos como el egipcio, con el apoyo del movimiento progresista y organizaciones sindicales internacionales las revueltas dieron lugar a la injerencia de ideologías extranjeras portadoras de segundas intenciones y dirigidas al establecimiento de un nuevo sistema de Gobierno. Así cayo Mubarak a manos de un movimiento bien organizado y financiado que genero “per se” caos y anarquía alimentando estas manifestaciones que fueron utilizadas como herramienta para lograr un cambio revolucionario.

En el estado de anarquía existe un vacío donde no hay ninguna autoridad central; no hay ley ni protección para la población ni para la propiedad privada. Durante periodos anárquicos y caóticos, normalmente se producen disturbios, saqueos, destrucción y violencia física, ello facilita y genera la necesidad en la población de cada uno de los países afectados de recuperar el orden y el control de su seguridad.

Es allí que el mejor organizado de los grupos, la agruparon mejor financiada y la facción más cercana a las bases populares aparecen para proporcionar ese orden y control de la seguridad perdida, y casi siempre, ellos se encontraran entre las personas movilizadas. Normalmente estas personas son las mismas que alentaron el caos y la anarquía desde el principio de los levantamientos y estos grupos son los que tendrán más probabilidades de ganar y derrocar al Gobierno en el poder hasta ese momento. Esta situación llegó a pasar en casi todos los eventos de la llamada primavera de árabe. Desde Túnez a Egipto desde Libia al Yemen, donde los mas organizados y los mejores financiados, en muchos casos militares o grupos armados se hicieron con el poder bajo el pretexto de facilitar futuras “elecciones democráticas”. Esto es exactamente igual a lo ocurrido durante la Revolución Rusa de 1917, donde Vladimir Lenin llego para establecer un control total sobre el pueblo ruso, y también fue lo que sucedió en la era de la Alemania Nazi, cuando “los camisas pardas” de Hitler crearon el caos previo que lo catapultó al poder. También es la misma fórmula seguida por Fidel Castro y Ernesto Guevara en la Revolución cubana de finales de los años ’50. En cada una de las situaciones mencionadas, un nuevo Gobierno tomo el poder y se desarrolló desde el caos que ellos mismos generaron, y finalmente fueron responsables del genocidio de millones de seres humanos. Esta analogía es muy importante en la comprensión de las amenazas reales que afrontan los pueblos del Oriente Medio a medida que evoluciona la llamada “primavera árabe”. Entender la vulnerabilidad que este estilo de democracia acarrea es de suma necesidad e importancia para evitar que la tragedia se repita.

En cada uno de los países afectados hay facciones organizadas y financiadas que, o bien están esperando el momento adecuado para hacer sus movimientos hacia la toma del poder o como en los casos recientes de Libia y Túnez, ya lo han tomado, sea por medio de la violencia contra el régimen de Khadafi o de unas elecciones como las del pasado domingo en Túnez.

En Egipto, dos facciones han avanzado decididamente hacia la toma del poder, incluso de cara a las “elecciones libres y democráticas” según ha prometido al pueblo el gobierno de transición, estos polos de poder son el Consejo Supremo de las fuerzas armadas (el ejército egipcio) y el grupo anteriormente proscrito de la Hermandad musulmana. Esta organización que se sitúa en el epicentro del fundamentalismo radical, es un grupo que actúa como punto focal y espiritual de organizaciones yihadistas en todo el mundo. La Hermandad musulmana existe como la facción mejor organizada entre el pueblo egipcio rivalizando con el ejército en la capacidad de organización y financiación. De hecho, el pueblo egipcio esta más cercano a la Hermandad musulmana que a los militares, a quienes aun no ha declarado abierta hostilidad porque espera que faciliten y garanticen las próximas elecciones, pero este no será el caso una vez que la Hermandad se haga con el poder.

En Libia, los rebeldes anti-Khadafi que han descabezado el régimen del Coronel, han sido aliados de elementos yihadistas de Al-Qaeda, y en algunos casos, combatientes yihadistas que físicamente han participado en ataques a militares estadounidenses en Irak y Afganistán y los mismos antecedentes libios sirven para analizar los acontecimientos en Yemen.

En Siria, Bashar Assad continúa machacando a los manifestantes anti-régimen incluso ante las llamadas internacionales para que deje el poder, pero en el caso sirio no hay que descartar ninguna opción, desde que Assad mantenga su reinado a que corra la misma suerte que sus colegas regionales. Aun así, en Siria, la “Primavera árabe” deberá enfrentarse con el Pasdaran iraní que defenderá a su socio político a sangre y fuego. Mientras tanto, increíblemente los medios de comunicación Occidentales, los políticos oportunistas y los dirigentes sindicales internacionales celebran la transición a la democracia de los “luchadores por la libertad” de la primavera árabe.

En otras palabras, hay que recordar que en 1992, el grupo terrorista Hezbollah, nacido de la Guardia Revolucionaria iraní participo en las elecciones del Líbano por primera vez. En su primera presencia en las urnas y sin resignar la lucha armada Hezbollah gano 12 bancas para sus candidatos. Hoy, los miembros de Hezbollah son parte mayoritaria del gobierno libanés y mantienen el absoluto control del Líbano.

Así, Hezbollah, la organización responsable del mayor número de muertes de estadounidenses antes de los ataques del 9/11, fue validada mediante el proceso democrático como una organización política legítima.

Lo mismo sucedió en los territorios palestinos en 2006 cuando la organización Hamas, sindicada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos como una organización terrorista, también logro validar su presencia política a través de elecciones democráticas en Gaza. Pero luego, inmediatamente de su victoria ejecuto una insurrección armada contra Fatah, su rival político y militar en los territorios palestinos estableciéndose como el único gobierno en la franja de Gaza.

En 2007, el dictador filo-castrista, Hugo Chávez, fue reelecto en una elección presidencial cuyo plazo estaba limitado por la Constitución de Venezuela, una vez reelegido, Chávez avanzo sobre la Constitución del país con cambios radicales que hoy le permitirían ser reelecto indefinidamente. Y cabe recordar que, inicialmente, Hugo Chávez había ganado la presidencia venezolana a través de elecciones democráticas.

La “primavera árabe”, es y será vulnerable a fuerzas despóticas y radicales como fueron las revoluciones que tuvieron lugar en Rusia en 1917, en Alemania en la década de ’30 y en Cuba en 1959. La gravedad que presentan los casos de África del Norte y Oriente Medio, es que las repercusiones y consecuencias del ascenso de estos poderes radicales y despóticos podrían ser el catalizador para una confrontación que muy bien puede involucrar a todo el mundo.

Y el punto fundamental en todo esto, es que la historia, siempre se repite.

Los triunfos islamistas desafían a Occidente

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PARIS.- Después de las inesperadas revueltas populares que barrieron con los regímenes de varios países árabes aliados de Occidente, los principales gobiernos del mundo desarrollado se ven obligados ahora a asumir los primeros triunfos electorales islamistas, como ocurrió en Túnez y en Marruecos.
“No podemos más que apoyar los procesos en curso desde el momento en que son el resultado de las urnas, democráticos. Hay que jugar el juego y mostrarse abiertos y vigilantes”, subrayó un diplomático europeo en Bruselas.
“No hay que mentirse: nos preocupa. Está claro que tendremos que enfrentar turbulencias en varios países de la región, como Libia, Egipto o Argelia”, advirtió.
El canciller francés, Alain Juppé, comparte ese punto de vista. “Todo es arriesgado en una revolución, pero creo que hay que confiar y estar atentos”, dijo después de las elecciones celebradas el 16 de octubre en Túnez, donde se impuso el partido islamista Ennahda.
Claro que Juppé condicionó la ayuda francesa al respeto de la alternancia democrática, los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, y las “líneas rojas” que no deben cruzarse, advertencia que no fue muy bien recibida por Ennahda.
“Confianza”, “vigilancia” y “líneas rojas” son expresiones que Juppé volvió a pronunciar la semana pasada al referirse a Libia, al día siguiente de la designación del gobierno de transición.
Tras el triunfo de los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) en las legislativas del viernes pasado en Marruecos, el jefe de la diplomacia francesa subrayó que son moderados y que no lograron la mayoría absoluta, aun si dirigieran un gobierno de coalición por primera vez en la historia moderna de ese país.
Por su parte, Estados Unidos reaccionó con pragmatismo y apeló a su frase “wait and see” (esperar para ver). “El nombre de un gobierno o un partido es menos importante que lo que hace, si actúa en el respeto de las reglas democráticas”, señaló el Departamento de Estado.
Estados Unidos y Francia se congratularon del inicio de las elecciones legislativas anteayer en Egipto, tras las primeras impresiones “positivas” de observadores norteamericanos, aun cuando los analistas esperan una victoria de los islamistas Hermanos Musulmanes, la fuerza política mejor estructurada en ese país.
Ayer, la segunda jornada de las históricas elecciones egipcias transcurrió con normalidad, pese al complejo sistema de votación.

Democracia e islam

En referencia a esos comicios, los primeros desde la caída del régimen de Hosni Mubarak, Juppé opinó que sería un error partir del principio de que el islam y la democracia son incompatibles.
“No hay que estigmatizar a los Hermanos Musulmanes o a los partidos islamistas. No son el diablo. Entre ellos hay gente extremista y no la queremos, pero también hay moderados”, afirmó. La Unión Europea (UE) también se mostró pragmática.
“En lugar de reaccionar de forma impulsiva y haciendo amalgamas sobre el islam, Occidente reacciona con prudencia y pragmatismo, confiando en la sociedad civil para resistir a los eventuales intentos de acallar las libertades”, resumió Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS).
Eso es positivo respecto de la época en que la sola palabra islam bloqueaba cualquier reflexión y daba paso al miedo”, concluyó.

Agencias AFP y EFE
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Mueren 11 personas en choques en la plaza Tahrir

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Al menos 10 personas han muerto y 214 han resultado heridas, en los enfrentamientos entre policía y manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo, informó el Ministerio de Sanidad.
Según la agencia oficial de noticias Mena, los “baltaguiya” (matones) han comenzado a hacer acto de presencia con armas blancas y armas de fuego en las calles adyacentes a Tahrir, que se encuentra tomada por miles de manifestantes que piden la marcha de la Junta Militar.
“Estos grupos de delincuentes ya han comenzado a atacar a los manifestantes en la calle Mohamed Mahmud, que conduce al Ministerio del Interior, en unos sucesos similares a los que ya se vivieron en Tahrir
durante la Revolución del 25 de enero que acabó con la salida de Hosni Mubarak”.
Según Mena, que cita a testigos de los incidentes, el número de manifestantes en esa calle y en el barrio de Bab el Luk ha disminuido por la aparición de los “baltaguiya”, mientras que se aprecia un descenso del número de las fuerzas de seguridad.
Las víctimas mortales se unen a las otras dos que perdieron la vida el sábado, en El Cairo y Alejandría.
Para responder a las protestas, la Junta Militar egipcia insistió en que transferirá el poder a una autoridad civil elegida democráticamente, pero no especificó la fecha en que piensa hacerlo, que es lo que le exigen los miles de manifestantes. EFE

La Liga Árabe, preocupada por la campaña de Irán contra países del golfo Pérsico

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Los ministros de Exteriores de la Liga Árabe mostraron su preocupación por las amenazas y la campaña mediática que, a su juicio, el régimen iraní ha lanzado contra algunos países del golfo Pérsico.
“La Liga Árabe ve con fuerte preocupación la continuación de las provocativas declaraciones de responsables y medios de información iraníes contra varios estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico”, subrayó la organización panárabe en un comunicado.
El CCG es una rica alianza petrolera integrada por Arabia Saudita, Omán, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
Esta postura fue anunciada tras la 136 reunión ordinaria del Consejo Ministerial de la Liga Árabe, que tuvo lugar en El Cairo y que estuvo presidida por el jefe de la diplomacia qatarí, jeque Hamad bin Yasem al Zani.
“Esa campañas suponen una violación de las bases de buena vecindad y los principios de la Carta de la ONU, por lo que Irán debe detenerlas porque no benefician los lazos bilaterales, ni la seguridad y la estabilidad en la región”, explica la nota.
Asimismo, los ministros árabes reiteraron en otro escrito el respaldo a la tranquilidad y seguridad del reino de Bahréin, y su apoyo a los pasos adoptados por el rey bahreiní, jeque Hamad bin Isa al Jalifa, para restaurar la estabilidad en el país.
Ese pequeño reino del golfo Pérsico ha sido escenario desde el pasado 14 de febrero de manifestaciones protagonizadas por la mayoría chií para exigir reformas democráticas al monarca, de credo suní.
Por otra parte, los jefes de las diplomacias árabes encargaron al secretario general de la Liga, Nabil al Arabi, que adopte medidas para modernizar y reactivar el trabajo de esta organización regional, que agrupa a 21 países y a la Autoridad Palestina, AP.
Entre esos puntos destaca la reestructuración de la Secretaría General para mejorar sus mecanismos y métodos de trabajo, y la reactivación de los acuerdos vigentes y las resoluciones adoptadas anteriormente por el Consejo de la organización panárabe.
Responder a los deseos populares de una participación efectiva en el trabajo de la Liga, reordenar sus prioridades y fortalecer los lazos interárabes son algunos de los puntos propuestos para revitalizar esta institución. EFE

Al Qaeda se atribuye el éxito de la Primavera Árabe
El actual líder de Al Qaeda, el egipcio Ayman al Zawahiri, atribuyó a su grupo terrorista el éxito de las revoluciones árabes, que suponen una amenaza para EEUU, en un vídeo difundido con motivo del décimo aniversario de los atentados del 11-S.
La cinta, que fue divulgada en una página web islamista, incluye también un supuesto vídeo inédito del fallecido líder del grupo Osama bin Laden, quien justifica el asesinato de estadounidenses para proteger a los musulmanes.
Zawahiri, que asumió el liderazgo de Al Qaeda tras la muerte de Bin Laden en Pakistán a manos de EEUU en mayo pasado, atribuye a su organización el éxito de las revueltas árabes, que le benefician y suponen un golpe tan fuerte para Washington como el 11-S.
“EEUU alega que sus valores han triunfado y que las corrientes extremistas han fracasado, pero se olvida de que la revolución árabe ha derrocado a Hosni Mubarak, la joya estratégica de EEUU e Israel, y a Zine el Abidine Ben Ali, su fiel agente. ¿Quién ha ganado y quién ha perdido?”, se pregunta Zawahiri.
Además, el líder de Al Qaeda afirma que durante las revueltas se ha liberado a “miles de detenidos islamistas que estaban retenidos por ordenes directas de EEUU”.
“Las revueltas árabes han liberado a los pueblos árabes del miedo y del terror, y los pueblos árabes quieren el islam y quieren que se gobierne con el islam”, asegura Zawahiri en la cinta, de una hora de duración y cuya veracidad no ha podido ser confirmada.
Además de la caída de Mubarak y Ben Ali y de la complicada situación de los mandatarios de Siria, Yemen y Libia, Zawahiri augura que EEUU también va a perder a “sus agentes” de Arabia Saudita, las monarquía del Golfo Pérsico, Marruecos y Argelia.
Para el jefe de la red terrorista, las revoluciones árabes son un golpe tan fuerte para EEUU como los atentados del 11-S o su derrota en Irak y en Afganistán.
En el vídeo, que muestra una imagen fija de Zawahiri, éste pide a cada musulmán que quiere la libertad de su nación que se enfrente a EEUU con el fin de lograr la caída de los regímenes fieles a ese país.
También exige a los que adinerados que aprovechen la libertad que hay en Túnez y en Egipto para crear nuevos medios de comunicación que defiendan “la verdadera religión”.
Zawahiri advierte del riesgo de que miembros de los antiguos regímenes “roben” las revoluciones y pide a los protagonistas de las revueltas que defiendan el islam.
De Egipto, su país de origen, dice que la junta militar ha convertido la revolución del pueblo en un golpe de Estado y llama a los islamistas a continuar “la batalla para imponer la sharía (ley islámica) como única fuente de legislación, por encima de la Constitución”.
En cuanto al vídeo de Bin Laden, de seis minutos de duración y emitido tras el discurso de Zawahiri, el fallecido terrorista advierte a los ciudadanos estadounidenses de que se están convirtiendo en “trabajadores del capitalismo sionista y en rehenes de las grandes empresas”. EFE

Obama es un ingenuo con la Primavera Árabe

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El ex jefe del Mossad Shabtai Shavit cree que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha mostrado “inocencia” al afrontar las posibles consecuencias de la Primavera Arabe, y que Occidente se enfrenta al riesgo de una “islamización” en el mundo árabe.

“Obama prefirió a las masas antes que a sus aliados históricos en la región. Prefirió a las masas a pesar de no tener líderes, ni plan ni agenda (política)”, dijo Shavit en el discurso de apertura de la XI Conferencia Mundial Antiterrorista, en la que se analiza el impacto de la Primavera Árabe y el fenómeno del terrorismo una década después del 11-S.

Según el experto, que dirigió el servicio de espionaje de Israel entre 1989 y 1996, el actual ocupante de la Casa Blanca debió haber seguido una doctrina mucho más “pragmática” para evitar la anarquía, y en la que los históricos líderes de la región permanecieran en sus cargos para efectuar las reformas de democratización que exigía la población.

En su lugar, agregó, se dejó llevar por el “idealismo liberal” de quienes en su juventud habían sido testigos de la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la antigua Unión Soviética, pero “el mundo árabe no es Europa oriental”.

“En Europa oriental había tradición cívica, ayuda de los países occidentales y un liderazgo indiscutible de la entonces única potencia mundial, EEUU”, sostuvo sobre unas condiciones que, alegó, “no se han dado” en Oriente Medio.
Y advirtió de los peligros que la situación en algunos países que han cambiado de régimen puede tener en el futuro, sobre todo en lo que tiene que ver con la islamización y el terrorismo.

La conferencia, que reúne a más de 1.200 expertos de todo el mundo en temas de seguridad, terrorismo y defensa, tiene como motivo central un acto de recuerdo a las víctimas del 11-S, convocado para después de un discurso especial del ministro de Defensa, Ehud Barak.

En los tres días de debates, los participantes analizan el futuro de la estrategia antiterrorista en la era post-Osama Bin Laden, el impacto regional e internacional de la Primavera Árabe, y las ramificaciones de la próxima votación en la ONU para el reconocimiento de un Estado palestino.

En la sesión sobre este último asunto, los ponentes no se pusieron de acuerdo sobre las consecuencias que tendrá la votación, y mientras el ministro de Infraestructuras, Uzi Landau, pedía a su gobierno “medidas unilaterales recíprocas”, el ex jefe del Ejército Amnón Shajak exhortó a controlar el radicalismo en los dos pueblos.

“El extremismo es bidireccional (..) y no juega a favor de ninguna de las dos partes”, advirtió el ex alto mando y ex ministro.

Otro de los conferenciantes, el ex jefe de Inteligencia Militar Uri Saguí, comparó la situación de Israel en los últimos dos años a la del vuelo Air France 447 que se estrelló en 2009.

“El copiloto (Ehud Barak) advierte de un tsunami, pero el piloto automático sigue activado”, planteó Saguí al pedir al primer ministro, Biniamín Netanyahu, que empiece a preguntarse “cuál es el destino al que quiere llevar a Israel”. EFE

El régimen de Gadafi se derrumba con la llegada de los rebeldes a Trípoli

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El régimen de Muamar al Gadafi parece estar a punto de derrumbarse como un castillo de naipes tras la toma de Trípoli por parte de los rebeldes, quienes, tras seis meses de batalla, aseguran tener cercado el cuartel general del líder libio.

Los primeros grupos rebeldes lograron llegar a la periferia de la capital libia en la noche del sábado y rápidamente situaron sus posiciones en los principales barrios de la ciudad, sin apenas encontrar resistencia entre las fuerzas gadafistas.

A esta primera avanzadilla se unieron más tarde los combatientes antigadafistas del Frente Occidental y los comandos ubicados en el sur y en Misrata, quienes lograron entrar por mar a la capital libia.

Según informaron los propios insurgentes, en apenas 24 horas los rebeldes habían tomado el control sobre el 95 por ciento del bastión de Gadafi, incluida la emblemática Plaza Verde, en el corazón de la ciudad.

La cadena catarí Al Yazira mostró imágenes de ciudadanos en las calles de Bengasi, el bastión rebelde desde el inicio de la revuelta, y en algunos puntos de Trípoli y otras ciudades, gritando consignas en contra de Gadafi y con muestras de júbilo por la caída del líder libio.

Mientras, Gadafi lanzaba un llamamiento a sus seguidores desde la televisión oficial para que tomaran las armas y defendieran Trípoli de “los nuevos colonialistas”, en alusión a los rebeldes y la OTAN.

En su tercera alocución en menos de 24 horas, Gadafi advirtió a sus compatriotas de que “si no se defienden, acabarán por convertirse en “esclavos de los colonialistas”.

“No hay sitio para el colonialismo ni en Trípoli ni en toda Libia. Salid, conducid a los libios hacia la victoria. Que toda persona que tenga armas salga a la calle para proteger el país”, exclamó, y calificó a los rebeldes de “grupitos de mercenarios, de traidores y de ratas”.

Previamente, el portavoz del Gobierno libio, Musa Ibrahim, anunciaba que al menos 1.667 personas habían muerto desde el comienzo de la ofensiva de los rebeldes sobre Trípoli.

En una conferencia de prensa desde la capital libia difundida en directo por Al Jazeera, Musa afirmó que la situación era “dramática” y que los hospitales estaban desbordados, antes de lanzar un último llamamiento al diálogo.

“La pacífica ciudad de Trípoli se ha transformado en un infierno por causa del apoyo de la OTAN a los grupos de terroristas. Los bombardeos de la alianza han permitido el avance de los rebeldes, y los decesos se han producido en esos ataques o en los combates”, señaló.

Un miembro del opositor Consejo Nacional de Transición, Fathi Benjalifa, confirmaba a Efe que los rebeldes habían tomado prácticamente Trípoli, salvo el área de Bab al Aziziya, donde está ubicado el cuartel general del líder libio.

El activista, contactado a través de internet desde El Cairo, agregó que la captura de Gadafi solo dependía de que los rebeldes lograran entrar en el complejo presidencial.

Su captura se sumaría a la de tres de los hijos del líder libio, Seid al Islam, Saadi y Mohamed. Este último se entregó después de que los rebeldes rodeasen su casa, según Benjalifa.

Desde La Haya, la Corte Penal Internacional confirmó la detención de Al Islam, sobre el que pesa, junto a su padre y sus hermanos, una orden de arresto por presuntos delitos de lesa humanidad.

Por su parte, Abubakr Trabulsi, uno de los portavoces de la opositora Alianza del 17 de febrero, afirmó que los dos hijos de Gadafi habían sido apresados en una zona turística en el oeste de la capital.

En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Ramsussen, aseguró que el régimen de Gadafi estaba “claramente desmoronándose”, y sostuvo que el líder libio “no puede ganar la batalla” contra sus propios ciudadanos.

“Ahora es el momento de que cesen todas las amenazas contra los civiles, tal y como ha exigido el Consejo de Seguridad de la ONU. Ahora es el momento de crear una nueva Libia, un Estado basado en la libertad y no en el miedo; en la democracia y no en la dictadura; la voluntad de la mayoría y no el capricho de unos pocos”, indicó.

Rasmussen instó a Libia a efectuar una transición pacífica y dijo que la OTAN seguirá vigilando los movimientos de las unidades militares y las instalaciones claves, tal y como ha hecho desde marzo pasado, y si ve una amenaza contra los libios, reaccionará acorde al mandato que le dio el Consejo de Seguridad de la ONU para proteger a los civiles. EFE

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