Ponerle nombre al bebé

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por Rav Shraga Simmons

El nombramiento de un niño judío es un momento sumamente espiritual. Los sabios dicen que el nombre de un bebé es una declaración de su carácter, de sus características únicas y de su camino en la vida. Al principio de la vida recibimos un nombre; y al final de la vida, “un buen nombre” es todo lo que nos llevamos con nosotros (ver Talmud, Brajot 7b; Arizal, Shaar HaGuilgulim 24b).
Más aún, el Talmud nos dice que los padres reciben 1/60 (un sesentavo) de profecía cuando eligen un nombre. Un ángel viene a los padres y les susurra el nombre judío que el nuevo bebé encarnará.
¡Y sin embargo esto no parece evitar que los padres sufran un suplicio por no saber qué nombre elegir!
Entonces, ¿cómo elegimos un nombre? ¿Y por qué tradicionalmente no es dado el nombre del padre a un hijo –por ejemplo Jacobo Cohen Junior, Isaac Levy III? ¿Puede un niño ser nombrado en honor a un pariente femenino? ¿Puede anunciarse el nombre antes del Brit?

Costumbres Judías
Ponerle el nombre a un bebé judío no es solamente una declaración de lo que deseamos que sea, también significa de dónde viene.
Los judíos ashkenazies tienen la costumbre de ponerle el nombre a un hijo en honor de un pariente fallecido. Esto mantiene el nombre y la memoria vivos, y en una forma metafísica, crea un vínculo entre el alma del bebé y el pariente fallecido. Esto es un gran honor para el difunto, porque su alma puede alcanzar elevación en base a las buenas acciones de su tocayo. El niño, mientras tanto, puede ser inspirado por las buenas cualidades del difunto –y lograr una conexión profunda con el pasado (Noam Elimelej, Bamidbar).
¿Qué pasa si quieres utilizar el nombre de un pariente que ha fallecido, pero otro pariente tiene el mismo nombre? En ese caso, si el pariente vivo es un pariente cercano del bebé –padre, abuelo o hermano– no deberías utilizar el nombre. Si este no es el caso, está bien hacerlo.
Los judíos sefardíes nombran a sus hijos, incluso en honor a parientes que todavía están vivos. Esta fuente es del Talmud, que documenta a un niño llamado en honor de Rabí Natan mientras él todavía estaba con vida (Shabat 134a).
Hay quienes acostumbran elegir un nombre basándose en la festividad judía que coincide con el nacimiento. Por ejemplo, un bebé nacido en la época de Purim puede ser llamado Ester o Mordejai. Una niña nacida en Shavuot puede ser llamada Rut, y un niño nacido en Tishá B’Av, el día judío de lamentación, puede ser llamado Menajem o Nejamá.
Similarmente, a veces los nombres son elegidos en base a la porción de la Torá que corresponde a la semana del nacimiento. En cada porción de la Torá son mencionados muchos nombres y eventos, ofreciendo una conexión espiritual entre el bebé y la figura bíblica en particular.

Más Directrices
En hebreo, un nombre no es una mera combinación de letras, sino que el nombre revela su característica esencial. El Midrash (Génesis Rabá 17:4) nos dice que el primer hombre, Adam, vio la esencia de cada criatura y la llamó en función de eso. El burro, por ejemplo, se caracteriza por llevar cargas físicas y pesadas. Por ende, en hebreo el burro es llamado jamor –de la misma raíz que jomer, que significa materialismo (a diferencia del español, en donde la palabra “burro” no revela mucho sobre la esencia de un burro).
La misma idea se aplica a los nombres de las personas. Por ejemplo, Lea llamó a su cuarto hijo Yehuda. Este nombre viene de la misma raíz que la palabra “gracias”. Las letras también pueden ser reorganizadas para deletrear el sagrado Nombre de Dios. El significado es que Lea quería expresar particularmente sus “gracias a Dios” (Génesis 29:35).
Es importante elegir un nombre que provoque un efecto positivo, dado que cada vez que es utilizado le recuerda a la persona su significado (Midrash Tanjumá –HaAzinu 7). ¡A la persona que es llamada Yehuda se le recuerda constantemente cuanta gratitud deberíamos tener hacia Hashem!
Ester, la heroína de la historia de Purim, es un nombre que viene de la palabra “escondida”. Ester era conocida por ser una mujer muy hermosa (fue elegida para ser reina), pero más allá de su apariencia externa, sus cualidades internas eran más hermosas todavía.
Otro ejemplo es el nombre popular “Ari”, que significa león en hebreo. En la literatura judía, el león es un símbolo de una persona emprendedora y ambiciosa, alguien que ve la oportunidad de hacer una mitzvá y se alabanza hacia ella (ver Código de la Ley Judía, O.J. 1).
Por supuesto, también hay nombres malos. Tú no quieres elegir el nombre “Nimrod”, porque significa “rebelión”. Y en los tiempos bíblicos, el gobernante Nimrod tiró a Abraham a un horno ardiente como un acto de rebelión en contra de Dios.
Si quieres poner a un hijo varón un nombre en honor a una mujer, deberías tratar de mantener la mayor cantidad de letras del nombre que sea posible. Por ejemplo, Dina podría ser intercambiable con Dan, o Braja con Baruj.

Aún más Directrices
Es una buena idea darle a un niño un nombre hebreo que sea utilizado también en español, por ejemplo Miriam, David, Sara, Nóaj, Raquel. Así, tu hijo no sólo tendrá un nombre hebreo, ¡sino que también lo utilizará! Esto puede ser una barrera importante en contra de la asimilación; el Midrash (Bamidbar Rabá 20:21) dice que el pueblo judío fue redimido de Egipto en parte gracias a que conservaron sus nombres judíos. De niño, yo tenía un tío que siempre me llamaba por mi nombre judío (Shraga, que significa vela), un recordatorio constante de mantener mi identidad judía.
Hay dudas sobre si utilizar el nombre de una persona que falleció a edad temprana, o que sufrió una muerte no natural. La duda surge del miedo de que la desgracia pueda, de forma espiritual, ser traída al nuevo portador del nombre. Aunque “morir joven” es un término relativo, el Rav Moshé Feinstein ofrece algunas directrices:
Si la persona tuvo una muerte natural y dejó hijos, no es considerado “mala suerte”, lo que podría imposibilitar el uso del nombre. Tanto el profeta Samuel como el Rey Salomón murieron a la “joven” edad de 52 años, y sin embargo esos nombres siempre han sido utilizados por los judíos. Sin embargo, si una persona tuvo una muerte no natural, entonces Rav Feinstein sugiere que el nombre sea alterado. Puede ser por esta razón que cuando se da el nombre en honor al profeta Isaías –que fue asesinado– muchos judíos omiten la última letra de su nombre (en hebreo, Yeshaiá en lugar de Yeshayahu) (Yam Shel Shlomó, Guitín 4:30).
El rabino Yaakov Kamenetzky consideró la edad de 60 años como el límite entre joven y viejo. El Talmud (Moed Katán 28a) relata que Rabí Yosef hizo una fiesta cuando llegó a 60, celebrando el comienzo de su longevidad.
Contrario a la creencia popular, no está prohibido anunciar el nombre de un bebé antes de su Brit. En un sentido metafísico sin embargo, el niño no “recibe” realmente su nombre hasta el Brit. Esto se basa en el hecho de que Dios cambió el nombre de Abraham en el momento de su Brit –a la edad de 99 (Génesis 17:15). También, el niño recibe toda su alma recién en el Brit, y una persona no puede ser verdaderamente “llamada” hasta alcanzar esa completitud (ver Zóhar, Lej Lejá 93a. Taamei Minhaguim 929).

Cada Estrella un Nombre
Como escribió el rabino Baruj Finkelstein y su esposa Mijal en el libro “Nueve Meses Maravillosos, BeShaá Tová”:
El Rey David escribió en Salmos (147:4): “Él cuenta el número de las estrellas, le da un nombre a cada una de ellas”. Desde el comienzo de los tiempos, las estrellas han capturado la imaginación de la humanidad. Ellas contienen los secretos de la creación, y del futuro. Son un mapa para el navegante, un desafío para el astrónomo y un signo de pregunta para el explorador.
Esas luces brillantes parecen tan pequeñas en la vasta oscuridad, y sin embargo sabemos que no lo son. Su número alcanza la infinidad, pero todas son especiales para Dios, y “Él le da un nombre a cada una de ellas”. Cada una tiene su propósito único, y no hay dos que sean exactamente iguales.
La Torá compara a menudo al pueblo judío con las estrellas (Génesis 15:5). Porque al igual que las estrellas iluminan la oscuridad de la noche, el pueblo judío ilumina la oscuridad del mundo con la verdad de la Torá. Al igual que las estrellas guían a los viajeros en su camino, el pueblo judío le da direccionamiento moral y ético a la humanidad. Al igual que las estrellas contienen los secretos del futuro, la historia del mundo gira alrededor del pueblo judío, llevando inexorablemente a la redención final.
Al igual que las inmensas estrellas parecen ser diminutas, el pueblo judío parece insignificante en comparación a la población mundial de miles de millones. Y sin embargo existe un entendimiento interno de la increíble contribución y del inmenso potencial del pueblo judío.
Dios le da nombres a las estrellas, porque son queridas por Él, y de la misma manera participa en el nombramiento de cada judío. Al igual que las estrellas, no hay dos almas judías que sean exactamente iguales. Cada judío tiene su función única y su mitzvá especial en la que sobresale. Cada judío brilla con una luz diferente.
En los días de la redención, el amor de Dios por sus hijos será más claro que nunca. Como leemos en la Haftará de Tishá B’Av cada año: “Eleven sus ojos hacia arriba y vean Quién ha creado esto [las estrellas]. Es Él que saca con cuentas a sus ejércitos, que llama a todos con un nombre; por el vigor y poder de su fuerza, ninguno faltará” (Isaías 40:26).
En la redención final, todo judío retornará a Jerusalem – “nadie faltará”. Todos serán contados nuevamente, y a cada uno Dios le dará un nombre.

Fuente: Aish Latino

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Dime tu apellido y te contaré de tu pasado…

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Es seguro decir que a través de la historia judía, hasta la revolución francesa y el derrumbamiento de los muros de los guetos, la mayoría de los judíos no contaban con un apellido tal como nosotros entendemos el concepto. Aquí va una guía para comprender de dónde venimos.
Los sabios de la Mishná y el Talmud eran conocidos por su primer nombre Ben más el nombre del padre. Así, por ejemplo estaban Judá Ben Samuel, Ha Jasid; Baruj Ben Samuel, etc.
Ashkenaz, para los que no lo saben, es el nombre aplicado a las comunidades judías de Alemania, Francia y Bohemia. La judería ashkenazí también incluía a los judíos de Polonia y Rusia, la mayoría de los cuales provenían de Alemania.
El hecho más contundente que los definía era lo que hoy se conoce como Idish, un dialecto derivado principalmente del alemán medio, y todavía hoy hablado por algunos judíos ashkenazim.
En los documentos ashkenazim alemanes, pocos apellidos se mencionan. En los documentos oficiales hebreos (tal como un ‘get’- divorcio) sólo los nombres usados por judíos y entre judíos eran admitidos para que el documento fuese “kosher”. Cuando distintas personas con el mismo nombre hebreo (una fuerte posibilidad) se veían involucradas en un divorcio, se adicionaban nombres de familia suplementarios (apellidos).
De acuerdo con esto, los apellidos en los documentos del norte de Europa aparecían en forma esporádica antes de la segunda mitad del siglo XVIII.
Con el advenimiento del nuevo orden, los gobiernos de los ducados, pequeños reinos y otras entidades políticas se enfrentaron al problema financiero y administrativo de contabilizar los impuestos de estos nuevos “ciudadanos”. Esto creó un serio problema de tipo legal.
Por ejemplo, cómo identificar varios casos donde el titular de la casa tenía el mismo nombre: Isaac Ben Jacob.
Es una ironía de la historia judía que el emperador de Austria, José II, hijo de la archi-antisemita María Teresa, fanática legalista que no soportaba a los judíos, fuera un muy tolerante y liberal administrador. Él permitió a los judíos aprender tareas manuales para emplear en agricultura y comercio al por mayor, y los admitió en las universidades y el ejército.
En 1787, promulgó un edicto ordenando a los judíos de Galitzia y Bukovina adoptar permanentemente apellidos, el primero en dictar tal norma en Europa.
Luego Prusia ocupó Varsovia desde 1794 a 1806 e impuso pronunciación alemana a los apellidos judíos.
Las leyes ordenando a los judíos a adoptar apellidos pronto se instauraron también en Frankfurt, Baden, Westfalia y otras comarcas.
En 1808, Napoleón decretó una norma similar para todo judío en su imperio. En el imperio ruso, el Zar Alejandro inició esta política en 1804, finalizándola en 1845.
Estas nuevas regulaciones se implementaban para facilitar el cobro de impuestos y la conscripción de soldados judíos.
Para el gobierno oficial a cargo, el registro de apellidos judíos abrió un nuevo camino para obtener dinero de los judíos.

Los apellidos con sonidos delicados derivados de flores y piedras preciosas, tales como: Rosenthal, (valle de rosas), Lilienthal (valle de lilas), Edelstein (hermosa piedra), Diamant (diamante), Saphir (zafiro) tenían un alto precio.
Aquellos que no podían pagarlos, tuvieron que adoptar apellidos como Schmalz (pasto), Singmirwas (cántame algo), Eselkopf (cabeza de burro), etc. La política fue “germanizar” los apellidos.
En aquellos lugares donde los judíos pudieron manejar la situación, y escapar de la intervención gubernamental, otras fueron las soluciones adoptadas.

1. Casta o función
Uno de los procedimientos populares fue el de aprovechar su función o casta religiosa, por ejemplo Kohen y sus variadas formas tal como:
• Cohen
• Katz (de kohen tzedek)
• Kaplan
• Kagan
• Kahan
• Kahn
• Kohnstamm

Una creencia popular respecto de los kohanim y sus cabellos ondulados dio lugar a apellidos tales como :
• Kraushaar (alemán por cabello rizado)
• Duchan
• Duchen
• Duchin (de “dukhening” Idish por el ritual de bendición de los kohanim)

Levi y sus variadas formas:
• Levy
• Levin
• Levine
• Levinsky
• Levitansky
• Levitsky
• Levinson
• Levitt
• Segal (una abreviatura de segan levi, “ayudante del levita”)

Las variaciones de Segal son:
• Zoegell
• Chagall
• Segalowitch

2. Profesión
Las ocupaciones fueron una importante fuente para determinar los nuevos apellidos:
• Cantor, Kantor, y Singer
• Fleischer y Fleischmann (carnicero) • Beck, Becker, Backer, Baker (panadero)
– Pekarsky en ruso es pekar = panadero
• Breuer (cervecero)
• Weber (Tejedor)
• Kramer (comerciante)
• Wechsler (cambiador de dinero)
• Goldschmidt (goldsmith)
• Brenner (destilador)
• Gerber (curtidor)
• Shub, (de shojet-u-bodek (carnicero e inspector)
• Schechter (carnicero ritual)
• Resnick (eslavo para carnicero)
• Lehrer (profesor)
• Schneider (sastre)
• Saltzmann y Saltman y Saltzman (especiero)
• Farber (pintor)
• Sandler y Schuster (zapatero)
• Fiedler y Fiddler (violinista)
• Grajek (pulidor) (Geiger en alemán)
• Gottesdiener (el que sirve a D-os),(Hegedus en húngaro)
• Wassermann y Watterman (aguatero)

3. Patronímicos
El camino más simple de escoger un apellido fue el de crear un patronímico sumando el sufijo -sohn en alemán, -vitch en ruso, también -ov, -off, -eff, y -kin denotando “descendiente de..”.

Del padre:
• Isaac — Isaacs, Isaacson, Itzik, Eisen
• Jacob — Jacobs, Jacobsen, Jacobson, Jacubson, Jacobowitz, Jacubowitz
• Abraham — Abrams, Abramson
• Mendel — Mendelson
• David — Davidson

De la madre:
• Sarah — Sarasohn, Sarlin, Sarkin
• Greta — Gretz, Graetz
• Rivka (rebeca) — Rivkin
• Batya — Baskin, Basin
• Hora (en checo montaña) — Horovitz
• Man, Manis, Manes, Mannes — Manischewitz
• Margaret — Margaretten

Algunas veces un apellido reunía a ambos padres o se vinculaba con la esposa:
• Dienesman (”marido de dinah”)
• Hodesmann (”marido de hadassah”)
• Perlman (”marido deperl”)

4. Lugar de origen
Muchos judíos tomaron sus apellidos de su lugar de origen, así nosotros encontramos innumerables provincias, ciudades, villas, pueblos, sobre todo en Alemania, Austria, Rusia occidental, Hungría y otros países que dieron apellidos como :

• Auerbach
• Bamberger, Baumberger
• Brody
• Dreyfuss (degeneración del término alsaciano de Treves)
• Dresner (Dresden)
• Spiro (Speyer,tambien Shapiro)
• Lasker
• Horowitz (eslavo: Gurovitz, Gurevitz)
• Frankfurter
• Wiener (Viena)
• Landau (de Londres)
• Pinsky, Pinsker (de Pinsk)
• Frank (de Franconia) — algunos consideran que proviene de Frankel, un sobrenombre para Efraim
• Schwab (de Swebia)
• Pollack (de Polonia)
• Littauer (de Lituania)
• Schlesinger (de Silesia)

No siempre es fácil determinar si un apellido en particular proviene de un pueblo o no. Así, Steinberg, Goldberg, Greenberg, y Rosenberg podrían ser nombres de lugares reales, mientras que Levinstein y Aronthal no. El hecho de tener el apellido de un lugar físico no obligatoriamente quiere decir que el apellido provenga de ese lugar. El apellido Berlin no tiene, en la mayoría de los casos nada que ver con la ciudad alemana. Es en realidad un patronímico de Ber o Berl. Berlin simplemente significa “el hijo de Berl”.
Así también el apellido London es realmente la palabra hebrea “lemden” (instruido, educado) por medio de la cual el portador fue conocido en la comunidad judía. Pero la autoridad legal confundió London con Lemden.

Un grupo de apellidos nace de las características de la vivienda en que residían, ya que las calles tenían nombres pero no números, así:
• Wolf (lobo)
• Lion, Lyon, Leon (león)
• Apfel (manzana)
• Blum, Bloom, Blumenfeld (flores)
• Spiegel (espejo)
• Adler (aguila)
El más prominente, por supuesto, fue Rothschild (escudo rojo).

5. Acrónimos de letras hebreas
Ejemplos:
• Schach (de Shabat Kohan)
• Bach (de bet chadash)
• Malbim (de Meir leib Ben Jehiel Michel (rabino y estudioso de la Biblia)
• Brann (de Ben rabi Najman)
• Braff (de Ben rabi Feivel)
• Bash y Basch, (de Ben Shimshon)
• Brasch (de Ben rav Shimshon)
• Metz y Matz (de Moré tsedek)
• Schalit y Shalit, (de sheyihye le-orekh yamim tovim)
• Wallach, (de veahavta le-reyakha kamocha)

6. Traducciones
Algunas veces el apellido surgió de la traducción en el idioma vernáculo: La idea de “paz” (de Salomón y Shalom fue transformada en el nombre Fried y Friedman; así se obtiene:

• Shalom – Friedman
• Gedaliah – Grossman, Groisman, Grussman
• Itzik – Lachman, Wachman
• Tuviah – Goodman, Gutman,
• Shimshon – Starkman
• Meir – Lichtman, Licht

Otros casos de interés podrían ser:
• Gross o Grois o Rojs – grande; Grosz o Nagy (húngaro); Duzy (polaco)
• Gold y sus derivados – Zlato (ruso/polaco); Aranyi (húngaro)
• Einstein – patronímico de “ein” (jaim)
• Einhorn – unicornio (alemán)
• Rubin y sus derivados – rubí (piedra de la tribu de Reuven)
• Pomerantz – naranja (ruso y polaco)
• Margolis y sus derivados (margalit) – perla
• Frank o Frankel o Frenck – sobrenombre para Efraim
• Okin u Okun – (ruso) (perca, pez de agua dulce)

Los nombres Alter y Altman (hombre viejo) provienen de un segundo nombre dado a menudo a un niño nacido póstumamente o nacido después de la muerte de un hermano/a, para prevenir el mal de ojo.
En algunos casos, los nombres fueron simplemente inventados, en otros fueron tomados de caracteres de la literatura popular (Sternberg, Morgenthau).

En muchas comunidades en Hungría, los judíos fueron divididos en cuatro grupos, y a cada grupo se le asigno un nombre:
• Weiss (blanco)
• Schwartz (negro)
• Gross (grande)
• Klein (pequeño), respectivamente.

Incluso el servicio de Inmigración y naturalización tuvo injerencias, cambiando y americanizando los apellidos europeos. Muchos Cohen no son realmente cohanim. Si el apellido original tenía un sonido difícil de pronunciar o escribir, el empleado de Ellis Island lo reemplazaba por “Cohen”, si el nombre comenzaba con “k”. Así como también por Levi/Levy si el apellido resultaba difícil y comenzaba con “l.” En muchos casos, donde el apellido original tenía muchas sílabas, el empleado simplemente registraba la primer sílaba del mismo y el resto lo truncaba.
Hollywood también ha tenido su efecto negativo en los nombres judíos. Muchos actores y actrices cambiaron sus nombres para atraer una mayor audiencia y evitar ser discriminados por su judaísmo. Así los nombres cambiaron de “Milton Berlinger” a “Milton Berle”, “Fanny Borach” a “Fanny Brice”, “Isse Danielovitch” a “Kirk Douglas”, “Julius Garfinkle” a “John Garfield”, “Emanuel Goldberg” a “Edward G. Robinson”, “Joseph Levitch” a “Jerry Lewis”, “Judith Tuvim” a “Judy Holliday”, “Asa Yoelson” a “Al Jolson”, “Theodosia Goodman” a “Theda Bara”, “Sonia Kalish” a “Sophie Tucker”, “Isidor Iskowitch” a “Eddie Cantor”, “Irving Lahrheim” a “Bert Lahr”, “Israel Baline” a “Irving Berlin”.

7. Los apellidos en Israel
Luego de discutir los apellidos en la diáspora, volvamos a Israel y exploremos el cambio de los nombres israelíes más comunes. Muchos nombres volvieron de la diáspora con algunos cambios cosméticos, tanto por traducción, o recorte en su largo o perdida de sufijos tales como “vich,” “witz,” etc. El mas prominente y familiar personaje es “David Ben-Gurión, cuyo apellido original era “Green”. El uso las consonantes “g,” “r,” y “n” y escogió el nombre de un antiguo líder palestino “Gurión”.
El segundo primer ministro israelí, Isaac Ben-Zvi, fue originalmente Isaac Shimshelewitz, hijo de Zvi Shimshelewitz. El cambio por Isaac Ben-Zvi, usando el nombre de su padre. Moshé Chertok, primer ministro de relaciones exteriores, usando las consonantes de su nombre se convirtió en Moshé Sharett. El primer ministro, Levi Eshkol, originalmente se llamaba Levi Shkolnik. El conocido historiador Michael Friedman se convirtió en Michael Ish-Shalom (hombre de paz).
El nombre Goldberg tiene muchas permutaciones: Har-Zahav, Harpaz, Ophir, Pazy, Zahavy. Shimón Peres fue originalmente Shimón Persky. Morgenstern se convirtió en Shahar (amanecer) o Ben-Shahar, Gottesman se convirtió en Yedidyah (el amigo de dios). Es así como los apellidos judíos aún están sufriendo modificaciones y se están adaptando a los tiempos modernos.
Pero con el estado de Israel y un mundo mas civilizado, los nombres judíos están cambiando naturalmente, por razones significativas, no debido a fuerzas externas, o temores internos, sin cambios forzados, extraños o sin sentido

Nombres y Apellidos Judíos…

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¿Por qué mi segundo nombre es Ezequiel? ¿Por qué llevo el nombre de mi bisabuelo, que murió antes de nacer yo?

Los judíos ashkenazim ponen a sus hijos los nombres de los ascendientes fallecidos. Eso tiene que ver con la creencia en las reencarnaciones de las almas y con el honor y recuerdo del muerto.
Si buscan entre su árbol genealógico, encontraran nombres que se reptien cada tantas generaciones.
Los judíos sefaradim, en cambio, ponen a sus hijos el nombre de los abuelos, que generalmente están vivos. Así en un árbol genealógico sefaradí van a encontrar el mismo nombre una generación por medio.

Si leen la historia de España uno no sabe a veces quién se murió, y quién sigue vivo.
¿Será el abuelo, ó el nieto?

Otras veces encuentran al hijo con el mismo nombre que el padre, pero es una costumbre cristiana que se encuentra entre los judíos sefaradim después que dejaron España, a partir de la inquisición.
Los apellidos también esconden grandes curiosidades…
Las “listas de apellidos” del Imperio Austro-Húngaro: en general usaron palabras en alemán, muy parecidas al idish.(N.E.: En 1788 se ordenó a los judíos de Galitzia-Austria a tomar ciertos apellidos).
SIGNIFICADO DE LOS APELLIDOS: Hay decenas de miles de apellidos judíos utilizando la combinación de colores, elementos de la naturaleza, oficios, ciudades y características físicas.
Un pequeño ejercicio es preguntarnos:¿Cuántos apellidos judíos podemos reconocer con la raíz de las siguientes palabras?
COLORES: Roit, Roth (rojo); Grun, Grien (verde); Wais, Weis (blanco); Schwartz, Swarty (negro); Gelb, Gel (amarillo).
PANORAMAS: Berg (montaña); Tal, Thal (valle); Wasser (agua); Feld(campo); Stein (piedra); Stern (estrella).
METALES, PIEDRAS PRECIOSAS: Gold (oro), Silver (plata), Kupfer (cobre), Eisen (hierro), Diamant (diamante), Rubin (rubí), Perl (perla), Glass (vidrio), Wein (vino).
VEGETACIÓN: Baum o Boim (Árbol); Blat (hoja); Blum (flor); Rose (rosa); Holz (Madera).
CARACTERÍSTICAS FÍSICAS: Shein, Shen (lindo); Lang (alto); Gross, Grois (grande), Klein (pequeño).
OFICIOS: Beker (panadero); Schneider (sastre); Schreiber (escribiente); Singer (cantor).
Las palabras se utilizaron en forma simple, combinadas y con el agregado de sílabas como son: hijo; man: hombre; -er: que designa lugar, y se agrega preferentemente después al final del nombre de la ciudad.
En muchos países hicieron terminar los apellidos los usos del idioma del país como el sufijo “ski” o “sky”, “ska” para el caso de mujer , “as” , “iak”, “shvili” , “wicz” o “vich”.
Entonces, con la misma raíz, tenemos por ejemplo: Gold, que deriva en Goldman, Goldrossen, Goldanski, Goldanska, Goldas, Goldiak, Goldwicz, etc .
La terminación indica qué idioma se hablaba en el país de donde es el apellido.
APELLIDOS ESPAÑOLES:Entre los apellidos de judíos españoles es fácil reconocer oficios, designados en árabe, o en hebreo, como:Amzalag: joyero; Saban: jabonero; Nagar: carpintero; Haddad: herrero; Hakim: médico.
PROFESIONES RELACIONADAS CON LA SINAGOGA como:Hazan: cantor; Melamed: maestro; Dayan: juez.
TÍTULOS HONORABLES como:Navon: sabio; Moreno: nuestro maestro y Gabay: oficial.
El popular apellido Peres, muchas veces escrito Pérez, con la terminación idiomática española, pero no es apellido de origen español sino la palabra hebrea que designa los capítulos en que la Torah (los cinco libros de Moisés), se divide para su lectura semanal, a efectos de completar en todo el año la lectura de la Torah.
Muchos apellidos españoles adquirieron pronunciación ashkenazi en Polonia, como ejemplo Castelanksi, Luski (que viene de Huesca, en España). O tomaron como apellido Spanier (español), Fremder (extraño), o Auslander (extranjero).
En Italia la inquisición se instauró después que en España, de ahí que hubo también judíos italianos que emigraron a Polonia.
Aparece el apellido Italiener y Welsch o Bloch, porque Italia se llama Wloche en alemán.
APELLIDOS DERIVADOS DE LA BIBLIA:Una buena cantidad de apellidos judíos deriva de nombres bíblicos, o de ciudades europeas del Asia Menor. Esto muchas veces les hace llevar consigo las huellas del lugar en que se originó.
Tomemos como ejemplo de “raíz de apellido” el nombre de Abraham.
Hijo de Abraham se dice distinto en cada idioma.
Abramson, Abraams, Abramchik en alemán, u holandés.Abramov o Abramoff en ruso.Abramovici, Abramescu en rumano.Abramski, Abramovski en lenguas eslavas.Abramino en español, Abramelo en italiano.Abramian en armenio, Abrami, Ben Abram en hebreo.Bar Abram en arameo y Abramzadek , ó Abrampur en persa.Abramshvili en georgiano, Barhum, Barhuni en arabe.Los judíos de países árabes también usaron el prefijo ibn.Los cristianos también han tomado sus apellidos con agregados que significan “hijo de”.
Los españoles usan el sufijo “ez”, los suecos el sufijo “sen” y los escoceses ponen “Mac” al principio del apellido.Los apellidos judíos no tomaron la terminación sueca ni el prefijo escocés.Se puede constatar esas variaciones mirando en la guía telefónica cuántos apellidos hay derivados de Abraham, Isaac y Jacob.
Hay también apellidos judíos que siguen el nombre de mujeres, pero es menos común.A veces esto sucedía porque las mujeres eran viudas, o por alguna razón eran figuras dominantes en la familia.Goldin viene de Golda.Hanin de Hana. Perl, o Perles de Rivka.Un dato curioso lo presenta el apellido Ginich. La hija del Gaon de Vilna se llamaba Gine, y se casó con un rabino venido de España.Sus hijos y nietos eran conocidos como los descendientes de Gine y tomaron el apellido Ginich.
También hay apellidos derivados de iníciales hebreas, como Katz o Kac, que en polaco se pronuncia Katz.Son dos letras en hebreo, K y Z iníciales de las palabras Kohen Zedek, que significa“sacerdote justo”.

APELLIDOS ADQUIRIDOS AL VIAJAR: En apellidos que derivan de ciudades el origen es claro.Romano, Toledano, Minski, Kracoviac.Otras veces el apellido muestra el camino que los judíos tomaron en la diáspora.Por ejemplo encontramos en Polonia apellidos como Pedro, que es un nombre español.¿Qué indica? Fueron judíos que escaparon de la inquisición española en el siglo XV.
En su origen, posiblemente eran sefaradim, pero se mezclaron y adaptaron al medio azkenazi.Muchas abuelas polacas se llaman Sprintze. ¿De dónde viene ese nombre?¿Qué significa?Piensen que en hebreo no se escriben las vocales, así que es un nombre que se escribe en letras hebreas Sprinz, que en polaco se lee Sprintze, pero como lo leeríamos si le pusiéramos vocales, en español, sería Esperanza, que escrito en hebreo y leído en polaco resulta Sprintze.
CAMBIOS DE APELLIDOS:Hay tantas historias en los cambios de apellidos. Durante las conversiones forzosas en España y Portugal, muchos judíos se convirtieron adoptando nuevos apellidos, que las parroquias elegían para “cristianos nuevos” como Salvador, o Santa Cruz.
Otros tomaron el apellido de sus padrinos cristianos.Mas tarde, al huir a Holanda, América, o al Imperio Turco, volvieron a la religión judía, sin perder su nuevo apellido.Así aparecieron apellidos como Díaz, Errera, Rocas, Marías, Fernández, Silva, Gallero, Méndez, López , o Pereira.
Otro cambio de apellidos lo causaron las guerras.La gente perdió, o quiso perder sus documentos, y se “consiguió” un pasaporte con apellido que no denunciara su origen, para cruzar a salvo una frontera , o escapar del servicio militar.
A fines del siglo pasado, el Zar de Rusia reclamaba 25 años de servicio militar obligatorio.
¿Cuántos inmigrantes huyeron de Rusia y Ucrania con pasaportes cambiados para evitar una vida dedicada al ejercicio del Zar?
Otra cuestión es que somos hijos de inmigrantes, y muchos apellidos se desfiguraron al cambiar de país, y de idioma. A veces los empleados de Aduana, o Migraciones, otras el mismo inmigrante que no sabía español, lo escribía mal. Por eso muchos integrantes de la misma familia tienen apellidos similares en sonidos pero escritos con diferente gráfica.
Además en Polonia la mujer tenía un apellido diferente al varón, terminaba en “ska”, en lugar de “ski” pues indicaba el género.