El lema “el trabajo nos hace libres” en alemán coronaba la entrada del campo de concentración de Auschwitz.
El letrero de metal con la inscripción “Arbeit Macht Frei” (“El trabajo nos hace libres”) que colgaba a la entrada del campo de concentración de Auschwitz fue robado este viernes. El Memorial del Holocausto en Israel lo consideró una “declaración de guerra”.
Este campo nazi en el sur de Polonia, que presenció la muerte de más de un millón de personas -el 90% judíos- durante la Segunda Guerra Mundial, es ahora un museo.
Un miembro del museo de Auschwitz, Jarek Mensfelt, le dijo a la BBC que el robo constituía una profanación al lugar donde murieron cientos de miles de judíos, gitanos y otros pueblos perseguidos por los nazis.
Este hecho constituye una verdadera declaración de guerra, cometido por individuos cuya identidad desconocemos, aunque supongo que se trata de neonazis animados por el odio contra los extranjeros

Avner Shalev, presidente del Memorial del Holocausto de Jerusalén
La inscripción en fierro forjado no era difícil de desenganchar desde lo alto de los portones, pero se requería cierto conocimiento técnico para llevar a cabo el cometido. Según Mensfelt se trató de un operativo deliberado y organizado.
El vocero aseguró que el letrero es fácil de reconocer y que por ello sería difícil de vender. Una réplica, construida en los talleres del museo, cuelga ahora de la entrada del antiguo campo de concentración.
La policía no sabe quién realizó el robo, pero dice tener algunas teorías que desea mantener en reserva.
Los guardias aseguran que el letrero desapareció entre las 3:30 y las 5 de la mañana.
“Acto abominable”
El gobierno de Israel condenó el hecho a través de su ministro de Desarrollo Regional, Sylvan Shalom, quien aseguró que se trata de un “acto abominable que remite a la profanación” y que resulta “un nuevo testimonio del odio y la violencia contra los judíos”.
Primera vez
Esta es la primera vez que el letrero, realizado por prisioneros polacos, es robado desde que fue colocado en 1940.
En tanto, el presidente de Memorial del Holocausto, Avner Shalev, aseguró que el “hecho constituye una verdadera declaración de guerra, cometido por individuos cuya identidad desconocemos, aunque supongo que se trata de neonazis animados por el odio contra los extranjeros”.
La sustracción de la inscripción se produce sólo días después de que el gobierno alemán prometiera US$86 millones para un fondo destinado a preservar el campo.
Más de un millón de personas visitan el museo de Auschwitz cada año.