Buenos Aires celebraba, en el día de ayer, junto a la comunidad judía argentina los 61 años del Estado de Israel. Se esperaban canciones, artesanías y gastronomía judía. Iba a ser un encuentro abierto, frente a la sede de la Jefatura de Gobierno, una actividad organizada por la Dirección de Relaciones Institucionales del Gobierno porteño, que serviría para difundir la cultura de la comunidad judía.
La idea de realizar dichos encuentros son “para que todos los vecinos y los turistas puedan conocer, aprender, valorar y disfrutar de lo que las colectividades dan a la sociedad”, declaraban autoridades del Gobierno porteño.

Sin embargo, grupos aún no identificados con carteles antisionistas generaron disturbios en el acto. A golpes de puño atacaron los manifestantes.
Hubo fuertes forcejeos. Para el secretario general de la AMIA, Julio Schlosser “Es una zona liberada, sin ningún policía”.

Calificó el hecho como una vergüenza. El embajador de Israel, Daniel Gazit, presente en el acto dijo “Esto es un acto de barbarie, contra esto luchamos, esto es terrorismo, se trata de la cultura contra el terrorismo”.

Hubo 4 detenidos. El acto quedó interrumpido por 30 minutos. Hasta el momento son 5 los detenidos, 4 hombres y 1 mujer, un policía herido, y 2 jóvenes de la organización del evento fueron atendidos por el SAME.
El embajador de Israel tuvo que ser retirado con custodia y policía, ingresándolo para protegerlo en la sede del Gobierno de la Ciudad.

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Podría haber sido una fiesta, pero algo falló, en el acto del Día de Israel

Por Eduardo Chernizki para Iton Gadol

“Un agradecimiento a todos los que permanecieron en el acto, a pesar de los incidentes, porque vamos a seguir demostrando, frente aquellos, quizás grupos minúsculos, que prefieren vivir en la violencia y con las amenazas, para demostrarles que nosotros estamos por la convivencia, por el pluralismo y fundamentalmente por la democracia, gracias a todos”. Con estas palabras Aldo Donzis, el presidente de la DAIA, cerró la celebración del 61º aniversario de la independencia del Estado de Israel organizado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la Avenida de Mayo al 500, frente a la hoy Casa de la Cultura.
Este agradecimiento pronunciado cerca de las 18.30 horas de ayer domingo 17 de mayo, fue el corolario de una tarde muy especial porque algo menos de 3 horas antes, cuando unas 1.500 personas se encontraban disfrutando de un espectáculo artístico, un grupo de inadaptados lo interrumpió desde el sector que da a la calle Perú con pancartas, folletos y gritos contrarios al Estado de Israel a la vez que pegaban con palos a quienes quisieron hacerlos callar.
Ante la inesperada agresión algunos jóvenes, y otros no tanto, intentaron repeler el ataque sin que los pocos efectivos policiales, apostados en la cercanía del escenario, intervinieran.
Al notar los atacantes que quienes los rechazaban los superaban en número, comenzaron a escapar corriendo por la Avenida de Mayo hacia la calle Chacabuco, donde algunos fueron interceptados por policía de civil, que logró detener a 5 de ellos, mientras que el resto pudo escapar. El saldo de la refriega fueron 3 personas lesionadas, dos jóvenes que enfrentaron a los atacantes y un miembro de la Policía Federal, la rotura de objetos que un grupo de artesanos tenía a la venta y de algún vidrio.
Estos incidentes interrumpieron el acto y obligó a la custodia del embajador Daniel Gazit a retirarlo del lugar que ocupaba frente al escenario, mientras que el presidente de DAIA, Aldo Donzis, en el lugar, Julio Schlosser, secretario general de AMIA y Carlos Frauman, presidente de la OSA, estos dos últimos insistían frente a los responsables policiales que había que prevenir que otros inadaptados volvieran a atacar.

“Cuando a los antisemitas los dejan dominar la calle es una amenaza para la democracia”, manifestó el embajador de Israel, Daniel Gazit
Sabemos que tanto Aldo Donzis como Julio Schlosser, se comunicaron telefónicamente con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández para recriminarle la pasividad inicial de los policías. Horas después respondió por medio de un comunicado que rechazaba las acusaciones que le fueron realizadas, pero que resultaron evidentes para todos los que estaban en el sector de la calzada en donde se produjo el enfrentamiento.
Cuando se reanudó el espectáculo una gran cantidad de gente se acercó al lugar permaneciendo hasta que el acto finalizó, llegaron varias autoridades policiales y efectivos antimotines.
¿Por qué no estuvieron antes?, es un interrogante que por el momento no tiene respuesta. Como era de esperar los comentarios e interpretaciones de lo ocurrido fueron muchos, desde la opinión de Julio Schlosser de que se había dejado la zona “liberada”, hasta el de un miembro del gabinete ministerial del Gobierno de la Ciudad que decía que lo ocurrido era consecuencia de que a cierto sector del poder le molesta que otros puedan salir a la calle, no a manifestar y hacer reclamos, sino a celebrar.
También escuchamos a uno de los responsables de la organización de este evento decir que al iniciarse el incidente le solicitó a uno de los policías uniformados que intervinieran para evitar los palazos y que en lugar de hacerlo le contestaron que si quería que lo hiciera él. Esto también se lo relató a uno de los comisarios que se hizo presente luego de los disturbios.
Otra de las interpretaciones que hacían varios periodistas que se acercaron al lugar cuando se enteraron de los incidentes, era que a menos de 45 días de las elecciones al oficialismo no le convenía para nada una agresión como la ocurrida, y que por lo tanto era un “pase de facturas” en su contra, de algún sector disconforme por no haber sido incluido en las listas electorales.
De acuerdo a los volantes que quedaron esparcidos en la calle, los atacantes se identificaban como integrantes del Frente de Acción Revolucionaria, una agrupación que se define como marxista-leninista y defensora del proletariado explotado por el imperialismo.
Según los responsables del Gobierno de la Ciudad, pasaron por el lugar más de 4.000 personas. Podría haber sido una fiesta, pero algo falló.


Fuera de las acusaciones que se envían unos a otros, esperamos que realmente no haya sido intencionalidad Gobierno nacional, pero si estamos convencidos que fue responsabilidad del mismo y del Gobierno porteño.
Pedimos justicia y seguridad y deseamos que en Argentina no se vuelvan a vivir momentos de discriminación, odio, terror y antisemitismo. Aunque hoy, esto parece dificil de cumplir.